Al adentrarnos en el mundo de la depresión, surge una pregunta clave: ¿Cómo afecta dicha condición a la forma de procesar la información? En esta nota, analizaremos la conexión entre la depresión y las funciones cognitivas diarias, esenciales para el entendimiento y elecciones cotidianas. Además, nos enfocaremos en un aspecto a menudo pasado por alto, examinando cómo la depresión puede impactar al procesar la información.

Depresión: Un trastorno de salud mental

La depresión, en su manifestación como trastorno depresivo mayor, se presenta como una experiencia profunda y compleja. Dicho trastorno se caracteriza por la presencia de episodios depresivos graves, donde la tristeza intensa y la pérdida de interés o placer en actividades diarias son aspectos destacados. A los que les acompañan cambios en el apetito, problemas de sueño, fatiga, dificultad para concentrarse, y sentimientos de inutilidad o culpa.

Para un diagnóstico de trastorno depresivo mayor, los síntomas deben persistir de manera constante durante al menos dos semanas. No obstante, la dimensión diagnóstica no se limita solo a la presencia de los mismos, sino que también requiere que su impacto genere un deterioro significativo en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas esenciales de la vida del individuo (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, DSM-V, en inglés).

Funciones cognitivas: ¿Qué son?

deterioro significativo en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas esenciales de la vida del individuo

Las funciones cognitivas engloban procesos mentales fundamentales para el pensamiento y comportamiento. Incluyen, así, aspectos como la atención, memoria, percepción y resolución de problemas, cuyo desarrollo se vincula al crecimiento del sistema nervioso central.

Un indicio de buen desarrollo

Además, las funciones cognitivas básicas, como la atención, gnosias, praxias, memoria, lenguaje y funciones ejecutivas, desempeñan un papel esencial en la forma de pensar y actuar.

De esta forma, es relevante destacar que habilidades como la lectura, escritura y cálculo, adquiridas durante la escolarización, indican logros importantes en el aprendizaje y son señales cruciales de la salud cerebral. Ahora, al hablar de funciones cognitivas, no nos limitamos a estas habilidades individuales, sino que consideramos cómo se relacionan para llevar a cabo distintos procesos mentales (Ortiz y Arévalo Parra, 2017).

Relación de las funciones cognitivas con la depresión

Cuando alguien supera los momentos más difíciles de la depresión, aún puede enfrentar desafíos en su forma de pensar. Pues, de algún modo, la depresión, especialmente en sus episodios más intensos, deja una marca en la habilidades cognitivas. Lo que puede reflejarse en dificultades en áreas clave que tienen que ver con procesar la información rápidamente, mantener la atención y recordar cosas importantes, por ejemplo.

Así, estudios revelan que, en el 73% de 75 variables cognitivas se observan déficits significativos después de la remisión de un episodio depresivo mayor. Déficits que abarcan áreas como la velocidad de procesamiento, atención selectiva visual, memoria de trabajo, aprendizaje verbal y funciones ejecutivas (Semkovska et al., 2019).

Pero… ¿Cómo afecta en la vida diaria?

La disfunción cognitiva en personas que conviven con depresión impacta significativamente en diversos aspectos de sus vidas. Y es que, como ha sido mencionado, tiene gran incidencia.

Cuando la depresión afecta a todo

 reducción en la productividad laboral, lo cual puede manifestarse en dificultades para concentrarse, tomar decisiones o llevar a cabo tareas cotidianas en el entorno laboral.

En primer lugar, se observa una reducción en la productividad laboral, que puede manifestarse en dificultades para concentrarse, tomar decisiones o llevar a cabo tareas cotidianas en el entorno laboral. Adicionalmente, la disfunción tiene un impacto generalizado en las áreas de la vida diaria, afectando la capacidad para realizar actividades rutinarias y disfrutar de momentos cotidianos.

Asimismo, se evidencia interferencia en el funcionamiento social, lo que implica dificultades en las relaciones interpersonales, participación en actividades sociales y comunicación efectiva. En definitiva, efectos que revelan una interacción compleja entre la disfunción cognitiva y factores emocionales y sociales fundamentales para comprender el trastorno depresivo mayor (Knight y Baune, 2018).

Relación de síntomas depresivos y funcionamiento cognitivo

Se constata que la depresión mayor va más allá de los síntomas emocionales evidentes, extendiéndose a un impacto profundo en el funcionamiento cognitivo. En consecuencia, están comprometidos diversos factores, desde la atención hasta la memoria, desempeñando un papel clave en la interacción entre síntomas emocionales y procesos cognitivos.

Ejemplos del impacto

Los síntomas emocionales de la depresión, como la tristeza y anhedonia, están intrincadamente vinculados a sesgos cognitivos negativos. Pues la depresión se caracteriza por una distorsión en la procesamiento de información, donde las personas pueden experimentar una atención sesgada hacia estímulos negativos, dificultando la percepción de eventos positivos en el entorno.

Mismamente, la rumiación, patrón repetitivo de pensamientos negativos, es prominente en la depresión y afecta adversamente la memoria de trabajo, resolución de problemas y flexibilidad cognitiva. Es así que, el pensamiento rumiativo contribuye a la persistencia de los síntomas depresivos y crea un círculo vicioso entre la afectividad y el pensamiento. Adicionalmente, se exhibe una evaluación negativa del propio desempeño y se tiene mayor sensibilidad a la retroalimentación negativa.

ciertos enfoques terapéuticos, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y programas de tratamiento metacognitivo, han demostrado ser eficaces

Sumado a lo anterior, no hay que olvidar la anhedonia, caracterizada por la pérdida de interés y placer, que se relaciona con déficits motivacionales. Esta característica se asocia con la respuesta reducida a estímulos positivos y la falta de anticipación de recompensas.

Un desafío complejo

Por ello, es necesario realizar un tratamiento integral, abarcando todas las áreas afectadas en la persona. De esta manera, se ha demostrado que ciertos enfoques terapéuticos, como la terapia de aceptación y compromiso y programas de tratamiento metacognitivo, han resultado ser eficaces para abordar tanto los aspectos emocionales como cognitivos. Asimismo, el entrenamiento de atención selectiva también emerge como una estrategia prometedora para corregir sesgos cognitivos y mejorar la función cognitiva en personas diagnosticadas de depresión (Dehn y Beblo, 2019).

Conclusión

La depresión trasciende sus manifestaciones emocionales evidentes, dejando una impronta en las capacidades cognitivas. Y es que, no se trata simplemente de superar los momentos más intensos, pues existe evidencia sustancial que sugiere que persisten déficits cognitivos incluso después de la remisión de un episodio depresivo mayor.

Ahora, la conexión entre los síntomas emocionales y el funcionamiento cognitivo es intrincada y bidireccional. Por ende, los síntomas emocionales negativos contribuyen a sesgos cognitivos, mientras que estos, a su vez, pueden intensificar y perpetuar los primeros, creando un ciclo que profundiza la depresión. Un ciclo complejo que destaca la importancia de enfoques terapéuticos que aborden tanto los aspectos emocionales como funciones cognitivas en la depresión.

Entre estos enfoques, la terapia de activación conductual se ha mostrado prometedora. Para quienes deseen explorar más a fondo este tipo de terapia y su aplicación práctica, el curso sobre terapia de activación conductual ofrece un recurso educativo valioso y completo.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
  • Dehn, L. B. y Beblo, T. (2019). Verstimmt, verzerrt, vergesslich: das Zusammenwirken emotionaler und kognitiver Dysfunktionen bei Depression. Neuropsychiatrie, 33(3), 123-130. https://doi.org/10.1007/s40211-019-0307-4
  • Knight, M. J. y Baune, B. T. (2018). Cognitive dysfunction in major depressive disorder. Current Opinion in Psychiatry, 31(1), 26-31. https://doi.org/10.1097/yco.0000000000000378
  • Semkovska, M., Quinlivan, L., O’Grady, T., Johnson, R., Collins, A., O’Connor, J., Knittle, H., Ahern, E. y Gload, T. (2019). Cognitive function following a major depressive Episode: A Systematic review and Meta-analysis. The Lancet Psychiatry, 6(10), 851-861. https://doi.org/10.1016/s2215-0366(19)30291-3
  • Ortiz, M. y Arévalo Parra, J. M. (2017). Funcionamiento cognitivo y estado s emocionales de un grupo de niños y adolescentes con bajo rendimiento académico. Revista Neuropsicologia Latinoamericana, 9(3), 13-22.