Este término probablemente lo hemos escuchado más de una vez. Y, además, el síndrome del miembro fantasma es ampliamente estudiado desde diversos campos, entre ellos la medición y psicología. Pero, ¿qué es exactamente el síndrome del miembro fantasma? ¿Cómo una persona a la que se le ha amputado una pierna, por ejemplo, sigue sintiendo que le pica? o ¿Es posible que llegue hasta a experimentar dolor?

¿Qué es la sensación del miembro fantasma?

Como su propio nombre indica, la sensación del miembro fantasma se refiere a la “ausencia” de un miembro corporal del cual el cerebro sigue recibiendo estímulos.

Indaguemos en el concepto

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Este concepto fue atribuido a un cirujano militar llamado Ambroise Paré en el siglo XV. Sin embargo, fue casi trescientos años después cuando otro médico norteamericano llamado Silas Weir Mitchel acuñó el término “dolor del miembro fantasma” y lo describió de forma exhaustiva. 

Mitchel, considerado como el fundador de la Neurología americana, ejercía la medicina en Filadelfia cuando empezó a interesarse por este fenómeno.

Refería que solo el 5% de los hombres que habían sufrido una amputación nunca experimentaron la sensación de que el miembro seguía presente. El resto afirmaba que esa parte de su cuerpo seguía ahí. Más presente que incluso otras partes. Llegando incluso a experimentar dolor o sensaciones de calor. 

Años antes, esto ya aparecía en la literatura descrito por Herman Melville. Autor de una obra (que seguro conocemos) en la que al capitán Ahab perdió la pierna por una ballena blanca, Moby Dick (1851). De hecho, en uno de sus capítulos aludía a que su pierna era como un maniquí, invisible pero que él sentía desde el alma.

Diferentes conceptos del síndrome del miembro fantasma

Es importante diferenciar algunos conceptos de este cuadro:

  • Sensación del Miembro Fantasma (SMF): Se refiere a la experiencia del miembro amputado en relación a sus características espaciales o esquema mental corporal. No es una experiencia de carácter doloroso y aparece en el 90-100% de los casos tras la operación.
  • Dolor del Miembro Fantasma (DMF): Percepción de índole dolorosa en la porción amputada. Aproximadamente, se estima que un 80% de las personas que han sufrido una amputación lo experimentan, disminuyendo a lo largo de los meses. Suele manifestarse mayor dolor cuanto más proximal es la amputación, pérdida del miembro o tras una mal control analgésico.
  • Dolor del Muñón (DM) o Dolor de la Extremidad Residual: Sensación dolorosa que la persona manifiesta en la parte existente de la extremidad amputada. A pesar de su similitud con el concepto anterior, esta puede deberse a una mala colocación de la prótesis, neuromas o insuficiencias vasculares (Olarra y Longarela, 2007).

Todo el conjunto de sensaciones relacionadas con la percepción sensorial del miembro se amparan bajo el concepto de síndrome del miembro fantasma.

¿Por qué ocurre el síndrome del miembro fantasma?

A pesar de que el trasfondo del síndrome del miembro fantasma no se conoce en su totalidad, este fenómeno está relacionado con factores tanto centrales como periféricos. Asimismo, todo lo que engloba la psicología en el síndrome del miembro fantasma es influyente en su evolución.

Factores centrales y periféricos

En cuanto a los factores periféricos, esta sensación se determinaría por la tensión muscular del miembro.

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Santiago Ramón y Cajal, en 1928, describió que cuando un nervio intenta crecer pero no lo hace en la dirección correcta, se acaba creando una especie de ovillo sobre sí mismo. A esto lo denominaría neuroma y ocurre en mayor medida tras el corte de un nervio. 

El neuroma emite descargas nerviosas que son recibidas por el cerebro y la médula espinal sin ningún desencadenante específico.

Esta hiperactividad neuronal periférica tiene consecuencias en la corteza cerebral, donde se encontraría el verdadero problema de la sensación fantasma (Flor y Birbaumer, 2001).

En cuanto a los factores centrales, las teorías sobre estos determinan que, ante la ausencia de estímulos aferentes tras la pérdida de un miembro, el córtex somato-sensorial sigue funcionando. De este modo, genera las respuestas que se emitirían si este estuviera presente.

Síndrome del miembro fantasma según V. S. Ramachandran

Relacionado con estas hipótesis, en el libro The Tell-Tale Brain: A Neuroscientist’s Quest for What Makes Us Human (2010) se encuentran las propuestas por V. S. Ramachandran. Este investigador determina que dicha zona sin miembro demanda nuevas conexiones que son cubiertas por zonas adyacentes.

Es decir, tenemos una especie de mapa cerebral donde, por ejemplo, si un área de la cara se ocupara del área de la mano que ha sido amputada, podríamos prever que al tocar la cara se activarían sensaciones que tuvieran que ver con el área de la mano. Esto generaría dolor dada la incongruencia y reorganización cortical. 

Ramachandran probó su teoría en pacientes y observó que, por ejemplo, al tocar parte de la cara del mismo lado del cuerpo donde faltaba el miembro, el paciente refirió que sentía tal sensación en la parte amputada. Por ende, el dolor del miembro fantasma se origina en el cerebro. En este punto, no solo entraría la parte médica, sino también la psicología en el síndrome del miembro fantasma. Veamos por qué.

¿Cuál es el tratamiento?

A pesar de que con el paso del tiempo la sensación del miembro fantasma tiende a decrecer, se han observado casos en los que o bien persiste durante años o aparece de manera intermitente. 

El tratamiento tiene una vertiente de carácter farmacológico (analgésicos) y otra no farmacológica que incluye técnicas de fisioterapia o estimulación eléctrica nerviosa transcutánea. Con esto, una de las técnicas más destacadas es el tratamiento espejo.

El tratamiento del espejo

Ramachandran, en la década de los 90, utilizó esta técnica con el fin de reducir el dolor en aquellas personas que lo padecían tras haber perdido un miembro del cuerpo.  Fue más adelante cuando se describió que ese alivio tras realizar dicha terapia proviene de las llamadas “neuronas espejo” en el hemisferio cerebral contralateral del miembro amputado (Uricoechea et al., 2016). 

El paciente ha de colocar el miembro sano dentro de una caja que contiene un espejo, de modo que observe el reflejo de la pierna de forma íntegra mientras realiza los diferentes ejercicios. Según Ramachandran, los ejercicios han de repetirse de cinco a diez minutos durante unas tres semanas, llegando a generar un sobre-aprendizaje, fruto de la neuroplasticidad cerebral. 

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Este tratamiento corrige el conflicto entre los estímulos propioceptivos y visuales que se transmiten como señales al sistema nervioso central. Se produce así una reorganización en la corteza somatosensorial (González García et al., 2013).

Es decir, cuando la persona ve que la zona en la que el miembro está ausente es ocupada por el reflejo de la parte sana parecerá que el miembro amputado está presente, lo que llamaríamos una “ilusión óptica”. 

La hipótesis planteada es que, la persona sabe que lo que está ocurriendo es una ilusión y su miembro sigue ausente. Ramachandran sugiere que cuando la zona del lóbulo parietal contralateral al miembro amputado recibe mensajes incongruentes (como son aquellos que informan que la parte ausente está presente y moviéndose), el cerebro soluciona dicho conflicto descartando estos mensajes que provienen del miembro fantasma. 

De este modo, aquella información referente a este sería borrada de la memoria, incluyendo el dolor (Mas Esquerdo, et al., 2013) .

Conclusión

El síndrome del miembro fantasma es frecuente tras la amputación de un miembro, por lo que debe abordarse mediante programas de rehabilitación. A pesar de que ha sido, y es, un fenómeno muy estudiado en diferentes campos, el síndrome del miembro fantasma despierta mucha curiosidad desde la psicología.

A pesar de ello, por ahora no se tienen datos concluyentes sobre su tratamiento. Una técnica analgésica ampliamente utilizada es la técnica del espejo propuesta por Ramachandran. Sin embargo, a pesar de su demostrada utilidad todavía queda preguntarse si otros factores desconocidos están influyendo.

Referencias Bibliográficas

  • Flor, H., y Birbaumer, N. (2001). Dolor de miembro fantasma. 8, 5.
  • González García, P., Manzano Hernández, M. P., Muñoz Tomás, M. T., Martín Hernández, C. y Forcano García, M. (2013). Síndrome del miembro fantasma: aproximación terapéutica mediante el tratamiento espejo. Experiencia de un Servicio de Geriatría. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 48(4), 198-201. https://doi.org/10.1016/j.regg.2012.11.001
  • Mas Esquerdo, J., Maruenda Fernández, R. y Robles Sánchez, J. I. (2013). Tratamiento neuropsicológico de «dolor de miembro fantasma»: a propósito de un caso. Sanidad Militar, 69(3), 195-202. https://doi.org/10.4321/S1887-85712013000300006
  • Pellicer F. (2002). Cuando la conciencia corporal se enferma. Elementos: Ciencia y Cultura, 9:3-8.
  • Olarra, J. y Longarela, A. (2007). Sensación de miembro fantasma y dolor de miembro residual tras 50 años de la amputación, 428-431.
  • Uricoechea, P. R., Toledo, S. R., Rico, S. C., Valencia, M. F., Mejía, D. R. y Velázquez, J. M. (2016). Terapia en espejo para el tratamiento de dolor de miembro fantasma crónico en pacientes amputados. Revista Mexicana Médica Física Rehabilitación, 28, 49-53. http://www.npr.org/2011/02/14/133026897/v-s-ramachandrans-tales-of-the-tell-tale-brain