Combinar estudios, entrenamientos y competencias exige mucho más que administrar horarios. Para numerosos jóvenes deportistas, ambas trayectorias avanzan al mismo tiempo y reclaman rendimiento, adaptación y compromiso simultáneo. Aunque esa experiencia puede ampliar oportunidades y favorecer el desarrollo personal, también incorpora presiones capaces de afectar el bienestar. ¿Qué condiciones permiten estudiar y competir sin que la doble exigencia termine convirtiéndose en una fuente de desgaste? A continuación, se aborda el desafío psicológico en jóvenes deportistas y los factores personales, familiares e institucionales que intervienen en su salud mental.
Dos carreras que avanzan juntas

La carrera dual describe una trayectoria con dos focos principales: el deporte y los estudios o el trabajo. Sin embargo, no debe pensarse únicamente como la suma de dos actividades aisladas, sino como la capacidad de sostener procesos de desarrollo que interactúan entre sí. De hecho, las transiciones deportivas, educativas, psicológicas y sociales ocurren en paralelo, por lo que una dificultad en un ámbito puede repercutir sobre los demás (Aalto et al., 2024).
Dicha combinación contribuye a crear una identidad que no depende exclusivamente del rendimiento deportivo o académico, ya que otorga una preparación para la vida posterior a la competencia y favorece oportunidades académicas o laborales. No obstante, también implica altas expectativas, poco tiempo disponible, recuperación insuficiente y falta de flexibilidad. Por ese motivo, estudiar y competir no representa por sí mismo una protección ni un riesgo: sus efectos dependen del equilibrio entre demandas y recursos.
¿Qué muestra la evidencia reciente?
En principio, una revisión sistemática examinó los factores asociados con la salud mental de deportistas europeos que desarrollaban una carrera dual. Tras el proceso de selección, se incluyeron 56 estudios. Sus resultados fueron organizados mediante una síntesis narrativa debido a la diversidad de muestras, variables y métodos de análisis (Aalto et al., 2024).
Dicha revisión identificó 35 factores distribuidos en categorías psicológicas y sociales. Entre los que mostraron asociaciones más sólidas con la salud mental, se encontraban el afecto, el estrés, el clima motivacional, el mindfulness, la resiliencia, el perfeccionismo, la orientación a metas, la motivación y la satisfacción de necesidades psicológicas básicas. En conjunto, los resultados respaldan una mirada ecológica. Concretamente, indicando que el bienestar no depende exclusivamente de la fortaleza individual; depende de la interacción entre características personales, relaciones cercanas y condiciones institucionales.
Dos estudios que acercan el problema a la vida cotidiana
Por otra parte, un estudio longitudinal noruego siguió a 265 estudiantes de 13 y 14 años durante su primer año en una escuela secundaria deportiva. Los participantes completaron cuestionarios al inicio y al final del curso, mientras que sus progenitores respondieron al concluir el año. La investigación examinó la evolución del burnout escolar y deportivo, junto con el género, las expectativas de éxito y algunas variables familiares (Saarinen et al., 2025).
Otra investigación transversal incluyó a 219 deportistas eslovenos de entre 15 y 29 años, en su mayoría vinculados simultáneamente al deporte y la educación. Mediante cuestionarios de autoinforme, se evaluó ansiedad, depresión, bienestar y alfabetización en salud mental, entendida como los conocimientos y actitudes que facilitan reconocer dificultades y buscar apoyo. En las siguientes líneas se desarrollarán los llamativos hallazgos de estos estudios (Usenik y Kranjec, 2025).
Cuando la doble exigencia comienza a desgastar

En primera instancia, el burnout escolar comprende agotamiento ante las demandas académicas, distanciamiento o cinismo respecto de los estudios y sensación de insuficiencia como estudiante. Asimismo, en el deporte se expresa mediante dimensiones semejantes: agotamiento físico y emocional, pérdida de valoración de la práctica y menor percepción de competencia. Ambos procesos reflejan una dificultad persistente para responder a las exigencias con los recursos disponibles (Saarinen et al., 2025).
Dentro del estudio noruego, se comprobó que los síntomas de burnout escolar y deportivo aumentaron durante el año. El periodo analizado coincidía con la transición del ingreso a la educación secundaria y el paso hacia una etapa deportiva más competitiva, con mayor intensidad de entrenamiento, responsabilidad y presión por los resultados. Entonces, si bien los hallazgos no prueban que todos los jóvenes que intentan estudiar y competir desarrollarán la condición mencionada, sí muestran que las transiciones simultáneas requieren seguimiento.
Creer en las propias capacidades también importa
En esta línea, las expectativas de éxito aluden a la confianza para afrontar una tarea sin quedar dominado por el miedo a fallar. Durante la investigación longitudinal, las expectativas individuales bajas se relacionaron con mayores niveles iniciales de burnout en la escuela y el deporte, además de un aumento del desgaste académico durante el año. De este modo, una disposición más confiada podría facilitar estrategias activas y orientadas al dominio frente a los desafíos de estudiar y competir, en lugar de favorecer la evitación.
Aun así, la confianza no debería confundirse con la obligación de obtener buenos resultados permanentemente. En particular, el perfeccionismo apareció en la revisión sistemática entre los factores asociados con la salud mental, pero sus efectos pueden variar según la forma que adopte. Entonces, buscar metas exigentes no equivale a responder al error con autocrítica rígida o miedo constante. Lo que resulta central es distinguir estos conceptos para comprender el desafío psicológico en jóvenes deportistas sin convertir toda ambición en un problema (Aalto et al., 2024).
El entorno también compite

Por otra parte, los resultados descritos no permiten establecer una fórmula universal sobre cómo acompañar en estos casos; más bien señalan la importancia de equilibrar cercanía, confianza y autonomía. En este sentido, las familias necesitan reconocer cuándo una expectativa funciona como estímulo y cuándo comienza a sumar presión al desafío psicológico en jóvenes deportistas. Por ende, la participación parental sigue siendo importante, en tanto se adapte a las necesidades del joven y a las demandas concretas de cada etapa.
Asociado a lo antedicho, el afecto, la aceptación y el apoyo familiar pueden funcionar como recursos frente a la presión. Pese a ello, la relación entre participación parental y burnout resultó compleja. Las expectativas parentales elevadas se asociaron con menor agotamiento escolar inicial, posiblemente porque también transmitían confianza en las capacidades del joven. A su vez, la percepción de inadecuación deportiva aumentó en participantes cuyos progenitores informaron niveles simultáneamente altos o bajos de afecto y expectativas de éxito (Saarinen et al., 2025).
Escuelas y clubes como red de protección
Siguiendo esta idea, la revisión sistemática mostró que los climas deportivos y académicos forman parte de los factores sociales vinculados con la salud mental. Específicamente, los entornos orientados al aprendizaje, la autonomía y la satisfacción de necesidades psicológicas parecen más favorables que aquellos centrados únicamente en resultados. Por consiguiente, entrenadores, docentes, familias y organizaciones conforman una red que puede distribuir las demandas que conlleva estudiar y competir, o, por el contrario, aumentarlas mediante mensajes contradictorios y poca coordinación (Aalto et al., 2024).
En consonancia con lo anterior, coordinar calendarios, cargas de trabajo y periodos de recuperación podría disminuir la acumulación de presión. También resulta relevante contar con referentes que observen la situación general del estudiante-deportista y detecten cambios en el agotamiento, el compromiso o el bienestar. Así, estudiar y competir deja de presentarse como un problema que el joven debe resolver en soledad.
Reconocer el malestar y pedir ayuda
Bajo este marco, la alfabetización en salud mental comprende conocimientos y actitudes que ayudan a reconocer problemas, conocer opciones de tratamiento, reducir el estigma y saber cuándo y dónde buscar asistencia. Asimismo, en una carrera dual, esas competencias pueden facilitar la identificación temprana de señales que requieren apoyo adicional (Usenik y Kranjec, 2025).
Por otro lado, en la muestra eslovena, el 22% informó síntomas moderados o graves de ansiedad, el 23% presentó ese nivel en síntomas depresivos y el 43% se ubicó por debajo del umbral de bienestar positivo. Un mayor conocimiento sobre cómo y dónde obtener información predijo menor ansiedad y depresión y mayor bienestar. En cambio, las actitudes estigmatizantes se relacionaron con mayor malestar psicológico.
Diferencias que requieren respuestas específicas

Sumado a lo anterior, un hallazgo interesante consiste en que las mujeres informaron peores resultados de salud mental en los indicadores evaluados por el estudio esloveno. Sin embargo, también mostraron actitudes más abiertas y empáticas hacia las dificultades psicológicas. Los varones, por su parte, presentaron mayor conocimiento sobre la búsqueda de ayuda, pero más creencias estigmatizantes, lo que podría dificultar que ese conocimiento se transforme en acciones concretas (Usenik y Kranjec, 2025).
Asimismo, en la revisión noruega, las mujeres comenzaron el año con mayor burnout deportivo, mientras que los varones registraron niveles menores en escolar inicial. Cabe aclarar que las diferencias observadas describen tendencias grupales y no perfiles individuales (Saarinen et al., 2025).
Hasta dónde llegan los hallazgos
Resulta importante mencionar que la revisión sistemática reunió únicamente estudios cuantitativos europeos y encontró una considerable heterogeneidad en las muestras, definiciones e instrumentos. Además, gran parte de la evaluación de calidad estuvo a cargo de un solo investigador, aunque otros autores supervisaron el proceso. Estas condiciones limitan la posibilidad de generalizar los resultados a otras regiones y sistemas deportivos (Aalto et al., 2024).
A su vez, el trabajo noruego incluyó solo dos mediciones durante un año, evaluó síntomas y no diagnósticos clínicos, y obtuvo pocas respuestas paternas. Por otra parte, el estudio esloveno fue transversal, utilizó autoinformes y reunió participantes de distintas edades y niveles competitivos. Por lo tanto, sus asociaciones no permiten establecer relaciones causales ni extrapolar los datos a todos los jóvenes deportistas.
Conclusión
El desafío psicológico en jóvenes deportistas surge de una interacción compleja entre demandas, recursos personales y condiciones ambientales. El burnout, las expectativas de éxito, el apoyo familiar, el clima institucional y la alfabetización en salud mental aparecen como piezas relevantes de una misma dinámica. La evidencia disponible no plantea que la carrera dual sea perjudicial en sí misma, pero requiere apoyos acordes con las exigencias de cada etapa.
Para que estudiar y competir represente una oportunidad de desarrollo, escuelas, clubes, familias y profesionales necesitan compartir la responsabilidad por el bienestar. Coordinar cargas, favorecer la autonomía, reconocer señales tempranas y reducir el estigma puede resultar tan importante como mejorar el rendimiento. La pregunta ya no debería ser si un joven consigue sostener ambas carreras, sino en qué condiciones puede hacerlo sin que una termine desplazando a la otra.
Referencias bibligráficas
- Aalto, E. P., Pons, J., Alcaraz, S., Zamora-Solé, R. y Ramis, Y. (2024). Psychological and social factors associated with mental health of European dual career athletes: A systematic review. European journal of sport science, 24(12), 1844–1864. https://doi.org/10.1002/ejsc.12218
- Saarinen, M., Phipps, D. J., Kuokkanen, J., Bjørndal, C. T., Bentzen, M., Ommundsen, Y. y Gustafsson, H. (2025). Burnout trajectories among adolescent student-athletes: The role of gender, success expectations, and parental affection. Psychology of Sport and Exercise, 79, 102831. https://doi.org/10.1016/j.psychsport.2025.102831
- Usenik, J. y Kranjec, E. (2025). Mental health literacy and psychological outcomes in dual-career athletes. Frontiers In Sports And Active Living, 7, 1609042. https://doi.org/10.3389/fspor.2025.1609042





















