Los abordajes terapéuticos en la esquizofrenia no se limitan a los tratamientos medicamentosos. Así, en las últimas décadas se ha avanzado en aproximaciones que mejoran la calidad de vida de quienes la presentan, a partir de la compensación sintomática con nuevas y mejores habilidades cognitivas y sociales. Formando parte de una de las características centrales del diagnóstico, el deterioro en el relacionamiento social y desempeño en comunidad puede ser altamente perjudicial para la salud mental y autonomía de estas personas. Esto se debe a los conocidos déficits cognitivos en la esquizofrenia ¿De qué se tratan los abordajes de rehabilitación cognitiva en la esquizofrenia? ¿Mejoran la calidad de vida y salud mental de las personas y sus entornos cercanos?

Déficits cognitivos en la esquizofrenia

El deterioro cognitivo es una característica fundamental de la esquizofrenia. Entre los factores probables en la persistencia de los déficits cognitivos en este trastorno se encuentran los cambios en el tejido cerebral a lo largo del tiempo.

Así, los déficits cognitivos se consideran una característica fundamental de la esquizofrenia, principalmente porque existen antes del inicio de la psicosis y pueden predecir el inicio de la enfermedad en aquellos con alto riesgo de desarrollarla. Además, estos déficits a menudo persisten durante las remisiones sintomáticas y son relativamente estables a lo largo del tiempo.

déficits cognitivos en la esquizofrenia

Ahora, esto es así tanto en las personas diagnosticadas como en individuos con riesgo. Dentro de tales déficits destaca la afectación de la capacidad de sostener la atención, los momentos de vigilancia y alerta, velocidad de procesamiento, memoria de trabajo y procesamiento perceptual (Nuechterlein et al., 2014).

¿A qué se deben los déficits?

El papel de la microestructura de la materia blanca cerebral para mantener la velocidad de procesamiento y otras medidas cognitivas ha sido reportado en diversas investigaciones. Así, la velocidad de procesamiento y la memoria de trabajo dependen de operaciones de redes neuronales a gran escala y larga distancia.

Lo anterior es respaldado por fibras axonales neuronales mielinizadas. De esta forma, las limitaciones cognitivas en las personas con esquizofrenia coinciden con déficits en la microestructura de la materia blanca cerebral.

Una cascada de alteraciones

Asimismo, la velocidad de procesamiento es una función cognitiva que suele mediar otras, lo que se ve reflejado en cambios relacionados con deterioros en la memoria de trabajo. En consecuencia, las alteraciones de la memoria de trabajo también están directamente relacionadas con la materia blanca y la velocidad de procesamiento. Esto contribuye a dificultades diversas en el desempeño de las tareas de la vida cotidiana tales como la sostenibilidad del empleo, actividades académicas o relacionamiento social y comunitario (Kochunov et al., 2017).

¿En qué consiste la rehabilitación cognitiva?

Reserva cognitiva y plasticidad neuronal como aliados

rehabilitación cognitiva en esquizofrenia

La rehabilitación cognitiva se apoya en los conceptos de reserva cognitiva y plasticidad neuronal. Estos han captado la atención como posibles factores para retrasar el deterioro cognitivo.

De esta forma, la reserva cognitiva se ha descrito como la capacidad estructural y dinámica del cerebro para hacer frente a los cambios asociados con el envejecimiento natural o lesiones. Debido a este enfoque preexistente en el procesamiento cognitivo, las personas con una reserva cognitiva más alta se enfrentan mejor a patologías, atrofias o lesiones.

Por otro lado, la plasticidad neuronal es la capacidad del cerebro para generar cambios morfológicos en respuesta a un estímulo ambiental. Debido a esta habilidad, el cerebro puede ajustarse y compensar las alteraciones cognitivas fortaleciendo las conexiones existentes o creando nuevas (Irazoki et al., 2020).

La posibilidad de cambio y adaptación

La reserva cognitiva y la plasticidad del cerebro son influenciadas a lo largo de la vida por varios factores. Estos incluyen la genética, el nivel educativo, ocupación, factores socioeconómicos, salud física, estilo de vida y actividad mental. En conjunto, tales conceptos y procesos subrayan la importancia de comprender cómo el cerebro se adapta y responde a desafíos cognitivos y ambientales, como puede ser el desarrollo de una nueva afección.

El entrenamiento cognitivo tiene como objetivo mantener o mejorar un aspecto particular del funcionamiento cognitivo (por ejemplo, la memoria o la atención) a través de práctica estructurada y guiada realizada de manera individual o en grupo. Además, el nivel de dificultad de las actividades puede adaptarse al funcionamiento individual.

Así, la rehabilitación cognitiva es una intervención individualizada que se centra explícitamente en las necesidades de la persona. Por ende, el énfasis está en mejorar o mantener las habilidades cognitivas relacionadas con el desempeño de tareas cotidianas, compensar las deficiencias y apoyar y mejorar la vida independiente (Bahar-Fuchs et al., 2019).

¿Qué hay de ello en la esquizofrenia?

La rehabilitación cognitiva ha mostrado ser efectiva en personas con esquizofrenia. Así, incluso se han observado efectos en la disminución de la pérdida de materia gris en las etapas iniciales de la afección. Sin embargo, esto dependerá de la reserva cognitiva previa del sujeto y sus problemáticas particulares, siendo este un abordaje personalizado.

Resulta importante destacar que las mejoras a nivel cognitivo en las personas con esquizofrenia tiene un correlato directo con el alivio de la sintomatología y la mejora de calidad de vida. Gracias a ello, la rehabilitación impacta considerablemente esferas sociales, laborales, académicas y vinculares (Kochunov et al., 2017).

Técnicas de rehabilitación cognitiva: ¿En qué consisten?

Las técnicas de rehabilitación cognitiva pueden ser restitutivas o compensatorias. Las primeras consisten en intentar restituir capacidades que se han perdido, mientras que las segundas compensan el déficit a partir de nuevas herramientas y estrategias de sustitución. A continuación, algunos ejemplos presentados (Selma, 2012):

  • Práctica de tareas automatizadas: Su objetivo radica en el mejoramiento del rendimiento cognitivo en diferentes áreas, como la concentración, supervisión, expresión verbal abstracta, cálculos aritméticos y aptitudes visoespaciales.
  • Práctica de tareas estratégicamente enfocadas: Pone énfasis en tratar las deficiencias específicas vinculadas a la esquizofrenia. Estas incluyen la flexibilidad cognitiva, habilidades sociales, procesos pre-atencionales, planificación, funciones ejecutivas, coherencia y pertinencia del discurso, distorsiones del pensamiento, desorganización y reconocimiento de normas sociales.
  • Exploración de adaptación ambiental: Un enfoque que se centra en mejorar las habilidades cognitivas socialmente funcionales, relevantes para la vida cotidiana. Estas intervenciones tienden a ser de naturaleza compensatoria, ya sea interna o externamente, y han demostrado resultados alentadores en ambos casos. Así, se han notado mejoras sustanciales en los síntomas positivos y negativos, relaciones sociales, motivación, funcionamiento general de los síntomas y tasas de hospitalización.

Conclusión

Las estrategias de abordaje de afecciones complejas como la esquizofrenia siempre deben ser múltiples. Así, es mediante la complementariedad de limitaciones y alcances de distintas herramientas a partir de lo que se puede mejorar la calidad de vida y los entornos más cercanos.

Como siempre, cuando se trata de aproximaciones tan específicas y efectivas, como la rehabilitación cognitiva, resulta importante continuar investigando al respecto. De esta forma, podremos avanzar para que el tratamiento no consista solamente en ocultar la sintomatología de las personas, sino mejorar su inclusión y participación social.

Referencias bibliográficas

  • Bahar-Fuchs, A., Martyr, A., Goh, A., Sabates, J. y Clare, L. (2019). Cognitive training for people with mild to moderate dementia. The Cochrane database of systematic reviews3(3). https://doi.org/10.1002/14651858.cd013069.pub2
  • Irazoki, E., Contreras-Somoza, L. M., Toribio-Guzmán, J. M., Jenaro-Río, C., Van Der Roest, H. y Franco-Martín, M. (2020). Technologies for Cognitive Training and Cognitive Rehabilitation for People with mild cognitive impairment and Dementia. A Systematic review. Frontiers in Psychology11. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.00648
  • Kochunov, P., Coyle, T. R., Rowland, L. M., Jahanshad, N., Thompson, P. M., Kelly, S., Du, X., Sampath, H., Bruce, H., Chiappelli, J., Ryan, M., Fisseha, F., Savransky, A., Adhikari, B. M., Chen, S., Paciga, S. A., Whelan, C. D., Xie, Z., Hyde, C., Chen, X., Schubert, C., O’Donnell, P. y Hong, L. E. (2017). Association of white matter with core cognitive deficits in patients with schizophrenia. JAMA Psychiatry74(9), 958. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2017.2228
  • Nuechterlein, K. H., Ventura, J., Subotnik, K. L. y Bartzokis, G. (2014). The early longitudinal course of cognitive deficits in schizophrenia. The Journal of clinical psychiatry75 Suppl 2(0 2), 25-29. https://doi.org/10.4088/JCP.13065.su1.06
  • Selma, H. (2012). Rehabilitación cognitiva en la esquizofrenia. Psicología, Conocimiento y Sociedad, 2(1), 80-129. www.http://revista.psico.edu.uy