Dentro de la terapia dialéctico conductual (Dialectical Behavior Therapy, DBT, en inglés), un enfoque terapéutico desarrollado por Marsha Linehan para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad (TLP), podemos encontrar una amplia diversidad de técnicas de regulación emocional. Una de ellas, es la Acción Opuesta. Ahora bien, ¿cómo funciona exactamente? ¿Es igualmente eficaz para todas las emociones? A continuación, exploraremos la aplicación de la Acción Opuesta para el TLP, y su efectividad en la regulación de emociones específicas.
¿Qué es la Acción opuesta y cómo se aplica en DBT?

Dicha técnica tiene como objetivo reducir la intensidad de las emociones negativas al actuar de manera contraria a las tendencias emocionales. Así, se basa en la idea de que las emociones están asociadas con impulsos de acción específicos, y que, al llevar a cabo acciones opuestas a esos impulsos, es posible modificar la experiencia.
En este sentido, la acción opuesta se enseña en el módulo de regulación emocional de la DBT. En el mismo, los pacientes aprenden a identificar las emociones y sus impulsos correspondientes para luego practicar acciones opuestas de manera deliberada.
Una técnica con fundamentos teóricos
La Acción Opuesta se fundamenta en la activación conductual y los modelos emocionales. La primera (la activación conductual), consiste en una intervención terapéutica que busca aumentar la participación en actividades gratificantes para contrarrestar la depresión y la ansiedad. Por su parte, los modelos sugieren que las emociones están vinculadas a patrones de comportamiento específicos. Al modificar estos patrones, se puede influir en la experiencia emocional (Linehan y Wilks, 2015).
En lo que a la enseñanza de la herramienta se refiere, la misma se da a través de ejemplos prácticos y ejercicios en el contexto de la terapia. Los pacientes aprenden a identificar sus emociones y a elegir acciones opuestas que sean apropiadas para cada situación. En suma, la técnica es integrada en el programa de DBT como una herramienta clave para mejorar la regulación emocional y reducir la intensidad de las emociones negativas (de la Vega y Sánchez Quintero, 2011).
Ejemplo de aplicación: ¿Cómo se vería?
Pensemos en una situación hipotética: un paciente con TLP que experimenta tristeza intensa debido a un conflicto interpersonal. En una sesión de DBT, el terapeuta le enseña la técnica de Acción Opuesta y le sugiere que, en lugar de aislarse y rumiar sobre el conflicto, intente realizar comportamientos contrarios a sus impulsos.
Por ejemplo, podría escribir una carta de agradecimiento a alguien que le haya apoyado en el pasado, o participar en una actividad que le genere alegría. A través de la práctica de la mencionada estrategia, el objetivo es que se produzca una disminución en la intensidad de la tristeza y desarrolle estrategias más adaptativas para manejar situaciones similares en el futuro.
¿Qué aporta la Acción Opuesta en el contexto del TLP?

La Acción Opuesta es especialmente relevante en el abordaje del TLP, donde la impulsividad y la intensidad suelen dominar la vida diaria. Como se puede inferir en el ejemplo presentado, la técnica ayuda a cortar los ciclos de reactividad emocional, favoreciendo respuestas deliberadas frente a emociones que, de otro modo, llevarían a conductas desadaptativas.
Promoviendo agencia y control
Así, la intervención ofrece la posibilidad de experimentar control sobre sus propias reacciones. Elegir una conducta opuesta, incluso en medio de la tormenta emocional, refuerza la sensación de agencia y contribuye a que la persona deje de sentirse rehén de sus emociones.
Por ejemplo, en el caso de la tristeza, actuar de forma opuesta suele implicar buscar el contacto social, hacer actividades placenteras o autocuidados, en lugar de aislarse. Esta práctica no solo reduce el malestar inmediato, sino que también abre espacio para experiencias emocionales más adaptativas y constructivas.
Evaluar su eficacia: Un experimento controlado
En la actualidad, podemos encontrar literatura científica centrada en revisar la validez de la mencionada técnica. Tanto es así que un estudio reciente evaluó la eficacia de la técnica de Acción Opuesta en la regulación emocional de pacientes con TLP. Para ello, utilizó un diseño experimental en el que los participantes fueron asignados aleatoriamente a diferentes condiciones emocionales (tristeza, culpa, ansiedad y enojo) y se les instruyó para que actuaran de manera consistente o de manera opuesta a sus impulsos (Sauer-Zavala et al., 2019).
Los resultados mostraron que la técnica fue eficaz en la reducción de la intensidad para la tristeza y la culpa. Así, se sugiere que la técnica es particularmente útil para manejar dichas emociones en el contexto del TLP.
Limitaciones de la técnica: ¿Cuándo no es suficiente?

A pesar de sus beneficios, la Acción Opuesta no es una solución universal para todas las emociones ni para todos los momentos. En particular, el estudio demostró que la técnica no resulta igual de efectiva para reducir emociones como la ansiedad o el enojo.
Lo anterior puede deberse a la función adaptativa de estas emociones o a la necesidad de mayor exposición y práctica repetida para observar cambios significativos. Además, en contextos clínicos reales, identificar el impulso emocional preciso y diseñar una acción opuesta relevante requiere de un acompañamiento personalizado.
La importancia del contexto terapéutico
A su vez, la efectividad de la estrategia depende, en gran medida, de la alianza terapéutica, la validación y el entrenamiento progresivo en habilidades. Por eso, su éxito está vinculado tanto a la motivación del consultante como a la capacidad del terapeuta para adaptar la técnica a cada caso.
Claves para su implementación en consulta
Entonces, enfatizamos, para que la Acción Opuesta tenga impacto real en el tratamiento del TLP, es fundamental insertarla en un proceso que incluya validación emocional. A la vez, la psicoeducación y un análisis funcional de las emociones y conductas serían cruciales.
Asimismo, el uso de registros , ejercicios de role-playing y la planificación de acciones específicas, junto con el refuerzo de pequeños logros, son herramientas esenciales para generar las condiciones y que sea posible desafiar automatismos emocionales. La meta no es suprimir la emoción, sino aprender a gestionarla con mayor flexibilidad y autonomía.
Conclusión
La técnica presentada va más allá de modificar una conducta: implica cuestionar los automatismos y elegir conscientemente una respuesta distinta. Para quienes viven con TLP, este acto puede representar una forma de resistencia ante emociones que parecen dominarlo todo. En ese gesto, se abre una posibilidad de cambio, no solo emocional, sino también identitario.
Esto nos lleva a pensar que el verdadero valor clínico de la Acción Opuesta en la DBT no radica solo en su ejecución, sino en las condiciones que hacen posible que alguien quiera (y pueda) aplicarla. Acompañar ese momento, sostenerlo y validarlo, es tan transformador como la técnica misma. Para profundizar sobre la multidimensionalidad de las emociones, así como su relación con el bienestar psicológico y las conductas problemas, te invitamos a nuestro curso sobre habilidades DBT, ACT y Mindfulness.
Referencias bibliográficas
- de la Vega, I. y Sánchez Quintero, S. (2011). Terapia dialéctico conductual para el trastorno de personalidad límite. Clínica y Salud, 22(2), 153-164. Doi: 10.5093/cl2011v22n2a6
- Linehan, M. M. y Wilks, C. R. (2015). The course and evolution of dialectical behavior therapy. American Journal of Psychotherapy, 69(2), 97-110. Doi: 10.1176/appi.psychotherapy.2015.69.2.97
- Sauer-Zavala, S., Wilner, J. G., Cassiello-Robbins, C., Saraff, P. y Pagan, D. (2019). Isolating the effect of opposite action in borderline personality disorder: A laboratory-based alternating treatment design. Behaviour Research and Therapy, 112, 44-51. Doi: 10.1016/j.brat.2018.11.007





















