Cuando se presenta un daño cerebral las consecuencias se observan a nivel personal, social y familiar. Asimismo, se ven implicadas diferentes funciones cognitivas entre las que se encuentra la atención y las funciones ejecutivas. Por lo tanto, es importante realizar un trabajo para mejorar las funciones que pueden estar afectadas por el daño. Para muchos autores, la rehabilitación de las funciones ejecutivas es la más compleja. Por ello, es importante tener en cuenta los factores implicados en una adecuada rehabilitación o mejora de las funciones ejecutivas. A continuación, explicaremos cada uno de ellos.

Áreas preservadas y conservadas

Para empezar un proceso de rehabilitación de las funciones ejecutivas es importante conocer el tipo de daño que presenta la persona.

Aquí, es crucial tener en cuenta dos aspectos. En primer lugar, las áreas que se encuentran dañadas y el nivel de afectación en las mismas.

Y, en segundo lugar, es relevante conocer aquellas regiones que se encuentran más conservadas (Lasprilla y Rodríguez, 2008).

El propósito de conocer esto implica tener una guía para reconocer qué tipo de rehabilitación se debe aplicar en el caso del daño en las funciones ejecutivas.

También, se conocerán las funciones de apoyo que se puedan utilizar en el proceso elegido para rehabilitar y mejorar así las funciones ejecutivas.

Tiempo transcurrido antes de iniciar procesos de rehabilitación de las funciones ejecutivas

Conocer el tiempo transcurrido entre la lesión y el inicio del proceso de rehabilitación es fundamental. Esto se debe a que, entre más rápido se comienza el proceso de rehabilitación más aumentarán las posibilidades de tener una mejor recuperación funcional. Y es que, la maximización de los avances cognitivos tiene un papel importante en la recuperación espontánea.

En el caso contrario, el hecho de que el proceso de rehabilitación comience mucho tiempo después de la lesión, puede hacer que los resultados finales disminuyan. Asimismo, el proceso se tendría que adaptar de manera distinta, cambiando los objetivos y el tiempo en el que se realizaría la tarea.

Por ello, se ha de mirar diferente la perspectiva del proceso en ambos casos, al igual que las actividades y los resultados finales. Aun así, es importante aclarar que nunca es tarde para iniciar el proceso de rehabilitación de las funciones ejecutivas (Sanz y Olivares, 2013).

Anosognosia: ¿Afecta el proceso de rehabilitación de las funciones ejecutivas?

Es importante definir el término de anosognosia. Este se refiere a la falta de conciencia sobre el propio trastorno. Puede incluir alteraciones físicas, cognitivas, dificultades interpersonales, cambios de personalidad o deficiencia en las actividades de la vida diaria.

De igual manera, puede presentarse desde una leve minimización de los síntomas hasta la negación completa de los problemas (Mograbi y Morris, 2018).

Tener en cuenta este aspecto es de gran importancia, ya que puede ser el marcador del fracaso o el éxito del proceso de rehabilitación.

Y es que, ante una falta de conciencia de las dificultades, la persona puede que no se interese en recibir el tratamiento o no se implique en el proceso.

Como consecuencia, puede no obtener buenos resultados en el proceso o que estos no se mantengan en el tiempo. Así pues, entre mayor sea el grado de anosognosia, más se compromete el proceso de rehabilitación de las funciones ejecutivas (Lasprilla y Rodríguez, 2008).

¿Afecta la concurrencia de otros déficits cognitivos?

Cuando ocurre un daño cerebral se ha encontrado que en muy pocas ocasiones el daño se presenta de manera focal. Por el contrario, en la mayoría de los casos se ven afectadas múltiples funciones. Esto implica que para poder realizar una adecuada rehabilitación de las funciones ejecutivas es necesario trabajar la mejora de otras funciones cognitivas.

Los autores Otero y Scheitler (2001) han encontrado que los problemas atencionales (asociados con la memoria) y las dificultades para nuevos aprendizajes son aspectos muy relacionados a los problemas de las funciones ejecutivas.

Se halla, principalmente, afectada la capacidad para fijar metas, la planificación y la supervisión de resultados, siendo estos los que más inconvenientes generan en el desarrollo de las actividades diarias.

¿Qué se debe priorizar en la rehabilitación de las funciones ejecutivas?

En el momento de plantear una rehabilitación neuropsicológica es necesario tener en cuenta las funciones afectadas pero, especialmente, hay que dar importancia al desempeño en las actividades diarias de la persona que ha sufrido el daño.

Por ello, es crucial tener entrevistas con las personas más cercanas al contexto del paciente.

Nos darán referencia sobre las actividades que realiza en su día a día, cuáles son los aspectos más afectados, qué herramientas usa para intentar mitigarlos y cuáles son las tareas que más frustración le genera.

Con toda esta información, podremos plantear y desarrollar unos objetivos mucho más acordes y contextualizados a cada persona.

Por ende, se podrán satisfacer las necesidades tanto de la persona como de su contexto.

Y, como resultado, aumentará el grado de compromiso en la implementación del plan de rehabilitación y los resultados podrán ser mucho más exitosos. Llevando, así, a una recuperación mucho más rápida, supliendo mejor las necesidades diarias de la persona y mejorando, por tanto, las funciones ejecutivas.

El contexto y la familia: ¿Cómo intervienen en el proceso de rehabilitación de las funciones ejecutivas?

Como sabemos, el rol de la familia y los amigos es fundamental en el proceso de rehabilitación o mejora de las funciones ejecutivas.

familia y amigos en RHB funciones ejecutivas NeuroClass

En un principio, son esenciales para dar información sobre el desarrollo de las actividades diarias y la selección de metas dentro del proceso.

Ellos tienen protagonismo en el desarrollo y aplicación diaria de actividades aprendidas durante la terapia

Sin embargo, no hay que olvidar, que a ellos también les afectada de manera indirecta el daño. Ya que, también han tenido que hacer modificaciones en sus actividades y viven un impacto emocional por la situación presentada.

Por ello, en el proceso de rehabilitación hay que tener en cuenta el nivel de soporte físico, emocional y laboral del entorno de la persona.

Asimismo, hay que saber el contexto físico en el que este vive.

De tal forma, se debe conocer tanto el lugar como las condiciones en las que se desenvuelve con el fin de saber con qué espacios se cuentan y qué modificaciones son necesarias para que pueda tener mejor rehabilitación y calidad de vida.

En el aspecto laboral, dependiendo del tipo de trabajo que desempeñe y la empresa, se podrían hacer modificaciones y ajustes. Todo esto con el objetivo de que pueda seguir con el mismo trabajo y este se incluya en el proceso de rehabilitación neuropsicológica.

Conclusión

Es importante indicar que, este proceso es largo. Se deben tener en cuenta múltiples factores tanto en el desarrollo de objetivos como en la aplicación del proceso.

Y, además, hay que tener en cuenta no solo qué funciones ejecutivas se encuentran afectadas, sino todos los procesos que están involucrados por el daño. Asimismo, es necesario entender el impacto en la vida cotidiana, tanto en el paciente como de la familia.

Con esto, es importante recalcar el papel que tiene el paciente, la familia y el equipo rehabilitador en el proceso. Cuando el trabajo se hace de manera conjunta, teniendo en cuenta la mayor cantidad de factores posibles, se puede lograr una mayor autonomía y, por ende, una mejor calidad de vida.

Referencias bibliográficas

  • Arango, J. C. y Parra, M. A. (2008). Rehabilitación de las Funciones Ejecutivas en Caso de Patología Cerebral. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 8(1), 159-178. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=423539527005
  • García-Barrera, M. A., Smart, C. M. y Mateer, C. A. (2014). Rehabilitación neuropsicológica en las funciones ejecutivas. En A.L. Dotor-Llerena y J.C Arango- Lasprilla (Eds). Rehabilitación cognitiva en personas con lesión cerebral. Trillas.
  • Mateer, C. (2003). Introducción a la rehabilitación cognitiva. Avances en psicología clínica latinoamericana, 21, 11-20. http://www.neuropsicologia.com.ar/pdf/c_mateer_introduccion_a_la_rehabilitacion_cognitiva.pdf
  • Mograbi, D. C. y Morris, R. G. (2018). Anosognosia. Cortex, 103, 385-386. https://doi.org/10.1016/j.cortex.2018.04.001
  • Otero, J. y Scheitler, L. (2001). La rehabilitación de los trastornos cognitivos. Revista médica uruguaya, 17(2), 133-139. https://www.researchgate.net/publication/242363653_La_rehabilitacion_de_los_trastornos_cognitivos