Al contemplar distintos deportes se hace imposible no vincularlos con el rendimiento, dada su característica especialmente competitiva. En este caso el desempeño deportivo puede verse afectado por la unión de tres afecciones diferentes que conforman la llamada tríada de la deportista, especialmente en mujeres. Veamos más, a continuación.

La tríada que da de qué hablar

Se describió por primera vez en el año 1992 por el Colegio Americano de Medicina Deportiva (The American College of Sports Medicine [ACSM]), como un síndrome que les ocurre tanto a mujeres jóvenes como adultas, con realización de actividad física. También denominado como entidad nosológica, que refiere a las interrelaciones entre disponibilidad energética, función menstrual y densidad mineral ósea (López Cáceres, 2011).

Estas interrelaciones al extremo pueden manifestar afecciones vinculadas con los trastornos de la alimentación, la amenorrea y osteoporosis. Por esta razón, podría afirmarse que son múltiples los factores vinculados con la misma. Al mismo tiempo, resulta ser un fenómeno que ha destacado a nivel deportivo por su influencia sobre el rendimiento y la propia salud de los deportistas, con prontitud o de manera más tardía.

¿Una cuestión de mujeres?

Tríada de la deportista: Un síndrome que afecta el rendimiento

En la actualidad, aproximadamente un 50% de la población femenina mundial se muestra interesada en el deporte. Por lo que, el estudio del síndrome se ha profundizado en base a la incorporación masiva de las mujeres en distintos deportes de competición, frente a las cuales, la aparición de lesiones, trastornos de alimentación y dificultades reproductivas se han comenzado a manifestar (Cabera Oliva et al., 2006).

Y es que, en potencia cualquier mujer que practique deporte está en riesgo de padecer alguna afección de la tríada. De ahí, que es importante poder detectar la prevalencia de mujeres que tienen estos factores de riesgo para evitar la instauración posterior de la tríada.

Ahora, si bien es cierto que este síndrome suele vincularse de manera estrecha con las mujeres, no puede desconocerse que también puede aparecer en hombres. En este caso, bajo la particularidad de que los niveles de testosterona pueden disminuir.

Algunos signos y síntomas de la tríada

  • Fatiga
  • Anemia
  • Depresión
  • Fractura por estrés
  • Incapacidad para concentrarse
  • Hipotermia
  • Intolerancia al frío
  • Descolorido de pies y manos
  • Aumento de glándulas parótidas
  • Dolor de garganta
  • Vómitos frecuentes
  • Erosión del esmalte dental
  • Distensión y dolor abdominal
  • Estreñimiento
  • Piel seca
  • Edemas
  • Mareos
  • Bradicardia
  • Dolor de pecho
  • Hipotensión ortostática
  • Carotenemia
  • Lanugo

Causas del síndrome

Las disciplinas deportivas vinculadas con el bajo peso obligan a los practicantes al sometimiento de dietas restrictivas para lograr esta disminución, con miras a verse mejor de manera estética, así como para competir por el pesaje.

También, las propias características del deporte pueden tener incidencia sobre el síndrome, tanto en deportes colectivos como individuales, pero con mayor incidencia en los individuales. Como la gimnasia artística, por ejemplo.

Factores predisponentes

Pueden ser generales, tales como genéticos, psicológicos, nutricionales, ambientales y cargas físicas. Asimismo, pueden ser endocrino-metabólicos, vinculados con la regulación del hipotálamo, nivel hipofisiario y gonadal. Es así como ambos factores entran en interacción, provocando distintos cambios a nivel fisiológico que dan como resultado la aparición de la tríada (Cabera Oliva et al., 2006).

Factores generales

  • Factores genéticos: Predisponen al organismo a padecer estas tres afecciones antes mencionadas.
  • Factores psicológicos: Presentes con mayor intensidad en corredoras y gimnastas. Puede mencionarse la aparición de estrés, ansiedad, depresión, ira, confusión, fatiga, entre otras.
  • Factores nutricionales: Los desórdenes alimenticios refieren a un amplio espectro de comportamientos que son perjudiciales e ineficaces para perder peso o conseguir una imagen delgada. En los extremos se puede mencionar la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Los trastornos de alimentación pueden disminuir el rendimiento deportivo a la vez que pueden aumentar el riesgo de padecer lesiones. Las deportistas producto de la exigencia social por la delgadez pueden bajar su autoestima, padecer depresión, presentar problemas familiares, así como abuso físico o sexual.
  • Factores ambientales: Aunque no existe una relación clara con relación a los factores climáticos y geográficos, la altitud por ejemplo, podría desempeñar un rol fundamental en el rendimiento deportivo, aunque no coexista con el sexo. Asimismo, aunque los ciclos de luz oscuridad pueden producir diversificaciones en la secreción hormonal a nivel hipotalámico, no se ha podido establecer la relación entre éstos y la amenorrea.
  • Cargas físicas: La mala relación entre las cargas y la recuperación, puede vincularse con frecuencia a la aparición de este síndrome.

Factores endócrino-metabólicos

  • La amenorrea en las mujeres deportistas y en aquellas que tienen anorexia, se vinculan con mecanismos hormonales caracterizados por la presencia de hipoestrogenismo hipogonadotrópica, pero con una no bien justificada reducción de los niveles de secreción de hormona liberadora de gonadotropina (gonadotropin-releasing hormone, GnRH, en inglés).
  • La osteoporosis es una alteración producto de la desmineralización de la masa ósea que influye sobre los huesos y su estructura, aumentando la fragilidad y generando mayor probabilidad de fracturas por estrés. Entonces, podría afirmarse que mientras un nivel moderado de ejercicio estimula el crecimiento óseo revirtiendo la pérdida de hueso en mujeres mayores, en las corredoras jóvenes la disminución de la densidad ósea causa fracturas por estrés, como un componente del sobreentrenamiento (López Cáceres, 2011).

¿Cómo se vincula con el sobreentrenamiento?

La tríada de la deportista puede ser una de las causas de que la fatiga crónica se acelere, principalmente en mujeres. Los factores de riesgo asociados con ambos síndromes son las tres afecciones que componen la tríada de la deportista. Siendo posible afirmar que en mujeres deportistas sobreentrenadas también aparece este síndrome en altos porcentajes (Pancorbo Sandoval, 2003).

La importancia de la prevención

Desde equipos multidisciplinarios deben ser realizados estudios cineantropométricos, nutricionales, endocrinológicos, ginecológicos y de la densidad ósea que posibiliten una prevención, identificación y tratamiento del síndrome. Del mismo modo, es imprescindible el desarrollo de modelos saludables para mujeres físicamente activas, a través de guías de difusión así como debates educativos, para intercambiar sobre el tema.

Por otro lado, los entrenadores deben conocer la enfermedad y aquellos factores de riesgo asociados para prevenirla. También resulta crucial que establezcan normas para el entrenamiento, en concordancia con las características individuales, así como la preparación, la planificación metodológica y el monitoreo de las deportistas (Vázquez Franco et al., 2020).

Conclusión

Desde la psicología del deporte, las intervenciones psicoeducativas deben orientarse a  mujeres deportistas, entrenadores, profesionales de la salud e incluso familiares, para prevenir la aparición de este síndrome. Poder sensibilizar a todos los involucrados ayudará a evitar afecciones a nivel de la salud, así como impedir la disminución del desempeño en los distintos deportes. Para aquellos interesados en especializarse en este área, el curso sobre psicología deportiva puede ofrecer una formación exhaustiva y detallada, proporcionando las herramientas necesarias para entender y manejar la tríada de la deportista y otros aspectos psicológicos relevantes en el ámbito deportivo.

Referencias bibliográficas

  • Cabrera Oliva, Z., I. M., Almenares Pujadas, M. y García Ucha, F. (2006). Actualización, pronóstico y medidas de intervención para la triada de la mujer deportista. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte/ International Journal of Medicine and Science of Physical Activity and Sport, 6(24), 188-199.
  • López Cáceres, P. A. (2011). Enfoque nutricional en la tríada de la atleta femenina. El papel del Dietista-Nutricionista. Dialnet, 13, 1461-1480.
  • Pancorbo Sandoval, A. E. (2003). Diagnóstico y prevención de la fatiga crónica o del síndrome de sobreentreneamiento en el deporte de alto rendimiento. Una propuesta de mecanismos de recuperación biológica. Cuadernos de Psicología del Deporte, 3(1), 61-80.
  • Vázquez Franco, M., Giménez-Blasi, N., Latorre, J. A., Martínez-Bebia, M., Bach, A., Olea-Serrano, F. y Mariscal-Arcas, M. (2020). Actualización sobre deficiencias nutricionales en la mujer deportista a partir de la literatura científica. Archivos Latinoamericanos de Nutrición70(3), 191-204. https://doi.org/10.37527/2020.70.3.005