Las condiciones de vida actuales han ido aumentando nuestra esperanza de vida y, por ende, el pronóstico de las afecciones relacionadas con la vejez. Una de las más conocidas es la enfermedad de Alzheimer (EA) o la demencia tipo Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa. Debido a su popularidad, se han volcado muchas de las investigaciones en estudiar cómo se desarrolla y si en algún momento se va a poder curar. Asimismo, cada vez conocemos más sobre las posibles causas, síntomas y evolución a lo largo del tiempo.

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

La demencia tipo Alzheimer fue descubierta por Alois Alzheimer en el año 1906.

Consiste en un cuadro clínico de deterioro progresivo que se desarrolla en la edad adulta.

Así mismo, es irreversible y afecta de manera importante a la funcionalidad de la persona.

En su inicio, se encuentra afectada, principalmente, la memoria a corto plazo. Siendo la causa para acceder a un servicio sanitario.

En la actualidad, la OMS estima que 50 millones de personas tienen algún tipo de demencia. Y, entre el 50% al 60%, específicamente, padecerá de demencia tipo Alzheimer.

Es importante aclarar que estas cifras han ido aumentando progresivamente con el tiempo, generando interés para los servicios socio-sanitarios. 

Causas de la enfermedad de Alzheimer

Al ser el alzhéimer una enfermedad neurodegenerativa, se conoce que hay afectaciones intrínsecas en el cerebro. Sin embargo, el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer no se puede confirmar hasta que se analiza el cerebro de la persona cuando fallece. Sin embargo, se sabe que existen cambios microscópicos y macroscópicos en este.

Microscópicos

En primer lugar, la acumulación de la proteína β-amiloide. Producida por mutaciones en algunos genes que ayudan a que esta proteína se desarrolle en exceso y pueda convertirse en formas neurotóxicas que afectan al cerebro.

En los pacientes con demencia tipo Alzheimer se acumulan y forman lo que conocemos como “placas seniles”, que van dañando las neuronas cerebrales.

En segundo lugar, encontramos la hiperfosforilización de la proteína tau. Esta proteína se asocia con el ensamblaje y la estabilización de los microtúbulos de los axones.

Al fosforilizarse, la proteína tau afecta el ensamblaje provocando que el axón se destruya. Cuando esto ocurre, crea los “ovillos neurofibrilares” característicos de la enfermedad de Alzheimer (Barragán et al., 2019).

En resumen, estos dos factores generan daño y muerte de las neuronas. Lo que va a repercutir en el desarrollo y avance de las sintomatologías clínicas características de las personas que sufren la demencia tipo Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa.

Macroscópicos

Corte coronal T2, sagital y axial T1 que evidencian prominencia de surcos y cisuras en paciente con demencia de tipo Alzheimer (Orellana et al., 2002)

Asimismo, los pacientes que presentan enfermedad de Alzheimer muestran una atrofia cerebral que comienza en los hipocampos y amígdalas. Después, en lóbulos frontales y temporales.

Con el avance de la enfermedad, todo el cerebro queda perjudicado. Así, tales daños concuerdan con el avance de la sintomatología de dicha afección.

Factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer

Existen múltiples factores de riesgo que pueden predisponer a la persona a desarrollar la demencia tipo Alzheimer. Ahora, no son factores obligatorios. Es decir, no por cumplir con estas características se va a desarrollar la patología. Entre los principales factores de riesgos se encuentran:

  • Edad: Actualmente, es el principal marcador de riesgo para desarrollar la enfermedad. De esta manera, el riesgo va aumentando después de cumplir 60 años (Navajas et al., 2005).
  • Sexo: Se ha encontrado que hay una mayor prevalencia de mujeres que desarrollan alzhéimer.
  • Reserva cognitiva: La educación y exposición a actividades de ocio interactivas y activas ayudan en el aumento de las conexiones neuronales. Asimismo, esto ayuda a compensar y retrasar las manifestaciones clínicas de la patología.
  • Historia familiar: Supone que es el riesgo de desarrollar alzhéimer aumenta el doble en individuos que tienen familiares que lo padecen. Aspecto que se explica por la presencia de antecedentes genéticos que predisponen a las personas a desarrollarlo. La influencia genética ocurre, especialmente, cuando tal desarrollo se produce de manera precoz o tardía.

¿Cuáles son las manifestaciones cognitivas de la enfermedad de Alzhéimer?

Al ser el alzhéimer una enfermedad neurodegenerativa, la alteración de las funciones cognitivas se produce progresivamente. Es decir, con el daño progresivo de las neuronas va aumentando la cantidad y nivel de afectación del funcionamiento general.

Memoria

La primera función que suele afectarse es la memoria. En un inicio, empiezan los olvidos en la memoria a corto plazo y la episódica. En estos momentos, la persona comienza a olvidar dónde deja las cosas o a repetir historias por no recordar que ya las había contado. De igual manera, le cuesta el aprendizaje de nueva información y acordarse de nuevos eventos.

Lenguaje

Los pacientes con demencia tipo Alzheimer empiezan a tener problemas en el lenguaje. Al principio, las afectaciones son muy leves y se caracterizan por problemas para encontrar palabras (anomia). En fases más avanzadas, hay dificultades en la comprensión y producción del lenguaje. Y, por último, en las finales puede aparecer mutismo.

Praxias

Las praxias también se encuentran afectadas desde el inicio de la enfermedad. El primer síntoma que se observa es la dificultad para realizar actividades que requieren pasar la información de lo visual a la acción.

man in black jacket and pants standing on sidewalk during daytime

Un ejemplo de esto es la dificultad para armar cosas. A medida que avanza la enfermedad van surgiendo problemas para seguir secuencias o realizar gestos de manera voluntaria (Ardila y Roselli, 2007; Cicarrelli y Chomnalez, 2017).

Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas es otro aspecto que se encuentra afectado. La persona comienza con dificultades para mantener y manipular información mentalmente.

Siguiendo el progreso del deterioro hay dificultades para inhibir comportamientos y pensamientos.

De igual manera, se presentan inconvenientes a la hora de planificar, organizar y cambiar su punto de vista. En fases más avanzadas, puede verse afectado el juicio frente a diferentes aspectos (González, 2000).

Orientación

La orientación es otra función que se encuentra comprometida en la demencia tipo Alzheimer. Se produce la desorientación temporal, olvidando el mes o año.

Con el paso del tiempo, quien lo padece comienza a tener problemas para recordar el lugar donde está. Finalmente, pueden llegar a olvidar información relacionada con la orientación personal.

Atención

Las personas con enfermedad de Alzheimer empiezan por presentar dificultades en la atención dividida. Esta se relaciona con problemas para hacer dos actividades de manera simultánea.

A medida que transcurre el tiempo, comienzan a tener problemas para sostener la atención en una actividad. De igual manera, les cuesta seleccionar los estímulos relevantes para realizar una tarea. En etapas más avanzadas, existe dificultad para focalizar la atención de forma apropiada.

Manifestaciones conductuales y neuropsiquiátricas en la enfermedad de Alzheimer

Este tipo de afectación toma cursos diferentes en cada individuo. Suelen ser los aspectos que más problemas crean en el desarrollo de las actividades cotidianas y, por ende, son lo que más carga generan en los cuidadores. Entre los síntomas que pueden aparecer, según Slachevsky y Fuentes (2005), están:

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  • Depresión: Puede ser previa o cursar durante el avance del alzhéimer. La presentación de este fenómeno no se da como tristeza, sino que se reemplaza por irritabilidad, preocupaciones, ansiedad o temor.
  • Trastornos del sueño: Aparece en más de la mitad de los pacientes con enfermedad de Alzheimer. Se destacan principalmente los múltiples despertares, fragmentación y agitación nocturna. En los casos más severos, hay una inversión en los ciclos de sueño y vigilia.
  • Apatía: Otro de los síntomas más comunes. Se caracteriza por una pérdida de iniciativa y motivación, disminuye la interacción social y aparece indiferencia emocional. Adicionalmente, puede generar junto con la depresión una pérdida de interés en las actividades, enlentecimiento motor y fatiga.
  • Agitación: Se puede presentar haciendo actividad vocal, motora y verbal inapropiada sin explicación causal. También se pueden incluir actividades que son apropiadas pero en las que cambia su intensidad, frecuencia o contexto.
  • Psicosis: Se presenta en un bajo porcentaje de las personas con enfermedad de Alzheimer en etapas avanzadas. Estos síntomas pueden ser alucinaciones o ideas delirantes. Adicionalmente, se asocian con agitación motora, labilidad emocional y agresividad. En consecuencia, es uno de los síntomas de los que más se quejan los cuidadores.

Conclusión

Para concluir, la enfermedad de Alzheimer es la demencia más común y de más prevalencia a nivel mundial que se presenta por daños neuronales que son progresivos.

A medida que avanza aumentan los síntomas y, por ende, las afectaciones en el desarrollo de la vida diaria. Al ser progresivo, los pacientes van perdiendo paulatinamente su autonomía e independencia.

A pesar de conocerse muchos aspectos sobre esta enfermedad, todavía no se conoce una cura. Por ello, se está trabajando en técnicas para enlentecer el proceso degenerativo y el control de algunas de las sintomatologías. 

Por último, es importante entender el rol de la familia en dicha enfermedad, ya que esta es una herramienta fundamental para el mantenimiento y manejo de la patología.

Referencias bibliográficas

  • Ardila, A. (2015). Historia y Clasificación de las Apraxias. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 15(1), 109-118. https://www.researchgate.net/publication/289700155_Historia_y_clasificacion_de_las_apraxias
  • Barragán, D., García, M. A., Parra, A. y Tejeiro, J. (2019). Enfermedad de Alzheimer. Medicine, 12(74), 4338-4346. Doi: 10.1016/j.med.2019.03.012
  • Navajas, R., Castillo, A., Quintana, J. y Allam, M. (2005). Factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Revista de neurología, 40(10), 613-618. Doi: 10.33588/rn.4010.2004360
  • Slachevsky Ch, A. y Fuentes G. P. (2005). Síntomas psicológicos y conductuales asociados a demencias: Actualización terapéutica. Revista médica de Chile, 133(10), 1242-1251. Doi: 10.4067/S0034-98872005001000015