¿Crees que las personas obtienen lo que merecen? Si es así, veamos la siguiente pregunta, ¿piensas que los eventos positivos le corresponden a las personas “buenas” y los negativos a las personas “malas”? Si la respuesta sigue siendo un “sí”, esta nota es para ti. La creencia del mundo justo comprende un sesgo, propuesto por Lerner y Simmons, que ha sido muy estudiado en psicología social. Esta especie de creencia en la existencia de un orden basado en principios del merecimiento de cada uno, es una visión sesgada y, cuando menos, equívoca. Atribuido el por qué a la hipótesis de las atribuciones defensivas (Shaver, 1970) y la teoría del mundo justo (Lerner, 1965). Nos centraremos en esta última y explicaremos por qué la teoría del mundo justo tiene un precio.

La teoría del mundo justo: “Cada persona tiene lo que se merece”

Dalbert (1999) diferenció (aunque una va de la mano con la otra, según Lerner (1965)) la creencia general en un mundo justo y la creencia personal en un mundo justo. Considerando a la primera como la creencia de que el mundo es justo para las personas en general (“Las personas obtienen lo que se merecen”). Y la segunda, a la creencia de que los propios resultados y el tratamiento en la vida son justos (“Obtengo lo que merezco”). Esto puede parecernos psicológicamente adaptativo, sin embargo, la realidad es diferente.

¿Por qué pensamos esto? Un sesgo muy común

La teoría del mundo justo tiene un precio. Imagen obtenida de: https://3.bp.blogspot.com/-zBFlPA7H0lQ/W0PEc6ZUGwI/AAAAAAAABV0/sp7rjTWWejw0_i0mEktIFofQQotFm2TjgCLcBGAs/s1600/mendigo.jpg

Además de que esta visión se asocia a un mayor bienestar, parece que la creencia en un mundo justo también funciona como amortiguador contra el estrés y una base para ver el mundo como significativo y predecible.

Más control y menos incertidumbre. En otras palabras, “un mundo ordenado” donde todas las personas tienen el poder de decidir su propio destino (Hafer et al., 2020).

Junto a lo anterior, Ramos et al., (2014) también destacan el papel de la autoestima en tal creencia.

Ahora, ¿qué pasa si vemos alguna situación que tambalea los cimientos de este “mundo ordenado”?

Una amenaza o evidencia de injusticia puede afectar a dicha creencia y, por consiguiente, la autoestima. Y es que, las personas con una gran creencia en un mundo justo experimentan más angustia ante la injusticia.

En consecuencia, nos esforzamos por mantener esta visión defendiéndola de posibles situaciones que la crontradigan. Algo relacionado con la teoría de la disonancia cognitiva de Festinger. Si crees que no es así, quizás hayas observado (o sido partícipe) de lo que ocurre cuando situaciones con víctimas inocentes amenazan tales percepciones.

¿Cómo tendemos a pensar? Se culpa a la víctima para mantener la creencia de que el mundo es justo. Y, si se creyera que la víctima no es merecedora de una consecuencia negativa, en vez de culpabilizar se puede atajar por frases tan conocidas como “fue mala suerte” o “es un caso aislado y diferente”. Veamos un ejemplo muy básico sobre la atribución de culpa a las víctimas de violación.

“Si la violaron fue porque algo haría”

La teoría del mundo justo tiene un precio. Imagen obtenida de: https://1.bp.blogspot.com/-CScJ79j4M_A/Xh54VyOgB4I/AAAAAAAAEtE/1tZzl9AiMEotA3G_tYPI3a7B78NQfARLACLcBGAsYHQ/s1600/81762634_2502680896667341_1094220378391183360_n.jpg

No es algo extraño, hoy en día, la (todavía) prevalencia de los mitos sobre un acto de violación y cómo esto favorece las atribuciones sesgadas sobre la víctima. Aspecto que ya se empezó a indagar en la década de 1970.

Trujano y Raich, (2000) llevaron a cabo una investigación sobre las variables socioculturales que influían en ideas estereotipadas sobre la violación.

En su trabajo plasmaron cierta inclinación que existe al considerar que la víctima es capaz de prever la posibilidad de ser violada, la relevancia de que los atuendos que llevase no fueran “convencionales”, e incluso, la responsabilidad sobre el nivel de respetabilidad, el no resistirse durante el ataque o no resultar físicamente lesionada. Quizás, se empiece a notar que la teoría del mundo justo tiene un precio.

Veamos otro ejemplo, como la tendencia a determinar el éxito como un signo de virtud. Esto se observa en los periódicos cuando se publican los ganadores de la lotería. Describiéndoseles como personas humildes, trabajadoras, cualificadas o merecedoras del premio. Todo ello incluso cuando el billete de lotería ganado ha sido objeto del más puro azar (Rezrazi y Gangloff, 2020).

El contexto y la cultura tienen que ver en la teoría

Ahora, la creencia en el mundo justo varía de una persona a otra. Las reglas sociales, normas, religión y pensamientos personales, entre otros, son claves para determinar los esquemas que nos llevan a esto. Por ejemplo, según la literatura científica, las personas que perciben el mundo como más justo pueden ser más religiosas y atribuir el concepto de justicia a Dios o una autoridad similar. Con esto, habría dos tipos, una entidad benevolente, por así decirlo, y por otra, una especie de juez castigador.

Imagen obtenida de: https://caminitoespiritual.files.wordpress.com/2017/06/dedo-acusador.jpg?w=414

En el estudio de Nebi̇Oğlu y Oktay (2020) se apreció que, a medida que aumentaba la percepción de un dios se culpaba a la víctima de su situación, constatándose un aumento de los juicios negativos contra esta. 

Según los resultados de los cuestionarios, esta creencia se mantenía entre algunos participantes con el objetivo de no dañar su fe en el mundo y la percepción de Dios.

Algo similar ocurre con los conceptos que se enseña a los niños. Desde muy pequeños ya incorporan en sus esquemas términos como justicia y equidad. Relacionando un buen rendimiento académico con recompensa y un suspenso con castigo, en ocasiones.

Y es que, parece ser que “hacia la edad de 6 años, el 86 % de los niños comparten esta creencia, desvalorizando a las víctimas y admirando a la gente feliz, con base la creencia mágica en una justicia inmanente” (Piaget, 1965, p. 256) cuya falta daría paso a un castigo inmediato.

COVID-19 a través de la teoría del mundo justo

Sin embargo, aunque la teoría del mundo justo tiene un precio, no deja de ser una creencia funcional en cierto modo. Un aspecto demostrado por Wang et al. (2021) durante el COVID-19. Investigaron cuán influyente era la creencia general en un mundo justo en las emociones individuales ante un desastre social.

Y, ¿qué encontraron? Que el sesgo, junto con otros factores, podía proteger las emociones individuales y servir como amortiguador psicológico. Parece ser que las personas con mayor creencia en el mundo justo confían más en los demás. Y, además, creen que con los esfuerzos conjuntos de otros y de ellos mismos, se pueden superar desastres. Una postura que, en este sentido, beneficia al individuo y la sociedad.

Conclusión

La creencia del mundo justo puede decirse que es funcional. Tiene una función de confianza, motivacional y de asimilación. Y, si tenemos esta creencia, tendemos también a mantenerla. Devaluando cualquier aspecto que se interponga cuando no podemos darle una explicación o justificarlo. Y en esto, se incluye a otras personas.

¿Cómo puede disminuirse este sesgo? Empatía, tolerancia a la incertidumbre y flexibilidad. Hemos de tener presente que la creencia en un mundo justo conlleva esquemas rígidos, otros sesgos, prejuicios y estigmas. Por todo lo anterior, podemos determinar que la teoría del mundo justo, a pesar de servir como una especie de “protector”, tiene un precio. Tanto para uno mismo como para los demás.

Referencias bibliográficas

  • Hafer, C. L., Busseri, M. A., Rubel, A. N., Drolet, C. E. y Cherrington, J. N. (2020). A Latent Factor Approach to Belief in a Just World and its Association with Well-Being. Social Justice Research33(1), 1-17. https://doi.org/10.1007/s11211-019-00342-8
  • Mayoral, L., Romero, M. D. C. y Gangloff, B. (2012). La teoría del mundo justo en el ámbito laboral: un estudio de la justicia organizacional percibida según género y status frente al empleo, 11, 1-17. Técnica Administrativa. ISSN 1666-1680
  • Nebi̇Oğlu, G. y Oktay, F. (2020). Tanrı Algısının Adil Dünya İnancı Kuramı ve Adalet Kavramları Üzerinden İncelenmesi. SDU Journal of Social Sciences, 51(20), 288-307.
  • Piaget J. (1965). The moral development of the child, New-York, Free Press.
  • Ramos, M. R., Correia, I. y Alves, H. (2014). To Believe or Not to Believe in a Just World? The Psychological Costs of Threats to the Belief in a Just World and the Role of Attributions. Self and Identity13(3), 257-273. https://doi.org/10.1080/15298868.2013.798890
  • Rezrazi, A. y Gangloff, B. (2020). Relations among gender, status and various dimensions of the belief in a just world and justice sensitivity. Cognition, Brain, Behavior and Interdisciplinary Journal24(2), 93-121. https://doi.org/10.24193/cbb.2020.24.06
  • Trujano, P. y Raich, R. (2000). Variables socioculturales en la atribución de culpa a las víctimas de violación. Psicothema, 12(2), 223-228.
  • Wang, J., Wang, Z., Liu, X., Yang, X., Zheng, M. y Bai, X. (2021). The impacts of a COVID-19 epidemic focus and general belief in a just world on individual emotions. Personality and Individual Differences168, 110349. https://doi.org/10.1016/j.paid.2020.110349