Las consecuencias psicológicas que la violencia de pareja tiene sobre las víctimas han sido ampliamente estudiadas. No obstante, aún persisten interrogantes en torno al funcionamiento neuropsicológico de quienes ejercen tales conductas. ¿Existen patrones comunes en sus funciones ejecutivas, en su capacidad de inhibición o en su regulación emocional? Un reciente metaanálisis se propuso sistematizar la evidencia disponible sobre esta temática, aportando una mirada compleja y basada en datos. A continuación, exploraremos qué encontró esta revisión acerca del rendimiento cognitivo de los perpetradores y cuáles son sus implicancias clínicas y sociales.

Funciones ejecutivas y violencia: ¿Algo que ver?

funciones ejecutivas y violencia de pareja

Las funciones ejecutivas engloban un conjunto de procesos cognitivos clave, como la planificación, el control de impulsos, la toma de decisiones, la flexibilidad cognitiva y la regulación emocional. Tales habilidades son esenciales para adaptarnos al entorno y gestionar situaciones interpersonales complejas.

En las últimas décadas, diversos estudios han sugerido que alteraciones en estos procesos podrían desempeñar un papel en el origen y la perpetuación de conductas violentas. Especialmente en el contexto de las relaciones de pareja.

¿Y con respecto a la violencia de pareja?

Desde esta perspectiva, el análisis del desempeño neuropsicológico en personas que han ejercido violencia íntima se ha consolidado como un campo emergente dentro de la neurocriminología y la psicología forense. Concretamente, se plantea que deficiencias en el control inhibitorio y altos niveles de impulsividad podrían comprometer la capacidad para frenar respuestas agresivas.

Paralelamente, dificultades en la flexibilidad cognitiva o en la resolución de problemas sociales, podrían fomentar patrones de afrontamiento disfuncionales ante situaciones conflictivas. En suma, fueron identificados ciertos vínculos entre problemas en la toma de perspectiva o en la regulación emocional y una mayor inclinación hacia respuestas dominadas por la reactividad.

Un nuevo estudio que esclarece el vínculo…

Los resultados en este ámbito han sido variados y poco uniformes. Dificultando así la posibilidad de delinear un perfil claro de las personas que cometen actos violentos. Frente a esta problemática, el metaanálisis realizado por Romero-Martínez et al. (2024) se presenta como una posible respuesta a dicha necesidad. En específico, ofrece un análisis exhaustivo y riguroso de las funciones ejecutivas evaluadas en hombres adultos que han ejercido violencia contra su pareja.

funciones ejecutivas y violencia de pareja

Incluyó 29 estudios publicados hasta mayo de 2023 que evaluaron el rendimiento cognitivo de varones adultos que ejercieron violencia física, psicológica o sexual hacia sus parejas. A través de una búsqueda sistemática, seleccionaron trabajos que emplearan pruebas neuropsicológicas estandarizadas para medir distintos dominios.

La muestra total abarcó a más de 2.000 participantes, y se analizaron variables moderadoras como antecedentes penales, consumo de sustancias y presencia de trastornos psiquiátricos. Exploremos a continuación sus principales hallazgos.

Dificultades en el control cognitivo

Los hombres que ejercieron violencia contra sus parejas presentaron un desempeño significativamente menor en diversas funciones ejecutivas en comparación con los grupos de control. Las deficiencias más notorias se observaron en el control inhibitorio, la toma de decisiones, la planificación y la flexibilidad. Tales habilidades son fundamentales para la autorregulación emocional y conductual, resaltando su importancia en este contexto. A su vez, se identificaron déficits en procesos como la atención sostenida, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento.

En contraste, las capacidades de inteligencia general no presentaron diferencias significativas. Lo anterior, sugiere que las alteraciones no responden a un deterioro global, sino a disfunciones específicas en los mecanismos que regulan la conducta.

Más allá del cerebro: La importancia del contexto

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Adicionalmente, los resultados revelaron que las dificultades cognitivas eran más pronunciadas cuando coexistían otros factores de riesgo. Como, por ejemplo, antecedentes penales, consumo de sustancias o trastornos psiquiátricos. De esa manera, se refuerza la idea de que el funcionamiento neuropsicológico no debe ser interpretado de manera aislada, ya que forma parte de una red compleja de influencias sociales, emocionales y contextuales.

Lejos de cualquier explicación determinista, el estudio invita a considerarlo como una pieza más en la comprensión multifactorial de la violencia de pareja, y como posibles focos de intervención en el trabajo clínico y forense.

Ciertas limitaciones a considerar…

Si bien la investigación aporta evidencia sólida y actualizada, presenta algunas limitaciones. Por un lado, la mayoría de los estudios incluidos utilizaron muestras forenses o judicializadas, lo que limita la generalización de los hallazgos. A su vez, no todos los trabajos consideraron de manera sistemática variables como el tipo de violencia ejercida, el nivel de gravedad o la presencia de antecedentes de victimización temprana.

Por otro lado, el uso de pruebas neuropsicológicas diversas y con metodologías heterogéneas dificultó la comparación directa entre los análisis. Tales cuestiones subrayan la necesidad de investigaciones futuras más homogéneas, que integren evaluaciones longitudinales y enfoques interseccionales.

Comprender para intervenir mejor

Lejos de reducir la violencia de pareja a una cuestión puramente individual o biológica, permite avanzar en una comprensión más amplia e integrada del fenómeno. Al identificar ciertas dificultades recurrentes en funciones cognitivas clave, se abren nuevas posibilidades para pensar estrategias de evaluación y abordaje más precisas.

Tales hallazgos no buscan justificar ni minimizar las conductas violentas, sino aportar información que permita intervenir de forma más efectiva, tanto en el plano clínico como en el judicial. Reconocer la complejidad de los factores implicados en la violencia no implica diluir responsabilidades, sino fortalecer las herramientas con las que se la enfrenta. Para profundizar en los fundamentos conceptuales y clínicos de la violencia basada en género y entrenar estrategias de acompañamiento, te invitamos a nuestro curso Violencia basada en género: Herramientas clínicas de intervención sensible al trauma.

Referencia bibliográfica

  • Romero-Martínez, Á., Sarrate-Costa, C. y Moya-Albiol, L. (2024). A Meta-analysis of Cognitive Functioning in Intimate Partner Violence Perpetrators. Neuropsychology review34(4), 1191-1212. https://doi.org/10.1007/s11065-023-09628-w