Quizá nunca lo hayas pensado, pero las matemáticas están presentes en tu vida diaria. Cuando sales con tus amigos a almorzar y debes dividir la cuenta entre la cantidad de comensales, o en el momento que te preguntas cuántos minutos te llevará conducir hasta tu trabajo, estás haciendo uso de la matemática. Pero, a pesar de ser algo necesario para nuestro día a día, muchas personas experimentan sensaciones desagradables cuando deben realizar operaciones con números. A esto se le conoce como ansiedad matemática. A continuación, echaremos un vistazo a este fenómeno y descubriremos cómo es más común de lo que se cree.

¿De qué trata la ansiedad matemática?

La ansiedad matemática es un fenómeno psicológico donde un individuo experimenta sensaciones de temor e incomodidad en contextos matemáticos. Incluso, autores como Tobias y Weissbrod (1980), afirman que muchas personas pueden llegar a sentirse paralizados o en pánico extremo por tener que resolver un problema matemático.

Es un problema muy frecuente entre los estudiantes de las escuelas primarias hasta las universidades. Casos donde puede verse reflejada esta problemática podrían ser un estudiante que experimenta altos niveles de estrés porque su profesor le pide que realice una operación numérica, o una persona que teme ir al supermercado por tener que manejar dinero.

Es por eso que se afirma que, las personas que padecen tales sensaciones, experimentan una falta de autoconfianza a la hora de poner en práctica sus habilidades matemáticas. Y es que, la ansiedad matemática consiste en una respuesta afectiva, conductual y cognitiva a una amenaza percibida que se produce como respuesta a situaciones en la que está implicada dicha disciplina.

Dimensiones de afectación

Ansiedad matemática: Cálculos que incomodan

Aunque existen distintas investigaciones respecto a la naturaleza de la ansiedad matemática, el consenso es que se está frente a un problema de, por lo menos, dos aspectos (Chang y Beilock, 2016):

Aspecto cognitivo

Se compromete al momento que se llevan a cabo actividades bajo demanda cognitiva, como las operaciones matemáticas bajo un estado de ansiedad o estrés.

Esto ocurre debido a que, cuando se experimenta ansiedad, es usual sufrir una pérdida en la capacidad de concentración y procesamiento de la información.

Es decir, se ve afectada la memoria de trabajo (también conocida como memoria operativa). Cuando esto ocurre, el rendimiento intelectual disminuye, afectando de forma directa el desempeño en tareas complejas, como lo son las matemáticas.

Aspecto afectivo

El componente emocional está presente en la ansiedad matemática. Y es que, las personas que la presentan manifiestan sentimientos de preocupación, nerviosismo y temor.

Estas valoraciones negativas repercuten en la autoestima y en la confianza de cara a contextos matemáticos. A su vez, tal estado anímico característico puede desembocar en la evitación de situaciones que involucren los números o en la procrastinación de tareas relacionadas.

A pesar de que se tratan de dos aspectos diferenciados, en la práctica ambos se refuerzan mutuamente. Por lo tanto, los pensamientos y preocupaciones negativos pueden generar emociones desagradables. Estas, en consecuencia, pueden afectar el rendimiento cognitivo y la actitud hacia dicha disciplina.

Ansiedad matemática y discalculia: ¿Son lo mismo?

Puede que este concepto suponga cierta similitud con la discalculia.

No obstante, si bien es cierto que ambas condiciones pueden afectar la capacidad de una persona para manejar conceptos matemáticos, se trata de dos problemas diferentes (Vintere, 2021).

En primer lugar, la ansiedad matemática se define como una reacción emocional negativa a situaciones acontecidas en contextos matemáticos.

Por otro lado, la discalculia refiere a un trastorno del aprendizaje que requiere del diagnóstico de un profesional, así como de un abordaje terapéutico específico.

Un dato importante

En algunas ocasiones, la discalculia y la ansiedad matemática pueden estar relacionadas. Esto se debe a que una persona con discalculia puede experimentar ansiedad debido a las dificultades y frustraciones que enfrenta en el manejo de los números.

Sin embargo, es importante recordar que no todas las personas con discalculia experimentan ansiedad matemática, y esta también puede afectar a personas sin discalculia.

Asimismo, cabe destacar que la ansiedad matemática no está relacionada con la inteligencia o la capacidad intelectual. Pues, muchas personas con habilidades matemáticas sobresalientes pueden experimentar ansiedad en este ámbito por distintos motivos.

¿Cómo abordar la ansiedad matemática?

No estar frente a un trastorno recogido en los manuales de salud mental, no implica que no se puedan utilizar técnicas terapéuticas. En el ámbito de la psicología clínica, existen varias herramientas con evidencia empírica para tratar la ansiedad, incluida la matemática (Ramirez et al., 2018).

Algunos de los recursos que podrían utilizarse son:

  • Técnicas de relajación: Realizar ejercicios de respiración profunda o relajación muscular progresiva, puede resultar beneficioso para una persona en momentos de estrés matemático.
  • Exposición gradual: Exponer a la persona a situaciones matemáticas desafiantes, comenzando con tareas menos amenazantes y avanzando hacia tareas más difíciles.
  • Reforzamiento positivo: Reforzar los logros y esfuerzos de la persona en el manejo de la ansiedad matemática a través de elogios u otras formas de reconocimiento es útil para fomentar una actitud positiva y motivación.
  • Apoyo social: Proporcionar un entorno de apoyo y comprensión, ya sea a través de amigos, familiares, maestros o profesionales de la salud mental. Esto permite que la persona se sienta acompañada y respaldada en su proceso de gestión de la ansiedad matemática.

¡Ojo! El ambiente importa

Como se ha expuesto, una persona que presenta ansiedad matemática puede beneficiarse de algunas técnicas terapéuticas. Sin embargo, se ha de ser consciente también que el contexto influye en el mantenimiento de esta incomodidad hacia las matemáticas. Así pues, la modificación y/o educación de este puede contribuir hacia una mejora de la sintomatología ansiosa (Khasawneh et al., 2021).

Por ejemplo, en el ámbito de la educación, los docentes y los compañeros de clase desempeñan un papel crucial en la facilitación de la ansiedad matemática.

Apostar por la creación de un entorno de aprendizaje seguro y atractivo, podría ser capaz de reducir la ansiedad matemática.

De la misma forma, los padres tienen una influencia significativa en el desarrollo o la reducción de la ansiedad matemática en sus hijos.

Los vínculos basados en la confianza y el respeto mutuo desde edades tempranas, son claves para que este no se sienta juzgado ni se apene por cometer errores.

Ahora, no basta con solo modificar la enseñanza en el salón de clases y en el hogar: Es necesario educar a la sociedad. Con esto, es crucial abordar los conceptos erróneos o mitos difundidos sobre las matemáticas que pueden contribuir al desarrollo de la ansiedad matemática. En ese sentido, ha de trabajarse en la concientización de tal problemática y en los factores que contribuyen a la instalación de un miedo hacia esta disciplina.

Conclusión

La matemática tiene una presencia significativa en nuestra vida diaria. A pesar de su importancia, muchas personas sienten ansiedad al realizar operaciones con números, lo que puede afectar su salud y capacidad para realizar tareas diarias.

Esta incomodidad es una dificultad común que pueden llegar a tener personas de todas las edades y niveles de habilidad matemática. Sin embargo, es importante recordar que la ansiedad matemática no define las capacidades de una persona para comprender y utilizar las matemáticas en su vida diaria.

Aunque hablemos de un obstáculo frecuente, la ansiedad matemática se puede trabajar. No solo utilizando técnicas terapéuticas, sino analizando en aquellos aspectos contextuales que contribuyen a un estado de incomodidad hacia los números.

Referencias bibliográficas

  • Chang, H. y Beilock, S. L. (2016). The math anxiety-math performance link and its relation to individual and environmental factors: a review of current behavioral and psychophysiological research. Current Opinion in Behavioral Sciences, 10, 33-38. Doi: 10.1016/j.cobeha.2016.04.011
  • Esquivel-Gámez, I., Barrios-Martínez, F. L. y Gálvez-Buenfil, K. E. (2020). Memoria operativa, ansiedad matemática y habilidad aritmética en docentes de educación básica en formación. Educación Matemática32(2), 122-150. https://doi.org/10.24844/em3202.05
  • Khasawneh, E., Gosling, C. y Williams, B. (2021). What impact does maths anxiety have on university students? BMC Psychology9(1), 37. https://doi.org/10.1186/s40359-021-00537-2
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  • Sokolowski, H.-M. y Ansari, D. (2017). Who Is Afraid of Math? What Is Math Anxiety? And What Can You Do about It? Frontiers for Young Minds, 5(57). Doi: 10.3389/frym.2017.00057.
  • Tobias, S. y Weissbrod, C. (1980). Anxiety and mathematics: An update. Harvard Educational Review50(1), 63-70. https://doi.org/10.17763/haer.50.1.xw483257j6035084
  • Vintere, A. (2021). A study on learning difficulties related to dyscalculia and mathematical anxiety. Research for rural development, 36, 330-336. https://doi.org/10.22616/rrd.27.2021.047