Puede que, en ocasiones, muchas personas al escuchar este término se pregunten si un psicólogo forense es el encargado de entrevistar a las personas que han fallecido, o incluso, si su función es parecida a la de la conocida serie “Mentes criminales” (título original: Criminal Minds). No obstante, esto dista mucho de la realidad y, por ello, en la presente nota explicaremos de qué trata este concepto y por qué la psicología forense no es como “Mentes criminales”. A continuación, las funciones de la psicología forense.

No, la psicología forense no es como “Mentes criminales”

Esta serie de drama criminalístico y policíaco, dirigida por Jeff Davis, la protagonizan los miembros de la Unidad de Análisis de la Conducta del Buró Federal de Investigaciones​ (en inglés, Federal Bureau of Investigation; FBI).

Dicho grupo de investigadores utilizan las ramas de la criminología y la psicología criminal para realizar análisis psicológicos y criminológicos de un delincuente y, así, facilitar su captura. Pero, ¿por qué decimos que la psicología forense no se encarga de realizar este tipo de análisis y no trabaja igual que el famoso equipo de investigación?

¿Dónde podemos encuadrar la psicología forense y sus funciones?

Antes que nada, hay que saber que la psicología forense se encuentra dentro de la psicología jurídica. Una rama de la psicología que se encarga de múltiples temas. Entre ellos podemos destacar la, ya mencionada, psicología forense, penitenciaria, policial y de las fuerzas armadas, victimología y la resolución alternativa de conflictos (mediación), entre otros.

Asimismo, podríamos hablar de tres niveles. Un primer nivel que sería la psicología general, un segundo nivel que sería la psicología jurídica y un tercer nivel en el que nos encontramos la psicología forense.

Y, ¿de qué se encarga?

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La psicología forense es la encargada de dar su testimonio a las instancias judiciales como experta (Garrido et al., 2004). Es decir, es quien se encarga de asesorar a los jueces y tribunales sobre un determinado objeto para ayudarles a tomar su decisión.

Además, ilustra, asesora y aporta conocimientos al juez o tribunal. Así mismo, este objeto pericial puede referirse a múltiples temas que luego serán mencionados.

No obstante, como ya adelantábamos en un principio, dicha rama de la psicología no se encarga de tratar con personas que han fallecido.

Tampoco tiene el objetivo de analizar la mente de un criminal. Ni siquiera capturarlo antes de que cometa otro delito.

Su función, sin embargo, es la de realizar una evaluación científica, objetiva y muy pormenorizada basada en un determinado objeto pericial para, después, elaborar un informe pericial. Un documento en el que se exponen las conclusiones, así como las indagaciones, a las que ha llegado el especialista.

Fases del proceso de evaluación psicológica forense

Primero, se debe hacer una correcta documentación del caso con lo que se denomina “vaciado de autos”. Es decir, se debe leer y revisar toda la documentación que consta en el expediente judicial. Una vez hecho esto, se puede proceder a la realización de las entrevistas. Como resultado, todo ello permitirá la elaboración de las primeras hipótesis.

Posteriormente, una vez que se haya recopilado una cantidad de información contundente, se procede a la aplicación de pruebas. Junto con toda la información previa, esto ayudará a aceptar o rechazar las hipótesis que se habían planteado previamente. Y, de igual forma, a formular nuevas.

Tras lo anterior, se procederá a la integración de todos los resultados recabados previos. Siempre con el apoyo de la bibliografía y estudios científicos relacionados. Como último paso, se plasmará todo en el informe pericial escrito. Y, en ocasiones, cuando se precise la resolución de dudas y preguntas por parte del juez o tribunal, se llevará a cabo la ratificación en juicio oral (Vázquez, 2007).

¿De qué trata la psicología forense? Imagen obtenida de: https://www.ceupe.com/images/easyblog_articles/1599/abogados.jpg

Ahora, es importante saber que el informe se trata de un documento científico, resultado de un complejo proceso de evaluación (en este caso de tipo psicológico). Este puede ser elaborado en base a cualquier rama de la que se necesite opinión experta (Sierra et al., 2013).

Finalmente, el documento será entregado a los abogados si se trata de una pericial de parte, o al juez/tribunal si se trata de una pericial solicitada por este.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que esto no es vinculante. Lo que significa que el juez o tribunal no tiene por qué fallar a favor de este, sino que le sirve como apoyo e información en su proceso decisional y como opinión experta de un tema que desconoce.

Preguntas que puede responder un informe pericial psicológico

Los objetos periciales pueden ser formulados de muchas formas, teniendo en cuenta que lo hacen personas que no son expertas en la materia por la que preguntan. Por tanto, en ocasiones, es común encontrarnos con objetos muy enrevesados y complicados de entender. Así pues, si este fuera el caso y no tuviéramos claro qué es lo que se nos pide valorar exactamente, convendría solicitar aclaración a la persona que proceda.

No obstante, por dar una respuesta más específica a esta pregunta, podemos dividir los objetos periciales según las distintas jurisdicciones (Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña, 2014):

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  • Penal: Dentro de esta jurisdicción se puede pedir valorar la imputabilidad (capacidad cognitiva y volitiva) de una persona, su riesgo de violencia o valoración de daño en víctimas de determinados delitos, entre otros.
  • Civil: Se solicitan informes para hablar sobre guarda y custodia, modificación de medidas en procesos en los que ya ha habido una sentencia y la modificación del régimen de visitas. Así como la evaluación de la presencia de interferencias parentales o valoración de la incapacidad civil (para valorar una posible tutela o curatela), entre otros.
  • Social-laboral: Pueden pedir valoraciones de incapacidad laboral o valoración de daño psicológico por acoso laboral (mobbing), entre otros.
  • Contencioso-administrativa: En este caso, se solapan los objetos periciales de la jurisdicción social-laboral, con la diferencia de que esa jurisdicción va encaminada a aquellos trabajadores dentro de la Administración Pública.

Conclusión

Finalmente, tras leer esta nota, puede que tengamos ya una idea de qué trata este ámbito y algunas funciones de la psicología forense. O al menos de qué no trata.

Y es que, la psicología forense no tiene nada que ver con las primeras afirmaciones que hemos comentado, sino que conforma una rama muy especializada de la psicología. Y es que, sirve de auxilio para la justicia en aquellos casos en los que sean necesarios conocimientos técnicos y científicos.

Después de conocer esto, ¿todavía crees que las personas formadas en psicología forense son las encargadas de leer la mente criminal o conversar con una persona fallecida?. Al menos ha quedado esclarecida una cuestión, la psicología forense y sus funciones no son como “Mentes criminales”.

Referencias bibliográficas

  • Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña. (2014). Guía de buenas prácticas para la evaluación psicológica forense y la práctica pericial. http://www.infocop.es/pdf/guiaforense2014.pdf
  • Garrido, E., Masip, J. y Herrero, M. C. (2004). Psicologia juridica. Pearson Educación S.A.
  • Sierra, J. C., Jiménez, E. M. y Buela-Casal, G. (2013). Psicología forense; manual de técnicas y aplicaciones. Biblioteca nueva.
  • Vázquez, B. (2007). Manual de psicología forense. Síntesis.