En redes sociales, la tendencia suele presentarse como un antes y un después que promete seguridad, autoestima y hasta una vida más en orden. El problema es que ese relato mezcla bienestar con estética y convierte el cambio personal en una auditoría permanente del cuerpo. Cuando el contenido se masifica, el impacto no se limita a la moda: implica comparación social, hábitos, consumo y estados de ánimo. En la siguiente nota, abordamos el glow up y su vínculo con la salud mental, poniéndolo en diálogo con evidencia reciente sobre exposición a ideales de belleza en redes y sus efectos.
El cuerpo como proyecto y progreso

El glow up suele definirse como una transformación marcada —principalmente física— que se comunica en formato progreso, ya sea mediante rutina, dieta, gimnasio, cuidados o procedimientos estéticos o de estilo. Se suele validar con métricas de atención: likes, comentarios o seguidores en las plataformas digitales. En términos culturales, encaja con imperativos contemporáneos de autooptimización y con la idea de que el cuerpo es un proyecto siempre mejorable.
Entonces, más que una tendencia, hablamos de un imperativo: una presión difusa pero persistente para invertir tiempo, energía y dinero en transformarse. En el ámbito del glow up y la salud mental, el punto crítico no es cuidarse, sino la fusión entre cuidado y rendimiento estético.
Así, cuando el bienestar se mide por apariencia, la comparación social se transforma en un estándar invisible, pero siempre presente. Por si fuera poco, no es poca la evidencia que sugiere que la exposición a ideales de belleza en redes se asocia, en promedio, con efectos negativos en imagen corporal (McComb et al., 2023).
Glow Up Challenge y su atractivo
Un estudio cualitativo realizado durante la pandemia de COVID-19 analizó al Glow Up Challenge en TikTok mediante entrevistas y observación de contenido con la etiqueta, explorando por qué jóvenes se sumaban y qué efectos reportaban. Allí aparecían motivaciones como aumentar autoconfianza, responder a críticas recibidas sobre apariencia y ganar popularidad.
Asimismo, el trabajo también señaló un balance de impactos: por un lado, impulso a cambios de autocuidado y dinamización del consumo; por otro, riesgos ligados a inseguridad, prácticas poco recomendables y conductas consumistas. En ese sentido, podemos observar que este tipo de formato tiene una ventaja competitiva para el algoritmo, pero un costo potencial para la persona, ya que transforma un proceso íntimo en vitrina pública. El resultado podría ser un circuito de refuerzo externo en el que la conducta se mantiene gracias a la atención y validación recibidas (Rahma y Idrus, 2022).
Cuando el cambio deja de ser una elección

Por otra parte, a partir de grupos focales y entrevistas con mujeres jóvenes de Nueva Zelanda, se describió cómo dicho fenómeno combinaba discursos de empoderamiento y positividad corporal con tendencias transformacionales de manera altamente afectiva. En ese cruce, muchas participantes reportaron sentir culpa, vergüenza y frustración cuando no lograron sostener las inversiones de tiempo, dinero y energía que la tendencia exige.
Paralelamente, otro hallazgo especialmente relevante en relación al concepto de glow up y salud mental es la idea de ineludibilidad: incluso quienes critican la tendencia sienten que no podrían escapar del todo a su alcance. De tal manera, resulta una propuesta ampliamente redituable para el mercado: el objetivo siempre se corre un poco más adelante, garantizando así permanencia de la demanda (Kurghan, 2025).
De la mejora personal a la comparación permanente
Por lo anterior, estamos en condiciones de afirmar que la idea de glow up prospera en entornos donde la comparación es estructural: feeds infinitos, cuerpos curados, iluminación, filtros, edición y selección de momentos. En ese contexto, la imagen corporal se construye a través de mecanismos como comparación social, internalización de ideales y formas de uso.
Cuando el contenido se centra de forma explícita en ideales de belleza, la evidencia señala efectos perjudiciales sobre distintos indicadores de imagen corporal. Así, refuerza la preocupación respecto a lo que ocurre cuando esa exposición se vuelve cotidiana y más en adolescentes.
En términos prácticos, el vínculo entre glow up y salud mental suele funcionar así: solo se considera que hay progreso si la apariencia mejora. El cuerpo pasa a ser un proyecto en evaluación constante y el bienestar depende cada vez más de la aprobación externa (Rodgers, 2022).
Consumo, autocuidado y la trampa de la mejora infinita

Los estudios describen —de forma distinta— el componente consumista: productos, rutinas, tratamientos, ropa, membresías. El riesgo no es el consumo en sí, sino su rol simbólico. Es decir, comprar para sentirse en camino o aceptado. Lo anterior, en algunos casos, sostiene hábitos saludables; en otros, instala una lógica de insuficiencia crónica.
Cuando el ideal implica inversión constante, el malestar también se distribuye de manera desigual. En ese contexto, el discurso meritocrático desplaza el foco de las condiciones estructurales hacia la responsabilidad individual, convirtiendo esa distancia con el ideal en culpa personal.
Conclusión
El fenómeno condensa una lógica cultural mucho más amplia de lo que podríamos imaginar: la idea de que la mejora personal debe ser visible, medible y validada públicamente. Bajo esa perspectiva, la transformación deja de ser un proceso íntimo para convertirse en rendimiento estético. La evidencia sugiere que, si bien podría movilizar hábitos de autocuidado, también intensifica la comparación social y refuerza estándares difíciles de sostener en el tiempo.
En definitiva, abordar la relación entre glow up y salud mental requiere distinguir entre cambios orientados al bienestar y cambios guiados por presión externa. Cuando el progreso se define exclusivamente por la apariencia y la aprobación, el margen para la satisfacción auténtica se reduce. La pregunta relevante entonces pasará a ser: ¿bajo qué criterios se evalúa ese cambio? ¿Y quién establece el estándar?
Referencias bibliográficas
- Kurghan, F. y Thorpe, H. (2025). The ‘glow up imperative’: The fitness lifestyles of young women in Aotearoa New Zealand. International Review for the Sociology of Sport, 60(7), 1353-1370. https://doi.org/10.1177/10126902251319031
- McComb, C. A., Vanman, E. J. y Tobin, S. J. (2023). A meta-analysis of the effects of social media exposure to upward comparison targets on self-evaluations and emotions. Media Psychology, 26(5), 612-635. https://doi.org/10.1080/15213269.2023.2180647
- Rahma, R. y Idrus, N. I. (2022). Tren glow up challenge di masa pandemi Covid-19. Emik, 5(1), 23-46. https://doi.org/10.46918/emik.v5i1.1281
- Rodgers, R. F. y Rousseau, A. (2022). Social media and body image: Modulating effects of social identities and user characteristics. Body Image, 41, 284-291. https://doi.org/10.1016/j.bodyim.2022.02.009





















