El trastorno límite de la personalidad (TLP) se caracteriza por un sentido de inestabilidad sobre sí mismo, emociones intensas y volátiles y comportamientos impulsivos que a menudo son autodestructivos. Por su parte, en relación al ciclo menstrual, estudios han revelado que existen distintos síntomas asociados que pueden variar en su intensidad de una persona a otra. Entre ellos, puede encontrarse la irritabilidad, el malestar abdominal, nerviosismo, cefalea, fatiga y dolor mamario, entre otros. Pero… ¿Cómo se relaciona el TLP y el ciclo menstrual? ¿Podría ser el ciclo menstrual, dada su predecibilidad, un medio de prevención en relación al TLP?

Comprendiendo el trastorno límite de personalidad

Según se reporta, las personas con TLP sufren una constelación de síntomas emocionales, interpersonales y conductuales que cambian rápidamente. Al parecer, en este cuadro el ciclo menstrual puede contribuir a la inestabilidad de los síntomas entre quienes presentan el trastorno, particularmente en la etapa premenstrual. Algo que no es nuevo, pues ya se ha constatado en otros trastornos la influencia de las hormonas sexuales y el ciclo menstrual en los síntomas (Eisenlohr-Moul et al., 2018).

¿Qué estructuras cerebrales están en juego?

Antes de nada, es importante insistir en que el TLP afecta gravemente la capacidad para controlar las emociones, lo cuál puede aumentar la impulsividad, incidir en cómo se siente la persona sobre sí misma y repercutir negativamente en sus relaciones con los demás (National Institutes of Health [NIH], 2022).

trastorno límite de la personalidad

Varias estructuras cerebrales clave contribuyen a sus características distintivas. Hallazgos recientes han encontrado que la amígdala, zona que regula el miedo y la agresión, muestra una hiperactividad en quienes presentan TLP. Un aspecto que que provoca emociones intensificadas y dificultades para recuperarse de ellas.

Además, el hipocampo, responsable de la memoria y las respuestas emocionales, se encuentra en un estado de hiperactivación constante. Lo que puede llevar a la interpretación errónea de amenazas y reacciones emocionales exageradas.

Por su parte, el eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal, que controla la respuesta al estrés y la producción de cortisol, también cumple un papel clave en tanto que las personas con TLP, exhiben niveles anormales de cortisol en sangre, provocando altos niveles de estrés crónico. Junto a esto, se ha observado que la corteza prefrontal, encargada de la toma de decisiones y la regulación emocional, es inactiva e ineficiente.

Una falta de control que contribuye a la impulsividad y dificultad para manejar las emociones. Así, podría decirse entonces que el TLP es un trastorno complejo que involucra interacciones intrincadas entre las estructuras mencionadas (Campbell, 2013).

El ciclo menstrual y las estructuras cerebrales asociadas

El ciclo menstrual, también conocido como ciclo sexual femenino, prepara el útero para el embarazo mensualmente mediante cambios fisiológicos y el desarrollo de gametos femeninos. Un proceso que comienza desde el primer día de la menstruación hasta el inicio del próximo período.

Recordemos las fases y sus características

TLP y ciclo menstrual: ¿Alguna relación?
  1. Fase menstrual: Comienza con el sangrado menstrual. El revestimiento del útero se desprende si no ha ocurrido un embarazo. Esta fase suele durar de 3 a 7 días.
  2. Fase folicular: Después del período menstrual, los niveles de estrógeno comienzan a aumentar. Esto estimula el crecimiento de un óvulo en un folículo en uno de los ovarios. A medida que el óvulo madura, el revestimiento del útero también se espesa.
  3. Ovulación: Aproximadamente en el día 14 del ciclo (si se considera un ciclo de 28 días), se libera el óvulo maduro del folículo en el ovario. Esto es la ovulación, y es el momento más fértil del ciclo.
  4. Fase lútea: Después de la ovulación, el folículo vacío se convierte en el cuerpo lúteo, que produce progesterona. La progesterona ayuda a preparar el revestimiento del útero para un posible embarazo.
  5. Si no hay embarazo: Si no ocurre el embarazo, los niveles de estrógeno y progesterona disminuyen. Esto provoca que el revestimiento del útero se desprenda nuevamente, dando inicio a un nuevo ciclo menstrual.

No hay que olvidar que, a lo largo del ciclo, se producen cambios significativos en diversas estructuras corporales, abarcando el sistema nervioso, las neuronas, el endometrio, útero y ovarios. Además, el sistema neuroendocrino experimenta transformaciones, involucrando al hipotálamo y la hipófisis en su funcionamiento. Algo que ya da pistas de la relación entre el TLP y el ciclo menstrual.

Hipotálamo e hipófisis

Dos zonas claves, hormonalmente hablando

El hipotálamo, una región cerebral del diencéfalo bajo el tálamo, desempeña un papel clave en la regulación hormonal y en el inicio del ciclo menstrual. Este área trabaja en conjunto con la hipófisis, glándula endocrina que secreta hormonas.

Así pues, estimula a la hipófisis a liberar la hormona folículo estimulante (FSH), que promueve el desarrollo de los folículos ováricos. Un folículo se desarrollará más que los demás y llevará a la ovulación. En tal proceso, el hipotálamo monitoreará los niveles hormonales en la sangre y cuando detecte niveles adecuados de estrógeno, señalará la ovulación.

En la fase lútea, la hipófisis cambia a la producción de hormona luteinizante (LH) y los ovarios generan progesterona. Ahora, si no hay fecundación, el cerebro lo reconoce y, cuando los niveles de progesterona alcanzan su punto máximo, inicia la menstruación. Con esto, también ordena contracciones para expulsar el tejido endometrial.

Vínculo entre el TLP y el ciclo menstrual

¿Se agudizan los síntomas del TLP?

Un estudio demostró que los síntomas del TLP experimentan empeoramiento durante la fase media del lúteo, alcanzan un pico en la etapa perimenstrual y se resuelven en las fases folicular y ovulatoria. De hecho, se observaron relaciones negativas entre la progesterona y la mayoría de los síntomas. Lo que resalta cómo las hormonas ováricas pueden ejercer fuertes efectos en la expresión de los síntomas.

Los síntomas depresivos, por ejemplo, mostraron un patrón inusual con aumentos en las fases ovulatoria y media del lúteo, así como en las etapas perimenstrual y folicular. Así, la mayoría de las participantes experimentaron un empeoramiento de los síntomas en al menos un 30 % durante la fase perimenstrual.

Con todo esto, podría considerarse el ciclo menstrual como fuente de labilidad a corto plazo de la expresión de los síntomas. Siendo importante la información de ello para una mayor conciencia de los cambios relacionados con las hormonas (Peters y Eisenlohr-Moul, 2019).

Conclusión

Caracterizado por variaciones en estados de ánimo, autoimagen y conducta, el trastorno límite de la personalidad puede llevar a acciones impulsivas y dificultades en relaciones. Personas con este trastorno pueden hacer frente a episodios intensos de ira, depresión y ansiedad, que duran horas o días. Pudiendo, a su vez, presentarse con autolesiones y pensamientos suicidas.

Entendiendo que en el ciclo menstrual, particularmente en la etapa perimenstrual, tales síntomas podrían agudizarse debido a los cambios hormonales que caracterizan al período. Entonces… ¿Se podría llevar un control de los síntomas de la menstruación con TLP a modo preventivo desde las distintas terapias existentes?

Referencias bibliográficas

  • Eisenlohr-Moul, T., Schmalenberger, K., Owens, S., Peters, J., Dawson, D. y Girdler, S. (2018). Perimenstrual exacerbation of symptoms in borderline personality disorder: Evidence from multilevel models and the Carolina Premenstrual Assessment Scoring System. Psychological Medicine, 48(12), 2085-2095. Doi: 10.1017/S0033291718001253
  • Gunderson, J. G., Herpertz, S. C., Skodol, A. E., Torgersen, S. y Zanarini, M. C. (2018). Borderline personality disorder. Nature reviews. Disease primers4, 18029. https://doi.org/10.1038/nrdp.2018.29
  • National Institutes of Health. (2022). Trastorno límite de la personalidad. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-limite-de-la-personalidad
  • Peters, J. R. y Eisenlohr-Moul, T. A. (2019). Ovarian Hormones as a Source of Fluctuating Biological Vulnerability in Borderline Personality Disorder. Current psychiatry reports21(11), 109. https://doi.org/10.1007/s11920-019-1096-y
  • Ruocco, A. C., Amirthavasagam, S., Choi-Kain, L. W. y McMain, S. F. (2013). Neural correlates of negative emotionality in borderline personality disorder: an activation-likelihood-estimation meta-analysis. Biological psychiatry73(2), 153-160. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2012.07.014