El título de esta nota, como poco, no nos deja indiferentes. Y es que, quién no ha visto una película de Harry Potter y sabe cuál es la famosa capa de invisibilidad de la saga. Un objeto mágico que Dumbledore le dio a Harry como regalo de Navidad y permite que quien lo use se vuelva invisible. De este modo, el afortunado puede observar a todos los que le rodean sin que el resto se inmute. Bien, esto que aparece en películas de fantasía como esta también ocurre en la vida real. No por medio de una prenda mágica o un superpoder, sino por la llamada ilusión de la capa de invisibilidad o efecto de la capa invisible. Harry Potter y la mágica capa invisible, ¿qué relación guarda con el error cognitivo?. A continuación.

Efecto de la capa invisible en Harry Potter

Como su nombre indica, el efecto hace alusión a aquella ilusión en la que algunas personas creen que observan más a los demás en comparación con la situación contraria. Esto es un sesgo de la información, que refiere una distorsión en el procesamiento que realiza el sistema cognitivo. Y, como tal, es un fenómeno muy común a la par que omnipresente. Puede definirse como una especie de “atajo mental” equivocado.

Pongamos otro ejemplo, quizás, en ocasiones, hemos pensado que conocemos a los demás mejor de lo que nos conocen. Esto, como se ha comentado, puede deberse a que creemos que observamos y pensamos más en quienes nos rodean que al revés. Pero, ¿es así? Seguramente haya algunas excepciones, pero por lo general no. El efecto de la capa de invisibilidad suele estar vinculado a una serie de prejuicios sociales, entre otros.

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Boothby et al. (2017) lo consideran un factor influyente en el error de atribución fundamental, también conocido como el sesgo de correspondencia o de sobreatribución (implicado en el sostenimiento de la autoestima).

Asimismo, se ha hipotetizado que el efecto de la capa invisible es una creencia que conlleva cierto sentido de control sobre el mundo propio. Pues el hecho de pensar que uno comprende y es capaz de predecir el comportamiento de los demás, en mayor medida que otros, puede conllevar una sobreestimación de control personal (Thompson, 1999).

Algo que englobaría lo que Pronin et al. (2001) denominaron como ilusión de la percepción asimétrica. Y, ¿a qué se refiere este término?

El sesgo: “Te conozco mejor que tú”

La ilusión de la percepción asimétrica sugiere que las personas muestran cierta asimetría al evaluar el conocimiento que tienen de las relaciones interpersonales e intrapersonales. Como esta creencia tiene un potente carácter subjetivo, los errores consecuentes también lo son.

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Lo cierto es que, las creencias sobre la superioridad de las autopercepciones y percepciones sociales pueden dar paso a una confianza injustificada sobre la propia capacidad de observación e inferencia, o un exceso de esta.

Algo que Bazerman y Moore (2013) consideran el padre de todos los prejuicios y dificulta reconocer que uno puede caer fácilmente en errores y autoengaños como el resto.

Y es que, hemos de ser conscientes de que tanto las capacidades perceptivas como el sistema cognitivo tienen limitaciones. Como apunta Patricio (2017b) mencionando al científico Mario Bunge, “verdad y creencia, son términos heterogéneos y solo un dogmático los consideraría sinónimos” (p.345).

El efecto de la capa de invisibilidad nos lleva a pensar que si tenemos un mayor conocimiento sobre los demás, podemos utilizarlo al interactuar, asegurándonos una mayor confianza y control en dichas interacciones (Patricio, 2017a).

Sin embargo, tenemos más acceso a nuestras propias observaciones, pensamientos y conocimientos sobre el resto que las observaciones, pensamientos y conocimientos de los demás hacia nosotros. Factor que podría influir también en dicho sesgo. Y es que, miramos a quienes nos rodean, prácticamente, todo el tiempo. Pero podemos no ser conscientes que esto también le ocurre a los demás. Por lo que, aunque pudiera parecernos así, no estamos envueltos en un manto de invisibilidad como en Harry Potter.

¿A qué nos conduce este tipo de inferencias?

A confiar en teorías implícitas de la personalidad que llevan a inferir rasgos sobre la base de lo que uno asume sobre alguien. ¿Resultado? Estereotipos, falta de concienciación con respecto a las limitaciones de nuestro conocimiento o introspección, atribuciones personales y realismo ingenuo.

Y es que, volviendo a la película de Harry Potter y su relación con el efecto de la capa invisible, sabemos que esta prenda no es infalible. A pesar de que resiste el daño de los hechizos, no protege a quien la lleva de aquellos que los utilizan contra el portador. Algo así ocurre con los sesgos, siempre hay una grieta en el procesamiento de la información o punto débil.

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Esto quiere decir que la mayor parte del tiempo, nuestro sistema cognitivo hace uso de información, generalmente, equívoca y escasa.

Rescatamos el término que el economista Herbert Simon presenta en su libro Modelos del hombre: Social y racional; ensayos matemáticos sobre el comportamiento humano racional en el marco de la sociedad, (Models of man: social and rational; mathematical essays on rational human behavior in society setting, 1957), la “racionalidad limitada” (bounded rationality).

Recomendaciones cuando detectemos sesgos

Si bien es sencillo caer en este tipo de efectos o inferencias erróneas, resulta un poco más difícil (pero no imposible) hacerlas frente. ¿Cómo? No eliminándolas, pero sí empujándonos a reflexionar sobre perspectivas, interpretaciones o hipótesis alternativas y diferentes.

Ahora, mitigar los errores de juicio o reemplazar nuestra intuición defectuosa es un proceso que requiere tiempo y dedicación. Pero como dice el refrán: “Practicar hace maestro; que no leer en el cuaderno”. Veamos algunas recomendaciones a continuación (Jordão et al., 2020):

  • Utilizar herramientas de análisis de decisiones
  • Adquirir conocimientos
  • Buscar evidencia de sesgos
  • Razonar de forma análoga
  • Adoptar la perspectiva de un forastero o una persona que esté al margen del problema
  • Entender los prejuicios en los demás
  • Invitar a otros a tomar decisiones más sensatas

Conclusión

Ahora, como explicamos en una nota, existen situaciones en las que la atención de las personas se focaliza en ellas mismas sobreestimando el grado en el que son observadas por los demás. Un sesgo llamado efecto Spotlight o foco. Aunque podría parecer contrario al efecto de la capa invisible, no es tan diferente. ¿El punto en común con el efecto foco? La incapacidad para formar una autorrepresentación precisa y procesos de anclaje y ajuste, entre otros.

Finalizamos con una frase de la conocida novela Ulises, escrita por James Joyce. Como vemos, la película de Harry Potter y la mágica capa invisible, más allá de su temática fantasiosa, también refiere un fenómeno que es muy común en la sociedad.

¿Cuáles eran, reducidos a su más simple forma recíproca, los pensamientos de Bloom sobre los pensamientos de Stephen sobre Bloom y sobre los pensamientos de Stephen sobre los pensamientos de Bloom sobre Stephen?

(Joyce, 1922)

 

Referencias bibliográficas

  • Bazerman, M. y Moore, D. (2013). Judgment in managerial decision making (8a ed.). Wiley.
  • Boothby, E. J., Clark, M. S. y Bargh, J. A. (2017). The invisibility cloak illusion: People (incorrectly) believe they observe others more than others observe them. Journal of Personality and Social Psychology112(4), 589-606. https://doi.org/10.1037/pspi0000082
  • Jordão, A. R., Costa, R., Dias, Á. L., Pereira, L. y Santos, J. P. (2020). Bounded rationality in decision making: An analysis of the decision-making biases. Business: Theory and Practice21(2), 654-665. https://doi.org/10.3846/btp.2020.11154
  • Joyce, J. (1922). Ulises. Shakespeare and company Sylvia Beach.
  • Patricio, A. D. (2017a). Más sobre la interpretación (II). Ideas y creencias. Razonamiento y racionalidad. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 37(131), 127-143. Doi: 10.4321/S0211-57352017000100008
  • Patricio, A. D. (2017b). Más sobre la interpretación (III). Razonamiento y racionalidad. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 37(132), 333-348. Doi: 10.4321/S0211-57352017000200002
  • Pronin, E., Kruger, J., Savitsky, K. y Ross, L. (2001). You don’t know me, but I know you: The illusion of asymmetric insight. Journal of Personality and Social Psychology, 81, 639-656. http://dx.doi.org/10 .1037/0022-3514.81.4.639
  • Thompson, S. C. (1999). Illusions of Control: How We Overestimate Our Personal Influence. Current Directions in Psychological Science8(6), 187-190. https://doi.org/10.1111/1467-8721.00044