¿Habías considerado alguna vez que el intestino influye en cómo nos sentimos? De acuerdo a estudios, la actividad que ocurre en aquello que denominamos microbiota intestinal, no solo impacta a nivel nutricional. De forma curiosa, se han encontrado vínculos a nivel inmunológico, neurológico y hasta psicológico. En esta nota, aprenderemos sobre el eje cerebro-intestino-microbiota y su influencia en el estado de ánimo, así como también en patologías como la depresión.

¿Qué es el eje cerebro-intestino-microbiota?

El eje cerebro-intestino-microbiota es un sistema biológico complejo que establece una red de conexiones entre múltiples sistemas del cuerpo. Como resultado, permite una comunicación bidireccional entre las bacterias intestinales y el cerebro.

Para lo anterior, se basa en una serie de rutas de señalización, que involucran transmisores químicos, vías neuronales y el sistema inmunológico. Además, en lo que respecta a su función principal, se encarga de mantener la homeostasis en los sistemas gastrointestinal, nervioso central y microbiano de los seres vivos.

Su papel en la homeostasis

A través de una comunicación química con el sistema nervioso, el eje cerebro-intestino-microbiota influye en la homeostasis y el comportamiento de su huésped. Al respecto, un ejemplo de esta comunicación directa es la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) por parte de las bacterias intestinales. Estos AGCC se generan a través de la fermentación de la fibra dietética y pueden afectar al sistema nervioso central, regulando la neuroplasticidad, epigenética y expresión génica.

microbiota intestinal, eje cerebro-intestino-microbiota

Por otra parte, los AGCC tienen efectos hormonales y pueden modular la actividad del sistema nervioso simpático. Adicionalmente, también pueden atravesar la barrera hematoencefálica y regular la homeostasis de las microglías en el cerebro. Por ende, impactan en el desarrollo cerebral y la modulación del comportamiento.

El eje cerebro-intestino-microbiota y el sistema nervioso

La microbiota también puede influir en el sistema nervioso y el comportamiento de manera indirecta a través de señalización química. Por ejemplo, puede modular el apetito y los hábitos alimenticios. De hecho, para lograrlo, regula la producción de señales endocrinas producidas por células enteroendocrinas en el revestimiento del intestino. Tal es así que, en relación a esto, se ha observado que los ratones que carecen de microbiota presentan un menor apetito en comparación con los roedores convencionales con microbiota intacta.

Influencia de la microbiota en los neurotransmisores

Por otra parte, la microbiota intestinal puede modular las concentraciones de neurotransmisores. De igual manera, tiene la capacidad de inducir la producción de neurotransmisores por parte de sus anfitriones animales. Por ello, se sugiere que los microorganismos actúan como mediadores de las moléculas señalizadoras utilizadas por el sistema nervioso. Como caso ilustrativo, algunos microorganismos tienen la capacidad de sintetizar neurotransmisores, como el ácido gamma-aminobutírico (GABA) (Morais et al., 2021).

Y en el humor

En la vía humoral, la microbiota intestinal modifica la disponibilidad de nutrientes. Como consecuencia, influye en la liberación de péptidos biológicamente activos a partir de células enteroendócrinas. Con esto, tales péptidos pueden afectar el eje cerebro-intestino al influir en la liberación de hormonas y neurotransmisores.

estado de ánimo

A título ilustrativo, la microbiota puede influir en la liberación del neuropéptido galanina, que desempeña un papel en diversas funciones neurobiológicas. Dentro de ellas, se incluye la regulación del ciclo sueño/vigilia, el estado de ánimo y la regulación de la presión arterial.

En otra instancia, la galanina estimula la actividad del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que regula la liberación de hormonas como el cortisol (Appleton, 2018).

¿Microbiota y depresión?

La depresión es una afección cada vez más común en el mundo moderno, pero su tratamiento sigue siendo un desafío. Según investigaciones sobre el eje cerebro-intestino-microbiota, la depresión está estrechamente relacionada con cambios en la microbiota gastrointestinal.

Así, dicha patología puede alterar la composición de la microbiota intestinal. Incluso, puede dar lugar a problemas como el síndrome de intestino irritable. Similarmente, estas perturbaciones en la microbiota pueden desencadenar respuestas de estrés y empeorar los síntomas depresivos.

Alterar la actividad intestinal para tratar la depresión

Para abordar los síntomas depresivos, se ha explorado la posibilidad de ajustar y modificar la composición de microorganismos en el intestino. Aparentemente, sería fundamental considerar las alteraciones en la microbiota intestinal en personas con depresión.

En relación con eso, podrían desarrollarse enfoques terapéuticos centrados en la microbiota como complemento a las terapias convencionales. Las estrategias terapéuticas existentes incluyen:

  • El uso de fármacos microbianos tradicionales.
  • Implementación de terapias dietéticas.
  • Utilización de prebióticos y probióticos.
  • Uso de bacterias genéticamente modificadas.
  • Realizar trasplantes de microbiota fecal.

De acuerdo a algunos estudios, estas opciones ofrecen resultados prometedores en la prevención y el alivio de la depresión. Pues, regulan la microbiota intestinal y aprovechan la compleja relación entre el cerebro y el intestino. De forma similar, estas medidas terapéuticas también brindan flexibilidad a las personas, permitiéndoles abordar sus síntomas de manera más versátil y menos dependiente de medicamentos.

Uso de prebióticos y probióticos

Los prebióticos y los probióticos han surgido como opciones terapéuticas potenciales para abordar la depresión.

Por un lado, los prebióticos son sustancias no digeribles que fomentan el crecimiento y la actividad de microorganismos beneficiosos en el intestino. Por otro, los probióticos son microorganismos vivos que proporcionan beneficios para la salud cuando se consumen en cantidades adecuadas.

Estas sustancias operan a través de su influencia en el microbioma intestinal, que a su vez está conectado al eje cerebro-intestino-microbiota. Aunque se necesita más investigación, la evidencia sugiere que las intervenciones al microbioma intestinal pueden ser prometedoras en el manejo de la depresión.

Necesidad de diseños experimentales rigurosos

Es esencial comprender los mecanismos a través de los cuales estas intervenciones modifican la actividad del intestino y, en última instancia, cómo afectan la salud mental. En ese sentido, deben considerarse técnicas avanzadas, como el uso de trazadores isotópicos, para rastrear los cambios metabólicos y moleculares clave en la comunicación microbio-cerebro.

De igual manera, se requiere de ensayos clínicos controlados con placebo que exploren el uso potencial de prebióticos y probióticos en subtipos específicos de depresión. Por ejemplo, la depresión posparto.

Conclusión

La interconexión compleja entre la microbiota y el cerebro aún requiere una exploración más profunda y una comprensión. Sobre todo, en el ámbito de patologías como la depresión. Ahora, a medida que se avanza, debemos recordar que la salud mental es un cuestión multifacética, por lo que no se puede caer en simplificaciones. Pero, mientras tanto, el eje cerebro-intestino-microbiota podría tener la clave para una vida más saludable y equilibrada.

Referencias bibliográficas

  • Appleton, J. (2018). The Gut-Brain Axis: Influence of Microbiota on Mood and Mental Health. Integrative medicine (Encinitas, Calif.)17(4), 28-32.
  • Morais, L. H., Schreiber, H. L. y Mazmanian, S. K. (2021). The gut microbiota–brain axis in behaviour and brain disorders. Nature Reviews. Microbiology19(4), 241-255. https://doi.org/10.1038/s41579-020-00460-0
  • Radford-Smith, D. E. y Anthony, D. C. (2023). Prebiotic and Probiotic Modulation of the Microbiota-Gut-Brain Axis in Depression. Nutrients15(8), 1880. https://doi.org/10.3390/nu15081880
  • Zhu, F., Tu, H. y Chen, T. (2022). The Microbiota-Gut-Brain Axis in Depression: The Potential Pathophysiological Mechanisms and Microbiota Combined Antidepression Effect. Nutrients14(10), 2081. https://doi.org/10.3390/nu14102081