La terapia gestáltica se enfoca en la experiencia presente de la persona, en la exploración de sus patrones de comportamiento, de pensamiento y del método awareness, en el que predomina el percibir, el sentir y el actuar. ¿Cómo? ¿Por qué? y ¿Para qué? son preguntas protagonistas en este tipo de terapia. A continuación, explicamos los diferentes objetivos, metodologías y enfoques de la Gestalt.

Los comienzos de la terapia gestáltica

La psicología gestáltica forma parte de una corriente psicológica que surgió en Alemania a principios del siglo XX. El filósofo austriaco Christian Von Ehrenfels fue quien dio nombre a lo que hoy se denomina como movimiento gestáltico.

La terapia gestáltica, como tal, fue introducida por el neuropsiquiatra y psicoanalista Fritz Perls, a finales de 1940. Perls, para constituirla, se guió por el principio de la teoría relacional, la cual supone que cada persona es una totalidad que comprende mente-cuerpo-alma.

Terapia gestáltica: ¿De qué trata?
Tàrrega Soler, X. (2014). Fritz Perls, médico psiquiatra. [Imagen]. Recuperado de www.gestaltnet.net

Si bien no existe una traducción precisa en castellano para poder despejar lo que significa Gestalt, su definición podría ser interpretada como totalidad, figura, configuración o unidad organizada.

Desde sus comienzos, esta terapia es una forma de psicoterapia que apunta a enfocarse en la experiencia presente de cada persona, en sus patrones de comportamiento y pensamiento. Si quieres aprender sobre la toma de decisiones en terapia, te recomendamos nuestro curso en ética y psicología.

Así pues, es importante destacar que el enfoque de esta terapia es holístico y dinámico. Pues se basa en la premisa de que toda persona se encuentra siempre en constante cambio y evolución.

¿Cuáles son sus objetivos?

El objetivo principal es poder ocuparse de lo que es, es decir, del fenómeno existente y no tanto de lo que debe ser (Baumgardner y Perls, 2006). Los autores mencionan que el terapeuta de la Gestalt debe convertirse en un catalizador que facilite la percepción del individuo de lo que existe en el momento, y que frustra los diversos intentos de evasión del mismo.

De esta forma, el enfoque se centra en el presente, más precisamente en lo que está sucediendo en el aquí y ahora. Siendo el objetivo principal comprender y poder ahondar en la consciencia de uno mismo.

En este sentido, se promueve a la persona a ser consciente de cómo piensa, actúa y siente (en tiempo presente), donde la consciencia es clave para poder despejar patrones de pensamiento y comportamientos no saludables que estén llevando a que alguien experimente malestar y descontento. Además, basándose en esta teoría, se han desarrollado varios tests y pruebas para evaluar diferentes aspectos de la percepción y la cognición, como por ejemplo el Test de Bender, encargado de estudiar la capacidad de percepción visual y la coordinación visomotora.

Terapia gestáltica y la experiencia individual

La terapia gestalt individual, al igual que otros tipos de terapias, se adapta a las necesidades y objetivos específicos de cada persona. Es, además, aplicable a una amplia variedad de problemas psicológicos y emocionales.

Un aspecto que diferencia esta terapia de las demás es su enfoque que, entre otras cosas, propone recuperar partes perdidas de la personalidad. ¿De qué forma? Apuntando a desarrollar una mayor consciencia de sí mismas.

El terapeuta gestáltico debe comprometerse a permitir que la persona desarrolle una perspectiva única de sí misma a través del aquí y ahora. Para ello, puede utilizar una metodología experimental que contribuir a mejorar sus experiencias a través de técnicas creativas y flexibles.  

Puntos claves a tener en cuenta

  • Implicaciones del carácter subjetivo de la conciencia.
  • El medio continuo de la conciencia (como manera de distinguir a uno mismo y al mundo).
  • La conciencia como el camino hacia la compresión del como de la conducta.
  • Contacto y retraimiento.
  • Emociones y músculos.

Pero… ¿Por qué los músculos?

Dentro de la terapia gestáltica, la percepción del cuerpo es una fuente continua (y, probablemente, la primaria) en la que la persona logra descubrirse a sí misma en relación con lo que le rodea. La tensión muscular, por ejemplo, puede ser una respuesta física a un malestar emocional.

Es por esta razón que, el terapeuta puede utilizar la exploración corporal y/o atender a las sensaciones corporales. Esto con el próposito de contribuir a la toma de consciencia sobre patrones de comportamiento y pensamiento.

¿Qué supone el método fenomenológico en psicoterapia?

Esta técnica, de orden cualitativo, se centra en la experiencia presente de la persona; no utiliza ningún tipo de interpretación que exceda a la experiencia. Retomando sobre la importancia de atender al cuerpo y las sensaciones corporales en la Gestalt, podemos decir que para que una persona logre comprender la realidad desde el método fenomenológico, es necesario poder explorar su experiencia subjetiva y sus sensaciones corporales en el momento presente.

Este método supone que la experiencia individual es la fuente principal de conocimiento y por eso es necesario explorar y describir la experiencia tal como se presenta en la conciencia de cada individuo. Así, el objetivo del terapeuta dentro de esta técnica consiste en ayudar a la persona a desarrollar una mayor consciencia y compresión de su experiencia subjetiva para poder contribuir a integrarla en su sentido y percepción general del mundo. Teniendo en cuenta:

  • El lenguaje.
  • Las directivas.
  • El tono de voz.
  • El acompañamiento emocional (Atienza, 1987).

Psicología gestáltica y humanista: ¿Se complementan?

La terapia gestáltica se plantea desde un enfoque humanista que expresa que los seres humanos son seres vivos y autónomos. Así como se mencionó anteriormente, este tipo de terapia explora el funcionamiento humano desde un punto de vista holístico. Además se centra en aspectos positivos de las personas, de sus pensamientos, experiencias, deseos y demás complejidades que conforman nuestra vulnerabilidad.

Celis (1996) plantea que en la actualidad el psicoterapeuta humanista tiene la oportunidad (y quizás el deber) de ayudar a los demás no solo a solucionar problemas, sino también a responder sus preguntas fundamentales y a encontrarse con su verdadero ser. Si observamos los objetivos de la terapia gestáltica, podemos ver que, entre ellos, se encuentra el poder ahondar en la consciencia de uno mismo. Observamos, entonces, que tanto la psicología gestáltica como la humanista tienen puntos en común, que se complementan y contribuyen al proceso terapéutico.

Awareness: Su importancia en la terapia gestáltica

Entre las similitudes existentes también se encuentra el awareness o el darse cuenta. En la corriente humanista, su importancia se considera primordial para el crecimiento personal y la autorrealización. En la gestáltica, además, se considera esencial como medio para ser consciente de la experiencia presente, de poder observarla y sentirla.

La definición de awareness, en términos generales, comprende la capacidad de una persona de lograr estar plenamente presente en el momento actual y ser consciente de sus emociones, pensamientos, sensaciones corporales y comportamientos.

Stevens (1976) sostiene que existen tres tipos o zonas del darse cuenta:

  • El darse cuenta del mundo exterior.
  • El darse cuenta del mundo interior.
  • El darse cuenta de la fantasía.

En el primero, la experiencia comprende el contacto sensorial con objetos y eventos del presente. Es decir, lo que en este momento vemos, palpamos, tocamos, escuchamos, degustamos u olemos.

El segundo, comprende los datos de nuestra existencia en el aquí y ahora. Por ejemplo lo que sentimos debajo de la piel, como puede ser escozor, tensiones musculares, sensación de molestia, agrado, entre otras.

En el último, se incluye toda la actividad mental que abarca más allá de lo que transcurre en el presente. A manera de ejemplo podríamos tomar el explicar, imaginar, adivinar, pensar, planificar, entre muchos otros.

Estos tres tipos de awareness, o darse cuenta, logran que las personas sean más conscientes de sus emociones y comportamientos. Es por esta razón que los destacamos como esenciales para emprender un viaje de autodescubrimiento.

Conclusión

La terapia gestáltica, fundamentada en el método fenomenológico, se distingue por su enfoque centrado en la experiencia actual del individuo, abordando tanto sus patrones de comportamiento como de pensamiento. Esta modalidad terapéutica, ampliamente empleada en la actualidad, se ha revelado eficaz en el tratamiento de diversos trastornos psicológicos y emocionales.

Su objetivo primordial es promover el desarrollo de una mayor autoconciencia, fomentando la capacidad de reconocer y comprender las emociones, pensamientos y comportamientos presentes. A través de este proceso, se busca fomentar la autoaceptación y la autoconfianza, permitiendo al individuo explorar y confrontar aspectos de su experiencia personal para alcanzar una mayor armonía y bienestar emocional.

Referencias bibliográficas

  • Atienza, M. (1987). Estrategias. En: Psicoterapia Gestáltica. Nueva Visión.
  • Baumgardner, P. y Perls, F. (2006). Terapia Gestalt. Pax México.
  • Celis, A. (1996). Humanismo, Espiritualidad y Psicoterapia. Transformación.
  • Stevens, J. (1976). El darse cuenta. Cuatro Vientos.