El trastorno disfórico premenstrual (TDPM), también conocido como síndrome premenstrual grave, es un trastorno de salud mental que afecta a algunas mujeres durante la fase lútea del ciclo menstrual. Se caracteriza por una combinación de síntomas emocionales, físicos y conductuales que, en términos generales, son más graves en comparación con los síntomas del síndrome premenstrual común. En esta nota hablaremos sobre los diferentes síntomas, factores de riesgo y tratamientos que caracterizan este trastorno, además de visualizar el impacto en la salud mental de las mujeres que lo presentan.  

Un caso clínico

Una joven de 16 años presentaba sangrado abundante durante sus períodos, con síntomas adicionales de ansiedad, tristeza y episodios de llanto inexplicables. Estos síntomas habían estado ocurriendo durante los últimos 6 meses y generalmente ocurrían unos días antes del inicio de su menstruación y mejoraban para el día 3.

También había notado hinchazón severa, dolor abdominal y dolor de espalda durante estos períodos. Se había perdido muchos días de escuela, ya que también carecía de interés en las actividades diarias habituales y se quedaba en la cama todo el día, o se encerraba en el baño y pasaba la mayor parte de su tiempo llorando.

Anteriormente había sido vista por un psiquiatra que le diagnosticó depresión mayor y comenzó a tomar fluoxetina un mes antes. Sin embargo, se negó a tomar el medicamento tanto como se negó al diagnóstico de depresión.

que es el trastorno disforico premenstrual

Su historial médico anterior y su examen físico no eran notables. La evaluación psicosocial no reveló antecedentes de uso/abuso de sustancias ni problemas de peso. Los antecedentes familiares revelaron depresión en la madre y ningún otro problema de salud mental (Akgül y Kanbur, 2015).

Una breve descripción

El TDPM es una afección recurrente de la fase lútea que implica la aparición regular, antes del inicio del sangrado menstrual, de un grupo de síntomas de gravedad suficiente para resultar en el deterioro de las relaciones interpersonales y la actividad normal. Tales síntomas pueden variar en su intensidad y duración. Sin embargo, generalmente mejoran significativamente y/o desaparecen al poco tiempo del comienzo del ciclo menstrual (Bianchi-Demicheli et al., 2002).

¿Cómo se diferencia del síndrome premenstrual común?

El síndrome premenstrual (SPM) se caracteriza esencialmente por la recurrencia cíclica de síntomas intensos durante la fase lútea del ciclo menstrual y suele comenzar entre los 25 y 35 años. Tanto el SPM como el TDPM afectan a millones de mujeres durante sus años de reproducción. Sin embargo, la prevalencia del SPM es del 10 al 98%, mientras que el TDPM afecta del 2 al 88%. Ahora, la diferencia principal entre ambos trastornos radica en el nivel de intesidad. Así, la clave para determinar las diferencias entre ambos, se encuentra analizando la severidad y los tipos de síntomas experimentados (Dilbaz y Aksan, 2021).

A modo de ejemplo, si bien el SPM afecta la calidad de vida de una mujer, el TDPM tiende a tener un impacto mayor. Por ende, los síntomas asociados al TDPM pueden llegar a interferir en relaciones personales, rendimiento académico y laboral, e incluso en la capacidad para llevar adelante actividades diarias al ser muy intensos.

Impacto en la salud mental y emocional del trastorno disfórico premenstrual

Los trastornos premenstruales afectan hasta al 12% de las mujeres en edad reproductiva y su impacto en la salud mental es notorio. Sobre todo, teniendo en cuenta alguno de sus síntomas más frecuentes, que son la tristeza, desesperanza, sentimiento de pérdida de control e incluso pensamientos suicidas (Hofmeister y Bodden, 2016).

Algunos síntomas

El TDPM puede manifestarse con una amplia variedad de síntomas, incluyendo depresión, labilidad del estado de ánimo, dolor abdominal, sensibilidad en los senos, dolor de cabeza y fatiga. Así, concretamente, los síntomas pueden llegar a comprender falta de interés en actividades diarias y relaciones con los demás, falta de energía, posibles pensamientos suicidas, ansiedad, comer en exceso, ataques de llanto, de pánico, irritabilidad o ira persistente, distensión abdominal, dolor muscular, insomnio y falta de concentración (Dickerson et al., 2003).

Un registro prospectivo (dirigido por el consultante) de los síntomas es útil para establecer la naturaleza cíclica de los síntomas que diferencian el SPM y el TDPM de otros trastornos psiquiátricos y físicos. Pues no hay pruebas de diagnóstico objetivas (Hofmeister y Bodden, 2016).

Factores de riesgo

Existen algunos factores de riesgo que pueden estar asociados al TDPM y aumentar la probabilidad de su desarrollo:

  • Historia personal o familiar: La predisposición genética y los factores hereditarios pueden desempeñar un papel en la susceptibilidad a esta condición.
  • Sensibilidad hormonal: Algunas mujeres pueden ser más sensibles a los cambios hormonales normales que ocurren durante el ciclo menstrual. Lo que puede hacer que sean más propensas a experimentar síntomas intensos durante la fase lútea del ciclo menstrual.
  • Estrés: El estrés puede afectar el equilibrio hormonal y la regulación emocional, exacerbando los síntomas del TDPM.
  • Historia de trauma: Los eventos traumáticos pueden afectar la regulación hormonal y emocional, contribuyendo al desarrollo de síntomas más intensos durante el ciclo menstrual.
  • Cambios en el estilo de vida: El consumo excesivo de cafeína, el tabaquismo, una mala alimentación y falta de ejercicio regular también pueden aumentar el riesgo de desarrollar síntomas más graves.

Trastorno disfórico premenstrual: Posible tratamiento y estrategias de manejo

Los inhibidores de la recaptación de serotonina(ISRS) y los anticonceptivos orales son el pilar actual del tratamiento, pero son insuficientes. Por lo que se sugiere que la terapia comience con enfoques no farmacológicos y tratamiento farmacológico si los síntomas persisten (Bianchi-Demicheli et al., 2002).

Aunque el tratamiento está lejos de ser satisfactorio, ya que hay una alta proporción de pacientes que no responden al tratamiento convencional, un aumento de la actividad física, cambio en la dieta, suplementación con sal mineral e inhibidores de la ovulación pueden ser útiles. Con esto, las mujeres con síntomas leves deben recibir información sobre los cambios en el estilo de vida, incluida la dieta saludable, restricción de sodio y cafeína, ejercicio y reducción del estrés (Dickerson et al., 2003).

Junto a lo anterior, las estrategias de apoyo, como el uso de un diario de síntomas, pueden ser útiles para diagnosticar y controlar. Así, el llevar un registro de los síntomas puede ayudar a identificar los síntomas mas problemáticos del TDPM y los momentos en el mes donde hay mas probabilidad que se presenten.

Conclusión

A pesar de la alta frecuencia del síndrome, la carga de las mujeres que buscan ayuda médica y reciben un diagnóstico es pequeña y probablemente está disminuyendo. El trastorno disfórico premenstrual no es una respuesta exagerada o sobrerreacción a los síntomas del síndrome premenstrual. Es un trastorno genuino que tiene un impacto significativo en la salud mental de quien lo padece y requiere de atención y un tratamiento que se adapte a las necesidades de los pacientes.

Referencias bibliográficas

  • Akgül, S. y Kanbur, N. (2015). Premenstrual disorder and the adolescent: clinical case report, literature review, and diagnostic and therapeutic challenges. International journal of adolescent medicine and health27(4), 363-368. https://doi.org/10.1515/ijamh-2014-0051
  • Bianchi-Demicheli, F., Lüdicke, F., Lucas, H. y Chardonnens, D. (2002). Premenstrual dysphoric disorder: current status of treatment. Swiss medical weekly, 132(39-40), 574-578. https://doi.org/10.4414/smw.2002.10055
  • Dickerson, L., Mazyck, P. y Hunter, M. (2003). Premenstrual syndrome. American family physician, 67(8), 1743-1752.
  • Dilbaz, B. y Aksan, A. (2021). Premenstrual syndrome, a common but underrated entity: review of the clinical literature. Journal of the Turkish German Gynecological Association, 22(2), 139-148. https://doi.org/10.4274/jtgga.galenos.2021.2020.0133
  • Hofmeister, S. y Bodden, S. (2016). Premenstrual Syndrome and Premenstrual Dysphoric Disorder. American family physician, 94(3), 236-240.
  • Takeda, T. (2023). Premenstrual disorders: Premenstrual syndrome and premenstrual dysphoric disorder. The journal of obstetrics and gynaecology research, 49(2), 510-518. https://doi.org/10.1111/jog.15484
  • Tiranini, L. y Nappi, R. (2022). Recent advances in understanding/management of premenstrual dysphoric disorder/premenstrual syndrome. Faculty reviews, 11, 11. https://doi.org/10.12703/r/11-11