Las lesiones traumáticas cerebrales (LTC) representan la principal causa de muerte en los Estados Unidos (EE. UU.) y en muchos otros países del mundo. Generalmente, estas son consecuencia de accidentes automovilísticos, caídas accidentales o golpes provocados por terceros. Ahora, aunque un gran porcentaje quienes presentan este tipo de lesiones sobreviven al incidente, muchos desarrollan déficits y dificultades en funciones cognitivas específicas a partir del mismo. En estos casos, existen abordajes que prevén la rehabilitación cognitiva, apoyándose en ejercicios de estimulación y métodos compensatorios, entre otros. ¿Cómo funciona la rehabilitación neuropsicológica en lesiones traumáticas cerebrales? ¿Es realmente efectiva?

¿De qué hablamos cuando decimos lesiones traumáticas cerebrales?

Las LTC pueden afectar a personas de todas las edades y son una causa importante de muerte y discapacidad en todo el mundo. Con una incidencia de, aproximadamente, 10 millones de personas a nivel global, incluyen lesiones penetrantes (en las que un objeto atraviesa el cráneo y la duramadre, causando daño directo al parénquima cerebral) y lesiones cerradas en la cabeza (donde el cráneo y la duramadre permanecen intactos).

Las mismas, pueden categorizarse en leves, moderadas y graves según diversos factores clínicos. Entre los que encontramos la duración y gravedad del estado de conciencia (si está presente), la presencia de amnesia y síntomas neurológicos y los resultados de la imágen estructural del cerebro como tomografías computadas (computed tomography o CT por sus siglas en inglés) o resonancia magnética (magnetic resonance imaging o MRI por sus siglas en inglés). Si te interesa profundizar tu formación en el área clínica, te invitamos a conocer nuestro curso en neuropsicología clínica. Por otro lado, como no puede ser de otro modo, las lesiones moderadas y graves son motivo de preocupación neuroquirúrgica y cuidados intensivos (Blennow et al., 2016).

Consecuencias

lesiones traumáticas cerebrales

Las lesiones cerebrales traumáticas, a menudo, resultan en contusiones y lesiones bilaterales en ambos hemisferios cerebrales, a diferencia de otras formas de daño cerebral. Además, mientras algunas son muy específicas, como cuando se producen hematomas en el parénquima o en el espacio subaracnoideo, subdural o epidural, otras no lo son. En este sentido, típicamente, se producen lesiones extensas en cuerpos celulares y axones, siendo estos últimos comúnmente referidos como lesiones axonales difusas.

Y síntomas

En cuanto a la presentación clínica inmediata de las personas que han sufrido una lesión cerebral traumática, los síntomas son altamente variables. Los mismos pueden incluir aspectos físicos como náuseas, vómitos, mareos y dolor de cabeza, cognitivos, como mala concentración y problemas de memoria y conductuales tales como irritabilidad y labilidad emocional. E incluso, experimentar pérdida de conciencia.

Sin embargo, los síntomas de una lesión leve suelen resolverse en un período de 7 a 10 días en el 80-90% de los casos, y la mayoría de las personas con síntomas posconmoción mostrarán mejoría y resolución en un lapso de 1 a 12 semanas. Por el contrario, quienes presentan síntomas persistentes, es decir, más de 3 meses, son diagnosticados con el síndrome posconmoción (Blennow et al., 2016).

El papel de la neuropsicología en las lesiones traumáticas cerebrales

Si bien los síntomas de las LCT suelen resolver rápidamente, resulta importante abordar de forma integral cada uno de los casos, pues en ocasiones esto no sucede. Así, la diversidad de condiciones comórbidas y las variaciones en la lesión cerebral pueden resultar en una amplia gama de discapacidades físicas, cognitivas, conductuales y psicosociales, especialmente en personas que han sufrido lesiones moderadas a graves. De esta forma, la rehabilitación requiere un equipo especializado en diversas disciplinas, entre ellas la neuropsicología.

Por otro lado, los abordajes dependerán del momento de la lesión en el que la persona se encuentre. Incluso, algunas investigaciones han reportado resultados satisfactorios en sujetos con pérdida de conciencia. Sin embargo, cabe destacar que la mayoría de los tratamientos involucran la rehabilitación cognitiva (como por ejemplo la terapia musical neurológica), incluyendo ejercicios para mejorar la atención, memoria y expresión del lenguaje, entre otros (Oberholzer y Müri, 2019).

Algunos aspectos afectados tras la lesión

Rehabilitación cognitiva de la función atencional

rehabilitación cognitiva

La cognición, al no tratarse de un concepto unitario, incorpora múltiples dominios, incluyendo la atención. Una función que involucra aspectos como el enfoque voluntario y el sostén del mismo en un estímulo o tarea específica.

Esto puede verse afectado en las LCT, especialmente a partir de la afectación de los lóbulos frontales. Ahora, a pesar de ello, los déficits de atención pueden mejorarse mediante entrenamiento cognitivo sistemático y repetitivo.

De hecho, en dicha línea, algunos investigadores han comenzado a utilizar realidad virtual en la rehabilitación cognitiva de la función atencional. El programa de realidad virtual utilizado puede ofrecer escenarios virtuales interactivos y estímulos audiovisuales a través del movimiento.

De esta forma, se crea un escenario de participación sensorial total que facilita la rehabilitación de las habilidades de atención. En base a esto, hallazgos recientes muestran que la atención selectiva mejora únicamente en el grupo que recibe la intervención de realidad virtual durante 8 semanas, en comparación con quienes realizan rehabilitación cognitiva tradicional (De Luca et al., 2022).

Rehabilitación cognitiva en personas con pérdida de conciencia

Los programas de estimulación multisensorial, dado su bajo potencial de causar daño, están siendo especialmente valorados en el abordaje de personas con pérdida de conciencia. Y es que, se han observado mejoras significativas en la escala que mide signos de estado de coma y precoma en quienes reciben estímulos sensoriales por parte de personal de enfermería y familiares. Esto resulta especialmente significativo en abordajes de estimulación emocional.

Los programas acceden de forma privilegiada a la atención y activan el sistema cognitivo en la medida en que pueden causar cambios eléctricos. Generalmente, dichos estímulos involucran una amplia red de regiones cerebrales y del sistema nervioso autónomo, mejorando el nivel de conciencia y promoviendo variaciones en los signos vitales. A modo de ejemplo, podemos encontrar personas que interactúan con sus familiares, les ponen música o provén olores placenteros, entre otros (Li et al., 2020).

Y, por último, en la memoria

Las deficiencias de memoria contribuyen a la pérdida de independencia, iniciativa y participación en actividades sociales. Asimismo, reducen la realización de actividades diarias y perjudican el acceso al trabajo, disminuyendo la calidad de vida de los personas afectadas y sus familias.

Las intervenciones destinadas a mejorar la función de la memoria, ya sean reparadoras o compensatorias, son, por lo tanto, una parte importante de cualquier programa de rehabilitación. De hecho, tradicionalmente, tales intervenciones compensatorias incluían abordajes basados en papel, como diarios y cuadernos.

Sin embargo, estas últimas requieren que la persona tenga cierta capacidad de planificación y organización, habilidades que a menudo se ven afectadas después de una lesión cerebral. De esta forma, algunos clínicos han comenzado a utilizar dispositivos electrónicos, portátiles y diseñados con alarmas recordatorias, que no demandan habilidades de memoria para ser usados (Lannin et al., 2014).

Conclusión

Las lesiones cerebrales traumáticas pueden ser incapacitantes, por lo que diseñar un programa integral de rehabilitación resulta esencial para mejorar la calidad de vida de las personas y su entorno cercano. Ya sea llevado adelante por estos últimos, neuropsicólogos, personal de enfermería o médicos tratantes, la variedad de abordajes ofrece posibilidades para una vasta amplitud de las necesidades que conllevan estas lesiones.

Referencias bibliográficas

  • Blennow, K., Brody, D. L., Kochanek, P. M., Levin, H. S., McKee, A. C., Ribbers, G. M., Yaffe, K. y Zetterberg, H. (2016). Traumatic brain injuries. Nature Reviews Disease Primers2(1). https://doi.org/10.1038/nrdp.2016.84
  • De Luca, R., Bonanno, M., Rifici, C., Pollicino, P., Caminiti, A., Morone, G. y Calabrò, R. S. (2022). Does Non-Immersive virtual reality improve attention processes in severe traumatic brain injury? encouraging data from a pilot study. Brain Sciences12(9), 1211. https://doi.org/10.3390/brainsci12091211
  • Lannin, N. A., Carr, B., Allaous, J., Mackenzie, B., Falcon, A. y Tate, R. (2014). A randomized controlled trial of the effectiveness of handheld computers for improving everyday memory functioning in patients with memory impairments after acquired brain injury. Clinical Rehabilitation28(5), 470-481. https://doi.org/10.1177/0269215513512216
  • Li, J., Cheng, Q., Liu, F., Huang, Z. y Feng, S. T. (2020). Sensory stimulation to improve arousal in comatose patients after Traumatic Brain Injury: A Systematic Review of the literature. Neurological Sciences41(9), 2367-2376. https://doi.org/10.1007/s10072-020-04410-9
  • Oberholzer, M. y Müri, R. M. (2019). Neurorehabilitation of Traumatic Brain Injury (TBI): a clinical review. Medical Sciences7(3), 47. https://doi.org/10.3390/medsci7030047