Las enfermedades mentales a nivel mundial está siendo un hecho ineludible. Conforme se desarrollan y perfeccionan los instrumentos que permiten el diagnóstico y la evaluación de trastornos como la esquizofrenia, relacionándolo con aspectos como la cognición social y la teoría de la mente. Entre más se aumente la información, mayor es la cantidad de datos que ponen de manifiesto las limitaciones en la vida cotidiana a causa de problemas relacionado con el trastorno.

Muchos de estos inconvenientes pueden estudiarse desde la neuropsicología, permitiendo así un mayor conocimiento y repercusión en formas de actuación a nivel terapéutico o clínico. Así pues, la mayoría de los trastornos mentales están asociados a limitaciones a nivel cognitivo. En definitiva, implica que la cognición social sea un aspecto alterado. Debido a que la cognición social abarca los procesos que permiten al ser humano vivir en sociedad de manera autónoma e independiente, es fundamental intervenir ante estos.

¿Qué es la teoría de la mente?

La teoría de la mente es, por definición, la habilidad de reconocer y entender los estados mentales tanto de uno mismo como de los demás. Es la responsable de muchos otros procesos mentales como puede ser la empatía y ha sido ampliamente estudiada y considerada como una de las operaciones mentales más importantes para la construcción de las relaciones sociales. Debido a que se encuentra mermada la teoria de la mente, esto supone que la persona afectada (las personas con esquizofrenia, por ejemplo) va a experimentar una serie de circunstancias que harán que disminuya la calidad de vida

En primer lugar, las personas que padecen esquizofrenia u otras patologías con sintomatología psicótica tienen mayores problemas en varios tipos de procesos mentales:

  • Entender la intencionalidad de las acciones.
  • El lenguaje pragmático.
  • Comprender los estados mentales de los demás.

Todos estos descubrimientos históricos en el estudio de la esquizofrenia nos hacen pensar que podrían haber alteraciones en la teoría de la mente. Como resultado, en la actualidad, se han desarrollado más estudios para poder demostrar tal afectación. 

¿Por qué es tan importante la teoría de la mente en la esquizofrenia?

En la esquizofrenia, las funciones más afectadas abarcan aquellas del pensamiento debido a que el paciente presenta muy baja conciencia de realidad cuando atraviesa un brote psicótico. La suspicacia y la paranoia también son síntomas asociados a este trastorno y, todas estas características guardan relación con la teoría de la mente. Parece que existe una conexión en cuanto a cómo interpretan los pacientes psicóticos las intenciones de los demás y que esto actúe como reforzador de ciertas ideas. 

Desde el comienzo del estudio y evaluación de los rasgos de la cognición social alterados en las personas con esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, se ha tendido a explicar las ideas de referencia o los delirios de persecución. Esto es, las personas con esquizofrenia pueden llegar a malinterpretaciones del comportamiento o de las intenciones de quienes les rodean.  Y es que, en la literatura previa se ha encontrado relación entre la teoría de la mente y las malas interpretaciones o evaluación incorrecta en las intenciones de los demás por parte de las personas con esquizofrenia. Por ejemplo, Pinkham (2014) enmarca la teoría de la mente dentro de los cuatro dominios de la cognición social. Para los pacientes con esquizofrenia, estos dominios se encuentran afectados durante periodos agudos de psicosis, pero también cuando se encuentran en remisión de los síntomas psicóticos.

¿Cómo se ve afectada la vida diaria de los pacientes con esquizofrenia y cómo se cuantifica?

El impacto en la cognición social es el área que tiene mayor importancia a la hora de explicar las dificultades en aspectos de la vida cotidiana de los pacientes. Por lo tanto, Pinkham (2014) sugiere que, a base de trabajo, se podría conseguir que la persona sea más funcional. La creación de una evaluación psicométricas que permiten determinar si la teoría de la mente se encuentra alterada o no en la esquizofrenia, son las herramientas que ayudan a conocer la magnitud cuantificada del problema. Una prueba utilizada es el test de las insinuaciones (Hinting task, en inglés), que es adaptado al español, en 2012, por el grupo de investigación de Gil, Fernández- Modamio, Bengochea y Arieta. La prueba consiste en 10 historietas en las que siempre se encuentran dos personajes interaccionando de manera que uno insinúa algo al otro. El investigador lee en voz alta la historia y, a continuación, pregunta qué es lo que realmente quiere decir el personaje.

Historieta uno del Hinting Task

Por ejemplo, Jorge llega a la oficina de Ángela después de un largo y caluroso viaje por la autopista. Ángela, inmediatamente, empieza a hablar de algunas ideas de negocios. Jorge interrumpe a Ángela diciendo: “Uf, ha sido un largo y caluroso viaje por la autopista”. Pregunta: ¿Qué quiere decir realmente Jorge cuando dice esto? Lo esperable, es que se responda algo que tenga que ver con que Jorge necesita un pequeño descanso antes de hablar sobre la reunión. Sin embargo, según lo dicho anteriormente, una persona con esquizofrenia tendría dificultad para entender lo que quiere decir nuestro personaje. Una investigación muy reciente en España, donde en la evaluación usan este test, demuestra que los pacientes con esquizofrenia y otros trastornos psicóticos tienen puntuaciones mucho más bajas que los grupos control con los que se les compara en la prueba relacionada con la teoría de la mente (Mondragón et al., 2017).

¿Por qué es tan importante buscar soluciones para ello y qué se está haciendo al respecto?

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Teniendo en cuenta que la independencia, la participación social y el bienestar son algunos de los pilares básicos para poder establecer un nivel óptimo de calidad de vida (Verdugo y Shalock, 2013), el estudio de los factores que reducen la autonomía en los trastornos psicopatológicos deben ser un asunto de máxima prioridad. Savla y colaboradores (2012) afirman que debido a la fuerte asociación que existe entre la funcionalidad de la persona y la cognición social, esta debe ser un objetivo terapéutico en su tratamiento. 

Por ende, si hacemos hincapié en las funciones que componen la cognición social y, aumentará la calidad de vida de estos pacientes. Está demostrado que los individuos que tienen altas aptitudes en la teoría de la mente, a diferencia de las personas con esquizofrenia, gestionarán mejor sus emociones, entenderán su propio funcionamiento y tendrán una buena adaptación a su contexto social (Lysaker et al., 2011). Un entrenamiento eficaz para mejorar dicha aptitud en las personas con este trastorno puede tener grandes repercusiones en cuanto a cómo gestionan la sintomatología de forma positiva.

Conclusión

Aunque la literatura en este tema se ha centrado más en la investigación y evaluación que en el tratamiento, hay algún programa pensado para trabajar la teoría de la mente en paciente con esquizofrenia (Fuentes et al., 2008). Por tanto, este campo en la esquizofrenia supone un reto a todos los niveles, tanto de investigación dentro del ámbito de la neuropsicología y de la cognición social, como en encontrar una respuesta a nivel de tratamiento. 

Por: Alicia Méndez González

[expand title=”Referencias Bibliográficas” tag=”h2″]

  • Fuentes, I., Ruiz, J. C., García, S., Soler, M. J. y Dasí, C. (2008). Esquizofrenia: déficit en cognición social y programas de intervención. Información Psicológica, 93, 53-64.
  • Gil, D., Fernández-Modamio, M., Bengochea, R. y Arrieta, M. (2012). Adaptación al español de la prueba de teoría de la mente Hinting Task. Revista de psiquiatría y salud mental, 5(2), 79-88.
  • Lysaker, P. H., Erickson, M., Ringer, J., Buck, K. D., Semerari, A., Carcione, A. y Dimaggio, G. (2011). Metacognition in schizophrenia: The relationship of mastery to coping, insight, self-esteem, social anxiety, and various facets of neurocognition. British Journal of Clinical Psychology, 50(4), 412-424.
  • Mondragón, A., Ramos, D., Román, P. D. y Yáñez, G. (2017). Cognición Social en Esquizofrenia, Familiares No Afectados e Individuos en Riesgo Ultra-Alto de Psicosis: ¿Qué Sabemos Actualmente?. Actas españolas de psiquiatría, 45(5), 218-226.
  • Pinkham, A. E. (2014). Social cognition in schizophrenia. The Journal of clinical psychiatry, 75, 14-19.
  • Savla, G. N., Vella, L., Armstrong, C. C., Penn, D. L. y Twamley, E. W. (2012). Deficits in domains of social cognition in schizophrenia: a meta-analysis of the empirical evidence. Schizophrenia bulletin, 39(5), 979-992.
  • Verdugo, M. A. y Schalock, R. L. (2013). Discapacidad e inclusión. Manual para la docencia. Salamanca: Amarú. [/expand]