Algunas afecciones mentales relacionadas a los trastornos de ansiedad poseen mecanismos evitativos o compensatorios que perpetúan el malestar en las personas. No pasar por ciertos lugares, realizar rituales repetitivos frente a algunos estímulos, son algunas de las formas en que estos fenómenos se hacen presentes. Frente a ello, las técnicas de exposición que corresponden a la terapia cognitiva-conductual han resultado efectivas. Veamos qué es la terapia de exposición y algunas de sus versiones.

¿En qué se basa la terapia de exposición?

La terapia de exposición es una técnica efectiva utilizada para tratar diversos trastornos de ansiedad, como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), de pánico, obsesivo compulsivo (TOC) y las fobias específicas. El objetivo de las técnicas de exposición es ayudar a las personas a enfrentar y superar gradualmente sus miedos, ayudándose para ello de la neutralización de los comportamientos de evitación o compensación.

Técnicas de exposición

Así pues, estas herramientas se basan en enfrentar los estresores ansiógenos de forma controlada, moderada y gradual. De esta forma, durante las sesiones, los consultantes son guiados por un terapeuta capacitado para enfrentar las situaciones o estímulos que les generan ansiedad (Butler, 2020).

¿Cuál es el fin?

La experiencia de exposición se hace de manera controlada. Lo que permite experimentar la ansiedad de manera más segura y aprender que no representa una amenaza inmediata.

Por ejemplo, una persona con fobia a las alturas podría comenzar enfrentando fotografías o vídeos de lugares elevados, para luego avanzar hacia situaciones más desafiantes, como subir a un balcón en un edificio alto. Ahora, es importante subrayar que el ritmo de exposición y el progreso va a depender de la persona que convive con los desencadenantes ansiógenos (Abramowitz et al., 2019).

Reevaluación de la realidad

A medida que los consultantes se exponen repetidamente a las situaciones temidas, su nivel de ansiedad tiende a disminuir gradualmente. Tal disminución se debe a la reevaluación de los pensamientos catastróficos y distorsionados asociados con la situación temida. De esta manera, aprenden a reemplazar los pensamientos negativos por pensamientos más realistas y adaptativos.

Por otro lado, la terapia de exposición también implica la prevención de respuestas de evitación. Así, la personas aprenden a resistir el impulso de evitar las situaciones temidas, lo que refuerza su confianza en su capacidad para manejar la ansiedad y disminuye la sensación de indefensión e inseguridad (Buchholz y Abramowitz, 2020).

¿Cómo se aplican las técnicas de exposición?

Las técnicas de exposición pueden realizarse en diversas modalidades. De esta manera, no existe una única forma de habituar a las personas a ciertos estímulos y que estos reduzcan su capacidad ansiógena. Por lo tanto, la elección de las estrategias será en concordancia con la evaluación que el terapeuta y el caso particular.

 trastornos de ansiedad

Exposición in vivo: ¿La más efectiva?

La exposición en vivo implica enfrentarse directamente a una situación o estímulo temido. Ya sea de manera gradual o inmediata en casos de trastornos de ansiedad (inundación).

Durante estas sesiones, se recomienda permanecer en contacto con el estímulo temido hasta que la ansiedad se reduzca a la mitad o hasta alcanzar un nivel de 2 en una escala subjetiva de ansiedad del 0 al 8. Las sesiones suelen durar al menos una hora para permitir una exposición prolongada y facilitar el aprendizaje (Fernández et al., 2012).

Es importante considerar una exposición prolongada para favorecer el nuevo aprendizaje. Aunque la ansiedad aumente durante la exposición, se aconseja no abandonar la situación de exposición a menos que sea necesario. En caso de necesidad, se permite abandonar temporalmente el contexto, siempre y cuando se mantenga cerca y se reanude lo antes posible.

La exposición causa la elevación de los niveles de ansiedad

Si la ansiedad aumenta considerablemente durante la exposición, se utilizan estrategias para modularla, como la respiración diafragmática, las autoinstrucciones, la reatribución cognitiva de sensaciones o incluso la distracción. La distracción se utiliza como una retirada temporal de la exposición y no afecta negativamente los resultados, siempre y cuando se redirija la atención nuevamente al estímulo temido en el menor tiempo posible.

Exposición simbólica

La exposición simbólica implica el contacto con un estímulo o situación temida a través de representaciones mentales, visuales, auditivas o mediante programas informáticos de realidad virtual, en lugar de experimentarlo de manera real. Así pues, implica visualizar el estímulo fóbico para lograr la habituación y eventual extinción de la respuesta fóbica.

Mientras que la exposición en vivo se realiza en situaciones reales y presentes, la exposición simbólica es la única opción cuando el miedo se relaciona con un evento pasado o futuro, y generalmente se lleva a cabo a través de la imaginación. Además, en casos en los que la persona no se siente lo suficientemente preparada como para enfrentarse a la situación real, la exposición simbólica será la primera opción de intervención (Fernandez et al., 2012).

Exposición en grupo

La exposición grupal consiste en la planificación y evaluación de sesiones de exposición en un entorno grupal, donde cada persona lleva a cabo su propia exposición de forma individual. Este formato permite optimizar el tiempo de intervención al trabajar con quienes presentan problemáticas similares y que pueden beneficiarse de la experiencia y retroalimentación de los demás participantes.

Además, es importante resaltar los efectos motivacionales que suelen surgir en las intervenciones grupales. Así, el sistema de exposición en grupo resulta especialmente útil cuando la persona carece de apoyo social o tiene relaciones conflictivas con sus allegados.

En estos casos, el efecto motivador del grupo puede ser determinante a la hora de llevar a cabo las tareas individuales de exposición. Sin embargo, en algunos contextos como en trastornos de ansiedad social, lo grupal puede resultar amenazante (Fernandez et al., 2012).

Alianza terapéutica en las técnicas de exposición

La alianza terapéutica desempeña un papel fundamental en la implementación exitosa de las técnicas de exposición en la terapia. En este contexto, se refiere a la colaboración y el vínculo de confianza entre el terapeuta y la persona, que se establece mediante una comunicación abierta y empática, donde el terapeuta brinda apoyo, comprensión y guía durante todo el proceso de exposición.

Cuando la alianza terapéutica es sólida, la persona se siente segura y respaldada para enfrentar sus temores de manera gradual. Así, se trabaja en estrecha colaboración para establecer metas realistas y desarrollar estrategias adecuadas de exposición. La confianza mutua y la comunicación clara son clave para superar cualquier resistencia o dudas que puedan surgir durante el proceso (Buchholz y Abramowitz, 2020).

Conclusión

Las técnicas de exposición invitan a enfrentar miedos y ansiedad de manera gradual y controlada. Aunque pueda resultar incómodo al principio, esta confrontación permite expandir los límites, superar barreras y crecer personalmente. A través de dichas herramientas, la persona descubre su capacidad para afrontar situaciones temidas y, al mismo tiempo, ganar confianza en sí mismas.

Referencias bibliográficas

  • Abramowitz, J. S., Deacon, B. J. y Whiteside, S. P. (2019). Exposure therapy for anxiety: Principles and practice. Guilford Publications.
  • Buchholz, J. L. y Abramowitz, J. S. (2020). The therapeutic alliance in exposure therapy for anxiety-related disorders: A critical review. Journal of Anxiety Disorders70, 102194. https://doi.org/10.1016/j.janxdis.2020.102194
  • Butler, R. (2020). Exposure therapy for eating disorders: A systematic review. Clinical Psychology Review, 78, 101851. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2020.101851
  • Fernández, M. Á. R., García, M. I. D. y Crespo, A. V. (2012). Manual de técnicas de intervención cognitivo conductuales. Desclée de Brouwer.