A pesar de que las investigaciones relativas a la salud mental vienen en aumento, todavía prevalecen ciertas problemáticas. Y es que, existe la posibilidad de que los tratamientos existentes no funcionen para todas las personas. Incluso, en patologías tan comunes como la depresión y el estrés postraumático (TEPT). Es por este motivo que surge el interés por abordar la ketamina como una nueva medicación dirigida a aquellos a quienes no le han funcionado los tratamientos tradicionales. En esta nota, hablaremos sobre la ketamina y su evidencia en patologías como la depresión y el TEPT, así como los riesgos asociados a su consumo.

Pero primero: ¿Qué es la ketamina?

Con más de seis décadas de uso, la ketamina se ha destacado principalmente por su papel anestésico. Este medicamento, derivado de la fenciclidina, forma parte de la familia de los antagonistas de los receptores NMDA (N-metil-D-aspartato). A su vez, estos receptores NMDA son una categoría de receptores ionotrópicos del glutamato, que trabajan en conjunto con los receptores AMPA (ácido α-amino-3-hidroxi-5-metilo-4-isoxazolpropiónico) y kainita. A modo de curiosidad, la relación calidad-precio de la ketamina la ha convertido en una opción frecuentemente utilizada. Especialmente, en áreas con recursos limitados.

Efectos farmacológicos

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La ketamina posee una amplia gama de efectos farmacológicos, como fuga disociativa, analgesia, sedación, catalepsia y broncodilatación. De todas formas, su notoriedad proviene principalmente de sus propiedades anestésicas.

Sin embargo, la investigación reciente ha revelado múltiples usos innovadores para este fármaco. Así, entre ellos se encuentran la neuroprotección, la lucha contra la inflamación y los tumores.

Pero también, se encuentran el tratamiento de la depresión, las convulsiones, el dolor crónico y las cefaleas. En consiguiente, tales avances están generando un creciente interés en el potencial terapéutico de la ketamina, tanto en el ámbito de la salud mental como en otras áreas médicas.

La toxicidad de la ketamina

Debido a sus efectos eufóricos y alucinógenos, la ketamina ha sido mal utilizada recreativamente. Como consecuencia de este abuso, se ha decantado por una regulación estricta de su uso farmacéutico. Pues, el uso indebido puede causar efectos adversos como (Sepulveda Ramos et al., 2022):

  • Psicosis.
  • Adicción.
  • Amnesia.
  • Hipertensión.
  • Alteración de la función motora.
  • Convulsiones.
  • Problemas respiratorios, entre otros.

No obstante, debido a un incremento en el interés público por la salud mental, se ha impulsado una mayor consideración de sus aplicaciones terapéuticas. Especialmente, en el tratamiento de trastornos como los del estado de ánimo y de estrés postraumático. Así, la ketamina ha demostrado efectos prometedores en la mejora de los síntomas en pacientes con afecciones difíciles de tratar.

La ketamina en la depresión

El trastorno depresivo mayor (TDM) es una afección psiquiátrica grave que afecta la funcionalidad de muchas personas. Ahora, si bien los antidepresivos monoaminérgicos han sido efectivos en su tratamiento, presentan limitaciones.

Por ejemplo, puede que tome un tiempo prolongado para que surtan efecto, mientras que algunos pacientes no responden a ellos. Esto ha llevado a la búsqueda de antidepresivos con objetivos novedosos, con foco en el sistema glutamatérgico. Así, se llegó a la ketamina, originalmente desarrollada como anestésico, pero que demostró tener un efecto antidepresivo a dosis subanestésicas.

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Primeras investigaciones

Según una revisión, el primer estudio humano de doble ciego y controlado con placebo investigó la ketamina en el tratamiento del TDM. Respecto al mismo, involucró a siete pacientes que recibieron una única infusión IV de ketamina (0.5 mg/kg). En comparación con una solución salina, se observó una mejoría significativa en los síntomas depresivos dentro de las 72 horas posteriores a la infusión.

Posteriormente, se realizó un ensayo controlado con placebo, doble ciego y aleatorizado. En este caso, se involucró a 18 personas con TDM resistente al tratamiento. Como resultado, encontraron que, en las dos horas posteriores a la infusión, la ketamina mejoró significativamente los síntomas depresivos en comparación con la solución salina de placebo.

Esketamina nasal

En el 2019, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (Food and Drug Administrarion, FDA, en inglés) otorgó la aprobación a la esketamina intranasal. Se trata de un aerosol antidepresivo nasal que, en combinación con antidepresivos orales, se utiliza para tratar la depresión resistente al tratamiento en adultos.

En la práctica, la esketamina se utiliza en adultos diagnosticados con TDM que no han respondido satisfactoriamente a al menos dos antidepresivos. Y que, también, actualmente estén experimentando un episodio de depresión con una mayor nivel de intensidad, moderada o grave. En lo que respecta a su efectividad, se ha demostrado que la esketamina es capaz de reducir la severidad de los síntomas depresivos a corto plazo. No obstante, aún existen interrogantes sobre su acción a mediano y largo plazo, así como sobre su perfil de tolerabilidad (Vasiliu, 2023).

La ketamina en el tratamiento del TEPT

El TEPT es un trastorno de ansiedad grave que surge a raíz de experiencias traumáticas y, a pesar de los avances en la medicina, aún es un reto encontrar una terapia efectiva para su tratamiento. En este contexto, la ketamina ha demostrado ser prometedora, aliviando significativamente los síntomas del TEPT crónico sin provocar síntomas evidentes de psicosis o manía.

Efectos aparentemente rápidos

De forma similar al impacto descrito en el TDM, la ketamina muestra efectos rápidos en el TEPT. Los mecanismos posibles detrás de su influencia terapéutica podrían estar relacionados con (Du et al., 2022):

  • El incremento rápido de las conexiones sinápticas en la corteza prefrontal.
  • La inversión de cambios neuronales y conductuales ocasionados por el estrés crónico.
  • La activación de la vía de señalización del rapamicina dirigida a mamíferos.
  • El estímulo de las señales del factor neurotrófico derivado del cerebro.

Riesgos y limitaciones en su aplicación

Sin embargo, es importante destacar que se ha observado que la ketamina puede empeorar los síntomas del TEPT cuando se utiliza durante un periodo corto, incluso en el transcurso de una semana. Asimismo, podría presentar efectos secundarios de corta duración en el bienestar mental y en la presión arterial.

De este modo, una hipótesis plantea que la ketamina podría sobrestimular la interacción entre el glutamato y los glucocorticoides inducida por el estrés en las etapas iniciales del trauma. A su vez, esto llevaría a una mayor manifestación de síntomas de disociación y fragmentación, consolidando recuerdos traumáticos. Además, la ketamina puede inducir rápidamente la sinapsis en la vía del factor neurotrófico derivado del cerebro, aumentar citocinas proinflamatorias y activar microglía, agravando los síntomas del TEPT.

Conclusión

Como se ha expuesto, la ketamina aparece como un fármaco prometedor en casos complejos e incapacitantes, como algunos cuadros depresivos o traumáticos. Sin embargo, es importante destacar que aún existe una falta de evidencia sólida en relación con su eficacia en ciertas condiciones. Por lo tanto, se requiere más investigación para abordar estas lagunas y comprender plenamente su valor terapéutico. Sobre todo, teniendo en cuenta la controversia a su alrededor que, indudablemente, recae en nuestra ética profesional.

Referencias bibliográficas

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