Incluso después de experimentar una mejoría significativa de un episodio depresivo, algunas dificultades suelen persistir. Algunas personas alcanzan una respuesta favorable al tratamiento o incluso cumplen criterios de remisión, pero continúan experimentando otra sintomatología. Esta depresión residual toma relevancia porque los signos persistentes interfieren con el funcionamiento cotidiano y se relacionan con una mayor vulnerabilidad a nuevas dificultades depresivas. Entonces, ¿qué significa realmente recuperarse cuando algunos síntomas permanecen?

Más allá de la mejoría clínica

Durante el tratamiento del trastorno depresivo mayor, es posible identificar distintos resultados terapéuticos. Entre ellos, la respuesta suele definirse como una reducción de al menos el 50 % de los síntomas iniciales, mientras que la remisión implica alcanzar puntuaciones inferiores a determinados puntos de corte en escalas estandarizadas.

depresión residual

Sin embargo, una persona que cumple criterios de remisión todavía es capaz de presentar síntomas que afectan su vida diaria. Por esta razón, la recuperación funcional constituye un objetivo más amplio, asociado con recuperar el funcionamiento personal, social y laboral, además de reducir la sintomatología depresiva (Pastuszak et al., 2024).

Este matiz resulta fundamental para comprender la depresión residual. No existe una definición académica o regulatoria unificada de los síntomas residuales, pero algunos trabajos los identifican en pacientes que alcanzaron la remisión, mientras que otros incluyen a personas que respondieron parcialmente al tratamiento. Las escalas y los puntos de corte empleados también varían. En consecuencia, dos investigaciones tal vez hablen de este tema, pero evalúen situaciones clínicas diferentes.

¿Qué síntomas suelen permanecer?

A pesar de esas diferencias metodológicas, aparecen algunos patrones recurrentes. Entre los síntomas residuales descritos con mayor frecuencia se encuentran los trastornos del sueño, el bajo estado de ánimo, los cambios de peso o apetito, la disminución de energía, las dificultades de concentración y toma de decisiones, la ansiedad y distintas molestias somáticas. Los problemas de sueño destacan por su presencia relativamente consistente en diferentes investigaciones.

Asimismo, considerar tanto la perspectiva de los profesionales como la de los pacientes resulta fundamental al evaluar la depresión residual, dado que pueden existir diferencias en la intensidad atribuida a determinados síntomas según quién lleva a cabo la evaluación.

¿Qué muestra la evidencia reciente?

Una revisión narrativa publicada en 2024 examinó específicamente la presencia de síntomas residuales en adultos con trastorno depresivo mayor. Los autores buscaron literatura diversa, considerando investigaciones sobre incidencia, deterioro funcional y predicción de recaídas o recurrencias. El trabajo identificó una marcada heterogeneidad en las definiciones utilizadas y advirtió que esta variabilidad dificulta comparar resultados entre estudios (Pastuszak et al., 2024).

Aun con esta limitación, la revisión encontró coincidencias clínicamente relevantes. Las manifestaciones persistentes se relacionan con dificultades laborales, sociales y familiares, menor calidad de vida y mayor riesgo de recaída. Además, los pacientes con más sintomatología residual tienden a presentar mayores dificultades funcionales. La evidencia sobre qué síntoma específico predice mejor una recaída es menos consistente, aunque las alteraciones del sueño aparecen entre los indicadores con mayor respaldo.

La rumia cognitiva bajo la lupa

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Otra revisión sistemática analizó específicamente la Terapia Cognitivo-Conductual Focalizada en la Rumiación, (Rumination-Focused Cognitive-Behavioral Therapy for Depression, RFCBT, en inglés). Se realizaron búsquedas en cuatro bases de datos hasta abril de 2024 y se seleccionaron 12 investigaciones, de las cuales 10 eran ensayos controlados aleatorizados. Los trabajos incluían diferentes etapas del proceso depresivo, desde personas con riesgo elevado hasta pacientes en tratamiento, con síntomas residuales o en prevención de recaídas (Li y Tang, 2024).

En conjunto, 10 de los 12 estudios informaron reducciones significativas de los signos depresivos. La revisión también encontró evidencia preliminar de disminución de la rumiación y posibles beneficios para prevenir recaídas. Sin embargo, la RFCBT no mostró una superioridad consistente frente a intervenciones activas como la terapia cognitivo-conductual estándar, las intervenciones basadas en mindfulness o la psicoeducación. Por ello, los autores consideran prometedores los resultados, aunque todavía insuficientes para establecer conclusiones definitivas.

Por qué importa lo que queda después del tratamiento

Aunque la depresión residual sea menos intensa que un episodio depresivo agudo, es común que comprometa actividades laborales y recreativas, así como la vida social y familiar. Entre las señales asociadas con mayores dificultades funcionales se han señalado la pérdida de interés, la ansiedad y los trastornos del sueño. Las dificultades de concentración, decisión y energía también suelen interferir con la productividad y el desempeño cotidiano (Pastuszak et al., 2024).

Este punto plantea una diferencia importante entre reducción de sintomatología y recuperación. Desde una perspectiva clínica, alcanzar los criterios de remisión representa un resultado relevante. Sin embargo, las personas tratadas también valoran recuperar experiencias positivas, como el interés, el disfrute y la participación en actividades significativas. La evaluación del resultado terapéutico requiere considerar tanto los síntomas presentes como el grado de recuperación funcional y bienestar alcanzado.

Incluso después de experimentar una mejoría clínica, la persistencia de síntomas se ha relacionado con una mayor probabilidad de recaída o recurrencia depresiva, especialmente cuando permanecen afectados varios dominios sintomáticos. En contraste, quienes alcanzan una recuperación asintomática tienden a presentar períodos más prolongados antes de una nueva recurrencia.

Cuando el pensamiento repetitivo persiste

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Caracterizada por un patrón repetitivo de pensamiento centrado en uno mismo, las preocupaciones, las emociones negativas y las experiencias de malestar, la rumiación puede persistir después del tratamiento y se ha relacionado con la persistencia y recurrencia de los síntomas depresivos. Desde la Terapia Cognitivo-Conductual Focalizada en la Rumiación (RFCBT), este proceso se conceptualiza como un hábito que se activa ante determinadas señales. Por ello, se propone identificar sus antecedentes y consecuencias para desarrollar respuestas alternativas (Li y Tang, 2024; Hasani et al., 2025).

Este abordaje también diferencia entre formas abstractas y concretas de procesamiento. El pensamiento abstracto tiende a adoptar un carácter general, evaluativo y poco contextualizado, mientras que el procesamiento concreto orienta la atención hacia elementos específicos y posibilidades de acción. Entre las estrategias de RFCBT aparecen el análisis funcional, la resolución de problemas, actividades de absorción, prácticas de relajación y ejercicios dirigidos a modificar patrones rumiativos (Hasani et al., 2025).

¿Se puede frenar la rumia cognitiva?

Por otra parte, un ensayo clínico aleatorizado multicéntrico publicado en 2025 evaluó esta intervención en 44 estudiantes universitarios con trastorno depresivo mayor recurrente. Los participantes fueron asignados a RFCBT grupal o lista de espera. 36 completaron las fases requeridas y fueron incluidos en el análisis final. La intervención combinó diez sesiones grupales semanales con dos sesiones individuales, y se efectuaron evaluaciones antes y después del tratamiento y a los dos y seis meses de seguimiento.

En el grupo tratado se observó una reducción del 65 % de los síntomas depresivos y del 30 % tanto de la rumiación como del afecto negativo entre la evaluación inicial y el postratamiento. Las mejoras se mantuvieron durante los seguimientos. Estos resultados respaldan el interés clínico de intervenir sobre la rumiación, pero deben interpretarse con cautela debido al tamaño reducido de la muestra, su composición exclusivamente universitaria y el uso de una lista de espera en lugar de un tratamiento activo como comparación.

Lo que todavía falta aclarar

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Una de las principales limitaciones en el estudio de la depresión residual es la ausencia de una definición homogénea entre las investigaciones. Las diferencias en los criterios de respuesta y remisión, los instrumentos de evaluación y los síntomas considerados dificultan la comparación de resultados. Además, algunos efectos derivados del tratamiento o de su discontinuación pueden confundirse con manifestaciones residuales, lo que añade otra fuente de incertidumbre (Pastuszak et al., 2024).

En otro orden de ideas, la investigación sobre la RFCBT todavía se encuentra en desarrollo. Una revisión sistemática incluyó apenas 12 estudios, con diversidad de poblaciones, modalidades de intervención y etapas de la depresión. A esto se suman muestras pequeñas en algunos ensayos y seguimientos insuficientes para determinar los efectos sobre las recaídas a largo plazo. Por el momento, se trata de un abordaje prometedor, aunque todavía requiere investigaciones más rigurosas y comparaciones directas con otras intervenciones (Li y Tang, 2024; Hasani et al., 2025).

Conclusión

En síntesis, experimentar una mejoría clínica después de un episodio depresivo no siempre implica alcanzar una recuperación completa. Alteraciones del sueño, dificultades cognitivas, ansiedad, baja energía y otros síntomas pueden persistir incluso después de una respuesta favorable o una remisión formal. Estas manifestaciones pueden afectar el funcionamiento cotidiano y la calidad de vida, además de relacionarse con una mayor vulnerabilidad a recaídas.

Entre los posibles objetivos de intervención, la rumiación ha despertado un creciente interés clínico. Aunque la evidencia disponible sobre la RFCBT ofrece resultados alentadores, todavía presenta importantes limitaciones metodológicas. Por tanto, comprender la recuperación requiere considerar tanto los avances alcanzados como las dificultades que continúan afectando la vida cotidiana. Si algunos síntomas permanecen después de la remisión, ¿hasta qué punto puede considerarse finalizado el proceso de recuperación?

Referencias bibliográficas

  • Hasani, M., Zenoozian, S., Ahmadi, R., Khakpoor, S., Saberi, S., Pirzeh, R. y Saed, O. (2025). Evaluating the efficacy of rumination-focused cognitive-behavioral therapy in alleviating depression, negative affect, and rumination among patients with recurrent major depressive disorder: A randomized, multicenter clinical trial. BMC Psychiatry, 25, 626. https://doi.org/10.1186/s12888-025-07065-y
  • Li, Y. y Tang, C. (2024). A systematic review of the effects of rumination-focused cognitive behavioral therapy in reducing depressive symptoms. Frontiers in Psychology, 15, 1447207. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1447207
  • Pastuszak, M., Cubała, W. J., Kwaśny, A. y Mechlińska, A. (2024). The search for consistency in residual symptoms in major depressive disorder: A narrative review. Journal of Personalized Medicine, 14(8), 828. https://doi.org/10.3390/jpm14080828