Para aprender algo de manera eficaz y significativa debemos aprender a regular los procesos cognitivos y emocionales que intervienen en ello. Como bien sabemos, el ser humano es multidimensional, con la capacidad de aprender constantemente. Por tanto, resulta muy importante contemplar estos factores y enseñar a los estudiantes sobre la relevancia que tiene el aprendizaje autorregulado. Revisamos a continuación cómo tener lograr una mejor gestión del aprendizaje.

¿Qué es el aprendizaje autorregulado?

Hablamos de aprendizaje autorregulado cuando el estudiante es capaz de gestionar los procesos cognitivos y emocionales que están involucrados en el aprendizaje, de forma deliberada. Es decir, el estudiante es capaz de seleccionar aquellas estrategias que le resultan beneficiosas en el momento de aprender, regulando sus emociones y desempeño para alcanzar sus metas. Sumado a esto, no podría ser más cierto que “la capacidad de autorregulación del aprendizaje podría ser un predictor de éxito académico incluso mayor que la inteligencia” (Gomez et al., 2014, p.209).

Características de los estudiantes que autorregulan su aprendizaje

Aprendizaje autorregulado - Estrategias - NeuroClass

Todos podemos entrenar nuestras capacidades para lograr una mejor gestión del aprendizaje. De acuerdo a Zimmerman (2002), los estudiantes que autorregulan su aprendizaje se caracterizan por participar activamente en este proceso.

Esta participación activa implica el desarrollo de habilidades metacognitivas, la influencia de las emocionesmotivación y el comportamiento. Si logramos entrenar adecuadamente estas áreas, podremos gestionar de mejor manera nuestros aprendizajes dando paso a un mejor rendimiento (Ruiz, 2020). Los diversos estudios han destacado algunas características del alumnado que regula el aprendizaje. A continuación, mencionamos algunas (Torrano y González, 2004, p. 3):

  • Conocen, identifican y utilizan estrategias cognitivas que les permite entender, procesar, organizar, elaborar y recuperar la información.
  • Desarrollan habilidades metacognitivas para saber cómo planificar el trabajo que van a realizar. Es decir, encaminan los diversos procesos mentales necesarios para la consecución de la meta planteada.
  • Desarrollan, modifican y controlan aquellas emociones que son positivas para el aprendizaje. Generalmente ligadas al aspecto motivacional de la tarea. Por ejemplo, entusiasmo, gusto y satisfacción, entre otras.
  • Planifican adecuadamente la tarea. Es decir, prevén el tiempo de ejecución, consideran un entorno favorable para el aprendizaje (lugar) y acuden en ayuda de sus profesores o compañeros cuando lo necesitan.
  • Apoyan a un clima motivacional de clase adecuado. Se involucran en las tareas, en su planificación y organización.
  • Se esfuerzan por mantener la atención en la tarea, evitando aquellos estímulos distractores.

En otras palabras, estos estudiantes son conscientes de la importancia de asumir un rol activo en su aprendizaje. En consecuencia, ajustarán sus procesos cognitivos y emocionales para desenvolverse adecuadamente. Es decir, para poder responder a la tarea, alcanzar las metas planteadas y tener un rendimiento positivo.

¿Cómo enseñar un aprendizaje autorregulado?

Ahora que hemos abordado la importancia y, sobre todo, la utilidad de que nuestros estudiantes aprendan a autorregular su aprendizaje, nos surge una duda, ¿cómo enseñar un aprendizaje autorregulado? Pues bien, el diseño y planificación de estrategias se han basado en que el aprendizaje autorregulado es una habilidad que se adquiere y desarrolla por medio de procesos y actividades a lo largo de las diversas experiencias de aprendizaje. Según Torrano, Fuentes y Soria (2017), estas estrategias deben buscar conseguir ciertos objetivos:

  1. Enseñar habilidades de metacognición, cognitivas y comportamentales.
  2. Desarrollar el conocimiento condicional que es útil para determinar cuáles son las estrategias más eficaces y en qué momentos son necesarias de aplicar.
  3. Motivar para que los estudiantes utilicen las estrategias identificadas para conseguir las metas propuestas.

Como indican estos autores, se trata de explicar a los estudiantes qué estrategias son las más adecuadas para que puedan procesar y controlar de mejor manera el aprendizaje (conocimiento declarativo). Posteriormente, se les enseñarán cómo utilizar dichas estrategias (conocimiento procedimental) y, consecuentemente, en qué momento utilizarlas (conocimiento condicional). Siguiendo esta línea, el docente debe indicar también, cuáles son los beneficios que conllevan.

Por otro lado, no debemos descuidar los elementos emocionales que subyacen en los procesos cognitivos mencionados anteriormente. Por ello, es importante mejorar aquellas creencias motivacionales, de autoeficacia o expectativas que pueden presentar nuestros estudiantes. Es decir, no debemos descuidar cómo la motivación influye en este proceso (Ruiz, 2020).

Modelos didácticos para enseñar un aprendizaje autorregulado

La base de estos modelos didácticos que buscan promover un aprendizaje autorregulado se fundamenta en brindar un apoyo sistemático que permita que los estudiantes trabajen de manera independiente. Es por ello que se recomienda integrar de forma curricular las estrategias de aprendizaje a las actividades de clase. A continuación, mencionamos algunos de ellos (Torrano, Fuentes & Soria, 2017).

Auto-observación

Los estudiantes deben aprender a valorar y supervisar si las estrategias que están utilizando son efectivas. En caso de no estarlo, ser capaces de modificar, cambiar o reajustar lo necesario para ello. Esto implica una toma de conciencia sobre sus procesos cognitivos frente a su estado emocional, motivación, tiempo de la tarea y nivel de esfuerzo. Por ejemplo, ser conscientes de que no están entendiendo la consigna, analizar su nivel de comprensión de la tarea y verificar que están con predisposición para aprender, entre otros. Es decir, verificar que sus habilidades metacognitivas les resultan beneficiosas ante la tarea.

Modelado

Feedback - Clase - NeuroClass

Los seres humanos somos capaces de adquirir conductas, actitudes y destrezas por medio de la imitación. En este caso, los profesores serán un modelo referencial que, si explican abiertamente lo que hacen para resolver una tarea, enseñan implícitamente las estrategias que están utilizando. En consecuencia, el estudiante asimilará de mejor manera, mediante un ejemplo práctico, cómo planificar, ejecutar, supervisar y resolver una tarea. Este tipo de modelo suele darse al inicio del aprendizaje pero, idealmente, mientras más visualizaciones y ejemplos tenga, mejor será el dominio en el futuro.

Práctica guiada y autónoma

Para conducir el proceso de aprendizaje de manera efectiva, es importante practicar las estrategias de autorregulaciónEn principio, de forma guiada y, poco a poco, de forma independiente.

El feedback es un aspecto importante para el análisis de dicha efectividad. Asimismo, lo que se pretende a través de este modelo es promover la responsabilidad en el estudiante para que logre controlar, desarrollar, aplicar y evaluar las estrategias que ha ido adquiriendo a raíz de la práctica guiada. Un ejemplo de esta estrategia puesta en práctica es el flipped classroom. 

Apoyo social

En principio, a los estudiantes se les brinda un apoyo o también llamado “andamiaje” (scaffolding) para guiar su proceso de aprendizaje. Con el paso del tiempo se va retirando dicho apoyo de forma paulatina, convirtiendo este apoyo que, en principio era directivo, en algo menos intenso. Es decir, este scaffolding se retirará gradualmente para que empiece a ser el estudiante quien direccione sus procesos de aprendizaje.

Práctica autorreflexiva

Esta sería la última parte del proceso de autorregulación, pues es el paso en el que los estudiantes practican todo lo que han aprendido de forma independiente. En ese sentido, se espera que estén en capacidad de reflexionar sobre su proceso de aprendizaje, utilizar estrategias adecuadas y ajustarlas al contexto en el que se encuentran. Consecuentemente, todo esto favorecerá un entorno de aprendizaje positivo.

Conclusión

En resumen, para lograr una mejor gestión del aprendizaje es importante enseñar y guiar a los estudiantes a regular su experiencia. Conforme mejor sea la gestión de los elementos que influyen en este proceso, mejor será el resultado y rendimiento general. En otras palabras, mientras más activa sea su participación, mucho mejor será su disposición para aprender y comprometerse con lo que aprenden. En consecuencia, su respuesta será mucho más positiva para alcanzar las metas propuestas.

Referencias Bibliográficas:

  • Nuñez, J.C., Solano, P., González – Pienda, J. y Posarió, P. (2006). El aprendizaje autorregulado como medio y meta para la educación. Papeles del Psicólogo, 27(3), 139-146.
  • Ruiz M., H. (2020). ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza (1a edición). Editorial Graó.
  • Torrano, F. y González, M. C. (2004). El aprendizaje autorregulado: presente y futuro de la investigación. Electronic Journal of Research in Educational Psychology, 2(1),1-33.
  • Torrano, F., Fuentes, J. L., y Soria, M. (2017). Aprendizaje autorregulado: estado de la cuestión y retos psicopedagógicos. Perfiles educativos39(156), 160-173.
  • Zimmerman, B.J. (2002). Becoming self-regulated learned: An overview. Theory into Practice, 41, 64-72.