Dentro de la experiencia deportiva es común que exista competencia, entrenamiento y un impulso por mejorar. Sin embargo, cuando el rendimiento comienza a medirse a partir de estándares difíciles de alcanzar o miedo a equivocarse, esa exigencia se convierte en una fuente sostenida de estrés. De este modo, el burnout en adolescentes deportistas, más allá de un simple cansancio, se ve atravesado por el perfeccionismo y la presión por cumplir con expectativas externas. ¿Cuándo el deseo de superarse deja de impulsar el rendimiento y comienza a desgastar?

El deporte en contexto de desgaste

adolescentes deportistas

Al hablar de burnout deportivo, se hace referencia a tres componentes principales: agotamiento emocional y físico, reducción de la sensación de logro y devaluación de la actividad física. En otras palabras, esta última dimensión implica que una acción anteriormente importante pierde progresivamente su valor o interés. Asimismo, en jóvenes suele aparecer fatiga, irritabilidad, alteraciones del sueño, dificultades de concentración, ansiedad, pérdida de motivación y disminución del rendimiento académico o deportivo.

Además, en adolescentes deportistas se diferencia dicha condición del cansancio habitual asociado al entrenamiento y del síndrome de sobreentrenamiento. Si bien es cierto que comparten algunos síntomas, el entrenamiento excesivo se relaciona especialmente con una acumulación prolongada de carga física y recuperación insuficiente, mientras que el burnout incorpora de manera central procesos psicológicos vinculados con la motivación, la percepción de logro y el significado que adquiere la práctica deportiva.

Más presión no significa más progreso

No se puede negar que la participación en actividades físicas siempre incluye cierto grado de exigencia corporal y mental. Sin embargo, el problema real aparece cuando el estrés deja de ser manejable o cuando la experiencia se organiza casi exclusivamente alrededor del rendimiento. Cabe destacar que los factores asociados con mayor riesgo son las cargas elevadas, la participación durante todo el año, la falta de descanso, los conflictos dentro del grupo, la presión de adultos o pares y la pérdida de autonomía (Brenner y Watson, 2024).

En esta misma línea, las exigencias externas también transforman la manera en que se interpreta el éxito. Cuando padres o entrenadores priorizan resultados sobre esfuerzo y desarrollo, las tasas de burnout tienden a ser mayores en los adolescentes deportistas. Por el contrario, cuando está presente una mayor autonomía, la motivación intrínseca y el énfasis en objetivos personales aparecen como factores protectores.

Perfeccionismo: No todo es exigirse más

Actualmente, se conoce que el perfeccionismo en jóvenes que realizan deporte es una disposición multidimensional. Dicho de otro modo, surge de diversas fuentes, como estándares personales elevados y deseo de alcanzar metas exigentes, así como preocupación excesiva por los errores, dudas sobre el propio desempeño y percepción de tensión por expectativas externas (Xu et al., 2024).

En esta perspectiva, es relevante realizar una distinción entre los esfuerzos perfeccionistas, que se vinculan con fijar estándares altos y perseguir objetivos personales, y las preocupaciones perfeccionistas, las cuales incluyen expectativas menos realistas, evaluaciones excesivamente críticas, temor a los errores y presión percibida. Por lo anterior, alcanzar altos niveles de rendimiento no necesariamente constituye un problema. El verdadero riesgo parece aumentar cuando la búsqueda de excelencia queda asociada con autocrítica, miedo al fracaso o necesidad de cumplir con expectativas ajenas.

¿Qué ocurre cuando la exigencia viene de afuera?

burnout en adolescentes deportistas

La distinción presentada aparece en una revisión sistemática y metaanálisis de 14 investigaciones sobre esta temática en deportistas de élite. El análisis mencionado incluyó datos de 3.496 atletas y evaluó las relaciones entre el perfeccionismo autoorientado, el socialmente prescrito y distintas dimensiones del burnout. Cabe mencionar que los estudios reunían deportistas de diferentes edades, modalidades y nacionalidades, por lo que sus resultados no se atribuyen exclusivamente a adolescentes (Yang et al., 2023).

En relación a lo anteriormente expuesto, la dimensión autoorientada se relacionó negativamente con la devaluación del deporte, mientras que la socialmente prescrita se asoció positivamente con el agotamiento emocional y físico y con la devaluación deportiva. En otras palabras, los resultados sugieren que perseguir estándares propios y sentir que otros exigen perfección no constituyen experiencias equivalentes. El efecto general del perfeccionismo, sin diferenciar sus dimensiones, no fue significativo, precisamente porque estas asociaciones operaban en direcciones distintas.

¿Qué muestra la evidencia en adolescentes?

Una investigación realizada con deportistas adolescentes permitió analizar esta relación de manera más específica. En concreto, se evaluó burnout, esfuerzos y preocupaciones perfeccionistas, motivación intrínseca y estrategias de afrontamiento. El estudio incluyó finalmente a 243 atletas chinos de entre 12 y 19 años que participaban en disciplinas como atletismo, baloncesto, voleibol, fútbol y tenis (Xu et al., 2024).

Los resultados mostraron que las preocupaciones se correlacionaban positivamente con el burnout, mientras que los esfuerzos, en cambio, presentaron una correlación negativa. El presente hallazgo coincide con la necesidad de separar ambas dimensiones: estándares personales elevados no parecen comportarse igual que la preocupación constante por equivocarse o no cumplir con expectativas.

La motivación cambia el escenario

perfeccionismo

En los adolescentes deportistas estudiados, la motivación intrínseca y la amotivación participaron como mediadores en la relación entre esfuerzos perfeccionistas y burnout. De dicho modo, una mayor motivación intrínseca se vinculó con menor aparición del síndrome, mientras que la amotivación mostró la dirección opuesta.

Así, los resultados resultan coherentes con la importancia atribuida a la autonomía y a los motivos internos para participar: querer mejorar porque la actividad resulta significativa no equivale a entrenar únicamente para satisfacer expectativas externas (Xu et al., 2024; Brenner y Watson, 2024).

La forma de afrontar la presión también importa

Otro aspecto fundamental es el afrontamiento, el cual comprende los esfuerzos cognitivos y conductuales utilizados para responder a situaciones estresantes. Entre las estrategias analizadas en el estudio con adolescentes, se encuentran dos bastante interesantes. En primer lugar, aquella centrada en el problema, que busca modificar activamente la situación. Por otra parte, la centrada en la emoción, orientada a manejar el malestar emocional que esta genera (Xu et al., 2024).

Ambos estilos participaron en las asociaciones de variables. Los resultados sugieren que contar con estrategias para abordar las demandas amortigua parte del malestar asociado con estándares rígidos y autocrítica, aunque no elimina la relación directa observada entre preocupaciones perfeccionistas y síndrome.

Motivación y afrontamiento actúan juntos

En relación a lo anterior, el estudio encontró efectos de mediación serial en los adolescentes deportistas: los esfuerzos perfeccionistas se relacionaban con mayor motivación intrínseca, con determinadas estrategias de afrontamiento y, posteriormente, con menores niveles de burnout. Así, la búsqueda de estándares elevados podría tener consecuencias diferentes dependiendo de los procesos psicológicos que la acompañan.

Dicha secuencia ofrece una explicación acerca de cómo se construyen las metas, qué significado tiene alcanzarlas (o no alcanzarlas) y qué recursos dispone el joven para afrontar las dificultades. A su vez, la misma búsqueda de mejora puede integrarse en una experiencia autónoma y motivante o convertirse en una exigencia rígida dominada por el temor al error.

Prevenir sin eliminar la exigencia

adolescentes deportistas

En otro orden de ideas, la prevención no implica suprimir metas o desafíos. De hecho, las recomendaciones clínicas priorizan favorecer la autonomía, la motivación interna y una definición del éxito basada en participación, esfuerzo y desarrollo. Asimismo, se propone que entrenadores y familias promuevan experiencias positivas y eviten estilos excesivamente controladores que refuercen perfeccionismo y motivaciones exclusivamente externas (Brenner y Watson, 2024).

Por otra parte, el miedo al fracaso merece especial atención, ya que los jóvenes suelen preocuparse por no alcanzar objetivos o por decepcionar a padres, entrenadores y compañeros. Cuando equivocarse adquiere un significado desproporcionado, el rendimiento deja de ser únicamente una meta deportiva y se convierte en una fuente constante de evaluación personal.

Recuperarse también forma parte del entrenamiento

En este eje, la prevención incluye atender la recuperación física y psicológica. Por lo anterior, se recomienda evitar la sobreprogramación, incorporar descansos semanales y períodos anuales alejados de un deporte específico, además de cuidar el sueño y la nutrición. Adicionalmente, el estrés acumulado no procede únicamente del entrenamiento: las demandas académicas, familiares y sociales también pueden sumarse a la carga del adolescente.

Señales como pérdida persistente del disfrute, cambios de ánimo, dificultades para dormir, fatiga, reducción de la motivación o caída inexplicable del rendimiento requieren atención. Identificarlas tempranamente permite revisar las condiciones que están sosteniendo el problema y, cuando sea necesario, incorporar apoyo profesional.

Lo que todavía no está claro

En este punto, corresponde mencionar las limitaciones relevantes que presentan los estudios. Primeramente, la investigación en adolescentes fue transversal y se realizó únicamente con deportistas chinos, por lo que no permite establecer causalidad ni generalizar automáticamente sus resultados a otros contextos. Además, variables como género y tipo de deporte podrían modificar las asociaciones encontradas (Xu et al., 2024).

Asimismo, el metaanálisis incluyó deportistas de edades muy diversas y mostró alta heterogeneidad entre estudios. En jóvenes, la prevalencia real del burnout continúa sin estar claramente establecida y parte de las recomendaciones clínicas se apoya en evidencia todavía limitada (Yang et al., 2023; Brenner y Watson, 2024).

Conclusión

En suma, el burnout en adolescentes deportistas surge de una interacción compleja entre exigencias, recuperación, motivación, entorno y características individuales. Asimismo, el perfeccionismo constituye una pieza importante, pero no responde a un fenómeno uniforme. La evidencia disponible diferencia la búsqueda personal de estándares elevados de las preocupaciones perfeccionistas y de la presión social por cumplir expectativas, estas últimas más claramente relacionadas con agotamiento y devaluación del deporte.

Promover autonomía, motivación intrínseca, estrategias eficaces de afrontamiento y períodos adecuados de recuperación debería ayudar a construir experiencias deportivas más sostenibles. La meta no consiste necesariamente en pedir menos, sino en evitar que el valor personal del adolescente dependa de rendir sin errores. En definitiva, ¿qué tipo de excelencia se está enseñando cuando equivocarse deja de formar parte del aprendizaje?

Referencias bibliográficas

  • Brenner, J. S. y Watson, A. (2024). Overuse injuries, overtraining, and burnout in young athletes. Pediatrics, 153(2), e2023065129. https://doi.org/10.1542/peds.2023-065129
  • Xu, A., Luo, X., Qiu, X. y Lu, C. (2024). Perfectionism and adolescent athletes’ burnout: The serial mediation of motivation and coping style. Behavioral Sciences, 14(11), 1011. https://doi.org/10.3390/bs14111011
  • Yang, J.-H., Yang, H.-J., Choi, C. y Bum, C.-H. (2023). Systematic review and meta-analysis on burnout owing to perfectionism in elite athletes based on the Multidimensional Perfectionism Scale (MPS) and Athlete Burnout Questionnaire (ABQ). Healthcare, 11(10), 1417. https://doi.org/10.3390/healthcare11101417