Alguna vez te has preguntado, ¿cómo interviene en la planificación o coordinación del movimiento el cerebro El cerebro es el órgano que regula todo el funcionamiento del cuerpo humano a través de estructuras específicas que coordinan. Por lo tanto, dependiendo de la estructura, puede cumplir una función u otra. Por consiguiente, para entender su trabajo, se las ha agrupado en funciones cognitivas. Entre las funciones se encuentran la atención, la memoria, el lenguaje, las funciones ejecutivas y las praxias. Es, precisamente, en esta última función en la que nos centraremos el día de hoy. 

¿Qué son las praxias?

Las praxias se definen como la función cognitiva encargada de la planificación y coordinación de los movimientos. Tienen como objetivo controlar los movimientos organizados que son producto de procesos de aprendizaje previos y que tienen una meta determinada. Gracias a estas, los movimientos que se producen son complejos y secuenciales, no son instintivos y tienen una intención que les da inicio. Gracias a un adecuado desarrollo de las praxias podemos caminar, hablar o tocar un instrumento (Chandra, Issac y Abbas, 2015). Debido a que es una función aprendida, requiere de un acto social. Por lo tanto, necesitamos que alguien nos enseñe u observemos cómo se hacen para poder realizar estos movimientos. Un ejemplo es cuando queremos tocar un instrumento por primera vez. En ese caso, requerimos de un profesor que nos guíe y ayude en el proceso.

¿Cómo funcionan las praxias?

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En primer lugar, hay que aclarar que “todo movimiento implica un registro en la corteza del cerebro, bajo la forma de aferencias propioceptivas (información sensitiva)” (Cicarrelli y Chomnalez, 2017). Esto quiere decir que el cerebro debe analizar y hacer consciente la información recibida de los músculos y tendones. Son estos los que determinan la posición de las extremidades y el cuerpo para responder a una necesidad por medio de ese movimiento.

Debido a que es una actividad que necesita aprendizaje, se debe seguir un proceso para poder hacerlo adecuadamente.  Primero, se enseña el movimiento. En un inicio, puede ocasionar fatiga y dolor en los músculos que se pueden relacionarse, o no, con el movimiento. Después, se necesita práctica de la actividad. Con esto, comienzan a disminuir los dolores musculares y la fatiga. Así mismo, por medio de la práctica se suprime el uso de grupos musculares ajenos. Al repetirse cada vez más las actividades musculares se consolida y simplifica la información. Esto, da como resultado la llegada al mismo tiempo de las aferencias propioceptivas a la corteza cerebral, mejorando el desarrollo de la actividad. A medida que avanza el trabajo de organización de esta actividad motora, los errores van disminuyendo hasta desaparecer. Cuando esto ocurre, puede considerarse completamente organizada la actividad motora y se puede automatizarla.

¿Qué necesitamos para planificar un movimiento?

Para que los músculos y los huesos cumplan su función en el movimiento, necesitan la información que se envía a los nervios por medio de neurotransmisores cerebrales. Para explicar cómo ocurre la planificación de los movimientos y el papel que tiene la información que se manda existen varias teorías. En primer lugar, se propuso la teoría del conexionismo clásico de Liepmann, en esta los movimientos están integrados por dos centros. El primero, es el centro de ideación donde están grabados los movimientos conocidos. El segundo, es el centro del acto motor, en el que se traducen las memorias en impulsos nerviosos que hacen que se puedan realizar los movimientos. En segundo lugar, la neurofisiológica de Luria (Ardila, 2015). El autor indica que hay etapas que intervienen en el control del movimiento:

  • Dinámico: Controla el movimiento con un objetivo.
  • Aferente: Donde se produce un análisis de las afe­rencias kinestésicas del movimiento.
  • Eferente: Se encarga de la coordinación de una serie de movimientos rápidos.
  • Sensitivo: Propicia las síntesis de aferencia visuales y somatosensoriales.

¿Qué partes del cerebro están involucradas en la planificación y desarrollo de las praxias?

De igual manera, estos neurotransmisores son enviados por partes específicas de nuestro cerebro. Como resultado, pueden indicar la intención de los movimientos y la manera en la que da la planificación, coordinación y realización de este. Entre las partes más relevantes están:

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  • Corteza frontal y posterior de asociación: Esta parte planifica el movimiento y ayuda a la percepción y la memoria.
  • Corteza motora: Tiene como función mandar la información de la ejecución para que se produzca el movimiento en varias partes del cuerpo. Controla el número de músculos, la fuerza y trayectoria que se da en el movimiento.
  • Corteza premotora: Es la que controla cómo se realizan los movimientos en contextos específicos.
  • Área motora suplementaria: Se encarga de la preparación, iniciación y vigilancia de movimientos o secuencias que tienen un alto grado de complejidad.

Apraxia: Cuando hay problemas con las praxias

La afectación en las praxias se denominan apraxias. Se definen como la incapacidad de producir un movimiento adecuado, ya sea por respuesta a un comando verbal o a la imitación de una acción realizada por otra persona. En resumen, se muestran dificultades para coordinación o planificación de movimientos Como resultado, puede fallar el manejo del objeto real o dificultar la forma de responder de manera adecuada a la acción que podría realizar con el objeto. Entre los principales errores pueden encontrarse los espaciales, de contenido, temporales o por falta de respuesta (Retnaswami, Gregor y Massom, 2015). Existen múltiples tipos de apraxias. En la figura 1, se muestra un tipo de clasificación (Ardila, 2015):

Clasificación de apraxias

Para entenderlas mejor, definiremos cada una de las apraxias (Ardila y Roselli, 2007 y Cicarrelli y Chomnalez, 2017).

Apraxias Motoras

  • Ideomotora: Es la dificultad para colocar, orientar y mover correctamente un miembro en el espacio. A la persona le cuesta realizar una acción en orden y la imitación, puede utilizar su cuerpo como parte del objeto.
  • De la marcha: Presenta problemas para coordinar los movimientos de las piernas para poder caminar.
  • Ideatoria: Es la incapacidad para ordenar correctamente series de movimientos que conducen a un objetivo. Hay dificultad para realizar un plan de acción que lleva a una finalidad. Un ejemplo es encender una vela con una cerilla.
  • Cinética o melocinética: Presenta imposibilidad para hacer movimientos rápidos y seriados. Hay una pérdida de velocidad y exactitud en los movimientos, pero se conserva la intención.
  • Callosa: Por una lesión en el cuerpo calloso, la mano izquierda es incapaz de realizar movimientos verbalmente. Conserva la capacidad para manipular correctamente los objetos e imitar los movimientos.
  • Bucofacial: Consiste en una dificultad para realizar actividades intencionales con estructuras faciales incluyendo lengua, cejas, mejillas y labios. Un ejemplo de esto es silbar.
  • Ocular: Las personas pueden desplazar los ojos de manera refleja, pero se pierde la capacidad al hacerlo de forma voluntaria o siguiendo una orden.
  • Axial troncopedal: Es la incapacidad para programar y llevar a cabo voluntariamente movimientos con el tronco. Un ejemplo es sentarse en una posición específica.
  • Verbal: Está alterada la planeación de las secuencias de movimientos utilizadas para producir el habla. Se pueden observar omisiones, sustituciones de sonido y distorsión de los fonemas.

Apraxias Construccionales

  • Construccionales: Hay presencia de un defecto para pasar de manera adecuada la información visual a la acción, ya que no hay conexión entre los procesos cinéticos y visuales. Hay alteración en el desarrollo de actividades de ensamblaje, de construcción y dibujo.
  • Del vestir: Las personas presentan una pérdida de la capacidad para vestirse al haber problemas para ubicar y manejar adecuadamente las prendas de ropa sobre el cuerpo.

Conclusión

El cerebro no solo maneja nuestros pensamientos sino también nuestras acciones. Para lograrlo, tiene una función cognitiva especializada denominada praxia. Estas son las encargadas de planificación, coordinación, control y ejecución de un movimiento para cumplir un objetivo. La afectación de las praxias se denominan apraxias. Dependiendo de la ubicación y puntos de afectación, tenemos formas de clasificarlas. Cuando se conoce exactamente lo que afecta podemos plantear el tratamiento correspondiente. De esta manera, se pueden evitar afectaciones funcionales que puedan entorpecer el desarrollo de las actividades diarias de la persona.

[expand title=”Referencias Bibliográficas” tag=”h2″]

  • Ardila., A. (2015). Historia y Clasificación de las Apraxias. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 15(1), 109-118.
  • Chandra, S., Issac, T. y Abbas, M. (2015). Apraxias in Neurodegenerative Dementias. Indian Journal Psychological Medicine, 37(1), 42-47.
  • Ciccarelli., A y Chomnalez, M. (2015). Gnosias y Praxias. Las bases biológicas del aprendizaje. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: C. Glejzer (Ed) – Facultad de filología y letras.
  • Pellis, S., Pellis, V. y Teitelbaum, P. (1987). “Axial apraxia” in labyrinthectomized lateral hyphotalamic-damage rats. Neuroscience Letters, 82, 217-220 [/expand]