Para el tratamiento del delirio se requiere priorizar estrategias de prevención, detección precoz e intervención sobre la causa desencadenante. La correcta evaluación y manejo del delirio dependen del trabajo coordinado de los equipos interprofesionales de salud para garantizar una atención efectiva y mejorar los resultados clínicos. Esta nota se centra en el tratamiento del delirio en la vejez, con especial énfasis en aquellos hospitalizados. Dada su elevada vulnerabilidad y la frecuencia con que dicha condición aparece en contextos de internamiento agudo. Así pues… ¿Qué papel juega la detección precoz en la evolución del delirio en el entorno hospitalario? ¿Qué desafíos presenta su manejo? ¿Qué intervenciones no farmacológicas han demostrado ser más efectivas en la prevención del delirio en geriatría?

Antes de nada, definamos el delirio

A menudo subdiagnosticado, el delirio es un síndrome clínico que aparece con frecuencia en personas de edad avanzada. Se caracteriza por alteraciones en la atención, el nivel de conciencia y las funciones cognitivas. Asociándose con un aumento de la morbilidad y mortalidad. 

Los pacientes afectados muestran una capacidad disminuida para enfocar, mantener o cambiar el foco atencional. Con una aparición aguda y un curso fluctuante a lo largo del día. Y su manifestación clínica puede variar considerablemente. Incluyendo desde comportamientos psicomotores hiperactivos hasta formas hipoactivas, así como alteraciones en el sueño y su arquitectura.

¿Por qué aparece el delirio?

El delirio surge como consecuencia de una condición médica subyacente y no puede atribuirse de manera más adecuada a otro trastorno neurocognitivo previo o en curso. Las causas desencadenantes son diversas y afectan el equilibrio fisiológico de pacientes vulnerables. Estas incluyen desde intoxicaciones o abstinencias de sustancias, efectos adversos de fármacos, infecciones o intervenciones quirúrgicas, hasta trastornos metabólicos, dolor, estreñimiento o retención urinaria (Barbosa et al., 2008).

¿Cómo se trata el delirio?

El abordaje terapéutico del delirio se fundamenta, en primer lugar, en intervenciones no farmacológicas. Pues actualmente no existe ningún fármaco aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA, en inglés)​ específicamente para su tratamiento o prevención. De hecho, la estrategia más eficaz es evitar su aparición mediante la identificación temprana de pacientes con factores de riesgo y la implementación de medidas preventivas.

¿Por qué todavía no hay ningún fármaco aprobado por la FDA? Porque el delirio no constituye una enfermedad única, sino una manifestación clínica aguda con múltiples causas posibles —desde infecciones y desequilibrios metabólicos hasta efectos adversos de fármacos o intervenciones quirúrgicas—, lo que dificulta el desarrollo de un tratamiento farmacológico universal. Además, su curso típicamente fluctuante y autolimitado complica la medición rigurosa de la eficacia de los fármacos en ensayos clínicos. Aunque se han estudiado antipsicóticos y otros compuestos, los resultados han sido inconsistentes y, en muchos casos, los riesgos asociados (como sedación, caídas o prolongación del QTc) superan los beneficios potenciales, especialmente en personas mayores.

A tener en cuenta

¿Cómo tratar un delirio?

Entre los factores no modificables destacan la edad avanzada y la presencia de trastornos neurodegenerativos previos, como la demencia. Por otro lado, los factores modificables comprenden el uso de determinados medicamentos, la presencia de infecciones, el entorno hospitalario desfavorable y la privación sensorial (Ramírez Echeverría et al., 2022).

Aquí, la identificación temprana de estos factores es crucial, ya que muchos de ellos son prevenibles o reversibles mediante estrategias específicas. El entorno sanitario, lejos de ser neutro, puede actuar como desencadenante si no se adapta a las necesidades cognitivas y emocionales de los pacientes frágiles.

¿Qué nos enseña el programa HELP?

Uno de los modelos más eficaces para la prevención del delirio en personas mayores hospitalizadas es el Programa Hospitalario de Apoyo a Personas Mayores (Hospital Elder Life Program, HELP, en inglés), respaldado por la Sociedad Americana de Geriatría (American Geriatrics Society, AGS, en inglés).

Estrategia efectiva y humana en el delirio

Este enfoque multidisciplinar integra múltiples componentes, entre los que se incluyen la reducción del ruido y de las interrupciones nocturnas para preservar el sueño, la optimización de los sentidos mediante el uso de gafas o audífonos, y el refuerzo de la orientación espacio-temporal a través de objetos como calendarios o relojes visibles.

También se fomenta el despertar temprano, una hidratación adecuada y la movilidad activa del paciente, limitando al máximo el uso de sujeciones físicas como catéteres o vías intravenosas. Pues estas intervenciones, aunque a veces médicamente necesarias, suelen ser percibidas por la persona como elementos amenazantes, generando agitación, desorientación o intentos de retirada que incrementan el riesgo de lesiones y la necesidad de sedación. Además, la restricción de la movilidad favorece el deterioro funcional y reduce la estimulación sensorial significativa, contribuyendo a perpetuar el estado confusional. Por otro lado, en función de las necesidades individuales, pueden incorporarse terapias de estimulación como la musicoterapia (Burton et al., 2021).

Estas estrategias han demostrado ser rentables, además de efectivas. Reduciendo la incidencia del delirio y el número de caídas hospitalarias en un 42 %. Así como los costes sanitarios tanto en el ingreso como en el seguimiento posterior al alta (Hshieh et al., 2018).

¿Cuándo es importante la medicación?

Si bien las medidas no farmacológicas constituyen la base del tratamiento, en determinados casos puede requerirse el uso de intervenciones farmacológicas específicas. Esto ocurre, por ejemplo, en pacientes con delirium secundario a abstinencia de alcohol, donde las benzodiacepinas pueden ser necesarias, o en situaciones de cuidados paliativos, donde los tratamientos se orientan al alivio del sufrimiento.

Ojo, en el caso del delirio hipoactivo, no se recomiendan fármacos. En cambio, si el paciente presenta un delirio hiperactivo acompañado de conductas que supongan un riesgo para sí mismo o para otros, puede estar justificado el uso de antipsicóticos. Esto siempre tras evaluar las posibles comorbilidades.

Priorizar la causa, ajustar el riesgo

El tratamiento causal del delirio debe mantenerse como prioridad clínica, ya sea mediante antibióticos en caso de infección o el ajuste de medicación responsable del cuadro. Cuando el uso de antipsicóticos se considera necesario, los fármacos más utilizados incluyen haloperidol, quetiapina y risperidona. Cuya elección dependerá del perfil clínico del paciente y de la tolerancia individual. Eso sí, cualquier prescripción antipsicótica para el delirio debe ir acompañada de un plan de reducción gradual apropiado en el tratamiento del delirio.

Por ejemplo, en personas con enfermedad de Parkinson, se prefiere la quetiapina debido al menor riesgo de empeoramiento de los síntomas motores, mientras que se evita el haloperidol. La dosis debe revisarse y ajustarse diariamente, y es fundamental monitorizar el intervalo QTc mediante electrocardiograma, dado el riesgo de prolongación asociado a estos fármacos.

tratamiento de delirio

El importante papel de la familia

Los pacientes delirantes pueden fluctuar rápidamente y a menudo entre estados de orientación apropiada y confusión. Por tanto, el personal y los miembros de la familia siempre deben brindar tranquilidad y reforzar la orientación. Para ello, siempre que sea posible, hay que usar ayudas visuales y de comunicación. Y explicar las intervenciones y procedimientos de forma sencilla y clara (Rigney, 2006).

Además, la presencia de seres queridos puede modular la ansiedad y favorecer la cooperación en los cuidados. Lo cual impacta positivamente en la evolución del cuadro delirante. Incluir a la familia en las estrategias no farmacológicas convierte la atención en un proceso verdaderamente interdisciplinar y humanizado, donde el afecto actúa también como herramienta terapéutica.

Conclusión

El tratamiento del delirio se basa, en última instancia, en restaurar un vínculo mínimo con la realidad compartida, pero sin violencia interpretativa ni urgencia por “normalizar”. La intervención terapéutica —tanto si es farmacológica como si es ambiental— debe funcionar como una forma de contención simbólica que le devuelva al sujeto su capacidad de habitar el mundo con un mínimo de coherencia.

Por eso, no se trata únicamente de elegir entre haloperidol o reorientación cognitiva, sino de saber leer el momento clínico donde la ruptura ocurre, y dónde la restitución puede ser posible. El delirio no es una simple alteración neuroquímica. Es también un intento extremo, en ocasiones, de dar sentido cuando el cuerpo o el entorno se vuelven indescifrables. Tratarlo es, entonces, un acto profundamente ético, que exige técnica, presencia y, sobre todo, una lectura humana del síntoma.

Referencias bibliográficas

  • Barbosa, F. T., da Cunha, R. M., & Pinto, A. L. (2008). Postoperative delirium in the elderly. Revista brasileira de anestesiologia58(6), 665-670. https://doi.org/10.1590/s0034-70942008000600012
  • Burton, J. K., Craig, L. E., Yong, S. Q., Siddiqi, N., Teale, E. A., Woodhouse, R., Barugh, A. J., Shepherd, A. M., Brunton, A., Freeman, S. C., Sutton, A. J. y Quinn, T. J. (2021). Non-pharmacological interventions for preventing delirium in hospitalised non-ICU patients. The Cochrane database of systematic reviews7(7), CD013307. https://doi.org/10.1002/14651858.CD013307.pub2
  • Hshieh, T. T., Yang, T., Gartaganis, S. L., Yue, J. y Inouye, S. K. (2018). Hospital Elder Life Program: Systematic Review and Meta-analysis of Effectiveness. The American journal of geriatric psychiatry : official journal of the American Association for Geriatric Psychiatry26(10), 1015–1033. https://doi.org/10.1016/j.jagp.2018.06.007
  • Ramírez Echeverría, M. d. L., Schoo, C. y Paul, M. (2022). Delirium. En StatPearls. StatPearls Publishing. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470399/
  • Rigney, T. S. (2006). Delirium in the hospitalized elder and recommendations for practice. Geriatric nursing (New York, N.Y.)27(3), 151-157. https://doi.org/10.1016/j.gerinurse.2006.03.014