La competencia, las lesiones, la presión por rendir y la necesidad de compatibilizar la práctica deportiva con el estudio o el trabajo forman parte de la experiencia de muchos atletas. Frente a ese escenario, una intervención acerca de la Terapia de Aceptación y Compromiso (Acceptance and Commitment Therapy, ACT, en inglés) en deportistas fue evaluada para conocer su impacto sobre el estrés, el bienestar y distintas habilidades psicológicas. A continuación, veremos cómo los hallazgos muestran avances prometedores, aunque también invitan a interpretar los resultados con cautela.
Bienestar psicológico y exigencias deportivas

La salud mental ocupa un lugar cada vez más relevante dentro del deporte de alto rendimiento. Alcanzar buenos resultados no depende únicamente de la preparación física o técnica: también requiere afrontar derrotas, sostener la atención, adaptarse a los cambios y manejar emociones difíciles sin abandonar objetivos importantes.
A esas demandas se suman factores como las lesiones, la incertidumbre económica, el perfeccionismo, la falta de apoyo y la doble carrera. Muchos atletas combinan entrenamientos y competencias con estudios o trabajo, lo que incrementa la carga cotidiana. En ese contexto, promover recursos psicológicos no significa esperar a que aparezca una afección, sino ofrecer herramientas preventivas para responder mejor a las dificultades.
¿Qué propone ACT en los deportistas?
Como venimos mencionando sistemáticamente, ACT busca fortalecer la capacidad de actuar de manera coherente con los valores personales, incluso cuando aparecen pensamientos, emociones o sensaciones incómodas. En lugar de intentar eliminar el malestar a toda costa, propone modificar la relación con esas experiencias internas.
En atletas, esa lógica se traslada a situaciones como la presión competitiva, el miedo al error, la frustración, la autocrítica o la dificultad para concentrarse. Su objetivo central consiste en desarrollar flexibilidad psicológica en el deporte, entendida como la capacidad de adaptarse a las circunstancias, prestar atención al presente y elegir conductas orientadas por objetivos significativos.
Seis procesos conectados
Siguiendo con lo anterior, la flexibilidad psicológica incluye aceptación, defusión cognitiva, contacto con el momento presente, perspectiva del yo, valores y acción comprometida. Estos procesos no funcionan de manera aislada: forman una red de habilidades que ayuda a responder con mayor libertad ante la presión y a reducir conductas de evitación.
¿Cómo se diseñó la investigación?

El estudio mencionado al inicio incluyó a 95 deportistas de nivel nacional, con una edad promedio cercana a los 20 años. Participaron personas de atletismo y baloncesto que entrenaban de forma profesional o semiprofesional en centros deportivos de Finlandia. La carga semanal promedio superaba las 15 horas de entrenamiento.
Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos. Uno recibió una intervención específica de ACT para deportistas, mientras que el otro permaneció en lista de espera. Ambos completaron cuestionarios antes y después del programa para evaluar bienestar, estrés, autoestima, síntomas depresivos, recuperación y habilidades de flexibilidad psicológica.
Acerca del abordaje
El programa tuvo seis encuentros grupales presenciales distribuidos a lo largo de seis semanas. La primera sesión duró 75 minutos y las siguientes, alrededor de una hora. Cada reunión incluyó una práctica inicial de atención plena, revisión de tareas, presentación del tema central, ejercicios experienciales y actividades para realizar entre sesiones.
El abordaje fue adaptado al lenguaje y a las exigencias del deporte. También incorporó ejemplos de atletas olímpicos, registros personales y prácticas aplicadas durante los entrenamientos. Así, la propuesta no quedó restringida al espacio grupal, sino que buscó trasladarse a momentos reales de preparación física y competencia.
Menos estrés tras la intervención
Antes del programa, el 77% de los participantes presentaba niveles moderados de estrés y el 20%, niveles altos. Luego de seis semanas, el grupo que recibió el tratamiento mostró una reducción significativamente mayor que el grupo de espera. La diferencia alcanzó un tamaño de efecto grande, lo que lo convirtió en el hallazgo más sólido de la investigación.
La disminución resulta especialmente relevante porque muchos atletas afrontaban una carga elevada incluso antes de comenzar el programa. En ese sentido, la ACT aplicada en deportistas habría ofrecido recursos para manejar pensamientos, emociones y demandas sin recurrir tanto a la evitación o al control rígido de la experiencia interna.
Un avance más moderado en bienestar
El equilibrio emocional también aumentó más entre quienes participaron de la intervención. Sin embargo, la magnitud de la diferencia fue pequeña. La medición contempló dimensiones emocionales, psicológicas y sociales, por lo que no evaluó solamente la ausencia de síntomas.
Los datos sugieren que un abordaje breve favorecería una percepción más positiva del funcionamiento general, aunque el cambio fue menos pronunciado que el observado en el estrés. Por eso, conviene hablar de una mejora inicial y no de una transformación amplia del bienestar psicológico.
Mayor flexibilidad psicológica

Uno de los principales aportes del estudio resulta en la mejora de tres de las cuatro medidas utilizadas para evaluar flexibilidad psicológica en el deporte. Los participantes mostraron avances en aceptación, mindfulness, atención al presente y manejo de experiencias internas vinculadas con la práctica deportiva.
También disminuyeron las conductas de evitación ante pensamientos, emociones o recuerdos difíciles. Los efectos fueron pequeños o moderados, según la escala empleada. El resultado respalda la idea de que la flexibilidad psicológica en el deporte requiere instrumentos adaptados a situaciones concretas, ya que una medida general sobre valores y vida comprometida no registró cambios significativos.
Variables que permanecieron sin cambios
Ahora bien, la intervención no produjo diferencias significativas en autoestima, recuperación durante el tiempo libre ni síntomas depresivos. Tampoco modificó una medida general de vida orientada por valores. Una posible explicación es que la mayoría de los participantes presentaba pocos síntomas depresivos al comienzo, por lo que existía un margen reducido de mejora.
Un formato bien recibido por los atletas
La adherencia fue elevada: el 89% asistió a todos los encuentros presenciales y solo dos personas abandonaron el programa por problemas de agenda. Además, el 96% manifestó que recomendaría la intervención a otros competidores.
La mayoría fundamentó esa valoración en la adquisición de herramientas útiles tanto para el deporte como para la vida cotidiana. La modalidad grupal también aporta apoyo entre pares, intercambio de experiencias y aprendizaje compartido, factores que favorecen la implementación en academias, clubes y centros de entrenamiento.
Alcances y límites de los hallazgos
La investigación contó con un diseño aleatorizado, un protocolo estructurado y medidas específicas del ámbito deportivo. Sin embargo, la muestra fue relativamente pequeña y estuvo compuesta únicamente por atletas de dos disciplinas. Además, los datos procedieron de cuestionarios de autorreporte, susceptibles a sesgos de percepción o deseabilidad social.
Tampoco hubo un seguimiento posterior, por lo que no es posible saber cuánto tiempo se mantuvieron los cambios. El abandono fue mayor en el grupo de espera y los participantes mostraban interés previo en recibir apoyo psicológico. Por tanto, los resultados no necesariamente representan a deportistas menos motivados o pertenecientes a otros contextos culturales.
Una herramienta prometedora
La ACT para deportistas mostró su mayor impacto en la reducción del estrés, junto con mejoras más moderadas en bienestar y habilidades psicológicas. El formato breve, grupal y adaptado al entorno deportivo facilita su incorporación dentro de programas de acompañamiento y prevención, especialmente para quienes atraviesan presión competitiva, dificultades atencionales o demandas asociadas a una doble carrera.
Aun así, la evidencia disponible no permite afirmar que la intervención mejore todas las áreas del funcionamiento psicológico. Futuros estudios deberán incluir muestras más amplias, distintas disciplinas y seguimientos prolongados. Por ahora, la flexibilidad psicológica en el deporte aparece como un recurso valioso para afrontar el malestar sin perder de vista aquello que orienta la práctica y le otorga sentido.
Referencia bibliográfica
- Ronkainen, H., Lundgren, T., Kenttä, G., Ihalainen, J. K., Kalaja, S., Valtonen, M. y Lappalainen, R. (2026). A sport-specific ACT group intervention for promoting athletes’ mental well-being: A randomized controlled trial. Journal of Applied Sport Psychology, 38(3), 271–296. https://doi.org/10.1080/10413200.2025.2521267





















