La enfermedad de Parkinson no solo se expresa a través de síntomas motores visibles, también implica alteraciones no motoras que impactan de forma significativa en la calidad de vida. Entre ellas, los trastornos del sueño ocupan un lugar central y suelen aparecer desde las etapas iniciales. El insomnio, el descanso nocturno interrumpido y la somnolencia diurna excesiva afectan el funcionamiento diario y agravan otros síntomas. Debido a ello, en la siguiente nota, analizaremos qué dice la evidencia reciente sobre la melatonina en el Parkinson.
Cuando dormir deja de ser reparador

Primeramente, es necesario comprender de qué trata la afección. La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo, caracterizado por la pérdida de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra. Se manifiesta mediante síntomas motores como temblor, rigidez y bradicinesia, y una amplia gama de síntomas no motores, entre ellos cambios en el estado de ánimo y alteraciones del sueño. Siendo estas últimas uno de los síntomas no motores más frecuentes en la condición de Parkinson.
Desde una mirada fisiopatológica, la neurodegeneración afecta circuitos cerebrales implicados en la regulación del ciclo sueño-vigilia y altera neurotransmisores clave como la dopamina, la serotonina y la acetilcolina. Tales dificultades deterioran el bienestar subjetivo, se asocian con mayor fatiga, peor rendimiento cognitivo y mayor carga para cuidadores.
Hormonas, ritmos circadianos y Parkinson
Profundicemos un poco más. Por su parte, la melatonina es una neurohormona producida por la glándula pineal que cumple un rol central en la sincronización de los ritmos circadianos. Su secreción sigue un patrón regular, facilitando la inducción y el mantenimiento del sueño. No obstante, con el envejecimiento, la producción disminuye de forma progresiva, y en este cuadro parece ser aún más marcada.
Respecto a lo que muestra la evidencia previa, diversos análisis han mostrado que las personas con Parkinson presentan una secreción de melatonina reducida y desorganizada. Dicha alteración contribuye a la desincronización del ciclo sueño-vigilia y podría explicar parte de los trastornos del descanso. Por tanto, su suplementación se ha propuesto como una estrategia potencial para fortalecer a dicho ciclo y reducir la somnolencia diurna. Frente a tal escenario, un grupo de investigadores condujo una revisión sistemática para evaluar su efectividad.
Ensayos clínicos y variables clave del análisis

El metaanálisis incluyó cinco ensayos aleatorizados, con un total de 206 pacientes diagnosticados con Parkinson. Todos los trabajos compararon melatonina frente a placebo y utilizaron el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh para evaluar el descanso nocturno y la Escala de Somnolencia de Epworth para la somnolencia diurna.
Además, los autores llevaron a cabo análisis por subgrupos para explorar el impacto de variables terapéuticas importantes. Se compararon distintas dosis, duraciones del tratamiento y formulaciones, permitiendo identificar condiciones específicas bajo las cuales este tratamiento podría resultar más eficaz.
Mejoras en la calidad del descanso
Efectivamente. Los resultados muestran que la melatonina aumenta la calidad del sueño en personas con Parkinson… Aunque el efecto no es uniforme. Las dosis bajas no se asociaron con cambios significativos. En cambio, las dosis superiores a 4 mg tuvieron una reducción clínicamente relevante de las dificultades del sueño.
Tal hallazgo sugiere que la dosis es un factor determinante en la eficacia de la intervención. De esta manera, no todas las pautas de suplementación producen el mismo impacto, y la respuesta parece depender de alcanzar un umbral mínimo de efecto farmacológico.
La duración del tratamiento importa
Otro resultado a destacar se relaciona con el tiempo de uso. Los tratamientos de corta duración, específicamente de cuatro semanas, mostraron incrementos notorios en la calidad del descanso. En contraste, los tratamientos más prolongados, de ocho a doce semanas, no alcanzaron significación estadística.
A pesar de que los mecanismos detrás de esta diferencia no están del todo claros, se plantea la posibilidad de fenómenos de adaptación o tolerancia con el uso prolongado. Dicho aspecto resulta clave para la toma de decisiones terapéuticas.
Formulación: Inmediata versus prolongada
En lo que respecta a las diferentes presentaciones, aquellas de liberación inmediata se asociaron con mejoras significativas, mientras que las formulaciones de liberación prolongada no obtuvieron beneficios consistentes. Lo anterior refuerza la hipótesis de que el impacto de la melatonina depende de su capacidad para reproducir el pico nocturno fisiológico, y no todas las presentaciones comerciales ofrecen la misma utilidad en la enfermedad de Parkinson.
Impactos sobre la somnolencia
En relación con la somnolencia diurna excesiva, mostró un cambio modesto pero significativo. Los pacientes tratados presentaron una reducción leve en los puntajes de la Escala de Epworth en comparación con placebo.

Si bien el efecto fue pequeño, resulta clínicamente relevante en una población donde esto afecta la funcionalidad cotidiana. Tales resultados sugieren que un descanso más profundo mantiene un impacto indirecto sobre el estado de alerta diurno.
Seguridad y tolerabilidad
Por último, cabe destacar que las investigaciones incluidas reportaron efectos adversos mínimos y comparables al placebo. Tampoco se registraron eventos graves asociados al tratamiento, lo que resulta particularmente relevante en una población que suele estar expuesta a múltiples fármacos. Así, este buen perfil de tolerabilidad refuerza a la melatonina como una opción segura para el manejo de trastornos del sueño en Parkinson.
Aspectos a profundizar
Si bien los resultados son alentadores, el metaanálisis presenta limitaciones que deben ser consideradas. En concreto, el número de estudios incluidos es reducido y las muestras son relativamente pequeñas. Aun más, la mayoría de los ensayos tuvo una duración corta, impidiendo extraer conclusiones firmes sobre su impacto a largo plazo.
Otro aspecto a profundizar es la heterogeneidad de los pacientes incluidos, así como la falta de análisis detallados sobre subtipos de trastornos del sueño específicos. Futuros trabajos con mayor tamaño muestral y seguimientos prolongados permitirán clarificar estos puntos.
Abriendo camino en la relación entre sueño y Parkinson
En conjunto, la evidencia disponible sugiere que la melatonina podría ser una herramienta útil para mejorar el sueño y reducir la somnolencia diurna en la enfermedad de Parkinson. Especialmente cuando se utiliza en dosis adecuadas, formulaciones de liberación inmediata y por períodos cortos. Estos hallazgos aportan claridad a un campo marcado por resultados dispares y refuerzan la necesidad de un uso clínico informado.
Lejos de ser una solución universal, dicha suplementación se posiciona como una intervención complementaria según las necesidades particulares de cada caso. Comprender la relación entre sueño y Parkinson no solo mejora el descanso nocturno, sino que contribuye a una atención más integral de los síntomas no motores que definen la experiencia cotidiana del cuadro.
Referencia bibliográfica
- Zrineh, A., Akwan, R., Elsharkawy, M. M., Douden, B., Sleibi, W. y Eldesouki, M. (2025). The effect of melatonin on sleep quality and daytime sleepiness in Parkinson’s disease: A systematic review and meta-analysis of randomized placebo-controlled trials. Sleep Medicine, 131, 106540. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2025.106540





















