Los conocidos trastornos bipolares se caracterizan por una dificultad para la regulación del estado de ánimo. Este oscilará entre dos polos, la manía y la depresión, siendo necesaria la introducción de un tratamiento a largo plazo con estabilizadores y antidepresivos o antipsicóticos, en función del polo que presente el paciente. Así, el diagnóstico precoz es clave para que la persona opte a una adecuada calidad de vida. Con esto, la causalidad es muchas veces difícil de determinar y existen numerosos factores de riesgo. Veamos un poco más sobre los cambios en el estado de ánimo y el trastorno bipolar.

¿Qué síntomas tiene el trastorno bipolar?

Un episodio maníaco se caracteriza por una euforia desmedida. La persona se muestra inadecuada en el trato, excesivamente cercana e incluso maleducada o invasiva junto con un sentimiento de bienestar que motiva que “se sientan como nunca”.

Cambios en el estado de ánimo y trastorno bipolar. Imagen obtenida de: https://www.hola.com/imagenes/estar-bien/enfermedades/20180119104734/trastorno-bipolar-mejor-tratamiento//0-935-759/bipolar-t.jpg?filter=w600&filter=ds75

Es habitual que los pacientes con trastorno bipolar tengan la sensación de una mayor capacidad y energía para hacer cualquier cosa que se propongan. Esto, a menudo, los lleva a embarcarse en deudas o proyectos de futuro inadecuados que acaban malogrados.

Cuando la familia o el entorno cercano los contradicen pueden mostrarse suspicaces, agresivos o irritables. Siendo de tal intensidad la clínica que llega a motivar el ingreso hospitalario.

Por otro lado, el ánimo hipomaníaco sería un cuadro de características maníacas, pero de menor intensidad y duración, por lo que no se requiere el ingreso hospitalario.

Por su parte, la depresión se presenta en forma de tristeza profunda, llanto, sentimientos de culpa, inutilidad, ruina, vergüenza, incremento o pérdida de peso, sensación de que el pensamiento va más despacio, hablan más lento, les cuesta concentrarse, presentan una mayor necesidad de dormir, acompañada de una notable pérdida de energía, de ilusión o de motivación.

Tipos de trastorno bipolar

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  • Tipo I: En este caso se presenta una fase maníaca de tal intensidad que la persona necesita ingreso hospitalario, o bien de un cuadro que dura más allá de una semana. Con o sin episodios depresivos. Suelen aparecer lo que se denominan delirios (creencias que se mantienen a pesar de que la lógica y el entorno digan lo contrario) que pueden ser congruentes con el estado de ánimo (grandeza, místico-religiosos…) o no congruentes (de perjuicio).
  • Tipo II: Este tipo se caracteriza por episodios depresivos o hipomaníacos de menor intensidad y duración que en el tipo I.
  • Ciclotimia: Parecido al tipo II pero los síntomas hipomaníacos y depresivos son insuficientes en gravedad, duración o generalización para cumplir con criterios de un episodio hipomaníaco o depresivo.
  • No especificado: Se incluyen aquellos cuadros bipolares que no se pueden catalogar en los anteriormente expuestos porque no cumplen todos los criterios.

¿Qué causa el trastorno bipolar?

Genética

Aunque no hay una única causa en el trastorno bipolar, sí se ha constatado que es una afección en la que la genética desempeña un papel muy importante. Por ejemplo, hay suficiente conocimiento para defender que existen diferencias genéticas entre el tipo I y el tipo II, y que los cicladores rápidos tienen una mayor carga genética.

En estudios con gemelos se ha observado que la coincidencia del trastorno bipolar en gemelos monocigotos (idénticos y que comparten el 100% de los genes) es del 62%. Mientras que, en los gemelos bivitelinos no llega al 14%. En cualquier caso, no hay un único gen implicado en la enfermedad sino un conjunto de múltiples genes.

Neurobiología

En el trastorno bipolar hay una alteración en los sistemas de transmisión de la información entre las neuronas. Estos sistemas de transmisión de la información están integrados por hormonas, iones, neurotransmisores, neuromoduladores y péptidos. Se produce una alteración de la liberación, entre otras, de dopamina, noradrenalina, serotonina, acetilcolina, GABA y glutamato.

Ambiente

El estrés es completamente nocivo para estas personas porque, entre otras cosas, afecta al sueño. Siendo el insomnio un factor precipitante de descompensación maníaca muy importante. Un metaanálisis informó de una alta prevalencia de los trastornos de ansiedad en pacientes con trastorno bipolar. Asimismo, el TDAH, los trastornos de conducta, la agresividad y la impulsividad también parecen aumentar su riesgo (Rowland y Marwaha, 2018).

Tratamiento del trastorno bipolar: Las dos caras de la moneda

Fase maníaca

El tratamiento de una fase maníaca ha de llevarse a cabo estando la persona ingresada en el hospital. Esto garantiza la correcta toma de tratamiento, ya que el abordaje del paciente en dicha fase es complicado los primeros días. Con esto, es fundamental la introducción de tratamiento antipsicótico para disminuir la inquietud e irritabilidad que caracteriza tal fase, al tiempo que se comienza el tratamiento con un estabilizador del estado de ánimo (Goikolea et al., 2013).

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El estabilizador tarda más tiempo en hacer efecto, de ahí la necesidad de iniciar con un antipsicótico que pueda combinarse con ansiolíticos para potenciar el tratamiento del trastorno bipolar.

Entre los estabilizadores del ánimo más habituales se encuentran el litio o el ácido valproico. Y, como su propio nombre indica, tienen como misión devolver la estabilidad afectiva a la persona.

En casos resistentes al tratamiento, una opción muy efectiva es la terapia electroconvulsiva (Vallejo, 2015). Se hace bajo sedación, de manera que el paciente no se da cuenta del procedimiento y no se acuerda de lo sucedido mientras se administraba el mismo.

Es una técnica muy segura y, aunque requiere de varias sesiones, suele objetivarse una mejoría alrededor de la sexta sesión (el máximo habitualmente son doce). De hecho, es tan seguro que es el tratamiento de elección en mujeres embarazadas con una fase maníaca.

Fase depresiva

Esta fase es complicada de manejar. En primer lugar, porque la depresión tarda más tiempo en mejorar que la manía. En segundo lugar, los antidepresivos pueden provocar lo que se conoce como viraje o cambio hacia una fase maníaca. A pesar del riesgo, suelen ser la primera línea de tratamiento debido al riesgo de suicidio que se asocia a la depresión (Bauer et al., 2013; Woo et al., 2015; Yatham et al., 2013).

Y es que, estudios actuales muestran que los síntomas depresivos son un predictor fuerte en la ideación suicida concomitante y el comportamiento en el trastorno bipolar (Fiedorowicz et al., 2019). Asimismo, el estabilizador del estado de ánimo y los antipsicóticos son tratamientos que también se emplean para el manejo de esta fase.

Conclusión

Podemos concluir la importancia que tiene un adecuado diagnóstico precoz así como la necesidad de un tratamiento acorde a las necesidades y características de cada persona. Aunque la influencia biológica y genética está clara en el trastorno bipolar, no es menos importante atender al entorno de la persona. Y es que, este influirá incrementando el riesgo de recaídas o favoreciendo la estabilidad.

Así mismo, no solo es importante el tratamiento farmacológico, sino que, ayudar a la persona a desarrollar recursos de afrontamiento adecuados es clave para poder vivir una vida plena. Así pues, los cambios en el estado de ánimo del trastorno bipolar han de recibir la atención e importancia que merecen.

Referencias bibliográficas

  • Bauer, M., Pfennig, A., Severus, E., Whybrow, P., Angst, J. y Moller, H. (2013). World Federation of Societies of Biological Psychiatry (WFSBP) guidelines for biological treatment of unipolar depressive disorders, part 1: Update 2013 on the acute and continuation treatment of unipolar depressive disorders. World Journal of Biological Psychiatry,14, 334-385.
  • Fiedorowicz, J. G., Persons, J. E., Assari, S., Ostacher, M. J., Zandi, P., Wang, P. W., Thase, M. E., Frye, M. A. y Coryell, W. (2019). Depressive symptoms carry an increased risk for suicidal ideation and behavior in bipolar disorder without any additional contribution of mixed symptoms. Journal of Affective Disorders246, 775-782. https://doi.org/10.1016/j.jad.2018.12.057
  • Goikolea, M., Colom, F., Capapey, J., Torres, I., Valenti, M., Grande, I., Undurraga, J. y Vieta, E. (2013). Faster onset of antimanic action with haloperidol compared to second-generation antipsychotics. A meta-analysis of randomized clinical trials in acute mania. European Neuropsychopharmacology, 23, 305-316.
  • Rowland, T. A. y Marwaha, S. (2018). Epidemiology and risk factors for bipolar disorder. Therapeutic Advances in Psychopharmacology8(9), 251-269. https://doi.org/10.1177/2045125318769235
  • Vallejo, J. (2015). Introducción a la psicopatología y la psiquiatría. Elsevier.
  • Woo, Y., Lee, J., Jeong, J., Kim, M., Sohn, I., Shim, S., Jon, D., Seo, J., Shin, Y. y Min, K. (2015). Korean medication algorithm project for bipolar disorder: Third revision. Neuropsychiatric Disorders, 11, 493.
  • Yatham, L., Kennedy, S., Parikh, S., Schaffer, A., Beaulieu,  S., Alda, M., O’Donovan, C., MacQueen, G., McIntyre, R. y Sharma, V. (2013). Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) and International Society for Bipolar Disorders (ISBD) collaborative update of CANMAT guidelines for the management of patients with bipolar disorder: Update 2013. Bipolar Disorders, 15, 1-44.