La parálisis del sueño (Sleep Paralysis, SP) es una parasomnia, una alteración con explicación científica que incluye fallos en la percepción como uno de sus principales síntomas. Además, es un trastorno primario del sueño (DSM-IV, 1994), por no tener como etiología otra enfermedad psiquiátrica, médica o de abuso de sustancias. Por otro lado, también se encuentra categorizado dentro de las parasomnias, ya que es un trastorno que afecta la calidad y cantidad del sueño. Veamos un poco más sobre la parálisis del sueño y la alteración de la percepción que supone.

Una curiosa alteración de la percepción

Se caracteriza por un estado involuntario de parálisis muscular, al inicio del sueño o al despertar. Y, se produce por un desajuste en los mecanismos que regulan el ciclo sueño REM (Rapid Eye Movement), provocando que la persona recupere la conciencia y la percepción sensorial, pero no la capacidad de controlar sus músculos. 

Prevalencia y características de la parálisis del sueño

Qué es la parálisis del sueño y a qué se debe - Bekia Psicología

La parálisis del sueño suele estar acompañada de alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas, que generalmente provocan un sentimiento negativo y residual.

Además, es uno de los síntomas de la narcolepsia, trastorno presente en menos del 1% de la población general.

Asimismo, se registra frecuentemente en su forma aislada, siendo difícil determinar su prevalencia exacta, ya que suele estar ligada a una denominación coloquial, según el marco sociocultural. 

Igualmente, una revisión sistemática realizada en 2011 por Sharpless, ubica el fenómeno en un 7,6% de la población general, un 28,3% de los estudiantes y 31,9% de los pacientes psiquiátricos.

Mecanismos fisiológicos de la parálisis del sueño

En principio, durante el sueño REM, el registro electroencefalográfico (EEG) muestra una actividad eléctrica cortical similar a la de la vigilia. En dicha fase, se producen los sueños más complejos y emocionales.

Así, por un principio de conservación, los músculos no autónomos son paralizados. La atonía muscular, uno de los principales síntomas de la parálisis del sueño, se desencadena desde la protuberancia dorsolateral y la médula ventromedial. A través de los neurotransmisores GABA y glicina, se suprime el tono del músculo esquelético, inhibiendo las neuronas motoras de la médula espinal (Brooks y Peeven, 2012). 

Así pues, podemos decir que la parálisis del sueño se produce en la intersección del sueño REM y la vigilia. En dicha fase, un desajuste en la secuencia del despertar provoca que la persona recupere la conciencia antes que la capacidad de moverse y reaccionar.

Finalmente, esta situación es percibida y procesada por el sistema límbico. Y, desde la amígdala, se elabora un principio de respuesta basado en una emoción ante un estímulo relevante.

Procesamiento sensorial, explicación científica de la parálisis del sueño

Primero, la respuesta por parte de la amígdala es el desencadenante de alteraciones perceptuales, y junto al sesgo de actividad cortical, propio del sueño REM, deriva en alucinaciones visuales, táctiles y auditivas.

La amígdala venezolana | Coach Eugenius

La principal alteración perceptual de interés, es la sensación de presencia acechante, descrita como el resultado de un sistema de hipervigilancia, adquirido filogenéticamente y vinculado, especialmente, con el sueño REM y la amígdala (Cheyne 2007).

¿Qué rol ejerce la amígdala?

En la mayoría de las investigaciones, se parte de la base de que la amígdala activa un sistema que facilita información respecto a la vigilancia ante posibles amenazas.

Por su parte, Cheyne y Girard (2007) especifican que la combinación de un estado de conciencia sesgado por el sueño REM mientras se está paralizado en un contexto oscuro y solitario, activa un sistema de vigilancia especializado y mejorado para la detección de posibles amenazas.

El sistema de vigilancia en la parálisis del sueño

La mayor activación de la amígdala durante el sueño REM, es explicada por Fukuda (2005), como parte de un sistema de vigilancia periódico, adquirido filogenéticamente por los mamíferos para reaccionar rápidamente ante un depredador mientras se está dormido.

Así pues, la incertidumbre bajo condiciones de amenaza, activa el estado de hipervigilancia. Como resultado, dado que la mayoría de los estados motivacionales básicos tienen su propia experiencia distinguida, la activación endógena de este estado de hipervigilancia puede generar que en la parálisis del sueño se experimente una presencia no específica.

En otras palabras, este proceso deriva en la aceptación de falsos positivos en forma de alucinaciones. Así, la primera conclusión, a modo de explicación científica, es que en la parálisis del sueño las alucinaciones de presencia son comunes y explicadas por la activación de un sistema de vigilancia.

La sensación de presencia, un síntoma de la parálisis del sueño: “He sentido a alguien en mi habitación”

Parálisis del sueño: alteración de la percepción. Imagen obtenida de: https://www.muyinteresante.es/curiosidades/preguntas-respuestas/que-es-la-paralisis-del-sueno-201400500045

Respecto a la sensación de presencia (Feeling of Presence, FOP), es concebida como el factor desencadenante de los procesos fisiológicos y psicológicos que modifican la percepción de la persona.

Por ejemplo, a medida que el FOP aumenta, también lo hacen las expectativas de una manifestación visual, que a su vez, incrementan las expectativas de manifestaciones táctiles, vinculadas con la presión en el pecho y el sentimiento de asfixia.

La experiencia táctil, es más fuerte e intensa cuando se asocia con FOP, lo que demuestra la relación recíproca entre la parálisis del sueño y el estado de hipervigilancia.

El procesamiento en la corteza

Dentro de los mecanismos fisiológicos involucrados, además de la amígdala, también participan el lóbulo parietal superior, la unión temporoparietal y las neuronas espejo.

El lóbulo parietal superior, propuesto por Jalal (2014), es el área de mayor asociación e integración sensorial. Entonces, el conflicto entre vías aferentes y eferentes, durante la parálisis, produce una alteración de la imagen corporal

Las alucinaciones durante el fenómeno también corresponderían a una proyección de la propia imagen corporal, proceso en el que participarían la unión temporoparietal y las neuronas espejo. Esta teoría de la parálisis del sueño tiene fuertes bases explicativas, aunque es parcialmente respaldada por la falta de evidencia científica.

¿Qué otras alteraciones se relacionan con los síntomas de la parálisis del sueño?

Según Dan Denis (2017), la parálisis del sueño suele darse de forma conjunta con sueños lúcidos. Esta relación aumenta cuando se producen alucinaciones ventrículo-motoras (flotar, saltos o desdoblamientos).

La relación entre la parálisis, sueños lúcidos y alucinaciones ventrículo-motoras, como actividad disociativa del sueño REM, se predijo positivamente cuando las personas presentaban un estilo de ensueño positivo y constructivo. 

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Por tanto, podemos interpretar que hay un rasgo de personalidad, con una actitud lúdica y una predisposición positiva a las experiencias del sueño.

Finalmente, estas personas habrían disipado o modificado la primera respuesta de miedo, a través de un vínculo afectivo de confianza con las experiencias del sueño.

Lo mencionado anteriormente, sirve como base al tratamiento propuesto por Jalal (2016). Según el autor, si se modifica la primera respuesta ante un ataque, se podría neutralizar la experiencia.

Derivando la atención a un estímulo positivo interno, se logra disipar la activación del sistema de hipervigilancia, ya que se mantiene la atención alejada del estímulo amenazante de la sensación de presencia.

Este tratamiento de la parálisis del sueño es el más recomendado por la evidencia científica, debido a su explicación integral del fénómeno.

¿Cómo tratar la respuesta de huida?

Por lo general, la reacción de huida está acompañada de un impulso de lucha promovido por el pánico, otro síntoma común en la parálisis del sueño. Entonces, esta respuesta de origen amigdaloide supone la ejecución de programas motores.

Según Jalal (2016), al no contar con una retroalimentación propioceptiva amortiguadora, se provoca una alteración de la imagen corporal. La relajación muscular, supone la no retroalimentación de este proceso y, por ende, no promueve la desintegración de la imagen corporal.

Esta estrategia cognitiva-conductual de modificación de respuesta, requiere de práctica y psicoeducación, además del tratamiento de trastornos adyacentes, como ataques de pánico o traumas.

Conclusión

En primer lugar, la evidencia marca que las alucinaciones durante la parálisis del sueño suelen darse en un estado solapado entre sueño REM y vigilia, donde el juicio no opera de forma reflexiva y la propia imagen se ve alterada y posiblemente proyectada, dada la descoordinación a nivel de procesamiento sensorial. Segundo, la evidencia también demuestra que este fenómeno se encuentra estrechamente vinculado con otros trastornos como la depresión o la ansiedad.

Es fundamental comprender la relación entre los síntomas de la parálisis del sueño a través de la evidencia empírica. Finalmente, la alteración de la percepción durante la parálisis parece estar marcada por rasgos en la personalidad y formas cognitivas de respuesta, posiblemente aprendidas bajo condicionamiento.

Así, es necesario cuestionarse bajo qué circunstancias hay mayor predisposición de que las alucinaciones tomen una dirección negativa o positiva, ¿en un contexto donde el fenómeno esté ligado a cuestiones místico/culturales? ¿o en uno donde se conozcan las verdaderas causas del fenómeno?

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