Es natural ver a los niños jugar desde las etapas más tempranas del desarrollo. La mayoría de las veces son estimulados por los adultos, quienes les presentan diversos objetos que favorecen esta interacción con el entorno. En una primera instancia, pueden jugar con partes de su cuerpo o de otros, para luego pasar a objetos más elaborados, que conformarían los primeros objetos externos al cuerpo. El juego, en especial el llamado juego simbólico, adquiere así un rol fundamental en el desarrollo de funciones y habilidades en el niño. Hasta aquí hemos leído parte del juego simbólico en niños con desarrollo típico. Sin embargo, se ha constatado que hay diversos trastornos, como el trastorno del espectro autista (TEA), en el que este aspecto se encuentra alterado. De esta forma, nos preguntaremos, ¿cómo es este juego simbólico en niños con TEA? Indaguemos en el juego simbólico y el autismo. A continuación.

El juego simbólico y la importancia en los niños

No todo es juego simbólico

Piaget y Barbel (1997) describen diferentes tipos de juego que se corresponden con los estadios evolutivos en los cuales predominan.

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  • Como primera categoría describen el juego de ejercicio, la forma más primitiva, que corresponde al estadio sensoriomotor. La misma se desarrolla entre los 0 y 2 años de edad. El juego aquí no refiere a ningún simbolismo ni técnica, sino a movimientos repetitivos con fines adaptativos.
  • En la segunda aparece el juego simbólico, entre los 2-3 y 5-6 años de edad, que corresponde al estadio preoperacional. Es el apogeo del juego infantil. Refiere al sistema de símbolos, a la representación sin un objeto y la función de asimilación al yo.
  • Los juegos de reglas son la tercera categoría, la cual se corresponde al estadio de las operaciones concretas. En esta el juego se transmite de niño a niño, adquiriendo mayor relevancia con la vida social del infante.

Junto a esto, agregan una cuarta categoría que englobaría la transición entre el juego simbólico y las adaptaciones no lúdicas.

Función semiótica o simbólica

Si bien todos los tipos de juego son importantes para el desarrollo del niño, el juego simbólico adquiere mayor relevancia habilitando al niño a la representación, la cual llamamos función semiótica o simbólica.

Piaget (1997) la describe de la siguiente manera: “(…) aparece una función fundamental para la evolución de las conductas ulteriores, y que consiste en poder representar algo (un “significado” cualquiera: objeto, acontecimiento, esquema conceptual, etcétera) por medio de un “significante” diferenciado y que solo sirve para esa representación: lenguaje, imagen mental, gesto simbólico” (p. 59).

Así pues, el niño, a través de esta función, desarrolla su potencial cognitivo y emocional, promoviendo la creatividad y la imaginación. Además, también se promueve la interacción social con los pares. Así como la adaptación al medio que le rodea.

De este modo, facilita que el infante tenga un mayor entendimiento del mundo adulto. A la vez que se expresa y resuelve los conflictos afectivos que vayan surgiendo. Con todo esto, tampoco hemos de olvidar el papel tan importante que toma el desarrollo del lenguaje. Un aspecto fundamental en esta etapa y que permite dotar de sentido a las escenas desarrolladas en el juego.

Ahora, ¿cómo es el juego simbólico en niños con TEA?

El TEA es un trastorno del neurodesarrollo de origen neurobiológico e inicio en la infancia. Afecta al desarrollo de la comunicación social, la conducta y existe una presencia de comportamientos e intereses repetitivos y restringidos.

Asimismo, presenta una evolución crónica, con diferentes grados de afectación, adaptación funcional y funcionamiento en el área del lenguaje y desarrollo intelectual. Según el caso y momento evolutivo (Hervás Zúñiga et al. 2017).

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En las alteraciones presentes en los niños con TEA se encuentra el juego simbólico. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) este trastorno del neurodesarrollo se caracteriza por presentar deficiencias:

  • De carácter persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos.
  • En la reciprocidad socioemocional.
  • De conductas comunicativas no verbales utilizadas en la interacción social.
  • En el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones, las cuales varían. Por ejemplo, desde dificultades para ajustar el comportamiento en diversos contextos sociales, pasando por dificultades para compartir juegos imaginativos o para hacer amigos, hasta la ausencia de interés por otras personas.

Así pues, dado que una de las alteraciones presentes es la interacción con el otro, el juego simbólico en el autismo no evolucionará de la forma esperable. Aún así, es preciso tener en cuenta las individualidades de cada niño y el grado de afectación. De esta forma, habrá niños que desarrollen más que otros dicho juego.

Pero, ¿es posible enseñar a jugar?

Aunque el desarrollo del juego no surja de forma espontánea es posible estimular a los niños para que “aprendan” a jugar. Así como también se les enseñan habilidades sociales, utilizando como mecanismo fundamental la imitación.

Intervienen, en dicho mecanismo, las neuronas espejo o especulares. Un grupo de neuronas que se activan cuando realizamos una acción o cuando otro la realiza. Además, también intervienen en los procesos empáticos y sociales. 

Por otra parte, el abordaje multidisciplinario de los tratamientos que reciben con frecuencia los niños con TEA ofician de espacios habilitadores para dichos aprendizajes. Así mismo, son importantes en este proceso tanto las instituciones escolares como la familia, adquiriendo gran relevancia en el desarrollo del potencial de cada niño.

¿Puede ser beneficiosa la realidad virtual?

El uso de la tecnología, en especial la multiplicidad de pantallas, se ha incrementado en los últimos tiempos. Como resultado, aparecen beneficios y dificultades en los niños en diversas áreas.

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En la exploración de las posibilidades al acceso de lo simbólico, surge en España una investigación diseñada para la enseñanza específica del juego simbólico en participantes con TEA.

Es llevada a cabo a través de Realidad Virtual (RV) con resultados efectivos. Para Herrera y su equipo (2007):

Los entornos de Realidad Virtual (RV) ofrecen una serie de ventajas potenciales para la intervención educativa en TEA. En particular, para la enseñanza de juego de ficción y para la comprensión de la imaginación, la RV ofrece la ventaja de poder mostrar explícitamente aquellas transformaciones imaginarias que habitualmente no son visibles, por tener lugar en nuestra mente.

Este tipo de procedimientos innovadores plantean que las alteraciones en el juego social parecieran ser la confluencia de las afectaciones. Tanto en el desarrollo social y emocional, como en el desarrollo cognitivo del juego.

La investigación consiste en el diseño de la herramienta “voy a hacer como si…”, donde se recrea la actividad de compraventa de un supermercado a través de una pantalla táctil. Cuenta con una serie de ejercicios progresivos que avanzan desde la manipulación “física” de los objetos del entorno para realizar la compra hasta la práctica en el juego -primero funcional y luego simbólico- con dichos objetos.

Conclusión

Sin lugar a duda, el juego simbólico es de suma importancia para el desarrollo del psiquismo infantil. No solo promueve el desarrollo del potencial cognitivo y emocional, sino la creatividad y la imaginación.

Además, habilita la interacción social con los pares y la adaptación al medio. Todo ello, a la vez que permite la expresión y resolución de conflictos afectivos.

El por qué el juego simbólico en autismo se encuentra alterado sigue siendo un tema de investigación en la actualidad. Sin embargo, el desarrollo de la tecnología, y los avances en el estudio de esta condición, favorecen el diagnóstico e intervención temprana. De este modo, se promueve y estimula el acceso a la función simbólica. Y, sobre todo, se mejora el juego simbólico en el autismo.

Referencias bibliográficas

  •  Autismo diario (28 de octubre, 2008). La necesidad de enseñar a jugar a los niños con autismo. Autismo Diario. Recuperado de: https://autismodiario.com/2008/10/28/la-necesidad-de-ensenar-a-jugar-a-los-ninos-con-autismo/
  • Asociación Americana de Psiquiatría (2013). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. (5ta ed). Arlington, VA.
  • Herrera, G., Alcantud, F., Jordan, R. y Blanquer, A. (2007). Desarrollo del Juego Simbólico mediante el uso de herramientas de Realidad Virtual en niños con Autismo. Un estudio de caso. 24.
  • Hervás Zúñiga, A., Balmaña, A. y Salgado, M. (2017). Los trastornos del espectro autista (TEA). Revista de pediatra integral, 21(2).
  • Piaget, J. y Barbel, I. (2017) Psicología del niño (Decimocuarta edición). Ediciones Morata, S. L