La deficiencia de vitaminas y nutrientes puede tener un impacto significativo en la salud cerebral y mental. Y es que, estos elementos son esenciales para el funcionamiento óptimo del cerebro, influyendo en el estado de ánimo, la cognición y concentración. Así, mantener una dieta equilibrada y rica en nutrientes es fundamental para preservar la salud mental y prevenir posibles trastornos neurológicos y emocionales a largo plazo. Entre algunos nutrientes clave, se destaca el rol de la vitamina B12, debido a su relevancia en la síntesis del ADN y el metabolismo celular. ¿Cómo se relaciona la vitamina B12 y las funciones cognitivas? ¿Influye en los procesos depresivos?

Vitamina B12: ¿De qué se trata?

La vitamina B12, también conocida como cobalamina, es una vitamina esencial soluble en agua. La misma desempeña un papel crítico en el funcionamiento óptimo del organismo.

vitamina b12

Su relevancia se debe a que actúa como cofactor en la síntesis de ADN y está involucrada en una serie de procesos metabólicos esenciales en cada célula del cuerpo, incluyendo el sistema nervioso central. Dicha vitamina desempeña una función crucial en la producción de glóbulos rojos, el mantenimiento tanto del sistema nervioso periférico como del central, y la formación de la mielina.

¿Qué significa?

Esta sustancia recubre y protege las fibras nerviosas, siendo su función principal la de facilitar la rápida transmisión de señales eléctricas entre las células nerviosas. Sin mielina, la comunicación entre las células se vuelve lenta y defectuosa, lo que puede resultar en problemas neurológicos graves. Además, la B12 es fundamental para la metabolización de ciertos ácidos grasos y aminoácidos (Soh et al., 2020).

Un componente crucial

Para preservar niveles apropiados de vitamina B12, resulta imperativo seguir un régimen alimenticio equilibrado. En este sentido, es crucial incorporar alimentos que ostenten un contenido notable de este micronutriente, tales como carnes magras, pescados, productos lácteos y huevos. No obstante, personas con dietas veganas o condiciones que afectan la absorción gastrointestinal, son propensas a presentar carencias de B12 y, en consecuencia, pueden requerir suplementación para corregir tal déficit. Pues, la deficiencia de B12 puede tener consecuencias negativas significativas para la salud.

Por ejemplo, las personas que presentan una carencia de esta vitamina a menudo pueden experimentar neuropatía periférica, una afección caracterizada por hormigueo, entumecimiento y debilidad en las extremidades. También puede llevar a la anemia perniciosa, una forma de anemia que afecta la producción de glóbulos rojos y puede resultar en fatiga, debilidad y otros síntomas (Soh et al., 2020).

B12 y su relación con las funciones cognitivas

Sin embargo, quizás lo más inquietante reside en su influencia sobre la función cognitiva. La relación entre la deficiencia de vitamina B12 y cambios cognitivos se remonta a los primeros observadores de personas con anemia perniciosa a principios del siglo XX. Y, a lo largo del tiempo, se ha acumulado una amplia cantidad de literatura que vincula la insuficiencia de vitamina B12 y ácido fólico con diversos síndromes psiquiátricos, incluida la demencia.

funciones cognitivas y b12

Estudios adicionales han arrojado luz sobre una correlación entre la insuficiencia de vitamina B12 y la degradación cognitiva en el contexto de la enfermedad de Alzheimer. Por consiguiente, se sugiere que la carencia de esta vitamina podría desempeñar un papel en la pérdida de memoria, la confusión y las dificultades de concentración experimentadas por la población de edad avanzada (Markun et al., 2021).

¿A qué se debe?

La importancia de tal nutriente radica en su función en el metabolismo de la homocisteína total plasmática (tHcy). Se ha descubierto que la hiperhomocisteinemia, un aumento en los niveles de homocisteína en sangre, asociada con la deficiencia de la vitamina, está implicada en el deterioro cognitivo en la edad avanzada.

Estos hallazgos subrayan la importancia de abordar y prevenir la deficiencia de B12 como una medida significativa para preservar la función cognitiva y la calidad de vida en las personas mayores. Asimismo, en algunas investigaciones experimentales, se ha comenzado a evaluar la suplementación como medida terapéutica frente a desgasto cognitivo e, incluso, casos de procesos depresivos (Jatoi et al., 2020).

¿Qué sucede con la vitamina B12 y la depresión?

Estudios recientes, tanto en adolescentes como en adultos, han arrojado luz sobre la posible contribución de la vitamina B12 al desarrollo de afecciones vinculadas con la depresión. Y es que, está involucrada en un proceso esencial conocido como el metabolismo del carbono. El mismo desempeña un papel fundamental en la metilación de neurotransmisores, proteínas y fosfolípidos de membrana. Además, son cruciales para la síntesis de ADN.

Cuando existe una deficiencia de vitamina B12 y folato, los procesos de metilación se ven afectados y los niveles de ciertos neurotransmisores pueden disminuir. En consecuencia, podría tener implicaciones directas en el equilibrio químico del cerebro y estado de ánimo.

Más allá de esta influencia en la metilación, se ha observado una conexión preocupante entre la deficiencia de vitamina B12 y el aumento en los niveles de homocisteína, un metabolito extremadamente neurotóxico.

¿Cuál es su efecto?

Un incremento en los niveles de homocisteína puede provocar una cascada de eventos perjudiciales en el cerebro. Por ejemplo, el aumento de homocisteína elevaría el flujo de calcio dentro de las células neuronales a través de la activación del receptor NMDA (N-metil D-aspartato), lo que a su vez puede contribuir al estrés oxidativo dentro de la célula. Asimismo, lo anterior es probable que genere síntomas como fatiga, irritabilidad y dificultades cognitivas, contribuyendo al desarrollo de síntomas depresivos (Esnafoğlu y Özturan, 2020).

Conclusión

Las neurociencias han iluminado el camino hacia la comprensión del deterioro de las funciones cognitivas y la depresión, revelando conexiones biológicas fundamentales. Sin embargo, no podemos pasar por alto la relevancia del contexto individual, que influye en cómo estas condiciones se manifiestan. Las investigaciones han brindado valiosas perspectivas, pero debemos recordar que cada persona es única.

Por ello, es esencial continuar investigando para profundizar en estos trastornos y mejorar la atención médica. Pues es en la intersección entre neurociencias y contexto humano donde encontraremos respuestas más completas y efectivas para abordar estos desafíos de salud mental.

Referencias bibliográficas

  • Esnafoğlu, E. y Özturan, D. D. (2020). The relationship of severity of depression with homocysteine, folate, vitamin B12, and vitamin D levels in children and adolescents. Child and Adolescent Mental Health25(4), 249-255. https://doi.org/10.1111/camh.12387
  • Jatoi, S., Hafeez, A., Riaz, S. U., Ali, A., Ghauri, M. I. y Zehra, M. (2020). Low vitamin B12 levels: an underestimated cause of minimal cognitive impairment and dementia. Cureus. https://doi.org/10.7759/cureus.6976
  • Markun, S., Gravestock, I., Jäger, L., Rosemann, T., Pichierri, G. y Burgstaller, J. M. (2021). Effects of vitamin B12 supplementation on cognitive function, depressive symptoms, and fatigue: A Systematic Review, Meta-Analysis, and Meta-Regression. Nutrients13(3), 923. https://doi.org/10.3390/nu13030923
  • Soh, Y., Lee, D. H. y Won, C. W. (2020). Association between Vitamin B12 levels and cognitive function in the elderly Korean population. Medicine99(30), e21371. https://doi.org/10.1097/MD.0000000000021371