Los trastornos de la personalidad se caracterizan por patrones persistentes de pensamiento, emoción y conducta que suelen generar sufrimiento o dificultades cotidianas. Si bien esto no implica necesariamente comportamientos agresivos, algunos estudios han sugerido que ciertas características, como la impulsividad o la desregulación emocional, podrían vincularse con la violencia en contextos específicos. En la siguiente nota, revisaremos un reciente metaanálisis que examina más de sesenta años de investigaciones sobre la posible conexión entre estos cuadros, la conducta antisocial y la reincidencia delictiva.
Rasgos, contexto y agresión: Una mirada actual

Los trastornos de la personalidad afectan aproximadamente al 8 % de la población mundial y se asocian con una amplia variedad de consecuencias clínicas y sociales. Por su parte, la violencia refiere el uso intencional de la fuerza —física, verbal o psicológica— dirigida hacia uno mismo o hacia otros, con potencial de causar daño o sufrimiento.
En la literatura científica, la posible conexión entre personalidad y violencia ha sido explorada en múltiples ocasiones, aunque con resultados dispares. Muchos trabajos se concentraron en los perfiles antisocial y límite, sin analizar otros diagnósticos ni considerar factores contextuales, como la comorbilidad con adicciones o las condiciones sociales que modulan la expresión de la agresión. Además, las revisiones previas incluían pocos análisis y metodologías muy diversas, lo que generaba conclusiones contradictorias.
Una nueva mirada basada en seis décadas de evidencia
Ante dicho contexto, un equipo de investigadores se propuso ampliar la base de datos existente e incorporar análisis más rigurosos. Su intención fue ofrecer una mirada más precisa acerca de cómo diferentes patrones de personalidad se asocian con conductas agresivas o delictivas. A la vez de ahondar en qué elementos podrían incrementar o reducir esa probabilidad. Pero, ¿cómo se diseñó un estudio tan amplio como este?
Análisis a gran escala: Explorando personalidad y violencia
El grupo examinó información de 60 estudios internacionales publicados entre 1966 y 2024. En conjunto, dichos trabajos incluyeron a más de 97,000 personas con diagnóstico de trastorno de la personalidad. Asimismo, se compararon los niveles de agresión interpersonal, conductas delictivas y reincidencia con los de grupos sin este tipo de diagnóstico. Con el propósito de obtener mayor información, los resultados se ajustaron según edad, género y otras variables clínicas.
A través de modelos de metarregresión, exploraron qué características explicaban las diferencias entre estudios. Para ello consideraron el tipo de cuadro, el contexto cultural, la presencia de adicciones y la calidad metodológica. Tal enfoque permitió estimar con mayor precisión las asociaciones y explorar qué procesos psicológicos o ambientales podrían estar influyendo. Ahora bien, ¿cuáles fueron los resultados?
Tendencias generales y diferencias entre cuadros
En promedio, las personas con algún trastorno de personalidad mostraron una mayor probabilidad de implicarse en episodios de violencia que la población general. No obstante, cabe destacar que dicho incremento no significa que todos los casos presenten conductas de este tipo: el nivel absoluto continúa siendo bajo y depende ampliamente del contexto.

Comparando resultados, el trastorno antisocial fue el que exhibió la relación más marcada, seguido por el límite, aunque con menor magnitud. Otros, como el paranoide, el narcisista o el obsesivo-compulsivo, presentaron vínculos débiles o no significativos.
En ese sentido, los autores destacan que la mayoría de quienes presentan tales configuraciones clínicas no manifiestan comportamientos agresivos y que sus principales dificultades se vinculan al malestar emocional, la autoimagen y las relaciones interpersonales.
El papel de las adicciones
Por su parte, el uso de alcohol y drogas emergió como uno de los determinantes más influyentes. Cuando coincidían un trastorno de personalidad y la presencia de una adicción, la probabilidad de violencia se multiplicaba de manera drástica, alcanzando hasta 29 veces más que en la población general. Dicho hallazgo sugiere que la agresión no proviene solo de la estructura de rasgos, sino de la interacción entre impulsividad, desinhibición y exposición a sustancias.
Lo anterior se evidenció en los análisis que controlaron el efecto del consumo, que registraron valores mucho menores. Demostrando así que la comorbilidad explica buena parte de la relación entre rasgos de personalidad y conductas agresivas.
Reincidencia y conducta delictiva: ¿Algo que ver?
Entre quienes tenían antecedentes penales, contar con este diagnóstico duplicó la posibilidad de reincidir. Dicho patrón fue especialmente notorio en el perfil antisocial, aunque también apareció en otros cuadros. Con ello, una aclaración importante: los investigadores enfatizan que las actitudes violentas y la actividad delictiva no son características fijas, sino respuestas moldeadas por la exclusión, la pobreza o la falta de apoyo.
En suma, los seguimientos prolongados evidenciaron que, con tratamiento y estabilidad, los comportamientos disruptivos tienden a disminuir. Esto muestra que las intervenciones comunitarias y los programas de reinserción podrían reducir la reincidencia y favorecer la adaptación social.
Variables que influyen en la aparición de la violencia
Podemos decir entonces que el vínculo entre rasgos de personalidad y agresión no es lineal ni inevitable. Aspectos como la impulsividad, la dificultad para regular emociones intensas, los antecedentes de trauma o los entornos con alta vulnerabilidad social influyen en la aparición de conductas de riesgo. Por el contrario, el acceso a apoyo psicológico y a redes protectoras disminuye esa probabilidad.
En ausencia de estos condicionantes, la mayoría de las personas con estos trastornos no presenta comportamientos agresivos. De hecho, suelen atravesar más sufrimiento interno que peligro hacia otros. Tales resultados refuerzan la idea de que la agresión es un fenómeno complejo, donde la personalidad representa solo un componente dentro de una red de variables.
Limitaciones y líneas futuras

Aunque este metaanálisis constituye la revisión más completa hasta la fecha, sus conclusiones deben tomarse con cautela. La diversidad entre trabajos y la concentración de datos en países de altos ingresos limitan la generalización. Además, algunos diagnósticos, como el antisocial, incluyen criterios que ya contemplan comportamientos agresivos, lo que podría elevar artificialmente las cifras.
De tal manera, los autores señalan la necesidad de más estudios longitudinales y multiculturales que diferencien entre factores individuales, sociales y estructurales. Un enfoque dimensional, centrado en rasgos y no solo en categorías diagnósticas, podría facilitar una comprensión más holística del fenómeno.
Más prevención, menos estigma
En síntesis, el vínculo entre ciertos rasgos de personalidad y la violencia es un factor a considerar, aunque complejo y no determinante. No todos los trastornos implican comportamientos violentos: el riesgo depende de factores como la impulsividad, el contexto o el consumo de sustancias. Así, el metaanálisis subraya que asociar estos cuadros con la violencia refuerza el estigma y dificulta el acceso a tratamiento.
Superar el estigma y actuar con base en la evidencia científica es clave para una salud mental más justa y preventiva. La agresión no es un rasgo innato, sino el resultado de la interacción entre la persona y su entorno, por lo que puede prevenirse con apoyo y tratamiento adecuados. En definitiva, los autores proponen incorporar la evaluación de estos cuadros en los programas de prevención, no para etiquetar, sino para identificar factores de vulnerabilidad y promover una intervención más humana y centrada en el cuidado.
Referencia bibliográfica
- Chow, R. T., Yu, R., Geddes, J. R. y Fazel, S. (2024). Personality disorders, violence and antisocial behaviour: updated systematic review and meta-regression analysis. The British Journal of Psychiatry, 1-11. Doi: 10.1192/bjp.2024.226





















