La activación conductual se erige como un enfoque altamente prometedor para aquellas personas que conviven con depresión. Más allá de tratar los síntomas, esta se sumerge en la raíz del problema, abordando la inactividad y fomentando comportamientos positivos. Así, este enfoque se revela como un recurso invaluable para mejorar el bienestar mental, actuando como un catalizador para el cambio positivo. La investigación científica respalda de manera contundente su eficacia, revelando patrones conductuales específicos que ejercen una influencia directa en el estado de ánimo. En esta nota, exploraremos los fundamentos de la activación conductual y examinaremos detenidamente la evidencia que respalda su impacto en el ámbito clínico.

Depresión: La necesidad de más y mejores tratamientos

Los trastornos depresivos son la condición psiquiátrica más común en la actualidad, además de una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Los mismos abarcan una serie de trastornos, sin embargo, en todos los casos, se trata de una afección de salud mental compleja. Particularmente, se caracterizan por un estado de ánimo bajo persistente. Como consecuencia, se observa una pérdida de interés o placer en las actividades.

Asimismo, suele documentarse la reducción de la energía, cambios en el apetito o peso, patrones de sueño alterados y dificultades para concentrarse. En ocasiones, son frecuentes los sentimientos de inutilidad o culpa, y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

Con el tiempo, se ha asociado la prevalencia de la depresión con varios factores. Entre ellos, la violencia interpersonal, desigualdad de ingresos, desigualdad de género e inseguridad social, entre otros (Errazuriz et al., 2023).

La activación conductual

La activación conductual es un enfoque terapéutico utilizado en psicología, específicamente en la terapia cognitivo-conductual, para abordar condiciones como la depresión. Dicho concepto se centra en cambiar patrones de comportamiento para mejorar el estado de ánimo y reducir los síntomas. Pues, en la activación conductual, se reconoce que los patrones de comportamiento y actividad pueden tener un impacto significativo en el estado emocional. Si te interesa aprender más sobre el abordaje de la depresión, te invitamos a nuestro curso en terapia de activación conductual.

Y es que, en la depresión, es común que las personas se retiren de las actividades y las interacciones sociales, lo que puede empeorar su estado de ánimo. Por lo tanto, la activación conductual busca romper este ciclo al alentar a la persona a comprometerse en actividades significativas y placenteras, incluso cuando la motivación inicial puede ser baja. De este modo, el abordaje implica la identificación de actividades que sean significativas y valiosas para esta, independientemente de su nivel actual de motivación.

Algunas herramientas de la activación conductual

activación conductual en la depresión

Si bien las estrategias de la activación conductual en la depresión son múltiples, una de ellas incluye la creación de un horario estructurado que involucre distintas actividades.

Lo anterior, ayuda a establecer rutinas saludables y aumenta la exposición a experiencias positivas. Además, otros clínicos recomiendan llevar un registro de estado de ánimo y actividades para identificar patrones y comprender cómo las actividades influyen en el bienestar emocional.

La activación conductual también puede involucrar el desafío de pensamientos negativos, trabajando en cambiar patrones de pensamiento que puedan contribuir a la depresión. Ahora, es importante destacar que el enfoque mencionado no busca ignorar las emociones ni suprimirlas, sino más bien cambiar los patrones de comportamiento para mejorar el bienestar emocional a largo plazo (McCauley et al., 2016).

La activación conductual: Un proceso gradual

Por otro lado, se recomienda que el abordaje sea a partir de sesiones individuales con un profesional de la salud mental especializado en la temática, quien acompañará el proceso de forma gradual y responsable. Así, la activación conductual se divide en tres fases: identificación de actividades, establecimiento de metas e implementación.

Tres fases diferenciadas

  • En la fase de identificación de actividades, el terapeuta utiliza diversas técnicas para ayudar a la persona que consulta a recordar actividades placenteras previas, como completar una lista de actividades agradables o reflexionar sobre su vida antes de la depresión.
  • En la fase de establecimiento de metas, se definen metas específicas, medibles, alcanzables, relevantes y limitadas en el tiempo para aumentar la actividad de la persona.
  • Una vez que se ha creado un plan, el terapeuta brinda apoyo durante su implementación, ofreciendo motivación y ayudando al consultante a superar posibles obstáculos. De este modo, la activación conductual requiere de una fuerte alianza terapéutica que sea capaz de sostener el proceso de quien convive con depresión (Martell et al., 2013).

Pero… ¿Es efectiva?

La activación conductual ha demostrado ser una terapia eficaz para la depresión en estudios controlados. Incluso, siendo comparable en eficacia a los medicamentos antidepresivos para casos de depresión leve a moderada.

Además, presenta ventajas, ya que es una terapia breve, por lo general de 12 a 16 semanas. En este sentido, un estudio realizado en 2020 contribuye a la creciente literatura sobre la eficacia de la de activación conductual.

Así, en tan solo 9 sesiones ofrecidas a lo largo de 12 semanas, las personas redujeron significativamente sus síntomas de depresión. Particularmente, se logró la remisión en un 39% de la muestra. Más concretamente, se desarrolló una estrategia donde se combinó el ejercicio con otras actividades de activación conductual. A propósito de ello, el estudio también sugirió que el ejercicio puede ser útil para mejorar la inhibición depresiva y el estrés percibido (Szuhany y Otto, 2020).

Conclusión

La activación conductual, en el tratamiento de la depresión, emerge como un faro de esperanza ante los efectos adversos de otros tratamientos. Su enfoque centrado en la acción, desafiando la inercia depresiva, revela una prometedora eficacia. Tales hallazgos no solo sugieren un camino práctico para aliviar la depresión, sino también destacan la necesidad de explorar y ampliar los recursos terapéuticos basados en evidencia. En un mundo donde la salud mental se ve vulnerada, este enfoque no solo ofrece alivio, sino que también abre puertas para una comprensión más profunda y opciones de tratamiento más efectivas, mejorando significativamente la calidad de vida de las personas afectadas.

Referencias bibliográficas

  • Errazuriz, A., Avello-Vega, D., Ramirez-Mahaluf, J. P., Torres, R., Crossley, N. A., Undurraga, E. A. y Jones, P. B. (2023). Prevalence of depressive disorder in the adult population of Latin America: a systematic review and meta-analysis. Lancet regional health. Americas26, 100587. https://doi.org/10.1016/j.lana.2023.100587
  • Martell, C. R., Dimidjian, S. y Herman-Dunn, R. (2013)Behavioral activation for depression: A Clinician’s Guide. Guilford Press.
  • McCauley, E., Schloredt, K. A., Gudmundsen, G. R., Martell, C. R. y Dimidjian, S. (2016)Behavioral Activation with Adolescents: A Clinician’s Guide. Guilford Publications.
  • Szuhany, K. L. y Otto, M. W. (2020). Efficacy evaluation of exercise as an augmentation strategy to brief behavioral activation treatment for depression: a randomized pilot trial. Cognitive behaviour therapy49(3), 228-241. https://doi.org/10.1080/16506073.2019.1641145