Superar un episodio depresivo no siempre significa que el riesgo haya desaparecido. De hecho, la depresión presenta un curso recurrente en una proporción de quienes la experimentan, y factores como los síntomas residuales o la acumulación de episodios previos se relacionan con una mayor probabilidad de recaída. En este escenario, la terapia cognitivo-conductual (TCC) y otras intervenciones psicológicas de base cognitiva han sido estudiadas como estrategias preventivas. Entonces, ¿qué elementos resultan relevantes para prevenir una recaída con TCC?
¿Qué significa prevenir una recaída depresiva?
Después de la mejoría inicial, sostener los avances de un tratamiento pasa a ocupar un lugar central. En concreto, la prevención de recaídas se dirige a personas que ya atravesaron un episodio y alcanzaron algún grado de remisión. A su vez, las intervenciones preventivas continúan el tratamiento mediante el cual se logró la mejoría o se incorporan posteriormente como una estrategia secuencial.

Sumado a esto, el riesgo tampoco es equivalente para todas las personas. La cantidad de episodios depresivos previos y la presencia de síntomas residuales aparecen repetidamente como factores clínicos relevantes. Esto sitúa la prevención como una etapa que requiere observar cómo está la persona después del episodio agudo, y no únicamente constatar que ya no cumple criterios para un episodio actual.
El problema de la remisión parcial
En esta misma línea, la remisión parcial implica que, aunque el episodio depresivo haya remitido, permanecen síntomas clínicamente relevantes, como estado de ánimo deprimido, fatiga o ideación suicida. Esta situación se asocia con peor funcionamiento y constituye uno de los indicadores pronósticos más sólidos de futura recaída (Gülpen et al., 2025).
De hecho, a los 12 meses, el 44,4 % de quienes presentaban remisión parcial había recaído, frente al 31,6 % del grupo en remisión completa. Dentro de la remisión parcial, factores como una mayor intensidad de síntomas depresivos evaluados clínicamente y haber atravesado tres o más episodios previos se asociaron con mayor probabilidad de recaída.
¿Qué evidencia respalda las intervenciones psicológicas?
En particular, un metaanálisis de datos individuales de participantes reunió 14 ensayos clínicos aleatorizados y datos de aproximadamente 1.720 personas previamente deprimidas. Se evaluaron intervenciones como TCC, terapia cognitiva preventiva, terapia cognitiva en fase de continuación y terapia cognitiva basada en mindfulness frente a tratamiento habitual, medicación antidepresiva u otras condiciones de control (Breedvelt et al., 2024).

De ese modo, recibir una intervención psicológica se asoció con un menor riesgo de recaída durante 12 meses. Asimismo, cuando la intervención psicológica se añadía al tratamiento habitual, también se observó una reducción significativa. No obstante, no se detectaron diferencias claras de eficacia entre los distintos tipos de intervención, si bien algunos subgrupos contaban con pocos estudios.
¿Qué ocurre cuando quedan síntomas?
Por otro lado, otro estudio de metaanálisis de datos individuales se concentró en quienes se encontraban en remisión parcial, e incluyó información de 16 ensayos clínicos aleatorizados y 705 participantes con síntomas residuales. En este caso, las intervenciones también incluyeron TCC, terapia cognitiva en fase de continuación, terapia cognitiva preventiva y terapia cognitiva basada en mindfulness. A ello, se sumó el entrenamiento de flexibilidad de la memoria (Gülpen et al., 2025).
Al respecto, los resultados fueron prometedores. Las intervenciones psicológicas prolongaron significativamente el tiempo hasta una recaída durante los 12 meses de seguimiento y redujeron los síntomas depresivos tanto al finalizar el tratamiento como alrededor de las 60 semanas. No obstante, no se hallaron diferencias significativas entre tipos de intervención para prevenir recaídas, por lo que estos resultados respaldan al conjunto de tratamientos estudiados y no permiten atribuir todo el efecto exclusivamente a la TCC para depresión.
¿Cómo orientar la TCC hacia la prevención?
Indudablemente, la evidencia señala que los síntomas residuales merecen especial atención. Inclusive, en el estudio centrado en la remisión parcial, una mayor sintomatología depresiva evaluada por profesionales y la presencia de tres o más episodios previos siguieron prediciendo recaídas cuando ambas variables se analizaron conjuntamente. A su vez, las intervenciones psicológicas redujeron los síntomas que permanecían después del episodio agudo.

Desde esta perspectiva, trabajar sobre el riesgo de recaída con TCC adquiere especial relevancia cuando la recuperación todavía es incompleta. En otro orden de ideas, los trabajos incluidos evaluaron distintas modalidades cognitivas, algunas concebidas específicamente como continuación o prevención. Esto respalda la necesidad de considerar la evolución posterior al tratamiento agudo y mantener intervenciones psicológicas cuando el perfil clínico indica un riesgo elevado (Breedvelt et al., 2024; Gülpen et al., 2025).
Consolidar recursos aprendidos
Complementariamente, un ensayo longitudinal aporta información concreta sobre un programa preventivo de ocho semanas después de un tratamiento agudo. Sus sesiones incluían reestructuración cognitiva de patrones de pensamiento negativos, ejercicios de relajación, mindfulness y establecimiento de objetivos. A su vez, incorporaban actividad física regular y psicoeducación sobre rutinas de sueño y alimentación.
En particular, los recursos mencionados forman parte de un abordaje orientado a reducir el riesgo de recaída con TCC, especialmente cuando se busca sostener habilidades adquiridas durante el tratamiento. Sin embargo, el estudio no evaluó una TCC convencional aislada, ya que las personas habían recibido antes activación conductual por internet o actividad física. Por ello, sus resultados permiten examinar estrategias de mantenimiento, pero no establecer por sí solos la eficacia preventiva específica de un protocolo completo de TCC.
¿Son necesarias las sesiones de refuerzo?
El último estudio mencionado incluyó 262 participantes y se realizó en Suecia. Luego del tratamiento agudo, 119 fueron asignados a un programa preventivo de ocho sesiones y 143 a un grupo control. El seguimiento se extendió durante 24 meses mediante cuestionarios mensuales y entrevistas diagnósticas periódicas. No se observaron diferencias significativas entre los grupos en las recaídas identificadas mediante entrevista clínica.
Al final del seguimiento, más del 95 % de los participantes de ambos grupos mantenía la remisión. En relación a esto, los autores plantean algo interesante: que las sesiones adicionales de TCC quizá no resulten igualmente necesarias en todos los casos de depresión leve o moderada. Por ende, una intervención preventiva eficaz a nivel general no implica que cada persona necesite automáticamente la misma intensidad o cantidad de sesiones adicionales.

El historial depresivo ayuda a estimar el riesgo
Siguiendo esta línea, los metaanálisis permiten ser más precisos a la hora de determinar quién podría requerir mayor atención preventiva. De hecho, en la muestra general analizada en el primer estudio, el número de episodios previos y los síntomas depresivos residuales fueron los principales predictores de recaída. A su vez, las intervenciones psicológicas añadidas al tratamiento habitual mostraron un efecto preventivo mayor entre quienes habían experimentado tres o más episodios previos (Breedvelt et al., 2024).
Sin embargo, este resultado debe interpretarse con prudencia, ya que el número de participantes con uno o dos episodios era considerablemente menor, por lo que no puede concluirse que las intervenciones preventivas carezcan de utilidad después de los primeros episodios. Así, la evidencia disponible es especialmente sólida para personas con depresión recurrente y sugiere que el historial clínico resulta útil para graduar las necesidades de prevención y orientar el abordaje de la recaída con TCC.
Límites de la evidencia actual
Una primera limitación se relaciona con el alcance y la disponibilidad de los datos analizados. En el primer metaanálisis, el seguimiento se limitó a 12 meses para homogeneizar los estudios y no se obtuvieron datos individuales de todos los ensayos elegibles. Por ello, los resultados ofrecen información sólida sobre ese período, aunque dejan menos claro qué ocurre a más largo plazo (Breedvelt et al., 2024).
A su vez, la calidad metodológica y la pérdida de participantes también condicionan la interpretación de los hallazgos. En el análisis de remisión parcial, varios ensayos presentaron riesgo de sesgo elevado, mientras que el estudio sobre sesiones de refuerzo acumuló más datos faltantes durante los 24 meses de seguimiento. Dichas limitaciones reducen la posibilidad de establecer conclusiones firmes sobre qué estrategia preventiva resulta más adecuada en cada caso (Gülpen et al., 2025; Hlynsson et al., 2025).
Conclusión
La evidencia disponible indica que las intervenciones psicológicas mencionadas reducen el riesgo de volver a caer después de un episodio depresivo. El abordaje del riesgo de recaídas con TCC cobra especial interés ante síntomas residuales y antecedentes de varios episodios. Por lo tanto, evaluar cómo se alcanza la remisión, identificar la sintomatología que permanece y considerar la trayectoria previa de la depresión son aspectos centrales para organizar una prevención ajustada al riesgo.
Al mismo tiempo, prevenir no equivale necesariamente a prolongar el tratamiento de manera uniforme. Las sesiones de refuerzo no mostraron beneficios adicionales en todos los participantes de un ensayo reciente, lo que refuerza la necesidad de ajustar la intensidad del seguimiento a las características clínicas. La cuestión, entonces, pasa también por identificar qué estrategia preventiva necesita cada persona y en qué momento.
Referencias bibliográficas
- Breedvelt, J. J. F., Karyotaki, E., Warren, F. C., Brouwer, M. E., Jermann, F., Hollandare, F., Klein, N., de Jonge, M., Klein, D. N., Farb, N., Segal, Z., Biesheuvel Leliefeld, K. E. M., Jarrett, R., Vittengl, J., Thase, M., Ma, H., Kuyken, W., Shallcross, A. J., van Heeringen, C., … Bockting, C. L. (2024). An individual participant data meta-analysis of psychological interventions for preventing depression relapse. Nature Mental Health, 2, 154–163. https://doi.org/10.1038/s44220-023-00178-x
- Gülpen, J., Breedvelt, J. J. F., van Dis, E. A. M., Geurtsen, G. J., Warren, F. C., van Heeringen, C., Hitchcock, C., Holländare, F., Huijbers, M. J., Jarrett, R. B., Jermann, F., de Jonge, M., Klein, D. N., Klein, N. S., Ma, S. H., Moore, M. T., Denys, D. A. J. P., Williams, J. M. G., Kuyken, W. y Bockting, C. L. (2025). Psychological interventions for preventing relapse in individuals with partial remission of depression: A systematic review and individual participant data meta-analysis. Psychological Medicine, 55, e50, 1–11. https://doi.org/10.1017/S0033291725000157
- Hlynsson, J. I., Kristjánsson, T., Andersson, G. y Carlbring, P. (2025). Evaluating the necessity of booster sessions in relapse prevention for depression: A longitudinal study. Frontiers in Psychology, 16, 1568141. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1568141





















