La familia y la interacción en el neurodesarrollo del niño es clave. El niño es un individuo inserto en el medio ambiente, forma parte de varios sistemas simultáneamente. Primero, nace en el seno de una familia, siendo el primer sistema que integra. Después, comienza la escuela y entra al sistema educativo en el cual desarrolla el proceso de socialización y funciona dentro de una sociedad, que también es un sistema. Cada uno de ellos tiene influencia en su desarrollo, aunque no es lo único. En esta nota se explicará la incidencia de la interacción del entorno en el neurodesarrollo del niño, especialmente en sus primeros años. Además del papel tan importante que tiene la familia en el proceso, desde la gestación hasta después del nacimiento. Veamos la importancia que tiene la familia y la interacción en el neurodesarrollo del niño.

¿Qué es el neurodesarrollo?

Dos conceptos importantes

  • Neurodesarrollo: El neurodesarrollo ocurre a través de un proceso dinámico de interacción entre el niño y el entorno. Como resultado, se obtiene la maduración del sistema nervioso con el consiguiente desarrollo de las funciones cerebrales y, a la vez, la formación de la personalidad (Medina Alva et al., 2015, p. 566).
  • Entorno: Conjunto de circunstancias o factores sociales, culturales, morales y económicos que rodean a una persona. Nos centramos especialmente en el entorno familiar. Con este nos referimos al primer espacio, y el más importante, donde el pequeño se desarrolla socialmente. Asimismo, consigue adquirir las habilidades y capacidades oportunas. Se trata de la familia.

Un breve repaso

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El neurodesarrollo no comienza en el nacimiento, sino desde el momento en el que el óvulo y el espermatozoide se unen, dando lugar al cigoto (a partir de este se desarrolla el embrión). Un proceso de mucha complejidad donde se desarrollan varios procesos que darán paso, en una primera etapa, a la formación del sistema nervioso central y periférico. Hablamos de una fase embrionaria y una fase fetal.

En una segunda etapa ocurre el crecimiento y desarrollo del cerebro. Esto incidirá en la formación de aspectos como la personalidad y el desarrollo cognitivo. Dicho proceso también se da en varias fases: proliferación, migración, organización y mielinización.

Así pues, con el desarrollo de todas las fases se va conformando el sistema nervioso hasta llegar a su maduración. Visto desde tal ángulo, pareciera que se habla de un proceso puramente biológico, pero no es así del todo. Y es que, el neurodesarrollo conlleva una interacción entre factores genéticos, psíquicos, sociales y del entorno.

Familia e interacción en el neurodesarrollo

Después del nacimiento, la influencia del medio en el que vive el niño adquiere mayor relevancia. Dado que el neurodesarrollo infantil es el resultado de una interacción dinámica, constante y simultánea entre lo biológico, lo emocional o psicológico y lo social, hay que tener en cuenta cada uno de estos factores. Veamos algún ejemplo.

¿Qué importancia tiene el entorno?

Yéndonos al inicio, la interacción con el entorno tiene una gran influencia en el neurodesarrollo desde la etapa de gestación, donde tiene mucho que ver también la conducta de los progenitores. Ahora, para que se dé un buen desarrollo el embrión ha de recibir los nutrientes suficientes para posibilitar la correcta formación de estructuras y conexiones. Dichos nutrientes son necesarios para la formación cerebral (minerales, vitaminas, hierro y aminoácidos, entre otros).

De su correcto aporte y supervisión han de hacerse cargo los padres, evitando el consumo de diferentes sustancias que puedan alterar el buen desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso (drogas o alcohol, entre otros). Es por esto que la correcta alimentación en los primeros años de vida es imprescindible para un buen desarrollo cerebral.

Con lo anterior, no solamente es importante la alimentación en esta etapa sino también el ambiente que rodea al niño en el vientre materno; es decir, un entorno que provee la madre de seguridad, contención y cuidados. Lo cual es primordial en el desarrollo del bebé, pues sabido es, que las alteraciones emocionales que vive la madre pueden repercutir en el bienestar del niño. Con esto, una madre que vive su embarazo en un ambiente de tranquilidad (evitando altos niveles de estrés, por ejemplo), transmitirá este tipo de sensación de seguridad al bebé.

El papel de la familia y la interacción en el neurodesarrollo

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La familia es el primer sistema en el que se mueve el infante, donde interactúa y se reconoce como un ser diferente e independiente; a la vez que comienza a relacionarse con el otro y también con el espacio. Es en este entorno donde se manifestará el crecimiento del niño y, así mismo, es en la etapa temprana donde se podrán detectar síntomas o dificultades asociadas al desarrollo. Este sistema es fundamental, no solo en la posible detección de alteraciones, sino también en la estimulación de los aprendizajes que tendrá el pequeño a lo largo de su crecimiento.

El bebé desde que nace necesita la atención y cuidados de la madre, en primer lugar, y del resto de la familia después. La primera forma de comunicación que tiene es a través del llanto. Esto es, el bebé llora y la madre interpreta que tiene hambre, frío/calor, sueño o está “sucio”; de esta forma el infante va aprendiendo a expresar sus necesidades en base a lo que recibe del entorno. Es decir, asociará que el llanto irá acompañado de la atención de alguna de sus necesidades.

A lo anterior, se agrega la relación que se establece entre los integrantes de la familia, donde a través de la mirada, el tacto o el diálogo, el niño va adquiriendo pautas de comportamiento, lenguaje y habilidades sociales, entre otras. De esta manera, a medida que crece, cada aprendizaje posibilitará un mayor desarrollo de las funciones cerebrales y de sus potencialidades; siendo, por tanto, la familia y la interacción que se genera con el entorno fundamental en el neurodesarrollo.

La estimulación en las primeras etapas del desarrollo

El desarrollo infantil es el despliegue progresivo de habilidades que hace que un sujeto dependiente, frágil e inmaduro se transforme en un individuo independiente, con vínculos dinámicos con el entorno y una notable adaptación frente a las situaciones cambiantes del ambiente (Restrepo, 2015, p. 438).

¿Por qué es crucial?

Es imprescindible la correcta estimulación del niño desde su nacimiento para lograr un desarrollo neurológico que determine sus capacidades de aprendizaje, adaptativas y sociales. Tanto en un niño sano como en aquel que presente alteraciones en el desarrollo. La plasticidad neuronal favorece que, con la estimulación adecuada y en el momento propicio, se generen los cambios esperados en cuanto a las diferentes funciones neurológicas.

Un ambiente familiar que brinda la correcta atención, cuidado, alimentación al niño, posibilita la formación de un cerebro con un adecuado funcionamiento. En lo que se refiere a lo biológico, darle todos los nutrientes, cuidados y estimulación que necesita favorecen este proceso y disminuyen la posibilidad de malformaciones congénitas.

Esto, también traerá como consecuencia una sensación de valoración en el infante, seguridad y confianza en sí mismo. Eso sí, es importante aclarar que, aunque se presente un adecuado cuidado en los factores mencionados, no se puede exentar otro tipo problemas en el desarrollo. Pues no solo interviene lo psicológico y lo social, también es fundamental el factor biológico.

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¿Cómo influye en lo emocional?

Desde lo emocional, un niño que es cuidado y acompañado en su crecimiento tendrá una imagen de sí mismo que le permitirá emprender experiencias nuevas con seguridad. Esto hará que sume aprendizajes variados y logre un mayor desarrollo de sus potencialidades.

Es muy común que asistan a consulta niños derivados por profesionales de la educación debido a dificultades en el aprendizaje. Si bien esto puede ser causado por múltiples factores, una posibilidad es que existan motivos emocionales que hayan de ser trabajados por el equipo multidisciplinar.

Por otro lado, problemas como la ansiedad también provocan dificultades en la concentración y atención, lo que trae como consecuencia dificultades en el aprendizaje. Asimismo, la ansiedad muchas veces puede estar ligada a causas emocionales. No cabe duda, las emociones juegan un papel clave en el aprendizaje y, por ende, en el desarrollo del niño.

En ocasiones, los pequeños no saben expresar sus emociones de una forma adecuada y estas se manifiestan a través de síntomas. Por ello, cuando se trabaja en el proceso psicoterapéutico, un objetivo primordial es la correcta identificación de las emociones y su expresión. Si esto mejora, podrá manifestarse en una mayor concentración, menor ansiedad, mejores vínculos con pares y adultos, entre otros.

Conclusión

El neurodesarrollo del niño es producto de la interacción entre factores genéticos, psíquicos y sociales, influyendo en el crecimiento del individuo y el desarrollo de las funciones cognitivas. Es un proceso mediante el cual el niño que nace, totalmente dependiente, se transforma en un ser independiente. Inserto en una comunidad y dotado de habilidades obtenidas en el neurodesarrollo que le permiten una correcta interacción con el entorno y la sociedad. Para ello, el papel que cumple la familia y la interacción en el neurodesarrollo es sumamente importante. Y es que, este es el primer espacio donde el infante aprende a moverse e interactuar.

La familia es la encargada de brindar lo necesario para un buen desarrollo neurológico del menor, en lo que tiene que ver con los nutrientes (alimento), lo emocional (afecto, seguridad, cuidado, límites y educación) y la preparación de espacios para que se dé lugar el proceso de socialización en su totalidad. Así pues, es importante tener claro que familia e interacción en el neurodesarrollo, son conceptos que van de la mano. Ambos favorecen la especialización de las funciones cognitivas, junto con los procesos biológicos correspondientes.

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association. (2013)Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
  • Medina Alva, M. del P., Caro Kahn, I., Muñoz Huerta, P., Leyva Sánchez, J., Moreno Calixto, J. y Vega Sánchez, S. M. (2015). Neurodesarrollo infantil: Características normales y signos de alarma en el niño menor de cinco años. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública32(3), 565. https://doi.org/10.17843/rpmesp.2015.323.1693
  • Restrepo, G. (2015). La neuropsicología transaccional, hacia una concepción integral de las dificultades del desarrollo infantil. Revista Ciencias de la Salud13(3), 431-455. http://dx.doi.org/10.12804/revsalud13.03.2015.08
  • Mas, M. J. (16 de diciembre de 2015). Etapas del neurodesarrollo. https://neuropediatra.org/2015/12/16/etapas-del-neurodesarrollo/