Últimamente, hemos sido testigos del vertiginoso ascenso de las tecnologías en todas sus ramas y vertientes. Nos hemos visto en medio de una vorágine de avances tecnológicos, en la que casi cualquier cosa de más de dos semanas parece estar obsoleta. Y nuestros cuerpos no parecen ser la excepción. Los avances en la tecnología de implantes cerebrales permiten tener interacciones directas mente-computador o mente-máquina. Sin embargo, una nueva generación de piratas está intentando actualizar el sistema operativo del propio cuerpo humano y dotarlo de nuevos sentidos. Todo esto a partir de implantes dérmicos y subdérmicos o subcutáneos. Se lo conoce como biohacking. Y, se produce a partir de dichos implantes que buscan mejorar o crear el séptimo sentido.

¿Qué es el biohacking?

En su origen, el concepto de biohacking se aplicaba a una serie de implantes de monitoreo de funciones vitales. Registraban funciones que podían ir desde las pulsaciones del corazón o la presión arterial, hasta ciertos ritmos metabólicos. Sin embargo, dio pie a que un grupo de programadores e ingenieros comenzasen un movimiento de auto-experimentación.

Séptimo sentido. Biohacking
Imagen obtenida de Yetisen (2018)

En estos experimentadores caseros se auto-implantaban dispositivos de monitoreo y generaban bases de datos con sus propias constantes vitales.

Más aún, inspirados por el punto de vista del transhumanismo, iniciaron la creación de tecnologías de implantes que potenciaran, de alguna forma, sus capacidades físicas.

De aquí surgen los implantes con la finalidad de mejorar las habilidades físicas o cognitivas del cuerpo humano (Yetisen, 2018).

En definitiva, los biohackers persiguen el ideal del transhumanismo, es decir, por medio de la tecnología buscan mejorar o agudizar habilidades.

Asimismo, su fin es conseguir habilidades tanto físicas como perceptivas o cognitivas, e incluso añadir nuevos sentidos o capacidades al cuerpo humano (Warwick, 2016).

Tipos de implantes

Hoy en día, encontramos distintos tipos de dispositivos que pueden ser implantados por debajo de la piel con diversos propósitos. Por ejemplo, los implantes de silicio con información personal utilizados como credenciales y como método de pago en diversos comercios, o los implantes magnéticos que permiten imantar la punta de los dedos.

Biohacking
Imagen obtenida de Yetisen (2018)

Existen muchos tipos de implantes elaborados con distintos materiales y múltiples propósitos. Podríamos hablar en términos técnicos de los implantes magnéticos, de silicio o de neodinio.

Sin embargo, en esta pequeña reseña nos centraremos en las funciones de algunos implantes que existen y están en funcionamiento actualmente.

Aplicaciones del biohacking

A parte de las aplicaciones de monitoreo médico, que hemos mencionado antes, y de las aplicaciones en recuperación de funciones perceptivas que vimos en notas anteriores, el propósito fundamental del biohacking es el de mejorar o ampliar las funciones del cuerpo.

Con base en los preceptos del transhumanismo, este movimiento pretende expandir las fronteras perceptivas de nuestros cerebros e incluso dotar al cuerpo de nuevas habilidades.

Biohacking y el séptimo sentido

Es, precisamente, lo que se ha propuesto Liviu Babitz. Este ingeniero tiene implantado en su pecho un dispositivo que le permite sentir el campo magnético de la tierra.

Con este implante, es capaz de sentir cuándo su cuerpo está frente al norte. Todo ello a través de la recepción de las variaciones en la polaridad magnética del planeta. En otras palabras, Babitz es capaz de sentir vibraciones cuando su cuerpo mira al norte.

Pero lo que es aún más interesante, según relata el propio Babitz, es cómo dicho sentido ha transformado su forma de percibir el espacio y cómo, a raíz de este, es capaz de generar nuevas memorias referenciales.

Esto tiene implicaciones no solo a nivel sensorial, sino también a nivel cognitivo, pues Babitz es capaz de generar mapas cognitivos con mayor detalle y reforzarlos con su nuevo sentido de la navegación por el espacio. Así, sus experimentaciones buscan encontrar el séptimo sentido.

Ampliación sensorial

Biohacking
Imagen obtenida de Yetisen (2018)

Es también el extraño caso del artista Neil Harbisson, quien padece de un trastorno visual congénito conocido como cromatismo, por lo que es incapaz de percibir cualquier color.

Es decir, su visión se limita a una escala de grises.

Lleva un implante cerebral conectado a una antena que le permite percibir las frecuencias de luz que emiten los distintos colores en formas de ondas audibles. Como resultado, es capaz de escuchar los colores.

Con lo anterior, también es curioso lo que relata Harbisson con respecto a haber logrado que sus sueños empiecen a tener el sonido de los colores.

De hecho, cuenta que fue en ese momento cuando dejó de sentir el software como algo distinto y comenzó a integrarlo como parte de sí mismo.

Conclusión

¿Debemos buscar este séptimo sentido? En una época en la que los avances tecnológicos parecen ocurrir a velocidades tan vertiginosas, ¿estamos siendo realmente conscientes de las implicaciones a largo plazo de estos avances?

El debate ético es el mismo, ¿deberíamos alterar nuestro cuerpo con el fin de ser cada vez “mejores” en algún aspecto discreto o, por otro lado, dejar que la naturaleza siga su curso?

Sin duda, la tecnología se ha convertido en una extensión de nuestros sentidos y cognición. Los teléfonos son ahora parte de nuestras extremidades y nos ayudan con la resolución de problemas complejos como la navegación (Global Positioning System, GPS, en inglés).

Otro ejemplo es cómo nos facilitan mantener recuerdos mediante la captura de información multimedia y amplían nuestro umbral de conocimiento poniendo a disposición la más vasta red de datos que haya conocido la humanidad.

La pregunta es, ¿por qué no disponer de esos dispositivos como parte integral de nuestros cuerpos? Un interrogante abierto para todos.

Referencias bibliográficas

  • Kim, D. H., Lu, N., Ma, R., Kim, Y. S., Kim, R. H., Wang, S. y Yu, K. J. (2011). Epidermal electronics. Science333(6044), 838-843. https://doi.org/10.1126/science.1206157
  • Warwick, K. (2016). Transhumanism: some practical possibilities. FIfF-Kommunikation. Zeitschrift für Informatik und Gesellschaft, (2), 24-25. http://www.fiff.de/publikationen/fiff-kommunikation/fk-2016/fk-2016-2/fk-2016-2- content/fk-2-16-p24.pdf
  • Yetisen, A. K. (2018). Biohacking. Trends in biotechnology36(8), 744-747. https://doi.org/10.1016/j.tibtech.2018.02.011