La oxitocina, conocida comúnmente como la hormona del amor u hormona de la felicidad, es una sustancia química producida en el cerebro y liberada en el torrente sanguíneo. Esta hormona juega un papel fundamental en varias funciones del organismo. Investigaciones recientes han revelado que la oxitocina está estrechamente vinculada con la formación de vínculos afectivos, generación de confianza y empatía, y la reducción del estrés y la ansiedad. Otros, han relacionado directamente la oxitocina y la resiliencia. De esta manera, la oxitocina desempeña un papel clave en la regulación de las emociones y las interacciones sociales. ¿Qué sabemos sobre la oxitocina?

¿Qué es la oxitocina?

La oxitocina es una hormona producida por el cerebro y liberada en el torrente sanguíneo. Su trayecto comienza en el hipotálamo, región clave en el cerebro, donde se sintetiza y se almacena en la glándula pituitaria. Desde allí, es liberada en el flujo sanguíneo en respuesta a diversas situaciones.

Una vez en circulación, esta hormona llega a los órganos y tejidos diana, incluyendo el útero durante el parto, donde estimula las contracciones para facilitar el proceso de parto.

Además, la oxitocina también se libera durante la lactancia, ayudando en la liberación de leche materna para alimentar al bebé (Froemke y Young, 2021).

Pero, más allá del embarazo ¿Existe alguna relación entre los vínculos afectivos y la oxitocina?

Vínculos afectivos y oxitocina: Más allá del embarazo

Si bien la oxitocina ha sido mayormente conocida por sus funciones durante el parto y la lactancia, cumple otras tareas fundamentales. Así pues, la oxitocina también promueve sentimientos de confianza y generosidad, lo cual es esencial para la formación y el mantenimiento de relaciones saludables.

Estudios han demostrado que esta hormona puede facilitar la empatía y mejorar la capacidad de comprender y compartir las emociones de los demás. De esta forma, podría decirse que los vínculos afectivos y la oxitocina van estrechamente de la mano (Kumsta y Heinrichs, 2013).

Lazos maternales y paternales

La oxitocina desempeña un papel fundamental en la formación de los lazos maternales y paternales. Durante el parto, se produce una liberación masiva de oxitocina, lo que contribuye a fortalecer el vínculo emocional entre la madre y el recién nacido.

Además, la oxitocina no se limita únicamente a las madres biológicas. Los estudios han demostrado que también desempeña un papel importante en la formación de vínculos afectivos en los padres. Así, cuando los padres interactúan con sus hijos, los niveles de oxitocina aumentan, lo que ayuda a fortalecer los lazos emocionales y promover el cuidado y atención paternal (Froemke y Young, 2021).

¿Qué hay de las relaciones románticas?

vínculos afectivos y oxitocina

Conocida como la hormona del amor, desempeña un papel importante en las relaciones románticas. Y es que, promueve la conexión emocional, intimidad y confianza entre las parejas.

Asimismo, se libera durante momentos de contacto físico, como abrazos, besos y caricias. Estos actos de intimidad y afecto, al activar la liberación de la hormona, contribuyen a fortalecer la unión.

Además, la presencia de oxitocina en el cuerpo está asociada con una mayor satisfacción en las relaciones románticas. Pues, como se comentaba, la hormona fomenta la generación de confianza, empatía y comunicación afectiva, lo que fortalece los lazos emocionales (Carter, 2022).

¿Alguna relación con el TEA?

La oxitocina ha sido objeto de interés en la investigación sobre el autismo debido a su papel en la regulación social y emocional. Varios estudios han examinado los efectos de la administración de oxitocina en personas con trastornos del espectro autista (TEA).

Se ha observado que la oxitocina puede mejorar las habilidades sociales de algunas personas con TEA. Algunos de los beneficios potenciales incluyen un aumento en la reciprocidad social, la empatía y la capacidad de reconocer y responder a las señales emocionales de los demás. Así, la oxitocina se perfila como una posible vía de intervención para abordar los déficits de comunicación social en el autismo (Yamasue y Domes, 2017).

Oxitocina y resiliencia: Afrontando la adversidad

La liberación de oxitocina también está asociada con la reducción del estrés y la promoción de emociones positivas, lo que puede fortalecer la capacidad de recuperación frente a la adversidad. Esto relaciona directamente a la oxitocina y la resiliencia. De hecho, se ha demostrado que la oxitocina ayuda a regular las respuestas al estrés, mejora la habilidad para afrontar situaciones difíciles y fomenta la búsqueda de apoyo social.

Tales efectos de la oxitocina en la resiliencia pueden tener implicaciones significativas para la salud mental y el bienestar emocional. Así, a medida que la investigación continúa explorando la relación entre la oxitocina y la resiliencia, se abren nuevas oportunidades para el desarrollo de intervenciones terapéuticas que puedan mejorar la capacidad de adaptación y superación ante las dificultades de la vida (Carter et al., 2020).

No todo es oxitocina

oxitocina y resiliencia

Aunque la oxitocina desempeña un papel importante en la formación de vínculos afectivos, es esencial comprender que las relaciones humanas no se construyen únicamente en base a esta hormona.

Si bien la oxitocina puede facilitar sentimientos de confianza, empatía y generosidad, las relaciones sólidas y duraderas requieren otros elementos.

La comunicación efectiva, el respeto mutuo, la compatibilidad y el compromiso son factores clave para construir y mantener vínculos afectivos saludables.

Además, las relaciones románticas y los lazos maternales y paternales son complejos y están influenciados por diversos aspectos psicológicos, emocionales y sociales. Por ende, es importante considerar la oxitocina como una pieza del rompecabezas, pero no la única responsable de las relaciones afectivas significativas.

Conclusión

A medida que la ciencia avanza, la investigación sobre la oxitocina continúa desvelando nuevos aspectos de su papel en la biología y la psicología humana. El futuro de la investigación sobre la oxitocina promete investigar más a fondo su mecanismo de acción, su relación con trastornos neuropsiquiátricos y posibles aplicaciones terapéuticas.

Estos progresos podrían tener implicaciones significativas para el tratamiento de trastornos como la depresión, el autismo y la ansiedad. Por lo que, a medida que se profundiza en la comprensión de esta fascinante hormona, se abre un mundo de posibilidades para mejorar la salud mental y relaciones interpersonales.

Referencias bibliográficas

  • Andari, E., Duhamel, J., Zalla, T., Herbrecht, E., Leboyer, M. y Sirigu, A. (2010). Promoting social behavior with oxytocin in high-functioning autism spectrum disorders. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 107(9), 4389-4394. https://doi.org/10.1073/pnas.0910249107
  • Carter, C. B., Kenkel, W. M., MacLean, E. L., Wilson, S. E., Perkeybile, A. M., Yee, J. R., Ferris, C. F., Nazarloo, H. P., Porges, S. W., Davis, J. M., Connelly, J. J. y Kingsbury, M. A. (2020). Is Oxytocin “Nature’s Medicine”? Pharmacological Reviews, 72(4), 829-861. https://doi.org/10.1124/pr.120.019398
  • Carter, C. S. (2022). Oxytocin and love: myths, metaphors and mysteries. Comprehensive Psychoneuroendocrinology, 9, 100107. https://doi.org/10.1016/j.cpnec.2021.100107
  • Froemke, R. C. y Young, L. J. (2021). Oxytocin, Neural Plasticity, and Social Behavior. Annual Review of Neuroscience, 44(1), 359-381. https://doi.org/10.1146/annurev-neuro-102320-102847
  • Kumsta, R. y Heinrichs, M. (2013). Oxytocin, stress and social behavior: neurogenetics of the human oxytocin system. Current Opinion in Neurobiology, 23(1), 11-16. https://doi.org/10.1016/j.conb.2012.09.004
  • Yamasue, H. y Domes, G. (2017). Oxytocin and Autism Spectrum Disorders. En: Hurlemann, R., Grinevich, V. (Eds.) Behavioral Pharmacology of Neuropeptides: Oxytocin. Current Topics in Behavioral Neurosciences, vol 35. Springer, Cham. https://doi.org/10.1007/7854_2017_24