Son los trastornos de personalidad más comunes en los entornos clínicos que se caracterizan por deficiencias funcionales graves, una utilización sustancial del tratamiento y alta tasa de mortalidad por suicidio. Y es que, su naturaleza generalizada y la falta de diagnóstico y tratamiento precisos conducen a problemas continuos. Es importante destacar que son cuatro los trastornos que se agrupan en este apartado, el trastorno de personalidad antisocial, trastorno límite de la personalidad, histriónico y narcisista. En esta nota, detallamos esta afección crónica asociada con multitud de problemas médicos y sociales, sus diferentes sintomatologías y características generales.

Trastornos de la personalidad: ¿Qué son?

Los rasgos de personalidad representan patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación que se manifiestan de manera relativamente estable a lo largo del tiempo. Ahora, hablamos de un trastorno de la personalidad per se cuando dichos rasgos son tan prominentes, rígidos e inadaptados que terminan deteriorando el funcionamiento laboral y/o interpersonal.

Este tipo de trastornos, generalmente comienzan a hacerse visibles durante la adolescencia o la adultez tempranas, aunque hay algunos casos donde los signos y rasgos se evidencian incluso durante la infancia. En cualquier caso, estos varían considerablemente de acuerdo con su duración en el tiempo.

Síntomas característicos

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Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, DSM-V, en inglés), los signos y patrones se manifiestan en dos (o más) de los ámbitos siguientes:

  • Cognición (es decir, maneras de percibirse e interpretarse a uno mismo, a otras personas y a los acontecimientos).
  • Afectividad (esto es, amplitud, intensidad, labilidad e idoneidad de la repuesta emocional).
  • Funcionamiento interpersonal.
  • Control de los impulsos.

Es importante destacar que los trastornos de la personalidad ocurren con frecuencia. Con esto, la presencia de uno o más de ellos puede influir en la gravedad de los síntomas y puede afectar el afrontamiento, indicación del tratamiento y abandono del mismo (Ten Kate et al., 2007).

¿Cómo se clasifican?

Los trastornos de la personalidad se clasifican en los grupos A, B y C. El grupo A incluye trastornos de personalidad esquizoides, esquizotípicos y paranoicos. El grupo B, los trastornos de personalidad límite, histriónicos, antisociales y narcisistas. Finalmente, los trastornos del grupo C, que son los más frecuentes, abarcan los trastornos de personalidad evitativos, dependientes y obsesivos-compulsivos (Angstman y Rasmussen, 2011).

No ha de olvidarse que los trastornos de personalidad son complejos y que una persona puede presentar características de varios tipos de trastornos al mismo tiempo. Por ello, se ha de tener presente que el diagnóstico y tratamiento adecuados deben ser realizados por profesionales de la salud mental capacitados.

Trastornos de personalidad tipo B: Descripción general

La categoría B se caracteriza por apariencia dramática, emocional o errática. Incluye los siguientes trastornos de la personalidad con sus características distintivas:

  • Antisocial: Irresponsabilidad social, desprecio por los demás, engaño, y manipulación de los demás para su beneficio personal.
  • Limítrofe: Vacío interior, relaciones inestables y desregulación emocional.
  • Histriónico: Búsqueda de atención y excesiva emocionalidad.
  • Narcisista: Auto-grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.

Características del trastorno antisocial de la personalidad

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El trastorno antisocial de la personalidad tiene como patrón dominante la inatención y vulneración de los derechos de los demás, que se produce desde los 15 años de edad.

Asimismo, puede presentarse incumplimiento de normas sociales, engaño y mentiras repetidas, impulsividad, irritabilidad y agresividad, desatención imprudente, irresponsabilidad constante y ausencia de remordimiento.

Trastorno límite de la personalidad

El trastorno límite de la personalidad es un trastorno psiquiátrico crónico que se caracteriza por una marcada impulsividad, inestabilidad del estado de ánimo y las relaciones interpersonales, y comportamiento suicida que puede complicar la atención médica. La ideación paranoica y los estados disociativos también son características transitorias. Así, las personas pueden experimentar alucinaciones visuales y auditivas y delirios, pero estos suelen ser breves y están vinculados a tiempos de inestabilidad emocional extrema (Paris, 2005).

Trastorno histriónico de la personalidad

El patrón dominante es de emotividad excesiva y búsqueda de atención. Las personas con trastorno histriónico de la personalidad pueden sentirse infravaloradas o ignoradas cuando no son el centro de atención, siendo dramáticos y extremadamente expresivos emocionalmente, incluso avergonzar a amigos y familiares con muestras públicas de emociones.

Con lo anterior, pueden ser impresionables, crédulos, sugerentes y fácilmente influenciados, especialmente por las personas que admiran. Además, tienden a considerar las relaciones más cercanas de lo que suelen ser y demostrar emociones rápidamente cambiantes y superficiales que otros pueden percibir como poco sinceras.

Trastorno narcisista de la personalidad

El trastorno narcisista de la personalidad se caracteriza por un patrón persistente de grandiosidad (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía hacia los demás, comienza en la edad adulta temprana y se manifiesta en una variedad de contextos. Sumado a esto, las personas con dicho trastorno tienen una visión inflada y exagerada de su propia importancia y talentos, y tienden a buscar constantemente la admiración y atención del resto (Coleman et al., 2022).

La importancia de comprender

La comprensión, apoyo y tratamiento adecuado son fundamentales para ayudar a las personas con trastornos de personalidad tipo B de cara a encontrar maneras de lidiar con sus emociones, mejorar las relaciones interpersonales y alcanzar una mayor estabilidad emocional y funcional. Y es que, poder comprender estos trastornos clarificaría y mejoraría la calidad de vida de quienes los padecen, así como la de sus familiares y amigos.

Además del apoyo y la comprensión, es importante poder conocer los diferentes tratamientos disponibles. En cuanto a estos, la psicoterapia, farmacoterapia y las intervenciones breves diseñadas para su uso por los médicos de familia, pueden mejorar la salud de los consultantes (Angstman y Rasmussen, 2011).

Conclusión

Los trastornos de personalidad tipo B son condiciones mentales complejas que afectan la forma en que las personas piensan, sienten y se comportan. Cada uno de estos trastornos tiene características y patrones específicos que los distinguen y diferencian.

Aunque el pronóstico de los trastornos de la personalidad es malo, posibles tratamientos, como la terapia cognitivo-conductual y la terapia dialéctico-conductual, pueden ser efectivos para tratarlos. Además, la combinación de la terapia con el apoyo social, familiar y el cuidado médico adecuado puede ayudar a mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas afectadas.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
  • Angstman, K. y Rasmussen, N. (2011). Personality disorders: review and clinical application in daily practice. American family physician, 84(11), 1253-1260.
  • Brent, D., Johnson, B., Perper, J., Connolly, J., Bridge, J., Bartle, S. y Rather, C. (1994). Personality disorder, personality traits, impulsive violence, and completed suicide in adolescents. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 33(8), 1080-1086. https://doi.org/10.1097/00004583-199410000-00003
  • Coleman, S., Oliver, A., Klemperer, E., DeSarno, M., Atwood, G. y Higgins, S. (2022). Delay discounting and narcissism: A meta-analysis with implications for narcissistic personality disorder. Personality disorders, 13(3), 210-220. https://doi.org/10.1037/per0000528
  • Paris, J. (2005). Borderline personality disorder. Canadian Medical Association journal, 172(12), 1579-1583. https://doi.org/10.1503/cmaj.045281
  • Ten Kate, C., Eurelings, E., Muller, N. y Spinhoven, P. (2007). Personality disorders in an institution for ambulatory mental health care. Prevalence, type and severity, treatment indication and drop out. Tijdschrift voor psychiatrie, 49(9), 597-609.