Las agnosias, trastornos neuropsicológicos que afectan la percepción y el reconocimiento de estímulos sensoriales, representan un intrigante enigma en el campo de la neurociencia. Estos trastornos ponen de manifiesto la complejidad de la relación entre los sentidos y la interpretación cognitiva, revelando las complejas interacciones en cuanto a las áreas sensoriales y cognitivas del cerebro. En esta nota exploraremos qué son las agnosias, los tipos que existen, en qué consisten, y si es posible una recuperación completa mediante el abordaje terapéutico adecuado.

Un caso de prosopagnosia

El paciente D. J. era un hombre diestro que hablaba francés. Tenía 59 años al comienzo de esta investigación (septiembre de 1994). Había completado 6 años de educación y trabajaba como camionero. Sufrió un accidente cerebrovascular isquémico en el territorio de la arteria cerebral posterior izquierda el 31 de agosto de 1994.

Una tomografía computarizada mostró una lesión occipital izquierda y el examen neurológico reveló una hemianopsia homónima derecha y dificultades para comprender y nombrar objetos visuales. Por su parte, la evaluación neuropsicológica general mostró deterioro en el reconocimiento visual de objetos, prosopagnosia y trastornos de la lectura.

En septiembre de 1994, D. J. solo podía identificar 2/13 dibujos de líneas y 2/10 fotografías a color de objetos comunes. El reconocimiento facial estaba gravemente deteriorado y los rostros no eran reconocidos como tales. Por ejemplo, cuando se le mostró la cara de un famoso político belga, D. J. respondió: ¿Una manzana? (Fery y Morais, 2003).

Agnosias: Una breve definición

Una agnosia es un trastorno neuropsicológico que se caracteriza por la incapacidad de reconocer y procesar adecuadamente estímulos sensoriales familiares. Esto se da a pesar de que los sentidos primarios como la visión, la audición o el tacto se encuentren en funcionamiento normal. En esencia, las personas con agnosia tienen dificultades para interpretar y comprender la información que sus sentidos les proporcionan.

Tipos de agnosias y síntomas

  1. Agnosia visual: Implica la incapacidad para reconocer objetos o estímulos visuales a pesar de tener una función visual normal. Puede afectar la identificación de objetos, rostros, letras o números. Además, puede ser específica, como la prosopagnosia (incapacidad para reconocer rostros), o más general, como la asociativa (incapacidad para procesar e integrar aspectos visuales de un objeto).
  2. Agnosia auditiva: Es la dificultad para reconocer o interpretar sonidos auditivos a pesar de una audición normal, afectando a la identificación de voces, melodías o sonidos ambientales.
  3. Agnosia táctil: Comprende la incapacidad para reconocer objetos a través del sentido del tacto, a pesar de tener una función táctil normal. Impacta, así, en la identificación de formas, texturas y tamaños de objetos mediante el tacto.
  4. Agnosia espacial: Se relaciona con la dificultad para percibir y comprender la relación espacial entre objetos. Manifestándose como problemas para orientarse en el espacio, estimar distancias o dibujar objetos en una posición adecuada.

¿Cómo se originan las agnosias?

Aunque en algunos casos pueden estar presentes desde el nacimiento debido a anormalidades en el desarrollo cerebral, la mayoría de las agnosias se desarrollan como consecuencia de lesiones adquiridas a lo largo de la vida. Estas lesiones pueden ser el resultado de accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales u otras condiciones médicas que afectan el funcionamiento normal del sistema nervioso central.

agnosia sensorial

Es así, que las agnosias, desde una perspectiva neuropsicológica, emergen como consecuencia de disfunciones específicas en las regiones del cerebro encargadas de procesar y dar sentido a la información sensorial. Dichas disfunciones suelen resultar de lesiones o daños en áreas clave del sistema nervioso central que participan en la interpretación y reconocimiento de estímulos sensoriales.

Veamos dos tipos específicos

Agnosias visuales

En el contexto visual, por ejemplo, la agnosia puede surgir debido a la alteración de la corteza visual primaria y sus conexiones con áreas superiores. Lesiones en regiones como el lóbulo occipital y el lóbulo temporal pueden interrumpir la vía de procesamiento visual y afectar la formación de representaciones coherentes de objetos y rostros.

Esta interrupción en la percepción visual es probable que lleve a la incapacidad del individuo para reconocer y comprender visualmente el mundo que le rodea. Y, como resultado, surja una agnosia visual que afecte su capacidad para identificar objetos, personas y otros estímulos visuales familiares (Milner, 2017).

Agnosias auditivas

En términos de procesamiento auditivo, la agnosia también puede originarse por la afectación de áreas auditivas primarias y secundarias en los lóbulos temporales. Estas zonas desempeñan un papel crucial en la identificación y comprensión de los estímulos auditivos, así como en la atribución de significado a los sonidos.

Por tanto, cuando se produce un daño en tales áreas, como resultado de un accidente cerebrovascular o trauma, puede surgir una agnosia auditiva en la que la persona experimente problemas para reconocer y discriminar los sonidos familiares, afectando su capacidad para interpretar el lenguaje hablado, la música y otros estímulos sonoros.

Aproximaciones terapéuticas y tratamiento

El tratamiento de las agnosias se basa en abordajes de rehabilitación neuropsicológica y terapia cognitiva. Así, el objetivo es reentrenar las áreas sensoriales y cognitivas del cerebro para reconectar los circuitos neuronales dañados. En el caso de la agnosia visual, por ejemplo, los pacientes pueden participar en ejercicios de reconocimiento de objetos y rostros, mientras que en la agnosia auditiva, la terapia se centra en la identificación y asociación de sonidos.

recuperación agnosia

¿Es posible la recuperación completa?

La recuperación completa de una agnosia puede variar significativamente según diversos factores, como la extensión y la ubicación de la lesión, la edad, la calidad y la intensidad de la rehabilitación, entre otros. En algunos casos, especialmente cuando la lesión es leve o se aplica una terapia adecuada, es posible que las personas experimenten una mejoría sustancial en sus síntomas y funciones sensoriales.

Sin embargo, en otro muchos, las agnosias pueden persistir de manera parcial o en formas sutiles, incluso después de la rehabilitación. Y es que, aunque la plasticidad cerebral y la adaptación del cerebro pueden permitir cierta recuperación, es importante tener en cuenta que la función normal puede no restaurarse por completo. En esto, la detección temprana y la intervención terapéutica adecuada son factores cruciales para maximizar las posibilidades de recuperación quienes experimentan agnosias (Perrotta, 2020).

Conclusión

En última instancia, el estudio de las agnosias destaca la necesidad de una comprensión más profunda de la neurobiología detrás de la percepción y la cognición, así como la importancia de enfoques interdisciplinarios para abordar tales trastornos. Por suerte, a medida que avanzamos en el entendimiento de esta especie de laberinto sensorial, surge una oportunidad para mejorar la calidad de vida y promover una integración más efectiva en la sociedad para aquellos que enfrentan los desafíos de las agnosias.

Referencias bibliográficas

  • Fery, P. y Morais, J. (2003). A case study of visual agnosia without perceptual processing or structural descriptions impairment. Cognitive Neuropsychology, 20(7), 595-618. https://doi.org/10.1080/02643290242000880
  • Mahon, B. Z. (2020). The face specificity of lifelong prosopagnosia. Routledge.
  • Milner, A. D. (2017). How do the two visual streams interact with each other? Experimental Brain Research, 235(5), 1297-1308. https://doi.org/10.1007/s00221-017-4917-4
  • Perrotta, G. (2020). Agnosia: definition, clinical contexts, neurobiological profiles and clinical treatments. Archive of gerontology and geriatrics research, 031-035. https://doi.org/10.17352/aggr.000023
  • Rapp, B. (2015). Handbook of Cognitive Neuropsychology: What Deficits Reveal About the Human Mind. Psychology Press.