Durante la vejez, la ansiedad y la depresión constituyen problemas frecuentes y, en muchos casos, coexistentes. Aunque la terapia cognitivo-conductual (TCC) cuenta con evidencia favorable para su tratamiento, no basta con trasladar una intervención estándar a una población diferente. Comprender los resultados, las recaídas y los componentes que pueden ajustarse resulta fundamental para pensar una atención adecuada. Entonces, ¿cómo adaptar la TCC para abordar la ansiedad y depresión en la vejez sin perder los elementos que sustentan su eficacia?

Comprender la TCC en la vejez

Orientada a identificar y modificar formas desadaptativas de pensar y actuar, la TCC se posiciona como un tratamiento de uso extendido en la actualidad. Uno de sus principales objetivos es la facilitación en la adquisición de habilidades que puedan utilizarse posteriormente y contribuir al mantenimiento del bienestar psicológico (Johnco et al., 2024).

Ansiedad y depresión en la vejez

En el contexto de la ansiedad y depresión en la vejez, este enfoque resulta especialmente relevante porque ambos problemas pueden presentarse de manera simultánea. Un programa de TCC evaluado en adultos mayores con ansiedad y depresión comórbidas incluyó psicoeducación, reestructuración cognitiva, resolución de problemas, exposición, estrategias para el sueño, abordaje de pérdidas y duelo y prevención de recaídas. Esta amplitud muestra que la intervención puede requerir atender diferentes problemas y experiencias relevantes para esta etapa vital.

¿Qué muestra la evidencia actual?

Una revisión sistemática y metaanálisis reciente examinó la remisión diagnóstica, la respuesta, el abandono y la recaída después de tratamientos psicológicos y farmacológicos para trastornos de ansiedad en personas de 60 años o más. El análisis incluyó 22 ensayos controlados aleatorizados y un total de 2.321 participantes. Su objetivo fue diferenciar resultados clínicos que no siempre se evalúan de manera independiente, como la respuesta, la remisión y la recaída (Johnco et al., 2026).

Los resultados estimaron una remisión diagnóstica del 54 % después de la TCC y una tasa global de respuesta del 53 %. La tasa promedio de recaída tras la TCC fue del 33 %, mientras que la tasa combinada de abandono alcanzó el 19 %. En conjunto, estos datos respaldan el potencial de la TCC para el tratamiento de la ansiedad en adultos mayores, aunque también muestran que la mejoría no es universal ni necesariamente permanente.

La importancia del seguimiento a largo plazo

Ansiedad y depresión en la vejez

En este eje, la evolución del tratamiento se refleja en un seguimiento de 10 años de un ensayo controlado realizado con adultos mayores con ansiedad y depresión comórbidas. La muestra final estuvo compuesta por 54 participantes de entre 70 y 84 años, que recibieron previamente TCC grupal o una intervención activa basada en grupos de discusión.

A los 10 años, el grupo que había recibido TCC presentó mejorías en remisión y menores tasas de recaída y resistencia crónica al tratamiento que el grupo de comparación. Además, quienes habían respondido favorablemente inmediatamente después de la intervención mostraron una probabilidad considerablemente mayor de encontrarse en remisión una década después. Estos hallazgos sugieren que alcanzar una respuesta favorable durante el tratamiento puede tener importancia para la evolución posterior (Johnco et al., 2024).

Adaptar no significa simplificar

El programa utilizado en el seguimiento longitudinal ofrece un ejemplo de cómo adaptar la TCC acertadamente para la ansiedad y depresión en la vejez. Junto a técnicas clásicas como la reestructuración cognitiva o la exposición, se incorporaron contenidos relacionados con el sueño, la resolución de problemas, la asertividad, las pérdidas, la soledad, el duelo y la prevención de recaídas. Esta combinación permite abordar simultáneamente diferentes dificultades y experiencias que pueden resultar relevantes en adultos mayores.

En este sentido, la adaptación parece relacionarse menos con abandonar las herramientas centrales de la TCC que con ampliar su foco. La activación conductual, la resolución de problemas y el trabajo cognitivo pueden integrarse con el abordaje de pérdidas y otros desafíos presentes en la experiencia de cada persona. Sin embargo, las fuentes disponibles no permiten establecer qué combinación específica de componentes es superior para todos los adultos mayores.

Ansiedad y depresión en la vejez

Consolidar habilidades y prevenir recaídas

Sumado a lo anteirior, la evidencia longitudinal destaca que el final de las sesiones no necesariamente representa el final del proceso terapéutico. Uno de los fundamentos de la TCC es que las habilidades aprendidas puedan seguir utilizándose después de la intervención. Desde esta perspectiva, la prevención de recaídas ocupa un lugar relevante para favorecer la estabilidad de los cambios (Johnco et al., 2024).

Esta cuestión adquiere importancia al considerar que el metaanálisis estimó una tasa promedio de recaída del 33 % después de la TCC. Por tanto, evaluar la eficacia de una intervención requiere observar tanto la reducción inicial de los síntomas, como su mantenimiento a lo largo del tiempo (Johnco et al., 2026).

Para la ansiedad y depresión en la vejez, esto refuerza la importancia de incorporar estrategias orientadas a identificar señales de empeoramiento, revisar los recursos adquiridos y facilitar su utilización fuera del contexto terapéutico. Aunque la evidencia disponible no permita determinar una fórmula única para prevenir recaídas, indica que este desenlace debería formar parte de la planificación del tratamiento.

¿Puede adaptarse también el formato?

La adaptación de la TCC también puede involucrar su modalidad de entrega. Un ensayo controlado aleatorizado realizado con 52 estudiantes universitarios comparó TCC presencial con una intervención que combinaba sesiones presenciales y una aplicación web. El formato combinado mostró mejores resultados en varias medidas, entre ellas estrés, bienestar psicológico y satisfacción vital, además de su objetivo principal relacionado con el perfeccionismo desadaptativo (Mohammadi et al., 2025).

Sin embargo, estos resultados no pueden extrapolarse directamente a la ansiedad y depresión en la vejez. Los participantes tenían entre 18 y 35 años y el objetivo principal del estudio era el perfeccionismo, no los trastornos emocionales en adultos mayores. Por ello, esta investigación solo permite considerar los formatos híbridos como una posibilidad de adaptación que requiere evaluación específica en población mayor, y no como evidencia de su eficacia en este grupo.

Aun con esta cautela, el estudio introduce que complementar la terapia con recursos disponibles fuera de la sesión podría favorecer la continuidad de contenidos. Sin embargo, su aplicación en adultos mayores requeriría evidencia específica sobre participación, aceptabilidad y eficacia.

Limitaciones de la evidencia disponible

Cabe señalar que la evidencia revisada respalda la eficacia de la TCC, pero todavía existen interrogantes importantes. El metaanálisis identificó heterogeneidad en la definición de respuesta entre los estudios incluidos, lo que dificulta comparar directamente algunos resultados. También señaló limitaciones en la información disponible sobre recaídas, un desenlace que continúa siendo poco reportado en los ensayos clínicos (Johnco et al., 2026).

Por su parte, el seguimiento a 10 años contó con una muestra final de 54 participantes y sus resultados no pueden generalizarse a quienes no completan la TCC. Además, la trayectoria exacta de los cambios sintomáticos entre las diferentes evaluaciones permanece poco clara (Johnco et al., 2024).

Conclusión

La evidencia revisada indica que la TCC puede producir resultados clínicamente relevantes frente a la ansiedad y depresión en la vejez, incluyendo beneficios que pueden mantenerse durante períodos prolongados. Su adaptación debería entenderse como una organización de sus herramientas que contemple la comorbilidad, el sueño, las pérdidas, la resolución de problemas y la prevención de recaídas.

Al mismo tiempo, la evidencia disponible recuerda que mejorar no siempre equivale a alcanzar la remisión y que la recaída continúa siendo una posibilidad relevante. El desafío consiste en comprender qué adaptaciones permiten optimizar la eficacia sin extrapolar resultados de otras poblaciones. Finalmente, si te interesa incorporar herramientas clínicas basadas en evidencia para la evaluación y el tratamiento de la ansiedad y la depresión, te invitamos a nuestra Diplomatura en Técnicas TCC para la ansiedad y la depresión.

Referencias bibliográficas

  • Johnco, C. J., Dickson, S. J., y Seaton, A. (2026). A systematic review and meta-analysis of diagnostic remission, treatment response, attrition and relapse following cognitive behavior therapy (CBT), other psychological therapies and pharmacological treatments for anxiety disorders in older adults. The American Journal of Geriatric Psychiatry, 34(4), 500–521. https://doi.org/10.1016/j.jagp.2025.05.010
  • Johnco, C. J., Zagic, D., Rapee, R. M., Kangas, M., y Wuthrich, V. M. (2024). Long-term remission and relapse of anxiety and depression in older adults after cognitive behavioural therapy (CBT): A 10-year follow-up of a randomised controlled trial. Journal of Affective Disorders, 358, 440–448. https://doi.org/10.1016/j.jad.2024.05.033
  • Mohammadi, G., Asgharnezhadfarid, A., Zahedi Tajrishi, K., Gharraee, B., y Moloodi, R. (2025). Comparative effectiveness of face-to-face cognitive-behavioral therapy and combined cognitive-behavioral therapy (face-to-face + web-based application) on maladaptive perfectionism in college students: A randomized controlled trial. Medical Journal of the Islamic Republic of Iran, 39, 30. https://doi.org/10.47176/mjiri.39.30