El trastorno por acumulación, también llamado síndrome de Diógenes o acumulación compulsiva, se caracteriza por la necesidad o urgencia de acumular objetos de forma compulsiva. Así, dicha afección suele estar rodeada de estereotipos negativos, al ser representada en shows televisivos y películas documentales de forma estigmatizada. De esta forma, puede llegar a pensarse que quienes conviven con este síndrome no se preocupan por su bienestar. Estereotipos que dañan gravemente el acceso a servicios de salud mental. ¿Qué sabemos de la acumulación compulsiva y cómo puede abordarse desde un enfoque de salud mental integral?

La acumulación compulsiva: ¿Qué es?

El trastorno por acumulación, popularmente conocido como acumulación compulsiva, según la undécima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems, ICD, en inglés), es un trastorno mental que se caracteriza por la acumulación excesiva y persistente de objetos y la incapacidad para deshacerse de ellos. Esto lleva a la acumulación desordenada en el hogar o en otros espacios.

Acumulación compulsiva

De esta manera, si bien no es una enfermedad específica, este síndrome neuroconductual hace referencia a la dificultad persistente que sufren algunas personas para deshacerse de objetos sin valor práctico.

Así, el espacio de desempeño cotidiano queda repleto de objetos de los que no han podido deshacerse. Lo que dificulta gravemente las tareas diarias, el relacionamiento con amigos, vecinos y familiares, así como su integridad física y psicológica.

La urgencia de la acumulación

La urgencia de acumular en personas con trastorno por acumulación es una característica prominente. De esta forma, aquellos que lo padecen experimentan una fuerte necesidad y urgencia de guardar y acumular objetos, incluso los que pueden considerarse de poco valor o basura. Una urgencia difícil de resistir que lleva a una acumulación excesiva y desordenada en el hogar u otros espacios.

Así pues, dicha urgencia puede manifestarse de diferentes maneras. Algunas personas sienten una ansiedad intensa o una sensación de malestar profundo si intentan deshacerse de objetos, lo que las lleva a evitar hacerlo. Otras pueden experimentar una sensación de satisfacción o alivio al adquirir nuevos objetos, lo que refuerza aún más la urgencia de acumular (Grisham y Norberg, 2010).

No todo es tan simple

Si bien la acumulación compulsiva arrastra diversos estereotipos negativos, no todo es tan simple, dado que quienes la presentan sufren notoriamente las consecuencias psicológicas aislantes del trastorno. En este sentido, es importante tener en cuenta que la urgencia de acumular en quienes tienen un trastorno por acumulación compulsiva no se debe a una preferencia estética o a un simple desorden, sino que está asociada a dificultades emocionales y cognitivas subyacentes. Además, puede presentarse con características como la dificultad a la hora de tomar decisiones, ansiedad, depresión u otros trastornos de salud mental.

Acumulación compulsiva: ¿Cómo ayudar?

acumular objetos

A lo largo de los años, el trastorno por acumulación per se ha sido víctima del sensacionalismo de los programas de televisión que aplican métodos dañinos al exponerlo. Por ejemplo, el acto de deshacerse sin consentimiento de los objetos de las personas que sufren acumulación compulsiva solo causa más acumulación y sufrimiento. En este sentido, los profesionales de la salud mental evitan cualquier método violento que ocultaría el verdadero trasfondo del problema.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es uno de los enfoques más comunes y efectivos utilizados en el tratamiento del trastorno por acumulación. Este enfoque terapéutico se basa en la idea de que los pensamientos, emociones y comportamientos están interconectados y pueden influirse mutuamente.

Así, el comportamiento de acumular, asociado a ciertos pensamientos y emociones, retroalimenta de forma circular la afección. Por ello, a través de la TCC, se busca identificar y cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento problemáticos asociados con la acumulación compulsiva (Williams y Viscusi, 2016).

Abordajes terapéuticos en la acumulación compulsiva

Dentro de las TCC se han destacado ciertas estrategias que mostraron ser efectivas en el tratamiento de la acumulación compulsiva. Veamos algunas de ellas (Nakao y Kanba, 2019).

  • Técnicas de exposición progresiva: La exposición progresiva implica exponer gradualmente a la persona a situaciones que provocan la necesidad de acumular. Al mismo tiempo, se aprenden estrategias para resistir la urgencia de acumular y disminuir el sufrimiento asociado a ello. Esto se hace en colaboración con el terapeuta, de modo que se pueda trabajar de forma segura en la ansiedad y el malestar asociados con la eliminación de objetos.
  • Reestructuración cognitiva: Una de las técnicas más usadas en una gran variedad de afecciones mentales. Con esta herramienta se busca identificar y cuestionar los patrones de pensamiento distorsionados o irracionales que contribuyen al problema. En este caso, la necesidad de acumular. Así, se fomenta la adopción de pensamientos más realistas y adaptativos sobre los objetos y la eliminación, lo que ayuda a disminuir la urgencia de acumular. Un abordaje es especialmente efectivo sobre la ansiedad y los pensamientos de características depresivas asociados a las conductas de acumulación compulsiva.
  • Entrenamiento en habilidades, toma de decisiones y planificación: Además de los abordajes sobre el sufrimiento y la contención psicológica, se busca que la persona desarrolle estrategias para evaluar racionalmente la utilidad y el valor de los objetos, facilitando así el proceso de eliminación.
  • Técnicas de planificación y organización para ayudar a ordenar y estructurar el entorno. Esto incluye la creación de sistemas de almacenamiento, establecimiento de rutinas y metas realistas para mantener el espacio ordenado y funcional.

Como ha sido mencionado anteriormente, las conductas también influyen en los pensamientos. En este sentido, promover la organización y el orden genera cierto alivio y disminuye el ruido intrapsíquico propio de la acumulación de objetos. Ahora, esto debe hacerse de la mano de un terapeuta en el cual la persona confíe (Ayers et al., 2015).

Apoyo grupal: Salud mental y acumulación compulsiva

Al igual que las técnicas descritas, la terapia de grupo suele ser ampliamente recomendada. De esta manera, participar en terapia de grupo o grupos de apoyo puede ser beneficioso, ya que brinda un entorno seguro donde las personas pueden compartir sus experiencias, obtener apoyo mutuo y aprender de los demás.

Y es que, el apoyo social desempeña un papel importante en el proceso de recuperación, pues supone un soporte en el cual apoyarse en los momentos más difíciles. Por otro lado, el grupo brinda la posibilidad de la celebración conjunta de los logros de los compañeros.

Debido a los estereotipos negativos que acechan este cuadro, muchas personas temen compartir sus experiencias a sus amigos o familiares. Principalmente porque, en ocasiones, existe el temor a la incomprensión y el juicio. De esta forma, los grupos con personas que vivencian la misma experiencia resultan sumamente beneficiosos.

Conclusión

Comprender que no se está solo, que no es sucio, desordenado o debería tener vergüenza de su sufrimiento, constituye un gran alivio en quienes presentan este cuadro. Asimismo, es importante destacar que las experiencias que profundizan el malestar suelen empeorar los síntomas de la acumulación compulsiva.

Por tanto, es importante un abordaje integral que no pase por alto el sufrimiento del consultante ni subestime sus emociones. Para ello, la comprensión, el acompañamiento y la empatía resultan aliados claves en la promoción de una mejor calidad en el trastorno por acumulación.

Referencias bibliográficas

  • Ayers, C. R., Najmi, S., Mayes, T. L. y Dozier, M. (2015). Hoarding disorder in older adulthood. American Journal of Geriatric Psychiatry23(4), 416-422. https://doi.org/10.1016/j.jagp.2014.05.009
  • World Health Organization. (2022)ICD-11: International classification of diseases (11th revision). https://icd.who.int/
  • Grisham, J. R. y Norberg, M. M. (2010). Compulsive hoarding: current controversies and new directions. Dialogues in Clinical Neuroscience12(2), 233-240. https://doi.org/10.31887/dcns.2010.12.2/jgrisham
  • Nakao, T. y Kanba, S. (2019). Pathophysiology and treatment of hoarding Disorder. Psychiatry and Clinical Neurosciences73(7), 370-375. https://doi.org/10.1111/pcn.12853
  • Williams, M. T. y Viscusi, J. A. (2016). Hoarding disorder and a systematic review of treatment with cognitive behavioral therapy. Cognitive Behaviour Therapy45(2), 93-110. https://doi.org/10.1080/16506073.2015.1133697