No cabe duda que el humor es una de las bases del desarrollo social y, ya desde niños, supone una maduración de las habilidades físicas, cognitivas, lingüísticas y sociales. Una característica humana universal relacionada con la emoción de alegría o diversión que trae consigo. Ahora, aunque pudiera parecer simple, el humor requiere de un procesamiento cerebral complejo. Y es que, no solo se ha de detectarlo, sino también apreciarlo. Una habilidad única que engloba un proceso de resolución de problemas. Pues los chistes, por ejemplo, parecen involucrar funciones ejecutivas como la organización del pensamiento, desarrollo de la percepción o cambio de esquemas, entre otros. Veamos qué ocurre en el cerebro ante el humor. Específicamente, ante los chistes de humor negro caracterizados por basarse en temas inapropiados o socialmente inaceptables.

¿Qué es el humor negro?

El humor negro (p. ej., humor racista, sexista, homofóbico, antirreligioso) es el humor que denigra, menosprecia o difama a un individuo o grupo social por medio de juegos de palabras, homónimos, giros de frases y exageraciones.

Esto no es nada nuevo, de hecho, uno de los chistes negros más antiguos del mundo se registró hace 1.600 años en la civilización egipcia. A día de hoy, se utilizan, en muchas ocasiones, como una estrategia de afrontamiento en los eventos estresantes o críticos de la vida.

¿Críticas o alabanzas?

Los chistes de humor negro muchas veces son juzgados de una manera más negativa que otros tipos dado que podrían transmitir prejuicios y fomentar la adopción de conductas discriminatorias.

Por ejemplo, ¿sabías que las personas con una alta identidad moral tienen más probabilidades de ofenderse con bromas morales y menos probabilidades de que se rían? (Wang, 2022).

Considerándose, de esta forma, indeseables y un indicativo de un mal sentido del humor desde un enfoque disruptivo (Cann et al., 2016).

A pesar de las críticas hacia este tipo de humor, la investigación empírica también ha indicado que su exposición afecta especialmente a la tolerancia de la discriminación para las personas con muchos prejuicios (Ford y Ferguson, 2004).

Y no solo eso, sino que el humor negro también puede utilizarse para cuestionar la injusticia social y rebelarse contra las jerarquías sociales, recibiendo el nombre de humor inverso. Algo relacionado con la famosa frase del poeta Jean de Santeul, Castigat ridendo mores (“Corrige las costumbres riendo”).

Así mismo, al igual que puede generar efectos interpersonales positivos o negativos, la interpretación de un estilo de humor u otro es multifacética. Esto es, no solo influye la cultura, sino la edad, motivación, personalidad, contexto e incluso el sexo.

¿Por qué el humor negro puede resultar gratificante?

Si bien intentan dar respuesta a esto diversas hipótesis recogidas en la Teoría del alivio, desde una perspectiva psicoanalítica, la Teoría de la superioridad, desde lo social y la Teoría de la violación benigna, desde lo cognitivo, nos centraremos en una concretamente respaldada por investigaciones neuronales cognitivas, la Teoría de detección y resolución de incongruencias (Suls, 1972).

A través de una medida de la respuesta cerebral llamada potenciales relacionados con eventos (event related potencial, ERP, en inglés) establecieron tres frases principales en el humor: una etapa de detección de incongruencia, otra relacionada con su resolución y, finalmente, una etapa afectiva.

Es decir, el humor presenta una incongruencia para la persona cuando se le muestra información inesperada y la respuesta emitida pasa por una serie de procesos.

Humor y cerebro: ¿Cómo influye?

Así, cuando dicha incongruencia es detectada surge una especie de estimulación cognitiva y su consiguiente resolución se relaciona con la diversión.

En el caso de aquellos chistes de humor negro las señales indican que la incongruencia percibida no es amenazante, lo que favorece la interpretación lúdica, siempre y cuando exista una mentalidad humorística.

¿Cómo procesa el cerebro el humor negro?

Como se indicó previamente, cuando se procesa un chiste se llevan a cabo tres tres etapas: la detección, comprensión y apreciación.

En términos cerebrales, esta primera parte activa la circunvolución supramarginal bilateral, la circunvolución frontal inferior corresponde a la segunda, y las activaciones en el cerebelo, hipocampo, ínsula, corteza cingulada anterior y amígdala se relacionan con la apreciación del humor.

Un estudio reciente investigó por medio de resonancia magnética funcional (functional magnetic resonance imaging, MRI, en inglés) las zonas cerebrales involucradas en el humor negro. Además de observar en qué medida reaccionamos ante el humor cuando este pasa un límite en el que ya no resulta divertido ni aceptable socialmente.

¿Qué encontraron?

chistes de humor negro

Mientras que el humor negro activa el núcleo caudado bilateral, cuando este no solo no es aceptable sino que no es divertido, se activa la parte derecha de dicha porción del cuerpo estriado dorsal. 

Esto puede deberse a una especie de proceso de regulación afectiva.

Además de que la activación del núcleo caudado derecho es específica para las emociones negativas, mientras que la activación bilateral lo es para la percepción de los sentimientos en conflicto que confluyen en el humor negro. Tanto la diversión por el final divertido como la incomodidad por el contenido ofensivo (Bartolo et al., 2021).

Con esto, coexistiría tanto un sentimiento de alegría (o ganas de reír) (p. ej., área motora suplementaria y precúneo) como la percepción de inadecuación social de los chistes de humor negro (p. ej., córtex cingulado anterior e ínsula).

Así, ante el humor negro existe un proceso de mentalización y percepción de contenidos socialmente inapropiados. Creándose lo que podría llamarse “pelea moral”.

Conclusión

El humor negro supone una paradoja al presentar mensajes contradictorios. Y es que, a la par que comunica un mensaje explícito de denigración, también refleja el mensaje implícito de que no hay motivos perjudiciales o intenciones maliciosas.

Por supuesto, lo que subyace a nivel cerebral no falta. Aunque se comienzan a ver algunas de las zonas involucradas en su procesamiento, todavía queda mucho. Así mismo, habrá que estar pendientes de los avances de la psicología social y la criminología.

Referencias bibliográficas

  • Bartolo, A., Ballotta, D., Nocetti, L., Baraldi, P., Nichelli, P. F. y Benuzzi, F. (2021). Uncover the Offensive Side of Disparagement Humor: An fMRI Study. Frontiers in psychology12, 750597. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.750597
  • Cann, A., Cann, A. T. y Jordan, J. A. (2016). Understanding the effects of exposure to humor expressing affiliative and aggressive motivations. Motivation and Emotion40(2), 258-267. https://doi.org/10.1007/s11031-015-9524-8
  • Ford, T. E. y Ferguson, M. A. (2004). Social consequences of disparagement humor: a prejudiced norm theory. Personality and social psychology review: An official journal of the Society for Personality and Social Psychology, Inc8(1), 79-94. https://doi.org/10.1207/S15327957PSPR0801_4
  • Suls, J. M. (1972). A Two-Stage Model for the Appreciation of Jokes and Cartoons: An Information-Processing Analysis. En J. H. Goldstein y P. E. McGhee (Eds.) The Psychology of Humor: Theoretical Perspectives and Empirical Issues (pp. 81-100). Academic Press.
  • Wang, L. L. (2022). Disparagement humor: Could laughter dissolve hostility? Advances in Psychological Science, 30(3), 670-683. Doi: 10.3724/SP.J.1042.2022.00670