En la actualidad, la salud mental también gana visibilidad gracias a figuras públicas que comparten sus experiencias personales. Zendaya, reconocida actriz y cantante, se convirtió en una voz influyente al hablar abiertamente sobre su ansiedad y la importancia de la psicoterapia. Su testimonio humaniza las luchas internas que muchos enfrentan, a la vez que destaca la relevancia de abordar el cuidado emocional sin tabúes. En esta nota, exploramos cómo su historia contribuye a desestigmatizar la salud mental y promueve el bienestar emocional.
Ansiedad, fama y el valor de pedir ayuda

Zendaya es una de las artistas más influyentes de su generación. Conocida por sus papeles en Euphoria (Euforia, en Hispanoamérica) y Spider-Man (El Hombre Araña, en Hispanoamérica), también se destaca como productora y referente en lo que respecta a temas sociales. Sin embargo, su relevancia no se limita al mundo del espectáculo.
En los últimos años, se posicionó como una voz comprometida con la salud mental, especialmente entre los más jóvenes. Gracias a su estilo, logró abrir un espacio para visibilizar emociones complejas, desafiando los estigmas que aún persisten en el mundo de la exposición.
La gota que derramó el vaso…
El punto de inflexión en su vínculo con la ansiedad se dio cuando Zendaya tenía apenas 16 años. Invitada a The Ellen DeGeneres Show, debía interpretar su sencillo Replay en una presentación en vivo que, lejos de lo esperado, se vio afectada por una serie de fallas técnicas. Según relató en entrevistas posteriores, no lograba escucharse con claridad y sintió que había perdido el control de la situación.
Aunque el público no notó lo ocurrido, la experiencia marcó un antes y un después en su vida. A partir de allí, la artista comenzó a asociar los escenarios con una sensación de inseguridad y exposición extrema, lo que desencadenó un malestar persistente cada vez que debía enfrentarse a ello. Fue allí cuando la ansiedad dejó de ser una respuesta pasajera y adaptativa, para convertirse en un obstáculo concreto en su carrera.
Del miedo escénico a la terapia

Con el paso del tiempo, comenzó a compartir su experiencia en entrevistas con medios como Teen Vogue y British Vogue. Lo hizo sin dramatismo, pero a su vez sin minimizar su vivencia.
La manera en que narró su historia, desde lo personal, pero con una fuerte conciencia social, captó la atención de quienes no siempre se ven reflejados en los discursos institucionales sobre salud mental. Así, su nombre empezó a resonar más allá del cine o la música, convirtiéndose en una referente en el ámbito del bienestar emocional.
Y… ¿Cómo enfrentó el malestar?
En distintas entrevistas, habló con claridad sobre las estrategias que le ayudaron a transitar el proceso. Por un lado, optó por tomar distancia de las presentaciones en vivo, enfocándose durante un tiempo en la actuación y otros aspectos de su carrera. Por otro lado, Zendaya se apoyó en recursos como la terapia psicológica, la meditación, la escritura y el contacto con su entorno más cercano; muy útiles para el abordaje de cuadros de ansiedad.
Asimismo, resaltó la importancia de incorporar hábitos simples como caminar, cuidar de su perro y sostener rutinas estables en el día a día. Dicha forma de afrontarlo, planteó una mirada realista y esperanzadora acerca del cuidado de la salud mental.
Exposición pública vs. Ansiedad: Un análisis
Con el objetivo de comprender más a fondo la experiencia de la reconocida actriz y cantante, exploraremos el vínculo entre la exposición pública y la ansiedad. En concreto, estar al pendiente de cómo los demás nos observan, genera una forma de vigilancia interna difícil de desactivar.

Como consecuencia, la atención constante al impacto que se tiene en los otros lleva, muchas veces, a ajustar gestos, palabras o actitudes con el fin de controlar la imagen que se proyecta. Cuando tal esfuerzo se convierte en habitual, comienzan a aparecer respuestas físicas y emocionales asociadas al estrés y la ansiedad (Kim et al., 2018).
En el caso de Zendaya, la ansiedad se manifestó con fuerza tras su experiencia en el escenario, cuando sintió que había fallado frente a los demás. A partir de allí, la preocupación por cómo sería vista se convirtió en un disparador persistente de preocupación excesiva. Su relato ilustra cómo la hiperconciencia no surge de una fragilidad interna, sino que responde a dinámicas sociales que validan la perfección y penalizan la vulnerabilidad.
Reconocer el malestar para transformar el mensaje
El recorrido de Zendaya nos invita a reflexionar, en una primera instancia, acerca del impacto emocional de la exposición en entornos exigentes. Asimismo, su cercanía con su público logró abrir una conversación que muchas veces queda postergada. Lo anterior, sugiere que comprender la ansiedad, además de un fenómeno individual, es también una respuesta a condiciones sociales específicas, permite dar un paso hacia formas más empáticas de acompañamiento.
Tal vez el aporte y expresión de estas figuras tan conocidas no radica en tener las respuestas, sino, en cambio, en atreverse a mostrar las preguntas. En un mundo donde parecer bien se vuelve casi una obligación, reconocer el malestar en voz alta es, en sí mismo, un acto de resistencia. Su historia permite pensar que es posible, y necesario, habilitar otras formas de habitar el malestar, donde la vulnerabilidad no sea signo de debilidad, sino un puente hacia lo común.
Referencias bibliográficas
- Bandelow, B. y Michaelis, S. (2015). Epidemiology of anxiety disorders in the 21st century. Dialogues In Clinical Neuroscience, 17(3), 327-335. https://doi.org/10.31887/dcns.2015.17.3/bbandelow
- Kim, M. J., Bonn, M., Lee, C., y Hahn, S. S. (2018). Effects of personality traits on visitors attending an exposition: the moderating role of anxiety attachment. Asia Pacific Journal Of Tourism Research, 23(5), 502-519. https://doi.org/10.1080/10941665.2018.1468346





















