El interés por comprender el autismo en la adultez ha crecido de forma sostenida en los últimos años, impulsando una revisión crítica de los modelos tradicionales de evaluación. Lo anterior, puesto que ha favorecido el desarrollo de enfoques más afirmativos y sensibles a la neurodiversidad. En ese sentido, un estudio reciente exploró cómo se vivencia una evaluación neuropsicológica basada en fortalezas. A partir de sus hallazgos, se responde una pregunta clave: ¿qué cambia cuando dejamos de focalizar en las fallas y comenzamos a reconocer habilidades?

Una mirada limitada al perfil adulto

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Durante décadas, el diagnóstico de autismo en adultos se guio por marcos centrados en déficits. Dicho enfoque destacaba dificultades sociales, comunicativas o sensoriales, pero dejaba poco espacio para reconocer habilidades como la atención al detalle, la memoria especializada o la capacidad de concentración profunda.

Frente a ello, muchas personas relataban sentirse poco comprendidos durante las pruebas y recibían devoluciones frías, técnicas o enfocadas solo en lo que no encaja. Con ello, se volvió evidente la necesidad de un modelo más equilibrado, afirmativo y respetuoso.

Un nuevo paradigma: Escuchar la voz de quienes participan

En este marco es que surge una nueva investigación que examinó la experiencia de adultos que llevaron a cabo una evaluación neuropsicológica diseñada desde un enfoque afirmativo. Los participantes completaron entrevistas clínicas, pruebas cognitivas y sesiones de devolución adaptadas a su forma de procesar la información. El objetivo fue analizar la utilidad, la aceptabilidad y el impacto emocional de este modelo en el contexto del autismo y adultos.

Entonces… ¿Cómo se vive este proceso?

La mayoría describió el proceso como respetuoso y claro. Además, destacaron el estilo de los profesionales, quienes trabajaron sin juicios y con una actitud empática. Dicha forma de acompañar favoreció la confianza y habilitó que cada persona se sintiera comprendida sin tener que encajar en expectativas neurotípicas.

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Siguiendo esa línea, los participantes valoraron que los tests identificaran tanto dificultades como capacidades. A modo de ejemplo, reconocer fortalezas ayudó a construir una comprensión más equilibrada del espectro autista y redujo la sensación de ser evaluados desde la carencia.

Devoluciones comprensibles y útiles

La mayoría de los participantes consideró que la devolución fue clara, concreta y accesible. Las explicaciones, adaptadas al estilo de procesamiento de cada persona, permitieron integrar mejor el diagnóstico. Para muchos, fue un punto de inflexión en su autoconocimiento y les ayudó a reinterpretar experiencias pasadas con más compasión.

Adicionalmente, varias personas resaltaron el valor de sentirse parte activa del proceso. Señalaron que podían hacer preguntas, solicitar pausas y expresar incomodidades sin temor a ser malinterpretadas, generando una dinámica más colaborativa, donde el profesional no solo evaluaba, sino que acompañaba. Para muchos, esta posibilidad de participar y sentirse escuchados marcó una diferencia decisiva respecto de evaluaciones previas, vividas como rígidas o distantes.

Desafíos: Fatiga, sobrecarga y ritmos distintos

Algunas personas mencionaron cansancio cognitivo o incomodidad sensorial en ciertos momentos. También señalaron que los tests largos resultan exigentes. Tales aportes demuestran la importancia de ajustar tiempos, ambientes y modalidades de forma flexible, especialmente en el contexto del autismo y adultos.

En última instancia, varios participantes manifestaron haber recibido poca orientación posterior al diagnóstico. A partir de ello, señalaron la necesidad de contar con recursos, acompañamiento emocional y acceso a apoyos que les ayuden a integrar el resultado en su vida cotidiana.

Implicancias clínicas: Hacia caminos más humanos

Este enfoque transforma la experiencia diagnóstica. Por un lado, mejora la alianza terapéutica, promoviendo una visión más integrada de la identidad y habilitando que la evaluación se convierta en un espacio de comprensión, no de juicio. Incluso, ofrece un marco más coherente con la neurodiversidad, donde las diferencias no se interpretan como fallas, sino como expresiones legítimas del modo de ser.

El análisis muestra, además, que ciertos ajustes siguen siendo necesarios. Las devoluciones demasiado técnicas resultan abrumadoras, y el seguimiento clínico es fundamental. Una evaluación neuropsicológica afirmativa no termina en el informe: necesita continuidad, sensibilidad y una comprensión profunda de los tiempos individuales.

Luces y sombras del proceso

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Aunque la prueba basada en fortalezas mostró alta aceptación en la muestra estudiada, el trabajo presenta límites importantes. La investigación se realizó en un único centro de salud privado y con una muestra pequeña, todos recientemente diagnosticados y con un nivel intelectual mayormente dentro del promedio o superior. Esto restringe la posibilidad de generalizar los resultados a otros contextos.

Otro límite relevante es que todos los participantes estaban internados por motivos de salud mental, lo que podría influir en cómo vivieron el proceso, en su nivel de estrés y en la disponibilidad de recursos emocionales para sostener ejercicios extensos. Comprender tales limitaciones es clave para seguir construyendo evaluaciones de autismo en adultos más accesibles, sensibles y alineadas con la neurodiversidad.

Un diagnóstico que acompaña y habilita

Para sintetizar, el estudio demuestra que una evaluación neuropsicológica centrada en fortalezas podría transformar la experiencia del diagnóstico en autismo y adultos. Reconocer habilidades, preferencias cognitivas y modos propios de interactuar permite construir una identidad más sólida y menos condicionada por la mirada tradicionalmente enfocada en déficits.

En un momento donde crece la demanda de tests adaptados para la edad adulta, establecer modelos afirmativos no es solo una mejora técnica: es una exigencia ética. Dicho enfoque abre nuevas posibilidades para prácticas clínicas más respetuosas, útiles y coherentes con la diversidad humana.

Referencia bibliográfica

  • Fisher, C. A., Grace, N., Tsang, E., Lewis, J. y Pieters, J. (2025). Neuropsychology Strengths-Based Approach for the Assessment of Autism in Adults: Qualitative Thematic Analysis of Clients’ Experiences of the Diagnosis and Feedback Process. Journal of Autism and Developmental Disorders, 1-25. https://doi.org/10.1007/s10803-025-06967-w