La hipófisis, o glándula pituitaria, es un órgano clave en la regulación hormonal del cuerpo humano. Asimismo, se trata de un órgano que incide en el desarrollo de los seres humanos, tanto a nivel cerebral como físico. En esta nota, exploraremos su anatomía y función. En primer lugar, analizaremos cómo las hormonas liberadas por la hipófisis influyen en el crecimiento y desarrollo corporal, pero también en el desarrollo cerebral, especialmente a través de la hormona adrenocorticotrópica (adrenocorticotropic hormone, ACTH, en inglés).

La hipófisis y todos sus componentes

La glándula pituitaria, también conocida como hipófisis, desempeña un papel fundamental en el sistema endócrino humano. Además de su ubicación en la base del cráneo, en la silla turca del hueso esfenoides, la hipófisis se divide en dos partes distintas, la adenohipófisis y la neurohipófisis. Ambas zonas se diferencian tanto en su anatomía, embriología, histología y fisiología como en las funciones que desempeñan en el organismo (Permuy, 2011).

La neurohipófisis

Por un lado, la neurohipófisis, que constituye la porción posterior de la glándula, se extiende como una prolongación del hipotálamo. Está compuesta por células gliales modificadas llamadas pituicitos y axones neuronales, cuyos cuerpos celulares se encuentran en los núcleos supraóptico y paraventricular del hipotálamo.

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A pesar de no producir hormonas propias, la neurohipófisis actúa como una estructura de almacenamiento y liberación de neurohormonas sintetizadas en el hipotálamo.

Por lo tanto, neurohormonas como la oxitocina y la vasopresina son transportadas a través de los axones y liberadas en la circulación general, alcanzando sus órganos diana específicos.

La adenohipófisis

Por otro lado, la adenohipófisis se ubica en la parte anterior de la hipófisis y representa la porción más grande en términos de volumen. Consiste en tejido epitelial y es una verdadera glándula endócrina. Con esto, la producción y liberación de hormonas en la adenohipófisis están reguladas por el hipotálamo a través del sistema portal hipotálamo-hipofisario.

A su vez, este sistema comprende una red capilar superior, donde se recogen las neurohormonas secretadas por el hipotálamo para regular la actividad de la adenohipófisis, y una red capilar inferior, que distribuye los factores hipotalámicos y recoge las hormonas producidas por la adenohipófisis para transportarlas a la circulación general.

Las hormonas por excelencia de la hipófisis

Hormonas de la neurohipófisis

La neurohipófisis se encarga de almacenar y liberar dos hormonas producidas por el hipotálamo, la oxitocina y vasopresina (CTO, 2021). La oxitocina es una hormona que facilita la contracción uterina durante el trabajo de parto y estimula la secreción de testosterona, incrementando el deseo sexual en hombres y mujeres. También se ha observado que está asociada con un aumento de los niveles de estrógenos en las mujeres, lo cual afecta la respuesta sexual y la receptividad a la cópula.

Por otro lado, la vasopresina es una hormona antidiurética que reduce el volumen de orina al reabsorber más agua en los riñones. Además, contrae los vasos sanguíneos, elevando la presión arterial. Actúa en situaciones de disminución del volumen sanguíneo debido a una hemorragia y tiene funciones como neurotransmisor en el aprendizaje, la memoria, receptividad sexual y comportamiento maternal.

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Hormonas adenohipofisarias

Por el lado de la adenohipófisis, las hormonas que le pertenecen desempeñan funciones en distintos procesos fisiológicos del cuerpo humano. Pero también, muchas de ellas juegan un rol en nuestro desarrollo. Estas hormonas son:

  1. Hormona del crecimiento o somatotropina (growth hormone, GH, en inglés).
  2. Prolactina (prolactin, PRL, en inglés).
  3. Hormona estimulante de la tiroides o tirotropina (thyroid-Stimulating Hormone, TSH, en inglés).
  4. Gonadotropinas (follicle-stimulating hormone, FSH, en inglés; y luteinizing hormone, LH, en inglés).
  5. Corticotropina o adrenocorticotropa (adrenocorticotropic hormone, ACTH, en inglés).

Su influencia en el desarrollo del cuerpo humano

Las hormonas liberadas por la glándula pituitaria, como la GH, PRL, TSH, FSH y LH, desempeñan un papel crucial en el crecimiento y desarrollo del cuerpo humano. Asimismo, estas hormonas hipofisarias interactúan con otros órganos y tejidos para regular el crecimiento óseo, la maduración sexual y función hormonal en general.

El papel de la GH y la PRL

Por ejemplo, la GH es fundamental en el crecimiento corporal, pues estimula la incorporación de aminoácidos en las proteínas y la liberación de ácidos grasos por los adipocitos. Además, posee un efecto antagonista de la insulina, lo que inhibe la captación de glucosa por los tejidos.

Sumado a lo anterior, la GH también interactúa con el hígado para estimular la producción de factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1), que a su vez promueve el crecimiento óseo y el desarrollo muscular.

Por otro lado, la prolactina representa un rol crucial en el desarrollo de la glándula mamaria durante el embarazo y la producción de leche durante la lactancia. Y, además, estimula la producción de progesterona por parte de los ovarios, lo que contribuye a la regulación del ciclo menstrual y la función reproductiva femenina.

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El papel de la TSH, FSH y LH

La TSH tiene un impacto directo en la función de la glándula tiroides. Estimula la síntesis y liberación de hormonas tiroideas, como la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3), que desempeñan un papel vital en el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso.

Mientras que, las hormonas estimulantes de las gónadas, como la FSH y la LH, son responsables de la maduración sexual y la función reproductiva.

Así, en las mujeres, la FSH estimula el desarrollo de los folículos ováricos y la producción de estrógenos, mientras que la LH induce la ovulación y la formación del cuerpo lúteo. En cambio, en los hombres, la FSH estimula la espermatogénesis y la LH promueve la producción de testosterona en las células intersticiales del testículo.

Influencia en el desarrollo del cerebro

La glándula pituitaria, además de su papel en la regulación hormonal, también tiene una influencia significativa en el desarrollo del cerebro. Tal es así, que las hormonas secretadas por la glándula pituitaria pueden tener un impacto en el estado de ánimo y el comportamiento, ya que interactúan con el sistema nervioso central (Caneo et al., 2020). De esta manera, la glándula pituitaria influye en el desarrollo y funcionamiento adecuados del cerebro humano.

Por ejemplo, la ACTH está involucrada en el desarrollo del sistema nervioso central. Esta hormona, producida por la glándula pituitaria, controla la liberación de cortisol por parte de la corteza suprarrenal, lo que afecta la función cerebral.

Conclusión

Como hemos visto, la hipófisis o glándula pituitaria desempeña un papel esencial en nuestro organismo, regulando diversas funciones vitales. Por lo tanto, podemos inferir que también es protagonista en muchos trastornos a nivel endocrino. Asimismo, la investigación sobre el funcionamiento de la hipófisis y sus trastornos nos brinda nuevas perspectivas para comprender mejor el impacto de esta glándula en nuestro bienestar.

Referencias bibliográficas

  • Caneo, C., Aedo, I., Riquelme, M. J. y Fardella, C. (2020). Disfunción tiroidea y trastornos del ánimo: revisión del estado del arte. Revista médica Clínica Las Condes31(2), 122-129. https://doi.org/10.1016/j.rmclc.2020.01.003
  • CTO. (2021). Manual CTO de medicina y cirugía. Endocrinología. Editorial CTO.
  • Permuy, M. S. (coord.). (2011). Manual de bases biológicas del comportamiento humano. Udelar. CSE.
  • Wohllkn, N., Rojas, P., Domínguez, M., Munizaga, F. y Pierret, T. (2008). Endocrinología Clínica. Guía de Estudios. Curso Prácticas Clínicas Tutoriadas III. Escuela de Medicina de la Universidad de Chile.