La histeria, un término que ha perdurado a lo largo de los siglos y que ha sido objeto de múltiples interpretaciones a lo largo de la historia. Desde sus orígenes en el antiguo Egipto hasta las investigaciones neurocientíficas contemporáneas, esta nota ofrece un vistazo a la evolución de nuestra comprensión de la histeria y su impacto en la medicina y la psicología.

La histeria y el paso de los siglos

El término “histeria” tiene sus raíces en la antigua Grecia, donde se creía que una misteriosa afección estaba vinculada a un órgano específico: el útero. Además, la palabra misma, “histeria”, proviene del griego “hystera”, que significa “útero”. Los antiguos griegos sostenían la creencia de que los síntomas incomprensibles, tanto físicos como emocionales, que afectaban principalmente a las mujeres, eran el resultado de un desplazamiento errático del útero dentro del cuerpo. Esta noción, conocida como la “teoría del útero errante”, marcó los primeros pasos en la comprensión y conceptualización de lo que más tarde sería llamada como “histeria” (Madva et al., 2019).

La era de la “histeria femenina”

Durante el siglo XIX, se convirtió en un término médico más amplio y se aplicó principalmente a las mujeres. De esta forma, la conocida como “histeria femenina”, se caracterizaba por una serie de síntomas físicos y emocionales, que incluían convulsiones, llanto incontrolable, insomnio, irritabilidad y problemas sexuales.

Los médicos de la época creían que tales síntomas estaban relacionados con la falta de satisfacción sexual en las mujeres. Y, en algunos casos, recomendaban el “masaje pélvico” como tratamiento (Sanz Giancola y Álvarez García, 2022).

Un cambio de concepción

A medida que avanzaba el siglo XX, la comprensión de la histeria comenzó a cambiar. Los avances en la medicina y la psicología permitieron una comprensión más completa de los trastornos mentales y emocionales. Así, la histeria comenzó a ser entendida como un síntoma de trastornos más profundos, veáse la ansiedad y la depresión. Por esa razón, se abandonó la idea de que estaba directamente relacionada con el útero o la insatisfacción sexual (Reynolds, 2012).

¿Quién fue Herny Ey?

Henry Ey, destacado psiquiatra del siglo XX, también aportó su perspectiva sobre la histeria y la definió como una neurosis en la que los afectos inconscientes se expresaban de manera hiperexpresiva en el cuerpo. Para el médico, las neurosis representaban afecciones psicógenas en las que los síntomas eran la manifestación simbólica de un conflicto psíquico enraizado en la infancia del individuo. En el caso de la histeria, el mecanismo de defensa predominante era la conversión somática, que se traducía en síntomas psicomotores, sensoriales o vegetativos.

El psicoanálisis y la contribución de Sigmund Freud

El interés de Sigmund Freud por la histeria se desencadenó durante su colaboración con el Profesor Charcot, en 1885-1886. Hasta ese momento, Freud se centraba en la neuropatología y la medicina general, pero inspirado por Charcot, además de figuras como Pierre Janet y Paul Richer, comenzó a explorar la histeria e investigar la influencia de las ideas subconscientes, los traumas y factores psicológicos y sexuales.

Freud, síntomas
Velasco, M. (2021). Freud sostenía la histeria era el resultado de un trauma, unido a un aumento de la angustia provocado por la falta de relaciones sexuales. [Fotografía]. Recuperado de www.filosofiadelaguerra.com

Primeros estudios

En sus primeros estudios sobre la histeria, Freud y su colaborador Josef Breuer exploraron la idea de que los síntomas histéricos eran manifestaciones físicas de conflictos psicológicos no resueltos. Observaron, con esto, que los pacientes a menudo experimentaban síntomas físicos, como parálisis o convulsiones, que parecían no tener una base médica evidente, a lo que llamaron “conversión”, y sugirieron que tales manifestaciones físicas eran una forma de expresar traumas o deseos reprimidos.

Asimismo, en este período temprano, Freud también consideró que muchos de sus pacientes histéricos habían experimentado abusos sexuales durante la infancia, lo que le llevó a conformar la “teoría de la seducción“. Cuyo eje central se sostenía en la idea de que dichos abusos eran una causa principal del fenómeno.

Un avance en la teoría de la histeria freudiana

Sin embargo, más tarde, Freud revisó su teoría de la seducción y desarrolló lo que se conoce como la “teoría de la fantasía”. En esta etapa, argumentó que los síntomas histéricos no necesariamente se originaban en abusos reales, sino que podían surgir de fantasías o deseos inconscientes y reprimidos. Con ello, creía que las personas histéricas lidiaban con conflictos internos y que sus síntomas eran una forma de resolverlos.

En última instancia, la teoría de Sigmund Freud sobre la histeria y su comprensión sentaron las bases para lo que luego se convertiría en el psicoanálisis. De hecho, su enfoque en la importancia del inconsciente, los deseos reprimidos y mecanismos de defensa, influiría en gran medida en la psicología y la psicoterapia modernas (Bogousslavsky y Dieguez, 2014).

Histeria y trastornos relacionados en la actualidad

En la era moderna, la histeria ha sido reemplazada por una serie de trastornos y afecciones más específicos en el campo de la psicología y la psiquiatría. Sin embargo, algunos de los síntomas que en cierto momento se asociaron con la histeria, como los ataques de pánico y la conversión de síntomas físicos en psicológicos, todavía se estudian en el contexto de cuadros como el trastorno de ansiedad generalizada y el de somatización.

Hysteria, Historia

En los manuales actuales de diagnóstico psiquiátrico, como el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, DSM-V, en inglés), la categoría de “histeria” ha evolucionado y dado paso a una serie de trastornos que reflejan una comprensión más contemporánea de los síntomas anteriormente asociados con la histeria.

Por ejemplo, la histeria en sí misma ya no se considera un diagnóstico oficial en estos manuales. En su lugar, los síntomas que solían atribuirse a la histeria se han distribuido en diversas categorías, como los trastornos somatomorfos, de conversión y disociativos (North, 2015).

Conclusiones

La historia de la histeria es un ejemplo de cómo la comprensión de las enfermedades mentales y emocionales ha evolucionado a lo largo del tiempo. Así, lo que una vez se atribuyó a causas físicas como el útero errante, ahora se comprende en términos de conflictos emocionales y psicológicos más profundos.

En resumen, la histeria ha tenido una larga historia que ha evolucionado desde la antigüedad hasta la era moderna. Y, aunque el término en sí ha caído en desuso, no cabe duda que su legado ha contribuido al desarrollo de la psicología y la comprensión de los trastornos emocionales en la sociedad actual.

Referencias bibliográficas

  • Bogousslavsky, J. y Dieguez, S. (2014). Sigmund Freud and hysteria: the etiology of psychoanalysis?. Frontiers of neurology and neuroscience35, 109-125. https://doi.org/10.1159/000360244
  • Casarotti, H. (2015). Henri Ey’s Études Psychiatriques, Traité des Hallucinations and La Conscience, 2nd edn: the history of the Spanish translations. History of psychiatry26(4), 510-512. https://doi.org/10.1177/0957154X15608345
  • Madva, E. N., Ross, D. A. y Cooper, J. J. (2019). What’s All the Hysteria About? A Modern Perspective on Functional Neurological Disorders. Biological psychiatry85(2), e3-e4. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2018.11.003
  • North, C. S. (2015). The Classification of Hysteria and Related Disorders: Historical and Phenomenological Considerations. Behavioral sciences (Basel, Switzerland)5(4), 496-517. https://doi.org/10.3390/bs5040496
  • Reynolds, E. H. (2012). Hysteria, conversion and functional disorders: a neurological contribution to classification issues. The British journal of psychiatry : the journal of mental science201(4), 253-254. https://doi.org/10.1192/bjp.bp.111.107219
  • Sanz Giancola, A. y Alvarez Garcia, C. (2022). Hysteria: history of a conceptual and clinical pathomorphosis. European Psychiatry65(Suppl 1), S545-S546. https://doi.org/10.1192/j.eurpsy.2022.1397