Si te digo: “Imagina un atardecer en la playa, al lado de tus amigos con una botella de agua en la mano.” ¿Qué se te viene a la cabeza? Probablemente, aparece una imagen mental que exponga dicha situación. Pero, ¿qué pasa con las personas que no pueden imaginar esto? Si fuera el caso, la persona presentaría afantasía, esto es, la dificultad para desarrollar esta y cualquier otra imagen en su cabeza. ¿De qué se trata? ¿Qué es lo que hace que no puedan imaginar? ¿Cuáles son los posibles cambios a nivel cerebral? ¿Qué relación hay entre la imaginación y la memoria? Veámoslo a continuación.

Definición e historia

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Definimos la palabra afantasía como la incapacidad para generar imágenes mentales. Por lo tanto, la persona que presenta esta afección no puede experimentar cualidades sensoriales de los objetos si no se le presentan físicamente. Es decir, si se les pide que imaginen alguna escena, como una puesta de sol, no pueden hacerlo debido a que no logran desarrollar una imagen mental clara. Aun así, pueden describir los aspectos relacionados con tal evento (Jacobs et al., 2018).

Distorsiones en la imaginación

Las distorsiones de las imágenes visuales fueron estudiadas por Galton, en 1883. En su experimento, se pidió a los participantes que imaginaran y describieran algunas características de esta imagen. Fue así como reportó que algunos de sus compañeros científicos afirmaban no experimentar imágenes visuales. Además, sus colegas consideraron fantasioso suponer que las imágenes mentales expresaban lo que todo el mundo supone que significan. Estos resultados llevaron a que, durante mucho tiempo, no se realizaran investigaciones sobre las imágenes visuales o la ausencia de las mismas (Keogh y Pearson, 2018).

Durante los años 70 y 80, resurgió el debate sobre las dificultades en la imaginería, tomando protagonismo aquellos pacientes que, debido a daños cerebrales, habían perdido su capacidad para imaginar a pesar de conservar su capacidad visual. A esto se le denominó afantasía adquirida.

Aun así, en los últimos años, por medio de diversas investigaciones, ha surgido la idea de que algunas personas son incapaces de crear imágenes mentales sin que existan daños neurológicos, trastornos psiquiátricos o psicológicos. A este tipo de afantasía se le denomina congénita (Dance et al., 2021).

¿Puede la afantasía afectar aspectos cognitivos y sociales?

Como explicamos anteriormente, la afantasía es un tema que ha comenzado a ser estudiado en los últimos años. En consecuencia, las investigaciones hasta la fecha son limitadas. Por ello, se necesita profundizar mucho más sobre el tema y sus consecuencias. Sin embargo, se han encontrado algunos aspectos cognitivos y sociales implicados en una persona con afantasía:

Memoria

Una de las funciones cognitivas que implican imaginación es la memoria. En la investigación realizada por Dawes et al. (2020), hallaron que las personas con afantasía presentaban una disminución en la capacidad para recordar eventos específicos de la vida diaria. Además, reportaron no tener casi ninguna capacidad para generar detalles sensoriales visuales cuando recordaban activamente acontecimientos del pasado, todo ellos relacionado con su incapacidad de imaginación.

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También, manifestaron una incapacidad, casi completa, para imaginar eventos hipotéticos que se pudieran presentar en el futuro. Especialmente si se le pedía el reporte de detalles sensoriales. En resumen, la memoria episódica se encuentra notablemente afectada en las personas que tienen problemas con la imaginación

En menor medida, se muestra implicada la memoria semántica. Este tipo de memoria se relaciona sobre todo con el aprendizaje de contextos. Pero, en el momento en que los conceptos se asocian con eventos personales, se ha encontrado que las personas con dificultad para imaginar muestran algunos problemas en la evocación de conceptos de memoria.

Más concretamente, la memoria de trabajo

En su investigación, Jacobs et al. (2018) encontraron que hay ciertos problemas en la memoria de trabajo. Específicamente, evaluaron y hallaron problemas en la memoria de trabajo visual. Las personas con afantasía tienen incapacidad para imaginar representaciones visuales de los estímulos en su cabeza, por lo tanto, intentan encontrar diferentes estrategias como el aprendizaje de código espacial o verbal de los elementos.

Aun así, dichas estrategias dejan de ser efectivas cuando los estímulos se complejizan y, por ende, disminuyen su rendimiento en mayor medida con respecto a las personas que no presentan afantasía. Según el modelo de memoria de trabajo de Baddeley, las dificultades aparecen en la agenda visoespacial, encargada de procesar información que se presenta por el canal visual. Además, suele apoyarse en el bucle fonológico (encargado de procesar información visual), que ayudaría a completar las tareas menos complejas.

Habilidades sociales

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En la investigación realizada por Dance et al. (2021) se encontró que, en comparación con los grupos controles, las personas con afantasía presentaban una disminución en las habilidades sociales. Esto se debe a que las imágenes visuales pueden estar implicadas en el proceso mental que ayuda a las personas a adoptar la perspectiva de los demás.

Por ende, una disminución o falta de imágenes visuales da paso al desarrollo de dificultades a nivel social, pues puede haber problemas en la comprensión del estado mental de otros. Este hallazgo da pie a relacionar la incapacidad para imaginar con el autismo. Aun así, es necesario realizar investigaciones más exhaustivas respecto a dicho tema.

¿Cómo son los sueños de una persona con afantasía?

Las personas con afantasía han reportado tener una disminución significativa en los sueños nocturnos. Lo que se refuerza con el modelo de déficits sensoriales. Como resultado, hay una menor conciencia y control sobre estos. Asimismo, los sueños suelen caracterizarse por presentar emociones menos vívidas y una perspectiva menos clara sobre lo que han soñado (Dawes et al., 2020).

¿Qué áreas se encuentran implicada a nivel cerebral en la afantasía?

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Múltiples investigaciones han encontrado que el foco principal de la afantasía se encuentra en las áreas visuales de la corteza occipital, aun así, otras zonas cerebrales también pueden estar implicadas. En el caso de la investigación de Jacobs et al. (2018), se reporta que la corteza visual primaria (V1) es más pequeña en personas que pueden experimentar imágenes mentales más vívidas. Por lo tanto, se sugiere que las personas con afantasía presentan un tamaño superior en tal área.

Por otro lado, Keogh y Pearson (2018) hallaron que se presentan afectaciones en las vías que van desde la corteza visual temprana hasta el lóbulo parietal. Y es que, a través de estas podemos preservar el contenido de la información, lo que los autores denominaron el “qué”. Adicionalmente, se encuentran afectadas las redes frontotemporales, especialmente las conexiones de retroalimentación entre dichas regiones. De esta forma, se presenta cierta dificultad en la activación la corteza visual para crear una imagen visual en la mente. Por último, se ha encontrado una actividad anormal en áreas de la corteza frontal y visual.

Conclusión

Las personas con afantasía presentan cierta incapacidad para poder imaginar o conformar representaciones mentales. Esto puede tener implicaciones en aspectos como la memoria, las habilidades sociales y el sueño, entre otras. Aun así, es importante seguir investigando más sobre esta condición para así ampliar los conocimientos y determinar cuáles son las consecuencias que pueden tener en la vida cotidiana. Aunque la mayoría de las personas no ven cambios en su vida, así se encuentre relación entre la memoria y la imaginación, por ejemplo, el hecho de conocer y tratar de compensar las posibles dificultades podría ayudar a mejorar su calidad de vida.

Referencias bibliográficas

  • Dance, C. J., Jaquiery, M., Eagleman, D. M., Porteous, D., Zeman, A. y Simner, J. (2021). What is the relationship between Aphantasia, Synaesthesia and Autism? Consciousness and Cognition, 89, 103087. https://doi.org/10.1016/j.concog.2021.103087
  • Dawes, A. J., Keogh, R., Andrillon, T. y Pearson, J. (2020). A cognitive profile of multi-sensory imagery, memory and dreaming in aphantasia. Scientific Reports, 10(1), 10022. https://doi.org/10.1038/s41598-020-65705-7
  • Jacobs, C., Schwarzkopf, D. S. y Silvanto, J. (2018). Visual working memory performance in aphantasia. Cortex, 105, 61-73. https://doi.org/10.1016/j.cortex.2017.10.014
  • Keogh, R. y Pearson, J. (2018). The blind mind: No sensory visual imagery in aphantasia. Cortex; a Journal Devoted to the Study of the Nervous System and Behavior, 105, 53-60. https://doi.org/10.1016/j.cortex.2017.10.012