Para comenzar a hablar del llamado síndrome de Florence Nightingale o efecto Nightingale, debemos señalar que el nombre se le designa por la pionera de la enfermería moderna: Florence Nightingale. Quien brindaba atención completa y de manera ardua al cuidado de la persona que tenía alguna enfermedad a su cargo. Su perspectiva de cuidado, a lo largo del tiempo, se fue adaptando a toda la plantilla del personal de salud. Quienes, constantemente conviven con pacientes que desarrollan enfermedades crónicas. O simplemente, son intervenidos por padecimientos simples. Muchas veces, este tipo de cuidados genera un cierto efecto de enamoramiento por alguno de los pacientes. Veamos un poco más sobre el efecto Florence Nightingale y si es verdad o un mito extendido.

Antes de nada…

Muchas de las personas que conocen este efecto quizás se deba al largometraje Back to the future (Volver al futuro o Vuelta al futuro, en Hispanoamérica, y Regreso al futuro, en España) donde el Dr. Brown señala a Marty McFly que “es un efecto que sucede en los hospitales. cuando las enfermeras se enamoran de sus pacientes” (Zemeckis, 1985). Pero ¿Esto sucede en la vida real?

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Antes de comenzar, cabe aclarar que, este síndrome no es considerado ni reconocido como una enfermedad mental; debido a que no cumple con criterios para ser designado como un síndrome.

Pues que los profesionales desarrollen empatía, cercanía y afecto por sus pacientes no son aspectos que se limiten a tal efecto.

¿Quién fue Florence Nightingale?

Florence Nightingale fue una enfermera de nacionalidad inglesa, conocida como la madre de la enfermería moderna, que desarrolló un gran amor y profesionalismo con sus pacientes.

Es reconocida por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por su labor humanitaria en la guerra de Crimea.

Donde apoyó a soldados y civiles en el campo de batalla y se involucró como una enfermera dedicada, demostrando una profunda dedicación a su profesión (Goldie, 1987).

A partir del evento bélico en Crimea, adoptó una postura firme dentro de la milicia; abogando a favor de una educación dentro de las fuerzas armadas para la implementación de la práctica de la enfermería dentro del ejército británico.

Hecho que la llevó a realizar una guía para la educación militar donde exponía su visión sobre aquellos asuntos que afectaban a la eficiencia sanitaria y la administración hospitalaria del ejército británico, sobre todo de aquellas experiencias de la guerra tardía.

De esta forma, bajo el título “Notes on matters affecting the health efficiency and hospital administration of the British Army founded chiefly on the experience of the late war. Presented by request to the Secretary of State for War” (Nightingale, 1987), explicó muchas de sus intervenciones clínicas dentro del campo de batalla según un modelo científico.

Por ello, actualmente, es conocida como la pionera de la enfermería moderna dado el humanismo empleado en sus pacientes. Así como el progreso que tuvo la enfermería dentro del ámbito de la salud hasta la actualidad (Valero, 2019).

¿Existe el síndrome de Florence Nightingale?

Antes que nada, el efecto de Florence Nightingale fue una denominación que surgió tras la profunda pasión por la profesión y el cuidado de los pacientes.

Dada la devoción que tenía Nightingale al proporcionar cuidados en pro de la salud pública, los pacientes sentían pertenencia con su figura, generando apego, y por ende, un sentimiento de afecto (Cohen, 1984).

El efecto Florence Nightingale: ¿Verdad o mito?

Empero, al ella ser una profesional de salud, Nightingale también guardaba afecto con las personas a su cargo. Una perspectiva impulsada por la profesión.

Como se ha mencionado anteriormente, desde muy joven logró revolucionar los cuidados de la enfermería que existían pero que no de modo profesional y humano.

Por otro lado, el efecto Nightingale se ha podido observar mayormente en los pacientes internados.

Pues son los que reconocen de primera mano el esfuerzo del personal de salud ante su padecimiento.

El cuerpo profesional tiene el deber de transmitir a la persona afectada seguridad, apoyo y compasión, lidiando además con el estrés de las tareas que puede surgir ante el resto de pacientes de mayor o menor riesgo.

De ahí que se genere el comentado apego emocional con el personal de salud, quien acompaña en el proceso salud-enfermedad (Schaufelli, 2006).

¿Cuál es el rol del paciente en el efecto Nightingale?

Uno de los factores importantes dentro del desarrollo del paciente ante dicho efecto puede aflorar cuando este genera un sentido de pertenencia con el personal de salud.

Así, puede interpretar la atención de manera errónea en el trato como un sentido de cortejo por parte de la labor del personal de salud, aunque este no sea más que un sentido fraterno, solidario y caritativo (Schejter et al., 2008).

Muchas veces, el paciente puede experimentar cierta vulnerabilidad por su estado. Siendo el personal de salud el factor psicológico más importante para su recuperación ante la enfermedad. Pues facilita que este se sienta motivado al consumir los medicamentos recetados, comida o prestar especial atención a las pautas establecidas, entre otros (Merlo et al., 2019).

¿Cuál es la diferencia entre el efecto Florence Nightingale y el síndrome del cuidador?

El efecto Florence Nightingale radica en que el personal de salud, dada su empatía con el paciente, suscita en este una respuesta con un significado cognitivo y emocional. Pudiendo generarse una idealización del profesional.

Aunque también puede existir la posibilidad que sea el personal de salud el que genera un fuerte lazo afectivo con la persona a su cuidado.

A diferencia del efecto Nightingale, el síndrome del cuidador se considera un padecimiento presente en cuidadores o enfermeras que desempeñan el rol de cuidador principal de un paciente. Suele aparecer el síndrome de burnout, caracterizado por un desgaste físico y psíquico.

Generalmente, el cuidador tiene que afrontar una situación que implica múltiples atenciones, tiempo y energía con el paciente sin estar preparado psicológicamente (Morrison et al., 2008).

Sabías que…

Logo del hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (Sandoval, 2021)

En México, el escudo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene un significado basado en el amor y empatía del personal de salud.

Una oda y símbolo de la visión que Nightingale llevó a todo el mundo.

El pueblo mexicano por sus pacientes se representa en el águila; que abraza y une a la madre con su pequeño, representando al paciente desde el nacimiento hasta la edad adulta (IMSS, 2003).

Conclusión

A lo largo de esta nota hemos revisado que es más correcto denominarlo como un efecto, en vez de síndrome. Pues, al fin y al cabo, es un fenómeno que puede desarrollarse como resultado del amor de la carrera que existe en cada uno de los profesionales de la salud.

Así mismo, señalar que es un vínculo sumamente fuerte entre el paciente y quienes velan por su pronta recuperación. Independientemente de la profesión.

Sin embargo, es importante recalcar que tales efectos son signos de alerta para acudir al psicólogo, en caso de una marcada necesidad de reconocimiento y cobijo. Aspecto que se puede reflejar en una afectación directa de las esferas familiares, sociales o laborales.

Y es que, este tipo de relaciones, de haberlas, suelen desarrollarse bajo un esquema mental distorsionado.

Referencias bibliográficas

  • Cohen, I. B. (1984). Florence nightingale. Scientific American, 250(3), 128-137. Doi: 10.1038/scientificamerican0384-128
  • Instituto Mexicano del Seguro Social [IMSS]. (2003). Guía de aplicación del logo símbolo institucional. IMSS. http://edumed.imss.gob.mx/edumed/pdf/GUIA%20APLICACION%20LOGOSIMBOLO%20IMSS%20.pdf
  • Martínez, J. A., Lastre, G. E. y Cassiani, C. (2019). Cuidados de enfermería en pacientes con Síndrome Coronario Agudo (SCA). Revista Ene de Enfermería13(2), 1329. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1988-348X2019000200009&lng=es&tlng=es.
  • Morrison, R. S., Penrod, J. D., Cassel, J. B., Caust-Ellenbogen, M., Litke, A., Spragens, L., Meier, D. E. y Palliative Care Leadership Centers’ Outcomes Group (2008). Cost Savings Associated With US Hospital Palliative Care Consultation Programs. Archives of Internal Medicine168(16), 1783. https://doi.org/10.1001/archinte.168.16.1783
  • Nightingale, F. (1987). Notes on matters affecting the health, efficiency, and hospital administration of the British army: founded chiefly on the experience of the late war. Harrison and Sons.
  • Nightingale, F. (1987). Florence Nightingale in the Crimean War, 1854-1856. Manchester University Press.
  • Schaufeli, W. B. (2006). Intervenciones sobre el síndrome de burnout. En jornada El Síndrome de quemarse por el trabajo en Servicios Sociales. Diputació de Valencia, pp: 63-75.
  • Schejter, V., De la Aldea, E. y Emmer, S. (2007). Trabajo de enfermería, su novela laboral. TRAMAS. Subjetividad y procesos sociales, (1), 167-173. https://tramas.xoc.uam.mx/index.php/tramas/article/view/12
  • Valero, S. F. (2019). Florence Nightingale. La madre de la enfermería moderna. Clío: Revista de historia, (212), 40-47. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7018052